y... ¿qué opina Franco de todo esto?....
(Trascripción de la conversación mantenida por dos de mis filósofos en la mañana de ayer)
-Si, y le dices: ¡oiga! Que yo paso de hacer guardias!
-¡oye! Que yo fui la última hornada de sustitución de once meses…
-Osea que has hecho la mili…
-hablando de fútbol…(gruñidos inaudibles debido al volumen al que sonaba Bonnie Tyler y su “Total eclipse of the heart")…. Les pasó lo mismo que al Oviedo… (vueltas a los gruñidos por el último “but now there's only love in the dark… nothing I can say…. A total eclipse of the heaaaaaaaart… “)
-y no te creas, al Madrid le viene bien que suba el Valladolid, que está ahí al lado, sin viajes largos, sin aviones… ¿a hora y media no?
-Si, mas o menos…
(yo, vallisoletana de pro, juro que en menos de dos horas sobrepasas los límites de la ley y con mucho, y yo que tengo que ir a 80km/h ni os cuento….)
-por cierto, la película de la tres de ayer cojonuda…
-yo en cuanto vi que a uno le metían un hachazo en el cuello y se le cerraba la herida me dije: “a otra cosa”…
-pues fue cojonuda, de los templarios y el santo grial… pero lo que fue la ostia es que empezó a las diez y terminó a las dos de la mañana…
-¿te has leído el “Código da Vinci”?
-Si, pero no hay templarios…. ¿y tu?
-Hombreeeee!!.... también
(Moc! Moc! Moc!, emergencia!!, acabo de descubrir que mis filósofos lejos de ser sabios de la vida resultan de ser eruditos de la lectura popular y del hábito de leer… se derrumban mis mitos…)
Continúan:
-por cierto, ¿sábes lo que van a hacer en el valle de los caídos?
-Una especie de memoria en honor de las victimas del terrorismo, ¿no?
-¡¡que va!!, ¡¡un parque temático del franquismo!!
Y yo me pregunto, si fuera lo 1º: ¿dónde meterían al caudillo y compañía? ¿lo llevarían junto a la famosa estatua ecuestre o se lo entregarían a la Bordiú?... Y si fuera lo 2º: ¿¿os imagináis montando en la “montaña rusa nacional” o en el “tornado tejero"??, y es que ya me veo yo a los franquistas montando en "la noria de los yugos y las flechas"...
¡¡Vivir para ver!!...
-Si, y le dices: ¡oiga! Que yo paso de hacer guardias!
-¡oye! Que yo fui la última hornada de sustitución de once meses…
-Osea que has hecho la mili…
-hablando de fútbol…(gruñidos inaudibles debido al volumen al que sonaba Bonnie Tyler y su “Total eclipse of the heart")…. Les pasó lo mismo que al Oviedo… (vueltas a los gruñidos por el último “but now there's only love in the dark… nothing I can say…. A total eclipse of the heaaaaaaaart… “)
-y no te creas, al Madrid le viene bien que suba el Valladolid, que está ahí al lado, sin viajes largos, sin aviones… ¿a hora y media no?
-Si, mas o menos…
(yo, vallisoletana de pro, juro que en menos de dos horas sobrepasas los límites de la ley y con mucho, y yo que tengo que ir a 80km/h ni os cuento….)
-por cierto, la película de la tres de ayer cojonuda…
-yo en cuanto vi que a uno le metían un hachazo en el cuello y se le cerraba la herida me dije: “a otra cosa”…
-pues fue cojonuda, de los templarios y el santo grial… pero lo que fue la ostia es que empezó a las diez y terminó a las dos de la mañana…
-¿te has leído el “Código da Vinci”?
-Si, pero no hay templarios…. ¿y tu?
-Hombreeeee!!.... también
(Moc! Moc! Moc!, emergencia!!, acabo de descubrir que mis filósofos lejos de ser sabios de la vida resultan de ser eruditos de la lectura popular y del hábito de leer… se derrumban mis mitos…)
Continúan:
-por cierto, ¿sábes lo que van a hacer en el valle de los caídos?
-Una especie de memoria en honor de las victimas del terrorismo, ¿no?
-¡¡que va!!, ¡¡un parque temático del franquismo!!
Y yo me pregunto, si fuera lo 1º: ¿dónde meterían al caudillo y compañía? ¿lo llevarían junto a la famosa estatua ecuestre o se lo entregarían a la Bordiú?... Y si fuera lo 2º: ¿¿os imagináis montando en la “montaña rusa nacional” o en el “tornado tejero"??, y es que ya me veo yo a los franquistas montando en "la noria de los yugos y las flechas"...
¡¡Vivir para ver!!...
y resucitó al tercer día....
-¿puedo ir contigo?, yo... si tengo espada...Y nos fuimos de cruzadas, y rodamos hasta el destino y casi hasta el final, apuramos los cigarros, las calles y las noches, nos comimos las rutas a pie, escalamos las olas del mar en primavera y esquivamos las esquinas, rodeando todo lo que nos había hecho daño.
Y al llegar a casa y soltar las maletas junto al armario aparecieron los fantasmas que nunca quise, la amargura de mis esquinas dobladas.
Mañana comienza la vida, se me abren las puertas del olvido y del tiempo.
tijeras para recortar...
Me voy de vacaciones a mi cruzada personal, esta vez mezcla de decoro y de obligación, me dejo la espada en casa, porque desde que Juana (si, la del arco) me la pidió la última vez lo cierto es que está en un estado lamentable y he de llevarla a l taller, pero lo voy dejando, lo voy dejando.... hasta que se me hace el día de irme de cruzada y me toca irme sin espada.
Creo que será una cruzada de las que te obligan a pensar en qué pasará mañana, en dónde volveré cuando vuelva y si vuelvo, dónde tengo el corazón y en qué estado, de qué color están ahora mis sueños, si se han quedado muchas cosas oxidadas por la lluvia...
Aún no sé si me voy yo sola a la cruzada o alguien más se unirá al retiro guerrero, y quiero pensar que no quiero pensar más, que si perdí un par de piezas de mi puzzle alguien las encontrará para el suyo, y aunque ahora de hecho no me encajen muchas de las piezas, las recortaré. Además los bordes estaban doblados del uso y necesitaban renovarse un poco.

Tijeras, pegamento, parches y una semanita es lo que necesito para adaptar mi puzzle, para luchar en mi cruzada sin espada y para regresar el próximo domingo con mis manos llenas de historias y mis dedos llenos de palabras.
Abrígate minayita, no hagas caso a los extraños, come todo lo que te pongan y no te quejes si no te gusta o esta frío, ten cuidado y buen viaje.
Creo que será una cruzada de las que te obligan a pensar en qué pasará mañana, en dónde volveré cuando vuelva y si vuelvo, dónde tengo el corazón y en qué estado, de qué color están ahora mis sueños, si se han quedado muchas cosas oxidadas por la lluvia...
Aún no sé si me voy yo sola a la cruzada o alguien más se unirá al retiro guerrero, y quiero pensar que no quiero pensar más, que si perdí un par de piezas de mi puzzle alguien las encontrará para el suyo, y aunque ahora de hecho no me encajen muchas de las piezas, las recortaré. Además los bordes estaban doblados del uso y necesitaban renovarse un poco.

Tijeras, pegamento, parches y una semanita es lo que necesito para adaptar mi puzzle, para luchar en mi cruzada sin espada y para regresar el próximo domingo con mis manos llenas de historias y mis dedos llenos de palabras.
Abrígate minayita, no hagas caso a los extraños, come todo lo que te pongan y no te quejes si no te gusta o esta frío, ten cuidado y buen viaje.
alcánzame el de la alegría...
Cuando guiño un ojo entierro dentro toda la complicidad y la picardía que encuentro en el bote de mis pasiones, porque yo, entiendo la vida en los extremos.
Hoy son arañazos las cosquillas de ayer pero mañana, renunciaré al gusto de oler la colonia que usas.
Y así se me pasa la vida, llegando a los acantilados pasionales, sintiendo la tristeza más triste, la que siente una géminis en cambio de luna con la regla a punto de brotar y al segundo, sonreír al recordar que Forges ha pintado mi cara en un papel con mi nombre dentro de una burbuja.

Me vanaglorio de sentir todo lo que se puede llegar a sentir, de ser radical y paciente, comprensiva y dictadora, porque sólo así inundaré de sentimientos mis botes de pasiones, para que cuando necesite sentir, tenga de todo para escoger en la alacena de mi corazón.
Y si por la mañana te digo que te quiero, es un querer de los de dar la vida, pero si por la tarde se me apagan las velas, me dejaré a la deriva mas absoluta, porque necesito sentir que me caigo en los abismos, porque como con las puertas, sólo si se cae con suficiente fuerza y altura, se es capaz de rebotar más alto, aunque duela más la caída.
Y si me apetece, sólo si me apetece, disfrutar de todos los charcos que creo con la tristeza, y nadar en mi pena, inundarme de ella, y llegar a chapotear tan fuerte que pueda provocar de nuevo los vientos que enciendan mis velas y regresar a quererte.
Hoy son arañazos las cosquillas de ayer pero mañana, renunciaré al gusto de oler la colonia que usas.
Y así se me pasa la vida, llegando a los acantilados pasionales, sintiendo la tristeza más triste, la que siente una géminis en cambio de luna con la regla a punto de brotar y al segundo, sonreír al recordar que Forges ha pintado mi cara en un papel con mi nombre dentro de una burbuja.

Me vanaglorio de sentir todo lo que se puede llegar a sentir, de ser radical y paciente, comprensiva y dictadora, porque sólo así inundaré de sentimientos mis botes de pasiones, para que cuando necesite sentir, tenga de todo para escoger en la alacena de mi corazón.
Y si por la mañana te digo que te quiero, es un querer de los de dar la vida, pero si por la tarde se me apagan las velas, me dejaré a la deriva mas absoluta, porque necesito sentir que me caigo en los abismos, porque como con las puertas, sólo si se cae con suficiente fuerza y altura, se es capaz de rebotar más alto, aunque duela más la caída.
Y si me apetece, sólo si me apetece, disfrutar de todos los charcos que creo con la tristeza, y nadar en mi pena, inundarme de ella, y llegar a chapotear tan fuerte que pueda provocar de nuevo los vientos que enciendan mis velas y regresar a quererte.
fóllame la mente....
Me pongo el pijama y en silencio me quito los calcetines, siento el frío de las losetas del suelo rozándome los dedos de los pies que nerviosos estiro y encojo hasta que valerosos se deciden a espiarte mientras mi corazón cobarde comienza a latir desesperado porque nunca te ha sabido esconder nada.

Y cuando estoy junto a ti, te rodeo por sorpresa con todos los brazos que consigo encontrar, te susurro secretos al oído mientras ríes y caemos en la cama, te abrazo con las piernas mientras pienso cómo eres capaz de seguir follándome la mente, cómo logras seguir haciéndome el amor al rozarme con tus promesas y tus dudas...
Damos revolcones en la cama mientras me haces cosquillas con los pies y te pido entre gritos desesperados que pares que me enfado..., pero no me enfado, sino que haces más grandes mis alas; dejo de tener miedo a lo que creo que soy y abandono las dudas al pensar en lo que has llegado a convertirte, sólo puedo pensar en que ojalá pudiera guardar todos los sueños con los que en ocasiones drogas mi alma.

Y cuando estoy junto a ti, te rodeo por sorpresa con todos los brazos que consigo encontrar, te susurro secretos al oído mientras ríes y caemos en la cama, te abrazo con las piernas mientras pienso cómo eres capaz de seguir follándome la mente, cómo logras seguir haciéndome el amor al rozarme con tus promesas y tus dudas...
Damos revolcones en la cama mientras me haces cosquillas con los pies y te pido entre gritos desesperados que pares que me enfado..., pero no me enfado, sino que haces más grandes mis alas; dejo de tener miedo a lo que creo que soy y abandono las dudas al pensar en lo que has llegado a convertirte, sólo puedo pensar en que ojalá pudiera guardar todos los sueños con los que en ocasiones drogas mi alma.
orgullo de mi vientre...
Me encanta mirarte y reconocerte mía, parte de mi carne, espejo de mi aliento, eres la mirada del tiempo en mi conclusión, el orgullo de mi vientre al inventarte.

Son tus lágrimas mis lamentos, tu corazón el papel del que hice mis sueños y tu sangre la savia que recorre los escondites de mi cuerpo.
Quiero reconocer que eres el resultado inoportuno de un acierto, la ilusión de todas mis dudas, eres o serás por lo que habré escrito esto mucho antes de dibujarte en mis entrañas.
Y te quiero, aún antes de necesitarte.

Son tus lágrimas mis lamentos, tu corazón el papel del que hice mis sueños y tu sangre la savia que recorre los escondites de mi cuerpo.
Quiero reconocer que eres el resultado inoportuno de un acierto, la ilusión de todas mis dudas, eres o serás por lo que habré escrito esto mucho antes de dibujarte en mis entrañas.
Y te quiero, aún antes de necesitarte.
herejía de una confesión...
Hoy mi mejor amiga, que es más que una amiga, más que una hermana, se confesó a la sombra de mis gafas.
A mi, que la siento como si fuera el apéndice que me falta...
Apenas le hizo falta contarme nada, con su mirada triste dentro de la inmensidad de sus miradas, me confesó que el mundo no era un pañuelo y que se perdía en las preguntas que se hace en cada esquina.
Me contó que llevaban juntos una eternidad en su memoria, que los recuerdos se le desbordaban de la taza de los sueños y que cuando él cerro la puerta, oyó un sonido muerto, y que entonces tuvo miedo porque no sabía cuántas puertas se habían cerrado dejando pillado a ambos lados su corazón de esponja.
Me contó que hacía mucho que venían arrastrando el amor y que quizás se les había roto, a él quizás incluso desgastado. Entre suspiros veía como sus pupilas se dilataban al pensar que nunca más sentiría uno de sus abrazos en la cama o uno de sus besos a escondidas en el ascensor.
Y siguió llorando como si nunca más pudiese volver a llorar, como si esperase quitarse la vida apagándose como una vela en la madrugada del día de navidad.
Me confesó, que cuando creía que ya no le quedaban más lágrimas pensaba en si él todavía la quería, si pensaba en ella, incluso si habría llorado, porque según me dijo, él no era de los de llorar.
Continuó diciéndome que aunque le quería como para ir al infierno por él sólo para decirle que quemaba y que hacía calor, no le llamaría, porque pensaba que si realmente quería marcharse no le tenía que retener, que lo había hecho una vez, de rodillas en el suelo, agarrada a su pierna con la desesperación del adiós y logró que no se fuera, pero que en su ultima conversación había aprendido que a veces hay que dejar que se vayan cuando así lo desean las personas a las que más amas, y dejarles que cierren las puertas incluso de un modo rudo, por si el impulso las hace abrirse de nuevo.
Y siguió llorando y contándome que desde el momento en que la sonrió por primera vez, pensó que pasaría la vida a su lado, y que si en algún momento sus caminos se partían en dos, sería él quién así lo hubiera decidido, y así fue.
Me dijo que no hubo una despedida, que cogió sus cosas de encima de la cama y no miró atrás para ver cómo ella envejecía un año más de repente, uno más, me repitió.
Me dio las gracias por abrazarla y secarle las lágrimas cuando perdía las fuerzas hasta de respirar, y me pidió que lo contara “como tu cuentas las cosas”, y aquí estoy, haciendo herejía de su confesión, descubriéndome una vez más al mirarme en sus ojos, en los de mi mejor amiga.
A mi, que la siento como si fuera el apéndice que me falta...
Apenas le hizo falta contarme nada, con su mirada triste dentro de la inmensidad de sus miradas, me confesó que el mundo no era un pañuelo y que se perdía en las preguntas que se hace en cada esquina.
Me contó que llevaban juntos una eternidad en su memoria, que los recuerdos se le desbordaban de la taza de los sueños y que cuando él cerro la puerta, oyó un sonido muerto, y que entonces tuvo miedo porque no sabía cuántas puertas se habían cerrado dejando pillado a ambos lados su corazón de esponja.
Me contó que hacía mucho que venían arrastrando el amor y que quizás se les había roto, a él quizás incluso desgastado. Entre suspiros veía como sus pupilas se dilataban al pensar que nunca más sentiría uno de sus abrazos en la cama o uno de sus besos a escondidas en el ascensor.
Y siguió llorando como si nunca más pudiese volver a llorar, como si esperase quitarse la vida apagándose como una vela en la madrugada del día de navidad.
Me confesó, que cuando creía que ya no le quedaban más lágrimas pensaba en si él todavía la quería, si pensaba en ella, incluso si habría llorado, porque según me dijo, él no era de los de llorar.
Continuó diciéndome que aunque le quería como para ir al infierno por él sólo para decirle que quemaba y que hacía calor, no le llamaría, porque pensaba que si realmente quería marcharse no le tenía que retener, que lo había hecho una vez, de rodillas en el suelo, agarrada a su pierna con la desesperación del adiós y logró que no se fuera, pero que en su ultima conversación había aprendido que a veces hay que dejar que se vayan cuando así lo desean las personas a las que más amas, y dejarles que cierren las puertas incluso de un modo rudo, por si el impulso las hace abrirse de nuevo.
Y siguió llorando y contándome que desde el momento en que la sonrió por primera vez, pensó que pasaría la vida a su lado, y que si en algún momento sus caminos se partían en dos, sería él quién así lo hubiera decidido, y así fue.
Me dijo que no hubo una despedida, que cogió sus cosas de encima de la cama y no miró atrás para ver cómo ella envejecía un año más de repente, uno más, me repitió.
Me dio las gracias por abrazarla y secarle las lágrimas cuando perdía las fuerzas hasta de respirar, y me pidió que lo contara “como tu cuentas las cosas”, y aquí estoy, haciendo herejía de su confesión, descubriéndome una vez más al mirarme en sus ojos, en los de mi mejor amiga.
gracias por hacerme única y especial....
Ahora soy única y especial, no hay plantillas en mi voz ni colores predefinidos en mi garganta.
Espero que los que os caeis en mi humilde blog, gusteis del nuevo diseño de mi Tiza de colores....
Pd: en cuanto a los comentarios, podeis seguir dejándolos (es más, debeis hacerlo), sólo que el apartado aparece al pasar el ratón por encima, cosas del diseño, ya sabeis...
Espero que los que os caeis en mi humilde blog, gusteis del nuevo diseño de mi Tiza de colores....
Pd: en cuanto a los comentarios, podeis seguir dejándolos (es más, debeis hacerlo), sólo que el apartado aparece al pasar el ratón por encima, cosas del diseño, ya sabeis...
...de los sos ojos tan fuerte mientre lorando...tornava la cabeça y estava los catando...
Uno de los orígenes de Minaya desciende del señor “Alvar Fáñez de Minaya”, que nace a mediados del siglo once, sobrino del Cid y de origen Burgalés como su tío, el Campeador.
Fue capitán de las tropas de Alfonso VI y según relata la crónica de Kitab al- lktifá, pasó luchando contra los árabes de Al-Andalus toda su vida, y según contaban (… ya se sabe que en estas cosas…) le temían más que a nadie.
Murió en el año 1114 durante las luchas del reinado de Urraca en Segovia. Está enterrado junto a Rodrigo Díaz de Vivar en el monasterio burgalés de Cardeña.

"Cavalgó Minaya
el espada en la mano
por estas fuerças
fuertemientre lidiando
a los que alcança
valos delibrando."
Con respecto a lo de nombre de hembra y varón… hoy en día aunque escasos en el castellano actual, no faltan nombres de varón terminados en “a” y “as” (versus Elías, Lucas, Matías, Nicolás, Zacarías, etc), mientras que en la Edad Media eran muy comunes (versus Abdía, Alba, Arias, Bouas, Calbeta, Ei|a, Endura, Fafila, Froila, Fuas, Gayta, Helia, Lodas, Ikila, Kela, Oxoa, Sonna, Veila, Vimara, Zapata, entre otros muchos por el estilo…). Muchos de estos nombres se admitían indistintamente tanto con la terminación “a” como con la “as” (Abdía-Abdías), así como que nombres del estilo a Cissila, Froila y Ema, aparentemente femeninos, fueran de varones como que Cixilo, Froilo y Emo por ejemplo, fueran de hembras.
En muchos documentos aparece Minaya como nombre de hombre y de mujer, pero si tenemos en cuenta su origen medieval, podemos concluir que la referencia a mujeres en la historia es muchísimo menor que a los hombres, de ahí que se crea que el nombre es exclusivo del varón.
Con respecto a su significado… es “amig@, compañer@” y mucho más de lo que cualquier lingüista llegue a decir jamás...
Fue capitán de las tropas de Alfonso VI y según relata la crónica de Kitab al- lktifá, pasó luchando contra los árabes de Al-Andalus toda su vida, y según contaban (… ya se sabe que en estas cosas…) le temían más que a nadie.
Murió en el año 1114 durante las luchas del reinado de Urraca en Segovia. Está enterrado junto a Rodrigo Díaz de Vivar en el monasterio burgalés de Cardeña.

"Cavalgó Minaya
el espada en la mano
por estas fuerças
fuertemientre lidiando
a los que alcança
valos delibrando."
Con respecto a lo de nombre de hembra y varón… hoy en día aunque escasos en el castellano actual, no faltan nombres de varón terminados en “a” y “as” (versus Elías, Lucas, Matías, Nicolás, Zacarías, etc), mientras que en la Edad Media eran muy comunes (versus Abdía, Alba, Arias, Bouas, Calbeta, Ei|a, Endura, Fafila, Froila, Fuas, Gayta, Helia, Lodas, Ikila, Kela, Oxoa, Sonna, Veila, Vimara, Zapata, entre otros muchos por el estilo…). Muchos de estos nombres se admitían indistintamente tanto con la terminación “a” como con la “as” (Abdía-Abdías), así como que nombres del estilo a Cissila, Froila y Ema, aparentemente femeninos, fueran de varones como que Cixilo, Froilo y Emo por ejemplo, fueran de hembras.
En muchos documentos aparece Minaya como nombre de hombre y de mujer, pero si tenemos en cuenta su origen medieval, podemos concluir que la referencia a mujeres en la historia es muchísimo menor que a los hombres, de ahí que se crea que el nombre es exclusivo del varón.
Con respecto a su significado… es “amig@, compañer@” y mucho más de lo que cualquier lingüista llegue a decir jamás...
cuando pueda... gire a la derecha...
Pues érase que se era la hora del gozo y de todas las maravillas, de todos los gemidos contenidos en una sola palabra: APROBADA.
Que a una le digan que es apta para leer, para entrar en la universidad, para chuparse el codo o para silbar en un partido de fútbol es increíble, pero que a una, tras dos negativas, le den el banderazo verde para comenzar a circular sobre cuatro, tres o todas las ruedas que una mañosamente soporte, es de las sensaciones más orgásmicas que he tenido desde hace tres días, justo los que hace que tuve mi última sesión amorosa (de esas ardientes) y que todo sea dicho, superó a este aprobado en el carné de conducir, y esque cuando se pone… se pone.

Lo dicho, abróchense los cinturones, apaguen sus teléfonos móviles, a continuación procederemos a indicarles las salidas de emergencia, el vuelo es de una duración aproximada de 53 años, esperamos tengan un buen viaje, gracias por volar con minaya, su nueva compañía de sueños a cuatro ruedas….
Que a una le digan que es apta para leer, para entrar en la universidad, para chuparse el codo o para silbar en un partido de fútbol es increíble, pero que a una, tras dos negativas, le den el banderazo verde para comenzar a circular sobre cuatro, tres o todas las ruedas que una mañosamente soporte, es de las sensaciones más orgásmicas que he tenido desde hace tres días, justo los que hace que tuve mi última sesión amorosa (de esas ardientes) y que todo sea dicho, superó a este aprobado en el carné de conducir, y esque cuando se pone… se pone.

Lo dicho, abróchense los cinturones, apaguen sus teléfonos móviles, a continuación procederemos a indicarles las salidas de emergencia, el vuelo es de una duración aproximada de 53 años, esperamos tengan un buen viaje, gracias por volar con minaya, su nueva compañía de sueños a cuatro ruedas….
un adios sobre un te quiero vivo....
El día en el que descubrí que en las Rozas hay una calle que se llama “machachaca”, que el secador de pelo no seca más que el pelo, que en Marina Dor siempre es verano y el día en que dejé de escuchar meditar a mis filósofos…
Infarto: “dolor o sensación de presión en el pecho que irradia hacia las extremidades (…) pudiéndose llegar a perder el conocimiento (…) a detenerse la respiración y los latidos del corazón”

A veces la adrenalina que me dispara el miedo no me deja mover, a veces incluso me provoca pequeños infartos sentimentales, como el de ayer.
Me cuaje en los reproches, se me clavaron los silencios en la lengua, los recuerdos apichonaditos corrieron a girar en orbita en los alrededores de mi cerebro y lloré, sin más motivo que el final de toda historia, porque honey… nunca supe soportar el peso del adiós sobre el te quiero vivo…
Infarto: “dolor o sensación de presión en el pecho que irradia hacia las extremidades (…) pudiéndose llegar a perder el conocimiento (…) a detenerse la respiración y los latidos del corazón”

A veces la adrenalina que me dispara el miedo no me deja mover, a veces incluso me provoca pequeños infartos sentimentales, como el de ayer.
Me cuaje en los reproches, se me clavaron los silencios en la lengua, los recuerdos apichonaditos corrieron a girar en orbita en los alrededores de mi cerebro y lloré, sin más motivo que el final de toda historia, porque honey… nunca supe soportar el peso del adiós sobre el te quiero vivo…





