Paz

Se equivocó la paloma, se equivocaba.
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Los días pasan con una lentitud grisácea, como una cortina de humo que acompaña las horas en que me sumerjo como un buzo sin escafandra pero con botas de plomo.
Sentir la rasgadura afilada de la frialdad, sentarse a rezar el responso de la complicidad, ver resbalar las miradas por las que morías y darse cuenta que el invierno anticipó su llegada con los témpanos de punta, cortantes como cuchillos, Naturaleza muerta, buen título para un bodegón, si no mediara que la paleta de colores solo registra negros y blancos. Pintaré con las manos, marcando los contornos con el pulgar, mojando bien mis dedos hasta hacerme daño con la intención de dejar al menos una señal inequívoca de mi paso, y así, sin mas, acabaré esta obra, pintor de brocha gorda, con densos goterones de pintura en el alma.
Hacer examen de conciencia y sentirse libre. Buscar y encontrar el equilibrio, equilibrio entre lo llorado y lo reído, lo entregado y lo recibido, lo odiado y lo amado. Tan solo así, tranquilo, en calma, enfilaré la puerta y me iré en paz
Comentario:
efectivamente, eso hice, se acabó el lienzo y la obra está acabada, quedó un churro, pero así es la vida vista desde mi nueva perspectiva. Gracias por que sé que estás ahí, con perspectiva o sin ella.
Comentario:
Hasta en una paleta de blanco y negro lo predominante es la escala de grises. Siempre tendemos a los extremos Uno, y nada es totalmente perfecto y blanco, ni tampoco negro ciego.
Quizás si aguantas al final de la tormenta, el cielo escampe y todo quede en un brillante gris perla. Separa tu mirada del cuadro, tan solo dos pasos atrás, y entonces miralo con perspectiva.
Quizás si aguantas al final de la tormenta, el cielo escampe y todo quede en un brillante gris perla. Separa tu mirada del cuadro, tan solo dos pasos atrás, y entonces miralo con perspectiva.





