He volado por primera vez....¡Ohhhhhh!
Bueno ya estoy otra vez por aquí, después de este breve y pequeño recreo de unos días vacacionales de Semana Santa.
Han sido unas pequeñísimas, mínimas, brevísimas, ínfimas, cortísimas, ..., y demás sinónimos que podríamos aplicar, pero la lista sería interminable, ... pero resumiendo, no han llegado a nada, qué después de tres años sin vacaciones, (Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado y Domingo), 4 días no llegan a nada.
Tengo la base de mi vida situada en el Noroeste de España, y me he ido al lado opuesto de esa piel de toro llamada España, o sea que me he dirigido al sureste de España:
Una ciudad conocida con el nombre de "Valencia". Supongo que ha muchos os suena ese nombre: Paella Valenciana, Naranjas, las Fallas, la Albulfera, La ciudad de las Artes y de las ciencias, y bañada por un mar mediterráneo, ... y muchas cosas más.
Me despedí de mi querido Oceano Atlántico, para visitar a su primo el Mar mediterráneo, que es más tranquilo y sosegado.
El viaje fué en avión. Que a mi edad ya era hora que utilizara ese medio de transporte. Y la verdad que fué toda una experiencia.
Y anda que menudo estreno, porque he surcado los cielos de España de esquina a esquina, como si estuviera jugando a las 4 esquinitas:
Viaje de ida: La Coruña-Madrid-Valencia
Viaje de vuelta: Valencia-Barcelona-La Coruña.
Y lo más asombroso de todo que he seguido todos los pasos correctamente y no me he perdido entre la diversidad de aviones y la variedad de aeropuertos , porque con lo despistado que soy yo, estaba preocupado en que parte de la geografía española iba a acabar con tanto subir y bajar aviones.
La verdad que me ha encantado volar, ¡qué menudas vistas hay desde ahí arriba!
Pero, digo yo...¡joer! si dios o el elemento en cuestión que haya creado al ser humano quisiera que volásemos nos pondría alas como a los pajaros. O es que en la fabricación, en la cadena de montaje se le olvidó poner ese accesorio de serie. Menos mal que unos locos visionarios no se conformaron y se estrujaron los sesos para poder sucar los cielos. ¡Gracias! Hermanos Wright.
Puedo llegar a entender que un globo lleno de aire caliente se eleve hacia los cielos, hasta puedo llegar a entender que los pájaros con el movimientos de las alas y provistos de plumas surquen los cielos.
Pero, yo entraba por primera vez en un avión, artilugio de forma alargada con dos salientes a los lados que son las "alas del avión" en las que destacaban dos objetos de forma cilíndrica, que luego deduje que eran las "turbinas" o "helices" según del avión de que se trate y una prominencia en la parte posterior que es el susodicho "alerón de cola".
El avión en cuestión era: "AIRBUS INDUSTRIE A321".

Pues pesa el aparatito en cuestión "en vacío" 47.852 Kg. ¡¡ Ufff!! Imáginate cuando está completito, y como pueden tantos kilos levantarse del suelo y surcar los cielos como si nada. Es que te pones a pensar y acojona un poco.
Encima, tiene de envergadura 34`09 metros, de longitud 44`51 metros, de altura 11'81 metros y de superficie alar 122`40 m2. ¡Jolines! Es que no me imagino buscando aparcamiento, o metiéndolo en el garaje.
Y un dato más, velocidad máxima 903 Km/h. a 11.000 metros. Espero que le piloto no se encuentre uno de esos radares de la guardia civil de tráfico que va a predisponer para la operación salida. No me imagino a un avión de la guardia civil camuflado...ja..ja..ja. Ni dando a viso de parar al piloto en la próxima nube a la derecha, para un control de alcoholemia.
Más cosas,..., cuando llegué al aeropueto para que me dieran los billetes....¡Qué error! No son billetes, son "tarjetas de embarque" como me dijo la persona en cuestión que estaba detrás del mostrador.
Pero si yo no quiero ir en barco, quiero montar en avión. En todo caso serían "tarjetas de en-avión"..., en fín... cosas del vocabulario.
Y luego para "embarcar" , el correspondiente registro que te hacen por cuestiones de seguridad. ¡Madre mía! Que si hay que sacarse todas las cosas de los bolsillos, que si llevas algo metálico, que si pasas por el marco de la puerta y vuelve a pitar...¡Piiiiiiiii....! ¡Vaya! la hevilla del cinturón. Y vuelta a pasar...¡Piiiiiii...! ¡Joer! y ahora qué... ¡Vaya! unas monedas que tenía en un bolsillo de la chaqueta que no me había dado cuenta. Menos mal que no llevo dientes de oro, si no me los hacen sacar. En fín que uno es primerizo en estas cuestiones.
Me dieron un plaza de ventanilla, ¡genial! pude observar las maravillosas vistas desde el cielo. Pero no ví ni a San Pedro con las llaves de las puertas del cielo, ni a ningún angelito, ni a toda esa gente, que me decían cuando era pequeño cuando alguién querido fallecía, no te preocupes que estará en el cielo.
Y menos mal que no los ví, que no estoy yo para ver fantasmas, como en aquella película en la que el niño decía: " - Veo muertossss..."
Otra cosa con respecto a las ventanillas, por qué no las hacen mas grandes, es que con las vistas que se aprecian desde ahí arriba es una pena.
Bueno y una vez que uno está sentado ha llegado al asiento ya está impaciente por experimentar un despegue hacia el cielo azul, pero larga se hace la espera, pasando los tramites y explicaciones dadas a través de una pantalla y complementada por las instrucciones de las azafatas:
- Abrocharse el cinturón de seguridad, ( es que hay que ver, en el control de seguridad te mandan quitar tu cinturón, y una vez dentro del avión te mandan poner uno, es que no hay quien les entienda...).
- Situación de donde están habilitadas las salidas de emergencia.
- Donde se ubica el chaleco salvavidas, forma de ponerlo y utilizarlo.
Y yo pensando anda que si ahí arriba en un aparato lleno de combustible, que pesa en vacío 47.852 Kg. y con una velocidad de 903 km/h a 11.000 metros de altura, se cae para que cojones me va a mi servir un chaleco salvavidas, será que mientras piensas como se pone no piensas en el ostiazo que te vas a meter.
Lo que más me impresionó fué la sensación que se nota al despegar el avión, ese cosquilleo que siente uno en el interior de la barriga...¡¡ainssss!! y una vez arriba, la visión que se tiene de las cosas a esa altura. Y te das cuenta que las cosas en esta vida cambian mucho desde el punto de vista de donde se observen.
El viaje discurrió sin incidencias y sin accidentes... ¡¡¡ uff !! y menos mal. Y atravesando los cielos de España, no ví un cartel de esos como en las carreteras, que pone, en "el fin de semana del 2004 pasado, tantos muertos".
Así que llegué a Valencia entero y de una pieza, después de un viaje a vista de pájaro.
Y una vez en Valencia intenté pasar 4 días maravillosos de mis microvacaciones, aunque al final no fueron todos los maravillosos que esperaba, pero ese es otro tema del que no me apetece hablar.
Un saludo a todos los que han sido capaces de aguantar hasta el final de la última letra.
Espero que no os hayáis aburrido mucho en este viaje en avión a través de mi pequeña pizarra.
Han sido unas pequeñísimas, mínimas, brevísimas, ínfimas, cortísimas, ..., y demás sinónimos que podríamos aplicar, pero la lista sería interminable, ... pero resumiendo, no han llegado a nada, qué después de tres años sin vacaciones, (Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado y Domingo), 4 días no llegan a nada.
Tengo la base de mi vida situada en el Noroeste de España, y me he ido al lado opuesto de esa piel de toro llamada España, o sea que me he dirigido al sureste de España:
Una ciudad conocida con el nombre de "Valencia". Supongo que ha muchos os suena ese nombre: Paella Valenciana, Naranjas, las Fallas, la Albulfera, La ciudad de las Artes y de las ciencias, y bañada por un mar mediterráneo, ... y muchas cosas más.
Me despedí de mi querido Oceano Atlántico, para visitar a su primo el Mar mediterráneo, que es más tranquilo y sosegado.
El viaje fué en avión. Que a mi edad ya era hora que utilizara ese medio de transporte. Y la verdad que fué toda una experiencia.
Y anda que menudo estreno, porque he surcado los cielos de España de esquina a esquina, como si estuviera jugando a las 4 esquinitas:
Viaje de ida: La Coruña-Madrid-Valencia
Viaje de vuelta: Valencia-Barcelona-La Coruña.
Y lo más asombroso de todo que he seguido todos los pasos correctamente y no me he perdido entre la diversidad de aviones y la variedad de aeropuertos , porque con lo despistado que soy yo, estaba preocupado en que parte de la geografía española iba a acabar con tanto subir y bajar aviones.
La verdad que me ha encantado volar, ¡qué menudas vistas hay desde ahí arriba!
Pero, digo yo...¡joer! si dios o el elemento en cuestión que haya creado al ser humano quisiera que volásemos nos pondría alas como a los pajaros. O es que en la fabricación, en la cadena de montaje se le olvidó poner ese accesorio de serie. Menos mal que unos locos visionarios no se conformaron y se estrujaron los sesos para poder sucar los cielos. ¡Gracias! Hermanos Wright.
Puedo llegar a entender que un globo lleno de aire caliente se eleve hacia los cielos, hasta puedo llegar a entender que los pájaros con el movimientos de las alas y provistos de plumas surquen los cielos.
Pero, yo entraba por primera vez en un avión, artilugio de forma alargada con dos salientes a los lados que son las "alas del avión" en las que destacaban dos objetos de forma cilíndrica, que luego deduje que eran las "turbinas" o "helices" según del avión de que se trate y una prominencia en la parte posterior que es el susodicho "alerón de cola".
El avión en cuestión era: "AIRBUS INDUSTRIE A321".

Pues pesa el aparatito en cuestión "en vacío" 47.852 Kg. ¡¡ Ufff!! Imáginate cuando está completito, y como pueden tantos kilos levantarse del suelo y surcar los cielos como si nada. Es que te pones a pensar y acojona un poco.
Encima, tiene de envergadura 34`09 metros, de longitud 44`51 metros, de altura 11'81 metros y de superficie alar 122`40 m2. ¡Jolines! Es que no me imagino buscando aparcamiento, o metiéndolo en el garaje.
Y un dato más, velocidad máxima 903 Km/h. a 11.000 metros. Espero que le piloto no se encuentre uno de esos radares de la guardia civil de tráfico que va a predisponer para la operación salida. No me imagino a un avión de la guardia civil camuflado...ja..ja..ja. Ni dando a viso de parar al piloto en la próxima nube a la derecha, para un control de alcoholemia.
Más cosas,..., cuando llegué al aeropueto para que me dieran los billetes....¡Qué error! No son billetes, son "tarjetas de embarque" como me dijo la persona en cuestión que estaba detrás del mostrador.
Pero si yo no quiero ir en barco, quiero montar en avión. En todo caso serían "tarjetas de en-avión"..., en fín... cosas del vocabulario.
Y luego para "embarcar" , el correspondiente registro que te hacen por cuestiones de seguridad. ¡Madre mía! Que si hay que sacarse todas las cosas de los bolsillos, que si llevas algo metálico, que si pasas por el marco de la puerta y vuelve a pitar...¡Piiiiiiiii....! ¡Vaya! la hevilla del cinturón. Y vuelta a pasar...¡Piiiiiii...! ¡Joer! y ahora qué... ¡Vaya! unas monedas que tenía en un bolsillo de la chaqueta que no me había dado cuenta. Menos mal que no llevo dientes de oro, si no me los hacen sacar. En fín que uno es primerizo en estas cuestiones.
Me dieron un plaza de ventanilla, ¡genial! pude observar las maravillosas vistas desde el cielo. Pero no ví ni a San Pedro con las llaves de las puertas del cielo, ni a ningún angelito, ni a toda esa gente, que me decían cuando era pequeño cuando alguién querido fallecía, no te preocupes que estará en el cielo.
Y menos mal que no los ví, que no estoy yo para ver fantasmas, como en aquella película en la que el niño decía: " - Veo muertossss..."
Otra cosa con respecto a las ventanillas, por qué no las hacen mas grandes, es que con las vistas que se aprecian desde ahí arriba es una pena.
Bueno y una vez que uno está sentado ha llegado al asiento ya está impaciente por experimentar un despegue hacia el cielo azul, pero larga se hace la espera, pasando los tramites y explicaciones dadas a través de una pantalla y complementada por las instrucciones de las azafatas:
- Abrocharse el cinturón de seguridad, ( es que hay que ver, en el control de seguridad te mandan quitar tu cinturón, y una vez dentro del avión te mandan poner uno, es que no hay quien les entienda...).
- Situación de donde están habilitadas las salidas de emergencia.
- Donde se ubica el chaleco salvavidas, forma de ponerlo y utilizarlo.
Y yo pensando anda que si ahí arriba en un aparato lleno de combustible, que pesa en vacío 47.852 Kg. y con una velocidad de 903 km/h a 11.000 metros de altura, se cae para que cojones me va a mi servir un chaleco salvavidas, será que mientras piensas como se pone no piensas en el ostiazo que te vas a meter.
Lo que más me impresionó fué la sensación que se nota al despegar el avión, ese cosquilleo que siente uno en el interior de la barriga...¡¡ainssss!! y una vez arriba, la visión que se tiene de las cosas a esa altura. Y te das cuenta que las cosas en esta vida cambian mucho desde el punto de vista de donde se observen.
El viaje discurrió sin incidencias y sin accidentes... ¡¡¡ uff !! y menos mal. Y atravesando los cielos de España, no ví un cartel de esos como en las carreteras, que pone, en "el fin de semana del 2004 pasado, tantos muertos".
Así que llegué a Valencia entero y de una pieza, después de un viaje a vista de pájaro.
Y una vez en Valencia intenté pasar 4 días maravillosos de mis microvacaciones, aunque al final no fueron todos los maravillosos que esperaba, pero ese es otro tema del que no me apetece hablar.
Un saludo a todos los que han sido capaces de aguantar hasta el final de la última letra.
Espero que no os hayáis aburrido mucho en este viaje en avión a través de mi pequeña pizarra.
Comentario:
Nada, nada, tranquilo que esto pasa pronto. Volar es una experiencia brutal, de verdad. A mí todavía me sudan las manos y el cogote cada vez que ese "bicho" se levanta. Pero como Celia lo pasa peor, pues me consuelo un poco. Si es que eso es posible.
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
Hola Carlos!!! Cuánto te envidio :( yo nunca he voladoooo (en ningun sentido jeje)
Comentario:
Hola Carlos !! Volar es toda una experiencia eh!!, yo la verdad es que lo paso fatal, sobre todo cuando despega el avión, uf!! es una pesadilla y si por el camino hay turbulencias ya ni te cuento, me pongo muy nerviosa, ya tendría que estar acostumbrada casi cada año cojo un avión, pero es que no puedo, luego las vistas son maravillosas eso si que lo tiene. Luego me da por pensar en que si falla un motor, si caemos en picado, si encontramos un ovni, jajajaja.
Muchas gracias por tus comentarios en mi blog, son siempre muy detallados. Me gustaría ver esa playa de las catedrales de la que hablas, debe ser preciosa.
Besos
Muchas gracias por tus comentarios en mi blog, son siempre muy detallados. Me gustaría ver esa playa de las catedrales de la que hablas, debe ser preciosa.
Besos