bailando en el desván

Como cuerdas de guitarra, que con tocarlas, apenas una caricia y vibran, remueven y sacan de lo más hondo los más limpios sonidos, las más oscuras notas.
Así siento mis dedos, mis ojos, mis cabellos, todo yo soy un acorde imposible que resuena en la noche. Bailando en el desván, permanezco sentado, inaudita peripecia que se me da de nuevo, que se ofrece a mi vida dejando en el olvido los miedos y lo negro.
Y sin moverme danzo, me retuerzo, me paro, desperezo mis ganas y de vuelta al molino que me arrastra consigo, bailo y bailo constante en mi desván de gozos.
Melodías de siempre, del ayer y el mañana empujaran mi danza, danzarín sorprendente, mi negrura más honda se conmueve en mis pasos.
Todo el polvo pasado se remueve a mi entorno y muestra contraluces que se ciegan y caen, devenir de los años, memorias de tristeza arrastran torpemente mis ansias de alegría, que se defiende en bailes, en risas y esperanza.
Bailando en el desván, y me invento y renazco, principio y fin de sueños, prólogo y epitafio de mí, suena en mi alma la más cálida música.
Pero los miedos bailan su canción de rocío
al tiempo que mis ganas se asoman al vacío,
batalla ya perdida, marcada por mi sino,
senda del mal que siempre se recorre conmigo.
Siento la primavera danzar conmigo mismo,
al calor del verano no hay ni invierno ni frío
en la pista de baile fatal de mis sentidos,
bordón y prima nueva vitales y exclusivos
Comentario:
No permitas que la tristeza te enrede y atrape. Nunca.
(Y decías que no podías escribir... ya te vale)
(Y decías que no podías escribir... ya te vale)





