mi pliego de papel
Sindicación
 
cada dos minutos, una eternidad


Cada dos minutos, miro y veo.
Cada dos minutos valen una vida entera, una vida es un suspiro, y ahora que me doy cuenta el aire es necesario. Respirar, suspirar, inhalar, exhalar, eso es la vida.
Vete tu a saber por que me está bueno el aire, lo noto bajarme hasta la última terminación nerviosa, y limpia, limpia.
Cada dos minutos me obligo a recordar, me pongo la tarea de ser lo que soy, lo que quisimos ser los tres, y el sentido que les estáis dando a mi vida, y puede que cada menos tiempo me sienta tan lleno, tan pleno, tan realizado en vosotros dos, que acaso el tiempo no pase en balde.
Primaveras en los corazones y que se viven de distintas maneras. En los corazones de los hombres más temerarios, hay cuerdas que no se dejan tocar sin emoción, dicen. Doy fe.
Vivamos estas luces como somos, como queremos, como toca.
Tomando los minutos de dos en dos. Toda una eternidad

 
Sunrise

Nora Jones

Amanece y sonrío
Y no me pasa nada
Los ojos de mis hijos, subiendo y bajando de los míos
Apareciendo apenas, como si nada fuera, como si todo fuera
Una nueva sesión de misticismo en lo más profundo de mi corazón.
Sonrío con esos labios secos que se llenan de vida en cada uno de los besos.
Amanece en mis ojos y en los de ellos, amanece en cada una de las pulsiones
en que bota su corazón y de paso el mío.
Y así debe ser.
Amanece y sonrío, y asimilo sus dudas y cada una de las mías, y entonces comprendemos, entonces la luz de la mañana ilumina las tazas en que nos desayunamos la vida y las pasiones.
Y la ilusión de ser nos acompaña, y compartimos risas y pesares, y explico que sentir no tiene edades, y que el escalofrío de amar sacude dentro de corazones jóvenes y viejos.
Amanece, sonrío, y ahora me doy cuenta que en este pueblo hace frío.
Arriba todos duermen, y mi cama tantas noche vacía, esta noche, y anoche, y mañana
conservará el calor mientras regreso.
Amanece y sonrío.
Y no me pasa nada.
Así debe ser.
 
un acto de fe

la foto es cortesia de marivi, gracias.

Mañana es el primer día del resto de mi vida, y os aseguro que nunca puse tanta fe en algo como ahora.
Debo andar el camino hacia los nimbos blancos y dejar que la lucecita suave que se derrama a mis pies me guíe en este trance.
Por que apuesto mi vida, lo que tengo y todo cuanto he sido en una sola firma, material, imponente, y de verdad os digo que no es cuestión de dinero, ni de pagar los plazos, es más bien, por derecho, una cuestión de fe.
Es la fe en el futuro, es mis hijos y su vida, es dormir por las noches con un poco de paz, la esperanza, los sueños. Y llevo tanto tiempo soñando con que llegue, y con dejar atrás todas las pesadillas, que apenas si me creo lo que acabo de ver.
Dios escribe recto con renglones torcidos, y será seguramente una mera aprehensión, pero sinceramente, y me brota del alma, tengo todas las dudas, todos los resquemores a poner en las manos de un triste visionario, un aprendiz penoso de brujo, un embaucador convulso y compulsivo el futuro de nadie y mucho menos el mío.
Levanto mi sombrero ante la decisión de cuantos como yo decidieron su paso, y no discuto el fin que nos hemos asignado, solo expreso mis dudas de lo que nos esperara mañana, en la calle, en la plaza, en la letra del piso que esperé y deseé con tantas energías. Me planteo seriamente esperar un poco, y no aventurarme, por que las aventuras en estos cuatro años nos han llevado aquí, pero conozco el paño.
Palabrería hueca, mucho más de los mismo, y al final, ya lo sabes: “ sit transit ¿ eh Sabina? Gloria mundi.
No es cuestión de gritar que alguien pare el mundo que yo me bajo, que a veces no es por falta de ganas, ni de decir al viento “ con su pan se lo coman” por que este es el cordero de “ dios” del que todos comemos, eucaristía a la fuerza, comunión implacable.
Solo un acto de fe, solo necesito eso, aunque no me queda la fe para quien no respeta la dignidad y la vida, quien estafa, quien miente, quien me toma por tonto, quien no me representa, ni salva mis derechos. Solo un acto de fe, unmmm,
Mañana firmaré la dichosa hipoteca en un acto de fe.
Como dice mi madre “ Que sea lo que Dios quiera”
 
el hombre perplejo


“El genero masculino está tocado del ala y requiere un poco de afecto asistencial para que su autoestima no se nuble por completo.
Hay que consentirle al hombre cierto engreimiento pueril, un átomo de vanidad satisfecha, para que no se desintegre” ( Valenti Puig).

En algunos casos llegan tarde, pero siempre hay reflexiones como losas, espadazos que derrumban de golpe todas las telarañas de años de dudas sobre uno mismo.
Es el post-machismo, lugar común del pensamiento de las evas actuales, especie fecunda y fecundante que a bordo de los botines a media pierna y los bolsos de Tous repletos de victorias nos juzgan y exigen cumplir a rajatabla el decálogo de Santo varón.
Siempre me confesé de nula autoestima, pero recuerdo ciertamente que si el afecto es asistencial y terapéutico no lo quiero, mejor se lo guardan. Claro que es jodidamente duro reconocer que el engreimiento pueril es el móvil de tu vida, pero la certeza que te lo conceden como quien regala un caramelo a un niño te nubla, te hace replantearte todas tus relaciones pasadas y futuras.
¿Y el temor a no dar la talla?, rechazado, con el sello en la frente, a toriles, ¡que me echen el sobrero que yo lo pago¡ mientras abre la cartera de Gucci.
Gracias por el átomo de satisfacción que me toca, y dejarme vivir, pero en mi caso la niebla ya me cubrió