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Acerca de
Solamente dijo: "Adios guapas, y no sufráis que aguantaré hasta el final.".
UN CROMO, DOS CROMOS...
SONANDO: "la valse d'amelie"
Sindicación
 
como decirlo...
 
morbus... morbi....
Una nueva amenaza friki-fan se cierne sobre nuestras cabezas.
Lo que ya consiguiera Portia de Rossi con su espectacular y brillante melena a lo leona de la Goldin Mayer, Xena con su caparazón torácico insinuante y provocador o la aparentemente ingenua y divertida Ellen DeGeneres, no son si no atisbos de lo que se nos viene encima.

Las chicas de The LWord, a cada cual mas bella e irreal dentro de sus alocadas vidas e impresionantes atributos, están revolucionando las hormonas hasta puntos que la escala de richter aún no ha logrado cuantificar.

Y reconociendo mi personal inclinación y gusto por las morenas (sin declinar cualquier otra oferta por supuesto!) me declaro fan exaltada e incondicional de Jennifer Beals (Bette en The LWord y Alex Owens en FlashDance, -cómo olvidar a esa soldadora rociada con un cubo de agua mientras se contoneaba en una silla…-)

Y es que esa soltura, ese garbo, esas tórridas escenas en la piscina, en la cama, en el bar, en el baño y hasta en la mismísima cárcel acaloran hasta a la mas mala mujer
Gustosa y vocacionalmente cotilla de las vidas de las protagonistas, he podido leer rumores (como ya cantaba la Carrá…) acerca de sus tendencias sexuales, por eso de fantasear lo más fielmente posible. Tendencias que paso ha transcribir sin malintencionados propósitos, ya que no olvidemos que un chisme es un chisme…:

*- Leisha Hailey o sea, Alice, es abiertamente lesbiana, y con novia.
- Laurel Holloman (Tina) es bisexual, está casada con un hombre y tienen un baby... awwww...
- Jennifer Beals (Bette) , Erin Daniela (Dana) y Pam Grier (la hermana de Bette) han declarado ser 100% heterosexuales.
- Mia Kirshner (Jenny... o juana la loca?) ha dicho varias veces que es bisexual.
- Karina Lombard (la sexy Marina) dice que ha tenido experiencias lésbicas.... mmmmmh!...
- Katherine Moening (la andrógina Shane) se niega a hablar sobre su orientación sexual. Muy amiga de la modelo lesbiana Amanda Moore, de la cual se rumoreó era su pareja, deducen que Katherine es lesbiana o bisexual... nada contrastado.
(*texto robado y trascrito de Livejournal, the planet)

Después de esto me sumerjo en una profunda crisis emocional, ya que mi Jennifer, mi inalcanzable Bette se aleja hasta de mis mas bajos instintos y pasiones... "Ces't la vi" (o como sea…)
 
las zapatillas de correr...
Si alguna vez una mirada triste se fundió en el aire, fue cuando me dijiste que lo vuestro no iba a funcionar.
Creo que el oxígeno se congeló en el cielo y se te hizo mas difícil respirar mientras evitabas llorar al hablarme.

Contuve las ganas de decirte que no lo hicieras y que lucharas, contuve el miedo de verte sufrir una vez mas, y entendí que no siempre el amor es suficiente dentro de la palabra felicidad.
Se mezclaron tus palabras con los sentimientos y el calor, me hablabas de recuerdos con la mirada perdida en la foto de tu habitación, y tuviste el valor de no llorar cuando te desangrabas por dentro, cuando por fuera se derramaban gotas de sudor frío.

Me hablabas serena dentro del deseo de correr a darle una abrazo y decirle que te jugabas la vida una vez mas en una de sus sonrisas...
Después de un rato te levantaste perdida, con la mente muy lejos de la habitación y optaste por quedarte sola mientras yo me despedía, mientras yo me alejaba deseándote que juntaras todo el valor de este mundo, amiga mía...
 
fotografiando secretos...
En ocasiones Nel se sentía como un ladrón. Cada mañana, al salir de casa, agarraba con fuerza aquella máquina prodigiosa con la que era capaz de atrapar retazos de vida propios y ajenos, ya fuera en escenarios luminosos u oscuros, diurnos o nocturnos, agazapado o con el descaro que da mirar de frente al retratado. El tiempo le había convertido en un cazador de centésimas de segundo que, con sólo un chasquido, dejaban de pertenecer a sus protagonistas para empezar a formar parte de su colección de negativos.

Y es que Nel era fotógrafo. El mobiliario de su casa se reducía a una pequeña cama, un fogón y un baño. El resto del sótano donde vivía lo había convertido en una especie de bosque de negativos colgantes al que él insistía en llamar laboratorio.

Cuando salía a la calle siempre lo hacía con su novia, aquella vieja nikon que su padre le regaló cuando tenía diecisiete años. Miraba a izquierda y derecha de manera nerviosa y obsesiva, caminaba durante todo el día por las calles de Paris esperando volver a fotografiarla, hacía ya más de siete meses que la había visto sentada en la terraza de la cafetería del conservatorio, con su jersey verde y la mirada perdida en un libro forrado con papel de periódico, se quedó inmóvil en el banco, esperando que la luz la rodeara para tirarle una foto, ya que Nel, ocasionalmente, hacía fotos a los turistas para luego sacarse algo de dinero con ellas y así pagar el alquiler del laboratorio, no siendo este el caso, que formaría parte mas bien de esas fotos que colgaban de las paredes de su habitación.

Cuando llevaba algo mas de media hora mirándola, se levantó, miró por el visor y comenzó su ritual, la chica apenas había girado la cabeza un par de veces para retirarse el pelo de la cara, pero cuando fue a disparar ella se levantó sobresaltada al verle, cogió su bolso presurosa y echó a correr calle abajo, como si Nel hubiera provocado en ella algún viejo miedo a la posteridad que implican las fotos.

Nel se quedó de pie observando como corría entre la gente y se alejaba, tan absorto se quedó mirándola que dejó caer la cámara al suelo ante el asombro de los que le rodeaban.
Aún ensimismado, cuando ya la había perdido de vista entre la gente, recogió su nikon del suelo, algún arañazo y una pequeña fisura en el objetivo fueron los daños que en un primer vistazo consiguió distinguir al examinarla, nunca habría imaginado que los arañazos y las fisuras mayores no se los había llevado la cámara.

Caminó a casa pensativo, intentando entender la reacción de aquella chica al verle, cuando llegó a casa sacó el carrete de la cámara entre las luces rojas de su cuarto oscuro, y con todo el mimo que Nel ponía en su trabajo, reveló cuidadoso las fotos poniendo especial atención en la que llegó a tirarle a la mujer cuando cogía el bolso para marcharse apresuradamente.

Colgó la foto de una pinza y comenzó a inspeccionarla, la chica tenía todo el pelo ladeado sobre la cara, con una mano sostenía el bolso y con la otra se retiraba la silla, y a pesar de que el segundo estaba inmóvil, plasmado y fuertemente sujeto al papel, bien parecía que la chica se fuese a escapar de la foto como lo había hecho horas antes en la cafetería.

Desde aquel instante, no podía dejar de buscarla entre la gente, recorriendo las cafeterías y sus sobremesas como un banal raptor de momentos.
Una noche, regresando a casa después de rebuscar su silueta ladeada entre los márgenes del sena, levantó la mirada y reparó que al otro lado de la acera su búsqueda había terminado.
La chica de su foto caminaba lentamente cambiando el sentido de su marcha cada ciertos pasos, Nel la miró esta vez sin sacar su cámara de la funda, y cuando se armó de valor para cruzar la acera y decirle el tiempo que llevaba buscándola un coche paró frente a ella, bajo la ventanilla y tras intercambiar unas palabras el hombre le abrió la puerta del coche, justo cuando iba a meterse en el interior del coche miró a Nel, le asintió con la cabeza y con los ojos, levantó los hombros y desapareció con la velocidad con la que el coche había llegado.

Nel miró como el coche desaparecía a lo lejos mientras se dejaba resbalar por la pared, sacó la foto del bolso del abrigo y la abrazó.


(el relato ha sido escrito a medias con Sinta... siento haber tardado en actualizar, pero estoy convaleciente de una contractura de esas que le dan a la gente mayor... ;p )
 
tratado del tiempo...


A veces te busco la boca para que me recites te quieros...
A veces te busco la lengua para que me mimes...
A veces te busco las manos para que selles mis heridas...
A veces te busco el cuello para creer en Dios...
A veces te busco la espalda para rozar el infinito...
A veces te busco la cara para rodearla con mis manos...
A veces te busco los pies para no perderme en la vida...
A veces te busco los ojos sólo para encontrarme...
A veces te busco en la cama sólo para encontrarte...
A veces necesito llorar lo que no meo....
A veces... vas y vengo, cuelgas y vuelo, sonríes y caigo, gritas y corro, mueres y muero.
Nuestro a veces rebosa de tiempo en la habitación...

(la foto esta robada de http://www.fotolog.net/lyona )
 
despegando en: tres, dos, uno....
Puede que estas sean mis últimas reflexiones desde el Jupi rodeada de mis flósofos.
Hoy hace un año que soy una de las voces de Amena, y también hoy nos mudamos de oficina lo suficientemente lejos del Jupi como para no poder escaparme a tomar un café a media mañana.

Dejo a mis filósofos con sus pensamientos, su coñac mañaneros, sus barrigas cerveceras y sus conversaciones transcendentales acerca de ZP y del Madrid.

Reconozco que últimamente el calor había hecho mella en todos y ya no estaban tan frescos, insolentes y atrevidos como en las jornadas invernales, así que me voy con menos pena y dejando por fin de oler a panceta frita a las diez de la mañana.

A pesar de todo sé que echaré de menos las miradas perdidas, a la ludópata de la tragaperras, a Bonnie Tyler sonando a toda caña, las conversaciones machistas de hombres de la edad media y sus coloquios de filósofos de la calle curtidos en las batallas tras el cemento de la obra…

Pero hay algo que no echaré de menos, el café tan asqueroso que durante un año me he tomado aderezado por los mil olores del barrio…