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Mamá 43
mi mamá se separó, me cuida sola
Sindicación
 
De una intuición


Aunque no sé bien si llamarlo una intuición, vereis: Tengo un conocido que es simplemente eso, un conocido. No sé apenas nada de él y en cuatro años no habré cruzado más palabras con el que los saludos "hola" y "adios", no recuerdo conversaciones ni nada parecido. El caso es que el otro día estando aquí sentada ante el ordenador pensé (así de repente): "A ver cuando viene X (mi conocido) a pedirme que sea su madrina de boda", como quien piensa "ya está tardando en pedirme que sea su madrina de boda", recuerdo pensar lo absurdo de esa idea. Tres dias más tarde, sentada en el banco ante mi casa leyendo el periódico veo aparecer el coche de X que aparca detrás del mio, se baja del coche y viene directo hacia mi.

Sentí un temblor, no daba crédito!! Estuve a punto de decirle "ya se a lo que vienes" pero me pareció muy fuerte, menudo susto se iba a llevar si le decía eso y efectivamente venía a pedirmelo! Además pensé que se podría ofender o pensar que le estaba tomando el pelo. Yo estaba impresionada, nunca me pasó nada igual. Me dijo, absolutamente pleno de felicidad, que se iba a casar y que le gustaría que yo fuese su madrina, ya que no querían darle publicidad a la boda y me considera una persona discreta que "va a lo suyo". Yo apenas podía respirar...

Por supuesto le dije que si, no puedo ir en contra de todo esto... Aquí hay más fuerzas en juego que las que vemos a simple vista (eu non creo nas meigas pero haberlas haylas..) Y dado lo complicado de su amor también me ha hecho pensar mucho. No sobre el matrimonio, sino sobre la decisión de querer a alguien.

Me ha hecho pensar en nuestra sociedad, que huye desesperadamente de cualquier forma de compromiso, pensando erróneamente que compromiso significa falta de libertad y no que es la verdadera libertad, la de elegir.
A estas alturas, los amores jóvenes quedan atrás, ya no estamos intactos. Todos llevamos cicatrices, pesos, fardos encima nuestro. Detrás de mí van varias maletas muy pesadas. Lucimos cicatrices antiguas y recientes y con nosotros van todos nuestros "ex" y un montón de manías que adquirimos con el tiempo.
Ya no es posible querer como se quiere a los veinte, sin pasado, sin grandes cicatrices y con todo por delante, todas las puertas aún abiertas.

Creo firmemente que querer a alguien es una decisión. No se quiere porque si, ya no, no me creo que nadie nos inspire amor sin mesura (o por lo menos a mí me cuesta), nos inspiran es cierto, pero damos cuando lo decidimos.
Da mucho miedo decidir algo así pero una vida sin compromiso está vacía. Pobre del que no tiene nada que perder. Del que a nadie tiene que dar cuentas.
Antonio Gala escribió unas palabras que me gustan mucho: "La vida, de por sí, no tiene ningún significado. Sólo vivirla. Sólo el significado que le demos. Como las letras de un abecedario. Y con el amor pasa lo mismo".

Son decisiones importantes pero debe ser terrible darse cuenta demasiado tarde de que hemos alejado de nosotros, por miedo, a quienes nos gustaría que nos acompañasen en nuestra vida o en parte de ella.