mi pliego de papel
Sindicación
 
una rosa para ellos


Julio de 1986.

Hoy es 14, hace tres meses y medio que llegué a Flix, al lado mismo del Ebro. Buena gente estos catalanes, lisos, francos, trabajadores. La petroquímica incordia lo suyo, los escapes de cloro están haciendo que “Laica”, nuestra perra, pierda el pelo mechón a mechón.
Por fin estoy aprendiendo lo que es trabajar para la gente, sufrir con ellos, velar para que ellos duerman, y aún tuve tiempo de llorar la muerte de un amigo de la estación en un accidente que atendí yo mismo, con la impotencia de no poder hacer nada, y ver volar una planta de la fabrica, en la planta de químicas, y junto a mi compañero Pedro entramos sin máscara a recoger a un obrero que se quedó atrapado. Tres litros de leche me hicieron beber, dijeron que para la posible intoxicación.
La mañana es tranquila, hace bueno, suena de fondo la radio mientras yo ando con mis sueños, pensando en Susy, y en nuestros planes de futuro. Apenas salí de Ubeda en febrero y me vine a Tarragona para estar mas cerca de ella. Nadie puede imaginar las bromas y los ruegos de toda la panda para que me fuera con ellos a Madrid. “Pisha”, va tu con nosotros a tráfico, todos juntos como hasta ahora, después de estos nueve meses no nos dejarás tiraos”. Pepe, el malaguita, Cordón. Grandes y buenos chicos. Sonrío recordándolos a todos ellos.
Son malos tiempos, me inquieta que me manden al norte por que los atentados abundan, y con mi número de escalafón estoy casi seguro que me libraré.
Baja Pedro y me dice “ Luis, pon la radio, estos hijos de puta han volao un autobús de los nuestros en Madrid, y pongo atención a las noticias, todo un poco confuso, todo es un caos.
Solo acierto a escuchar la lista de fallecidos: no, por Dios no, Pertierra no, José, tu no, Paco tu también, Dios, Dios. Rompo a llorar y Pedro no sabe que hacer para calmarme. Soy incapaz de hablar, no estoy muy seguro de lo que hago. Tenían veinte años, veinte años, y una vida por delante, la misma que yo soy consciente en este mismo momento de haber ganado al no acompañarlos como me pidieron. “ pisha, va, tu con nosotros”.............
Juro, aquí y ahora que no os olvidaré, por los buenos ratos, las risas, las noches de retén, las cocinas voluntarias y ese afán de servir que teníamos entonces.
Entre sollozos subo a mi cuarto y Pedro, bendito sea, dice que no me molesten. Pienso no salir mas de él.

El 14 de julio de 1986 a las ocho de la mañana un autobús, un microbús y un Land Rover de la Guardia Civil atravesaban la calle madrileña de Príncipe de Vergara -como cada día desde hacía 10- para salir hacia la carretera de Burgos. Su destino era Venta de la Rubia, donde los 70 agentes que viajaban en el convoy, con una media de edad de 23 años, realizaban cada mañana prácticas de moto para incorporarse a la agrupación de tráfico. En la plaza de República Dominicana esperaba una furgoneta Sava -con matrícula de Ciudad Real y comprada en el Rastro- que contenía 50 kilos de goma-2 y gran cantidad de metralla.
Los terroristas activaron el detonador a distancia y no acertaron de lleno. La explosión levantó la trasera del autobús. Ocho agentes murieron en el acto y 32 personas resultaron heridas, entre ellos seis civiles.


1 de marzo de 2007

Hace veinte años y diez meses.
No los he olvidado, jamás lo haré. Yo, como ellos, era un crío con ganas de comerse el mundo. A ellos no les dejaron.
Yo siempre llevaré la marca en el corazón.
Hoy por primera vez me avergüenzo de ser español



 
Comentario:
Pronto hará veintiun años y lo tenemos tan presente como si hubiera sido hoy mismo. Yo, como tú, tampoco los olvidaré, por la amistad que me unía a ellos y también por la indignación que produce el ver al asesino que les quitó la vida paseando tranquilamente por la calle. Pero no te avergüences de ser español, ellos sí se sentían orgullosos de serlo, y por supuesto hay muchas personas de bien por esta España nuestra que también lo sienten, por ellos, por todos ellos, yo sí digo en voz alta, muy alta, que soy ESPAÑOL.
No