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Mamá 43
mi mamá se separó, me cuida sola
Sindicación
 
Ajos

("La vendedora de ajos", Alvaro Reja )


Como buena gallega que soy a pesar de no tener ninguna creencia en seres sobrenaturales sigo pensando eso de "... pero haberlas haylas...", por eso cuando surgen esos días o épocas en que todo te sale al revés y todo son pequeños contratiempos pienso en que debería meterme una cabeza de ajos en el bolsillo, aunque nunca lo haga .

Estoy inmersa en una de esas épocas, por ejemplo: Me compro un abrigo precioso en e-bay y ¡no llega!..., voy al super y al pagar con la tarjeta me dice la cajera (además como mirándome con cierta cara de acusación!) "no pasa...!" a pesar de que en la cuenta hay dinero y la tarjeta es nueva. Se me rompe el termo, después la ducha... Yo misma he tenido que pasar por un quirófano y ahora tengo la regla descontrolada. Que más puedo decir: ah, las plantas se me estropearon y he tenido que cambiar dos ruedas del coche... Prefiero parar este recuento que me pongo mala solo de ver el listado.

Tiene que venir algo bueno para romper el hechizo!! y después ya todo normalito... que a ver.

El caso es que ayer domingo me invitaron a comer, llevé los perros a donde ibamos a comer y me fuí al aeropuerto a comprar la prensa y a la gasolinera a comprar el pan (lo de vivir en la isla hace que te organices de otra forma) y antes de salir me pidieron que a ver si podía encontrar ajos, que hacían falta para la comida. Cuando llego a la gasolinera me fijo en los estantes y veo tal variedad de comestibles que dije lo primero que se me ocurrió a la cajera, que fué "oye cuántas cosas, no tendrás ajos?" y ella me responde "no" y quedándose callada dos segundos dice acto seguido "a mí también me hacían falta", casi casi me pareció escuchar un suspiro muy suavito cuando acabó de decirlo.

Por una décima de segundo me quedé pasmada. ¿Acaso era tan evidente mi necesidad de la cabeza de ajos?, ¿acaso llevaba como un aura maligna a mi alrededor evidente a sus ojos? ¿Alguna extraña energía? Qué os puedo decir, inmediatamente interpreté que a ella lo que le hacía falta era meterse una cabeza de ajos en el bolsillo, igual que yo.

Al salir me dió la risa