Homenaje. Vodka 2004. interrail
Viena... 1:10
Ahora es cuando Alba nos pide escribir una historia.
Una baraja imperfecta, una baraja que irá a la basura por no cumplir ciertos requisitos, por no encajar perfectamente con lo estipulado, por tener carencias y excesos, por tener características, por tener personalidad.
Todas las habitaciones son iguales, fueron decoradas con ese fin, pero la gente se empeña en darles su toque, las firmas en la pared son intentos de burlar a la muerte, son concesiones al egocentrismo, a la necesidad de atención, de respeto. Y los insulsos muebles fomentan esa desesperación. ¿Para qué si no se escribe, se compone, se graba? Por eso todos nos vemos identificados en los monólogos sobre la vida cotidiana.
>>Un soneto me manda nacer... ¿cuántas veces habré escrito por encargo? Imposible enumerarlas, cada persona espera algo distinto, cada día mi mano escribe algo distinto.
¿Qué fue de aquellos proyectos de novela? Supongo que se amontonarán en el cajón y en una esquina de mi mente, esperando el momento adecuado, esperando una visita de mi pequeño Noc, quizá camuflado en la forma de botella de vodka, quizá transmutado en árbol.
Sabes que el cansancio se acumula, y sabes que el tiempo corre.
ERS
---------Comencemos la sesión, no pienses, escribe.
El vodka nos acompaña.
Hace calor, mucho calor. Y el viento frío me golpea en la cara.
Philarmonikestraβe… montones de cartones, gomaespuma y basura asoman por las ventanas del edificio de la filarmónica, donde los niños castrados entonan gritos de esperanza.
Siento caer, el desvanecimiento del imperio astro- húngaro sobre el asfalto de infierno.
Tropas de ángeles dorados entonan la muerte de una linda y desflorada princesa.
Las palomas fornican con la justicia de los pobres olvidados a las puestas de la tristeza que entonan un grito mudo sobre sus manos hacia el cielo.
Quizás nunca pueda recuperar los segundos de minutos de vida que vomité junto con aquellos vacíos escombros de gomaespuma.
Caí, lloré con ellos, unidos al mismo deseo, escapando de la obligación de la proclamación del poder, con vertidos en basura, obligados a convivir con aquellas inmensas moles neoclásicas poderosas y plastificadas.
Plastifícate o vomita.
Siempre seré una parte de masa marrón suicidada por la ventana. Huye.
Seguimos divagando… a la 1.35
Ahora es cuando Alba nos pide escribir una historia.
Una baraja imperfecta, una baraja que irá a la basura por no cumplir ciertos requisitos, por no encajar perfectamente con lo estipulado, por tener carencias y excesos, por tener características, por tener personalidad.
Todas las habitaciones son iguales, fueron decoradas con ese fin, pero la gente se empeña en darles su toque, las firmas en la pared son intentos de burlar a la muerte, son concesiones al egocentrismo, a la necesidad de atención, de respeto. Y los insulsos muebles fomentan esa desesperación. ¿Para qué si no se escribe, se compone, se graba? Por eso todos nos vemos identificados en los monólogos sobre la vida cotidiana.
>>Un soneto me manda nacer... ¿cuántas veces habré escrito por encargo? Imposible enumerarlas, cada persona espera algo distinto, cada día mi mano escribe algo distinto.
¿Qué fue de aquellos proyectos de novela? Supongo que se amontonarán en el cajón y en una esquina de mi mente, esperando el momento adecuado, esperando una visita de mi pequeño Noc, quizá camuflado en la forma de botella de vodka, quizá transmutado en árbol.
Sabes que el cansancio se acumula, y sabes que el tiempo corre.
ERS
---------Comencemos la sesión, no pienses, escribe.
El vodka nos acompaña.
Hace calor, mucho calor. Y el viento frío me golpea en la cara.
Philarmonikestraβe… montones de cartones, gomaespuma y basura asoman por las ventanas del edificio de la filarmónica, donde los niños castrados entonan gritos de esperanza.
Siento caer, el desvanecimiento del imperio astro- húngaro sobre el asfalto de infierno.
Tropas de ángeles dorados entonan la muerte de una linda y desflorada princesa.
Las palomas fornican con la justicia de los pobres olvidados a las puestas de la tristeza que entonan un grito mudo sobre sus manos hacia el cielo.
Quizás nunca pueda recuperar los segundos de minutos de vida que vomité junto con aquellos vacíos escombros de gomaespuma.
Caí, lloré con ellos, unidos al mismo deseo, escapando de la obligación de la proclamación del poder, con vertidos en basura, obligados a convivir con aquellas inmensas moles neoclásicas poderosas y plastificadas.
Plastifícate o vomita.
Siempre seré una parte de masa marrón suicidada por la ventana. Huye.
Seguimos divagando… a la 1.35