independiente, libre de ira, puedo mirar atrás.
pasos
Como suenan tus pasos cuando llegas, escucho un soniquete de pisadas por el pasillo a oscuras y el rellano.
La alfombra de la entrada despereza la lluvia de tristeza que dejó tu salida en la mañana, y se enciende la lamparita azul de la ventana, esperando alumbrarte, iluminarte.
En la monótona travesía de mi día, silencioso y opaco mi trasiego del tiempo de la luz a la umbría, y de vuelta a la luz cuando se escuchan tus pasos en la calle.
Vuelvo a hojear los libros del estante, musito una canción mientras se cierran las puertas tras tu paso, un vientecillo agita las cortinas y se mece en la colcha que cubre nuestra cama abandonada por un tiempo que parece interminable.
La cerradura dilata su ranura, estirada hacia ti, ansiosa y viva, en espera del tacto de tu mano, o del hielo caliente de la llave.
Por un momento callo, permanezco, medito lo que sería el día sin la inquieta esperanza de escuchar tus pisadas a mi puerta, sin el sonido final de los cerrojos que saltan cuando abres y te muestras.
Ya no suenan tus ecos, ya no espero en silencio, acabó la canción de ausencia que silbaba.
Aspiro tu regreso, olorosa llegada, y en tus viejos zapatos, ya mudos de promesas, descansará mi fe para mañana.
La alfombra de la entrada despereza la lluvia de tristeza que dejó tu salida en la mañana, y se enciende la lamparita azul de la ventana, esperando alumbrarte, iluminarte.
En la monótona travesía de mi día, silencioso y opaco mi trasiego del tiempo de la luz a la umbría, y de vuelta a la luz cuando se escuchan tus pasos en la calle.
Vuelvo a hojear los libros del estante, musito una canción mientras se cierran las puertas tras tu paso, un vientecillo agita las cortinas y se mece en la colcha que cubre nuestra cama abandonada por un tiempo que parece interminable.
La cerradura dilata su ranura, estirada hacia ti, ansiosa y viva, en espera del tacto de tu mano, o del hielo caliente de la llave.
Por un momento callo, permanezco, medito lo que sería el día sin la inquieta esperanza de escuchar tus pisadas a mi puerta, sin el sonido final de los cerrojos que saltan cuando abres y te muestras.
Ya no suenan tus ecos, ya no espero en silencio, acabó la canción de ausencia que silbaba.
Aspiro tu regreso, olorosa llegada, y en tus viejos zapatos, ya mudos de promesas, descansará mi fe para mañana.
lamparita
Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino...
O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.
Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
-"toma mi dirección cuando te hartes de amores
baratos de un rato... Me llamas".-
y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu "ven",
tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío...
O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.
Y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu dia.
Tu rencor, tu por que, tu agonía...
O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.
explorando
Nunca se debe renunciar a lo que se desea.
Lo quitaste, yo te lo dedico con un beso.
jezabel
Medito seriamente sobre tus ojos tristes, Jezabel, esposa de Acab, lucero de Sidón.
Baal eternamente morará en tus pupilas, por que tuyo es el reino de la miel y la vida .
Completamente oscura y atormentada vives, moradora de lujos arrastrada a lo simple.
Las princesas que habitan como tú los placeres, que gozan los agravios, que perfuman sus vicios, adoran el becerro que propone la vida, y no escatiman fuerzas para acallar profetas en esta Samaria que se nos ha ofrecido a golpe de ceniza, por fuerza de los necios.
Pero ay de esos ojos que inexorablemente me arrastran al abismo, la quietud lacerante, la mirada perdida, quizá pierdes batallas en cada parpadeo, ávidamente triste rememoras palacios por Elías truncados, revives el Carmelo en cada anochecida.
Descubro con sorpresa que yo jamás te vi como lo que realmente en ti me mortifica, Jezabel, plenilunio de planetas oscuros, irreverente musa que sobrevuela el rito universal y limpio de amar.
Y creo comprender que al fin recuperaste la fe que en ti tenían las playas de Fenicia, que ya alcanzaste a ver que solo son banales las cosas que se pierden si realmente queda un soplo de ternura, si palpita de dudas la razón por un beso.
Convertido en profeta, sin librar ni un combate,
sometido a la fuerza que me da el corazón,
Jezabel, musa triste, derrotada, vencida,
hoy levanto mi copa y saludo en tu honor.
Esos ojos me pueden, salvarlos, protegerlos,
descubrir cuantos brillos matizan su color,
hacer posible al aire que meza tus cabellos,
Jezabel, musa negra, levantar tu dolor.
Seguiré meditando sobre esos ojos tristes,
sobre la boca huida de besos y calor
Permanece la hoguera encendida en tu noche,
Jezabel, musa rota, torrente de pasión.
Y en una madrugada estampada de estrellas
sumergirme en tus sueños, descubrirte el amor.
Baal eternamente morará en tus pupilas, por que tuyo es el reino de la miel y la vida .
Completamente oscura y atormentada vives, moradora de lujos arrastrada a lo simple.
Las princesas que habitan como tú los placeres, que gozan los agravios, que perfuman sus vicios, adoran el becerro que propone la vida, y no escatiman fuerzas para acallar profetas en esta Samaria que se nos ha ofrecido a golpe de ceniza, por fuerza de los necios.
Pero ay de esos ojos que inexorablemente me arrastran al abismo, la quietud lacerante, la mirada perdida, quizá pierdes batallas en cada parpadeo, ávidamente triste rememoras palacios por Elías truncados, revives el Carmelo en cada anochecida.
Descubro con sorpresa que yo jamás te vi como lo que realmente en ti me mortifica, Jezabel, plenilunio de planetas oscuros, irreverente musa que sobrevuela el rito universal y limpio de amar.
Y creo comprender que al fin recuperaste la fe que en ti tenían las playas de Fenicia, que ya alcanzaste a ver que solo son banales las cosas que se pierden si realmente queda un soplo de ternura, si palpita de dudas la razón por un beso.
Convertido en profeta, sin librar ni un combate,
sometido a la fuerza que me da el corazón,
Jezabel, musa triste, derrotada, vencida,
hoy levanto mi copa y saludo en tu honor.
Esos ojos me pueden, salvarlos, protegerlos,
descubrir cuantos brillos matizan su color,
hacer posible al aire que meza tus cabellos,
Jezabel, musa negra, levantar tu dolor.
Seguiré meditando sobre esos ojos tristes,
sobre la boca huida de besos y calor
Permanece la hoguera encendida en tu noche,
Jezabel, musa rota, torrente de pasión.
Y en una madrugada estampada de estrellas
sumergirme en tus sueños, descubrirte el amor.
sentirse y ser

sentirse y ser, crecer, regenerarse
la libertad no aprieta los zapatos,
se cubren las rendijas que quedaron abiertas
con plastilina limpia de futuras promesas.
El espíritu sigue, adelante corsarios,
esgrimiendo sus dudas, blandiendo sus razones
a manotazos, a golpes de firmeza
se deshace de lutos, de negros agujeros.
Esa espina que duele, permanente misterio
la herida que supura desazón
burbujea inconstancia, rebosa escepticismo
pero no moverá ni un ápice mi rumbo
Sentirse y ser como gaviotas
renacerse, crearse, resurgir de la nada
promoverse a un destino, proponerse una meta
Ave fénix oscuro, aletazos de luces
para explorar la vida, para expiar las culpas
para gozarse entero, candidez, suficiencia
y no arrastrar cadenas de arrepentimientos
luchar la permanencia en el sol de los días
Sentirse y ser, convicción en si mismo
ser, ser, genuinamente
tener la lucidez, el arrojo inconsciente
de abrir la gabardina en la mañana fría
y sobre la piel desnuda sentirse nuevamente
corazón abierto
Tout seul
Tu t´en iras tout seul
Coeur ouvert
A L´univers
Poursuis ta quete
Sans regarder derriere
N´attends pas
Que le jour
Se leve
Suis ton etoile
Va jusqu´ou ton reve t´emporte
Un jour tu le toucheras
Si tu croix si tu croix si tu croix
En toi
Suis la lumiere
N´eneins pas la flamme que tu portes
Au fonds de toi souviens-toi
Que je croix que je croix que je croix
Que je croix
En toi
Puedes y lo harás. Seguro.
Ma petite.
encadenado y libre
Completamente libre
absolutamente desencadenado, con los pies cargados y ligeros,
con el alma plena y sin cargas obsesivas.
Irremediablemente encadenado a la ilusión, a la lluvia cuando brilla el sol, a las nubes si está claro y al azul lleno de estrellas.
Dulce la cadena que me libera, confortable la libertad que me ata.
Deslumbrado, a mi la deslumbrante luz que abre y cierra mis postigos,
Liberado y preso.