mi pliego de papel
Sindicación
 
gestos



La vida son los gestos
que vamos entregando
los ademanes nuevos
que dejamos flotando
La vida es la caricia
el roce de unos labios
la figura que deja
en el aire una mano
cuando despacio vibra
y besa con su tacto

La vida son los ojos
con que me estas mirando
la mirada furtiva
aletear de un párpado
el guiño, la sonrisa
que se mece despacio
y nos despeja el alma
y nos deja volando.
Cuando quiero encontrarme
de tu gesto me empapo.

Esta frescura limpia
la levedad del paso
este acercarme pronto
a lo más deseado
el lenguaje del cuerpo
permanente y callado
el vuelo del cabello
en el viento colgado
dibujando otras líneas
de trazos liberado

Los gestos son la vida
del trance en que me hallo
Miro tu boca llena
de lirios nacarados
que enseñas cuando ríes
que vives enseñando
el aire de una falda
el eco de un zapato.
un timbre en la distancia
y en el alma sonando.

Mi vida son tus gestos
que callan cuando hablo
que me piden a gritos
renovar los usados
vaciaré mis baúles
de recuerdos gastados
me inventaré otros gestos
para seguirte amando.







 
maggie may



 
incendio


Miro tu cuerpo aquí, desmadejado, inerte
Saturado de amar, como dejado
La noche nos llevó y nos trajo de la muerte
Consumidos de amor, enajenados.

No se apaga el volcán, eterna suerte
de calor nos enciende los costados
Y me domina el ansia de tenerte
Y me quema el ardor de enamorado

Ya solo quedan cenizas y pavesas
de lo que fue feroz y dulce llama,
estallido brutal de lava espesa.

Mis labios se estremecen si los besas
extendiendo promesas por la cama
Amaina la pasión, pero no cesa
 
Por que no?


Por que me gusta.
Por los ochenta.
Por los recuerdos.
Por ellas.
Y por nosotros, que al fin y al cabo también fuimos parte de ese tiempo.
 
¿ te dije ultimamente que te amo?


LUNA

Pandereta de siglos para dormir al hombre
preso en el corazón mudo del universo.
Media manzana de oro para que el niño coma
hasta sentirse eterno.

Árboles, puentes, torres, montes, mares, caminos.
Y todo a la deriva se irá desvaneciendo.
Cuando ellos ya no vivan, en el espacio, libre,
tú seguirás viviendo.

Y cuando nos cansemos (porque hemos de cansarnos).
Y cuando nos vayamos (porque te dejaremos).
Cuando nadie recuerde que un día nos morimos
(porque nos moriremos),

Pandereta de siglos para dormir al hombre,
media manzana de oro que mide nuestro tiemo,
cuando ya no sintamos, cuando ya no seamos,
tú seguirás viviendo.

JOSÉ HIERRO
 
ve y diselo


ve y dile
que los ángeles no tienen alas negras
que la vida se pasa en un suspiro apenas
que ni el tiempo me pesa como una culpa ajena.

Dile que a veces por las noches los colores me cubren
y de mañana lloro con lágrimas serenas
quiero que le digas que se estira la noche en un subir constante
y la bajada es un tobogan sin dueño, es girar, derrumbarse.

Ve y dile, por favor, que se rompen los sueños si agitamos los miedos
si nos suenan palabras que dejamos perdidas
atronan los oidos, descoyuntan los cuerpos

Dile que me he muerto en un vivir doliente,
que vivire muriendo si es vivir lo que siento
sentiré lo que vivo sin decir lo que quiero.

Dile, dile, que aquí estaré, ve y vuelve
no hay prisa, tengo tiempo
solo dile que no dormirá la tarde de aquella manera
en que acostabamos la luna si la brisa era fresca.

Mirala y luego dile
que la esperanza es verde, y camina sin tregua
que me podrá la pena,
se enrocará mi torre hacia el denso recuerdo.
Ve y dile , te lo ruego.
A mi me gustaria, pero ahora no puedo
 
invernadero roto


Pensé que me secaba.
Fui una margarita seca tras el cristal donde una y otra vez golpea la lluvia.
Pasaron primaveras fecundas, abriles de mil aguas y florecidos mayos, pero en mi los agostos, las calimas de julio con su estufa en el cielo, eternamente fuego en mis hojas y ojos como un tórrido estío persistente y colérico.
Pensé que me secaba, por que esta sed ahoga inevitablemente,
Y no agarra a la tierra la raíz de la vida, se debilita, muere de a poco y dulcemente la sabia que nos riega, y el andamiaje triste de los cuerpos resecos se carcome sin lluvias, sin regarse de sueños.
Tras el invernadero percibimos mas cosas, mas humedad vivida, mojarse en aguas limpias, calarse hasta los huesos de sentir, de sentirse por fin dignificado, chapotear en el barro de mojadas pasiones, estirarse hacia el sol, las puntas de las hojas como dedos al viento, mecerse sobre el aire, vivir, sentirse vivo.
Se pudrieron las lonas, las torrenciales lluvias arrastraron los palos, los anclajes se fueron, cayó el invernadero donde me consumía de esta sed que me quema.
Pensé que me secaba.
Beberé
No lo dudo.