La Montaña del Alma

"Afirma que quiere ahogarse, hundirse hasta lo más profundo, no sabe por qué siente un deseo tan fuerte, las olas la sumergen, se ve tendida en una playa, con las olas cubriéndola, la playa de arena no consigue absorberla aún por completo, una nueva ola irresistible la cubre, ella quiere que tú penetres en su cuerpo, que la magulles y la desgarres, sin piedad, dice que no tiene ningún pudor, ni tampoco miedo ya, lo tenía, pero en realidad lo que pretendía era tenerlo, aunque en verdad no lo tenía, pero teme también caer en ese negro abismo, flotar en él permanentemente, quiere hundirse, dice que ve ascender despacio la marea negra desde simas insondables, la espuma oscura la engulle por entero, dice que viene especialmente lenta, pero que una vez que lo ha hecho, es ya imparable, no sabe cómo ha podido volverse tan insaciable, ah, quiere que le digas que es una desvergonzada, quiere que le digas que no es una desvergonzada, pues si hace eso no es más que por ti, no siente este deseo más que por ti, dice que te ama, dice que tú le digas que también la amas, pero tú no dices nunca eso, eres realmente frío, lo que tú quieres es una mujer, pero lo que ella quiere, sí, ella, es el amor, tiene necesidad de sentirlo en todo su cuerpo, aunque por ello tenga que acabar en el mismísimo infierno contigo, ella te suplica que no la abandones, que no la dejes jamás plantada, tiene miedo de la soledad, del vacío, sabe que todo esto es provisional, únicamente quiere engañarse a sí misma, ¿no puedes decirle alguna cosa para ponerla contenta? ¿Inventar para ella una historia que la haga feliz?"
Gao Xingjian, La Montaña del Alma