Mi último amante...
He estado muy sola este fin de semana, intentando poner orden en mi cabeza, pero no lo he conseguido.
Hasta hace unas semanas yo tenía simplemente mis amigos-amantes, pero eran pasatiempos "inocentes", tenía clarísimo que nunca podría sentirme tan enganchada a ningún otro hombre como a ÉL, que nadie podría hacerme disfrutar igual, que no podría llegar a los límites de mi cuerpo y de mi sexo con nadie más, pero me equivocaba.
Se llama Jorge, es de otra ciudad, lo conocí en un viaje de trabajo, y la primera vez que lo ví en el comedor del hotel donde estábamos los dos alojados, me quedé varios segundos inmóvil, mirando su cara, mientras sus ojos me recorrían de arriba a abajo, pensé que no podía irme de la ciudad sin conocerlo, me atrapó su sonrisa, su mirada curiosa, no sé, tiene algo que lo hace irresistible...
Esa misma noche, volvimos a coincidir en el bar del hotel. Mientras me pedía un vodka para dejar de pensar en Ángel, apareció Jorge y le dijo al camarero que no me cobrara, que quería invitarme él a ver si me emborrachaba y así tenía alguna posibilidad de acabar la noche en mi habitación, así, directamente. Eso me vuelve loca, los hombres tan seguros de sí mismo me apasionan, será porque llevo muchos años al lado de un niño inseguro e inmaduro...
No le hizo falta emborracharme, esa noche, a las 6 de la mañana seguíamos hablando, en mi habitación, sobre nosotros, ni siquiera pronuncié el nombre de Ángel. Yo sabía que él tenía pareja y él sabía que yo también la tenía, pero no hablamos más de ello. Sinceramente, en ese momento no me daba cuenta de que podía encariñarme demasiado con Jorge, era un ligue más, una noche agradable con un final delicioso que no tenía intención de repetir. Cuando comenzaba a quedarme dormida le pedí que se fuera, me gusta dormir sola, y él se fue.
A la mañana siguiente, no desayuné en el hotel para no tener que verle, salí rápido hacia una reunión y ya no volví al hotel hasta bien entrada la noche, pero cuando volví Jorge había metido una nota debajo de mi puerta que decía: "No huyas de mí, sólo dame una noche más y desapareceré. Habitación 204. Te espero. "
Fui a su habitación, no lo pude evitar, porque es el hombre más atractivo que conozco y porque folla bastante bien. El caso es que subí y esa noche, descubrí lo que hay debajo de esa cara de rompebragas y esos músculos logrados a base de gimnasio. Hay una persona mucho más frágil de lo que aparenta, que busca su camino al lado de una mujer que nunca podrá hacerle completamente feliz. Por sus palabras se nota que quiere a su novia, pero no les une lo que les debería unir, no se despiertan pensando en desnudarse y acariciarse, en penetrarse con todo, con el cuerpo y con la mente y mantener al otro todo el día pensando en volverse a ver , en acostarse de nuevo...
Es curioso, pero les falta justo lo único que nos une a Ángel y a mí. Y tienen lo que a nosotros nos falta...
¿Por qué es todo tan difícil?
Hasta hace unas semanas yo tenía simplemente mis amigos-amantes, pero eran pasatiempos "inocentes", tenía clarísimo que nunca podría sentirme tan enganchada a ningún otro hombre como a ÉL, que nadie podría hacerme disfrutar igual, que no podría llegar a los límites de mi cuerpo y de mi sexo con nadie más, pero me equivocaba.
Se llama Jorge, es de otra ciudad, lo conocí en un viaje de trabajo, y la primera vez que lo ví en el comedor del hotel donde estábamos los dos alojados, me quedé varios segundos inmóvil, mirando su cara, mientras sus ojos me recorrían de arriba a abajo, pensé que no podía irme de la ciudad sin conocerlo, me atrapó su sonrisa, su mirada curiosa, no sé, tiene algo que lo hace irresistible...
Esa misma noche, volvimos a coincidir en el bar del hotel. Mientras me pedía un vodka para dejar de pensar en Ángel, apareció Jorge y le dijo al camarero que no me cobrara, que quería invitarme él a ver si me emborrachaba y así tenía alguna posibilidad de acabar la noche en mi habitación, así, directamente. Eso me vuelve loca, los hombres tan seguros de sí mismo me apasionan, será porque llevo muchos años al lado de un niño inseguro e inmaduro...
No le hizo falta emborracharme, esa noche, a las 6 de la mañana seguíamos hablando, en mi habitación, sobre nosotros, ni siquiera pronuncié el nombre de Ángel. Yo sabía que él tenía pareja y él sabía que yo también la tenía, pero no hablamos más de ello. Sinceramente, en ese momento no me daba cuenta de que podía encariñarme demasiado con Jorge, era un ligue más, una noche agradable con un final delicioso que no tenía intención de repetir. Cuando comenzaba a quedarme dormida le pedí que se fuera, me gusta dormir sola, y él se fue.
A la mañana siguiente, no desayuné en el hotel para no tener que verle, salí rápido hacia una reunión y ya no volví al hotel hasta bien entrada la noche, pero cuando volví Jorge había metido una nota debajo de mi puerta que decía: "No huyas de mí, sólo dame una noche más y desapareceré. Habitación 204. Te espero. "
Fui a su habitación, no lo pude evitar, porque es el hombre más atractivo que conozco y porque folla bastante bien. El caso es que subí y esa noche, descubrí lo que hay debajo de esa cara de rompebragas y esos músculos logrados a base de gimnasio. Hay una persona mucho más frágil de lo que aparenta, que busca su camino al lado de una mujer que nunca podrá hacerle completamente feliz. Por sus palabras se nota que quiere a su novia, pero no les une lo que les debería unir, no se despiertan pensando en desnudarse y acariciarse, en penetrarse con todo, con el cuerpo y con la mente y mantener al otro todo el día pensando en volverse a ver , en acostarse de nuevo...
Es curioso, pero les falta justo lo único que nos une a Ángel y a mí. Y tienen lo que a nosotros nos falta...
¿Por qué es todo tan difícil?
Comentario:
...la vida es así, hay gente que al final se acostumbra a vivir de esa manera.
te seguire leyendo...
pasate por mi blog,
un beso.
te seguire leyendo...
pasate por mi blog,
un beso.





