mi pliego de papel
Sindicación
 
el abuelo azul


A marivi,

Se apoya en su bastón como quien se sujeta a la vida casi con alfileres, desesperadamente.
El ala del sombrero, en una pirueta triste y deliciosa da sombra a sus ojos, esos ojos de luna, ojos que contemplaron a nacidos y muertos, ojos que soportaron las pasiones y luchas, ojos revolucionarios mirando desde la oscuridad de la mina, en el túnel del absurdo y de la pena.
El abuelo azul se sorprende de todo, de todo se sonríe con la superioridad violenta que regalan los años, con ese hálito azul que nunca se distingue bien si es grisú o tristeza.
Hoy vive, desarraigado, seco, en una casa nueva que fue su pesadilla, su sueño más lejano. Apenas le calienta la calidez somera que le prestan sus hijos, añorando sus valles, deseando la muerte en este hormiguero inmenso de callejas oscuras que someten su oído a la impiedad del ruido, a la fetidez dulzona de gasóleos y pachulí.
Nunca quiso dejarse, abandonarse al mundo, lejos de sus montañas, y abandonar el túnel lóbrego donde puso sus años más amargos. A la luz del quinqué, arrancando la entraña dura de sus miserias por unos pocos duros, enterró sus amigos, amó como se ama desde la cuna antigua, luchó por que sus hijos salieran de los pozos que hicieron de ellos hombres. Pero cuando lo hicieron, cuando llegó la hora de volver al color salubre de la carne, se tornó de un azul acerado, metálico, mimetismo de luces, camaleónica imagen con que defender sus raíces.
Parece desnortado, inoperante, mudo, con un fondo de autos, de carreras, de infartados semáforos, y morirá añorando los marrones y verdes de su terruño prieto, de su profunda casa, allá, donde la vida tenía un sentido, por más que se viviera sumergido en la tierra.
Cada noche lo miro, lo miro desde lejos, agarrado al cayado que sostiene su peso, y veo como muere, poco a poco, despacio, mientras gotea suave, fluye desde su frente un liquidillo azul, destilado de hombre, que mancha su camisa y cae hasta sus pies.
Alma azul, azul vida, muerte azul.
Es abuelo azul,
 
Comentario:
Me ha conmovido.

Digo lo mismo que Aretha, no lo dejes, Uno.

Un beso
 
Comentario:
Me entristecía profundamente que no escribieras.
Sigue haciéndolo, por fa, siempre hay algo por lo que escribir.
No