mi pliego de papel
Sindicación
 
labios que sacan de quicio


El amor es el recuerdo, el dolor del tiempo asomado a las ventanas del alma.
Cuando se difumina el color entre los dedos y la sombra de los limoneros se alarga por encima de los tejados de la piel.
Esa piel que se extiende como una terminal de los sentidos, con poros como cráteres, abiertos a la duda y a la vida, bacanal de sudor y deseo.
Pero también es nadar por no llorar, los tragos largos y agónicos de lascivia buscando islas donde naufragar para vivir, vivir para naufragar en unos labios, en una boca que te dé la grandeza de temblar de pasión con solo sospechar el beso.
Labios que sacan de quicio, que suspenden todos los pecados y sus penitencias, lo creado y las derivaciones astrales del paraíso y su castigo.
Eva tuvo labios, principio y creación de todo, el quicio de la vida.
Trémulos, ahogados en gozo, pozos de estertores y simas de luna.
Labios, rosas, espinas del calvario donde subir y mojarse, empaparse de la virtud de querer y soñar.
Sueños húmedos de poluciones, afirmación absoluta y real de ser, arrojar el amor más certero, el imaginario.
Imaginar el amor, buscar esos labios, pues aunque parezca lo contrario todas las bocas no tienen labios y no hay quicio en todas las puertas.


 
Comentario:
Certero, no lo hay.
Pequeños oasis en un desierto que no tiene mar.
Por cierto,dile a R que cuando le pesque me voy a hacer unas trenzas con sus abductores. Que lo sepa.
No