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Mamá 43
mi mamá se separó, me cuida sola
Sindicación
 
En Tierra de Nadie

Pedro Sanz. Mujer Naranja en Barra

Voy a tener que cambiar de nombre el blog. Fué mi cumpleaños. Ya han pasado dos desde que empecé a escribir aquí! Me parece asombroso, que rápido pasó...
Me sorprendo al ver la cifra escrita. Caramba ya soy mayor!
Vaya, aquí estoy. Cuántos se han quedado sin llegar... (perdonar la melancolía pero es que son muchos y muy queridos)

Todos tenemos representaciones mentales hechas mientras somos jóvenes, hacemos clichés de unas edades y de otras y yo no me siento como mi representación mental figurada de mi edad. Conflicto.
Nos bombardean con que no podemos ser mayores, no podemos tener arrrugas (la sabiduría que se adquiere no se menciona, eso no es relevante, lo importante es que luzcas una piel perfecta, dientes blanquísimos y ni un gramo de celulitis mal puesta) lo cual conduce a un sinfín de frustraciones ya que es imposible a menos que la genética te acompañe, tengas la fortuna de poder disponer de tiempo para cuidarte mucho y que ello sea una de tus prioridades.

Me he mirado con detenimiento en el espejo, he visto mi primera arruga de verdad, no las marquitas de expresión, no. Ahí está, es Él, El Primer Surco. Me satisface que sea el que se ha formado a base de reir, aunque he sufrido creo que mucho más, pero ese surco es interior. Tengo la fortuna de que mi expresión me dicen que transmite serenidad (aunque no deja de asombrarme). De ahí he pasado a adivinar cuáles serán las siguientes en darle una nueva expresión a mi cara.

Muchas veces he admirado las arrugas de ciertas mujeres de mi edad, siendo yo más joven. Esas marcas daban ternura a una feminidad en su apogeo y las hacían más humanas y más accesibles. Indicaban un cierto poderío (a mis ojos soñadores claro) y mucha, mucha sensualidad. Más mujeres que nunca. Creo que para un hombre debe ser todo un honor que una mujer así le permita estar con ella (sin quitar mérito a muchos hombres valiosos, pero no hablo de ellos ahora).

Yo no sé en qué me estoy convirtiendo. Quiero que mis arrugas surjan dignas en una piel cálida de mujer plena (¿tiene sentido?, no sé definir de otra forma lo que me gustaría transmitir) .
Sé en lo que no me voy a convertir. Cuando salgo veo muchas mujeres de mi edad, estupendísimas (que es la edad de estar separada) que actúan con desesperación y se lanzan literalmente a por un hombre para pasar la noche. Los resultados casi siempre son lamentables. Tengo comprobado además que la estrategia que da resultado es la contraria. Me encanta el sexo y encontrar a un hombre con el que me apetezca acostarme me resulta dificil. No me conformo con el tio guapo con ocho copas encima que acabo de conocer, a estas alturas, no, no quiero eso. En este momento se debe beber siempre del mejor vino. Supongo que la soledad puede jugarnos malas pasadas si no somos muy fuertes.

No sé, ya estoy divagando creo. Pero no sé hacia donde voy, estoy en un punto que podría definir como En Tierra de Nadie, o la hora en que todos los gatos son pardos...