la sonrisa de un niño

Ese niño me mira con una expectación descarada, hay en sus ojos una avidez graciosa, una especie de permiso en espera por si me molesta, o quizás por que piensa que hará este mayor callado que parece parte del banco donde hoy he decidido jugar. Y la verdad es que esta mañana luminosa de domingo, aquí en este parque donde siempre paseé mis penas hoy paseo mi alegría.
En él me reconozco, sus pecas, esos rizos rebeldes dejados al azar del peine de su madre, que un poco mas allá lo mira de reojo y resopla aburrida. Los veranos del pueblo, como serán los veranos de él? Serán como los míos?. No recuerdo verdes, ni azules, ni violetas como los del verano, tirado por el campo desde él rieron al molino libre de toda culpa con el bote de ranas, y María con su carita sucia y sus manitas blancas cogida de mi talle, héroe de la tarde.
Hoy vuelven mis veranos, veranos para siempre, con los ojos febriles de un niño que no para de mirarse los zapatos nuevos, y los limpia sin pudor detrás del pantalón, temeroso y huidizo, pero que oculta esquivo, en el bolsillo trasero su tirador de gomas mientras se le descuelga por la comisura de los labios esa sonrisa tibia, con malicia y sin daño posible.
Colorea la vida en mi banco del parque, y se lo disputo al niño por que yo también lo quiero, y quiero su esperanza, su dejadez inquieta, su inquietud agobiante y el brillo de sus ojos encima de dos mejillas nuevas, coloretes de vida.
En este parto nuevo, despacioso, constante, en que pasé de golpe de acabado a nacido, recién nacido incluso, solo pienso el los días azules, verdaderos, en las noches a reventar de estrellas sobre el mar de mi casa. Y en este momento preciso, ahora, de repente decido que también tendré mi tirador de gomas para poder tener la sonrisa de un niño
Comentario:
Me has echo recordar la niña que fui, que a pesar de los embites de la vida, nunca estaba triste...era toda esperanza, toda inconsciencia... la misma que la protegía de las crueldades, haciéndola angel absorta en una nube.
Por las noches se inventaba sus propios cuentos y fantaseaba en ser princesa, hada o bello cisne.
esa niña aprendió a esperar con paciencia, a pensar, a observar y volver a esperar, a escuchar el silencio y dejar pasar el tiempo.
Creció y un día se perdió en un rincón oscuro abandonándose y perdió su sonrisa, su ilusión y su comba.
No recordaba donde la había perdido, pero hoy entre el caminito de velas,apareció un tirachinas y detrás una comba con la que salto hasta tocar la misma Luna y me lleno la punta de los dedos de nacar y estrellas alboradas...
Por las noches se inventaba sus propios cuentos y fantaseaba en ser princesa, hada o bello cisne.
esa niña aprendió a esperar con paciencia, a pensar, a observar y volver a esperar, a escuchar el silencio y dejar pasar el tiempo.
Creció y un día se perdió en un rincón oscuro abandonándose y perdió su sonrisa, su ilusión y su comba.
No recordaba donde la había perdido, pero hoy entre el caminito de velas,apareció un tirachinas y detrás una comba con la que salto hasta tocar la misma Luna y me lleno la punta de los dedos de nacar y estrellas alboradas...