RENACIMIENTO
Queridos visitantes:
Esto es una “despedida” por mudanza... La Oropéndola se lleva su nido y se muda (con la música a otra parte... JAJAJAJA)... dónde? No lo voy a decir... no voy a enlazar mi nueva dirección. Me traslado sin más.
Digamos que estos últimos días, he estado procesando mucha información, muchos sucesos y he decidido que es hora de renacer...
No puedo construir mi futuro sobre el pasado.
El pasado está ahí, pero no voy a usarlo de base porque muchos pilares están carcomidos. No es una buena base... así que dejaré este blog (jo! y lo pienso y se me cae un trocito de alma)... me abriré otro desde el que empezaré de nuevo.
Estaré en este ciberespacio, contemplando el mundo y hablando, contando mis experiencias, anécdotas y desvaríos.
Gracias por estos meses a los que os hayáis pasado por el nido.
No me voy, cambio de escenario.
La vida es así.
Cuidaros mucho, yo os seguiré visitando.
Y como dicen los peregrinos de Santiago:
¡BUEN CAMINO!
Esto es una “despedida” por mudanza... La Oropéndola se lleva su nido y se muda (con la música a otra parte... JAJAJAJA)... dónde? No lo voy a decir... no voy a enlazar mi nueva dirección. Me traslado sin más.
Digamos que estos últimos días, he estado procesando mucha información, muchos sucesos y he decidido que es hora de renacer...
No puedo construir mi futuro sobre el pasado.
El pasado está ahí, pero no voy a usarlo de base porque muchos pilares están carcomidos. No es una buena base... así que dejaré este blog (jo! y lo pienso y se me cae un trocito de alma)... me abriré otro desde el que empezaré de nuevo.
Estaré en este ciberespacio, contemplando el mundo y hablando, contando mis experiencias, anécdotas y desvaríos.
Gracias por estos meses a los que os hayáis pasado por el nido.
No me voy, cambio de escenario.
La vida es así.
Cuidaros mucho, yo os seguiré visitando.
Y como dicen los peregrinos de Santiago:
¡BUEN CAMINO!
El segundo del día...(si es que... varios meses sin escribir y ahora de repente, se me va la mano!)
Hay un pensamiento que me tortura: hace un tiempo alguien a quien quiero muchísimo y que se pasea a veces por aquí (un beso grande si me lees, lindo) me comentó que si el escribir en mi blog era una forma de buscar rollos y relaciones... le dije que, POR SUPUESTO QUE NO. Pero su comentario me bastó para darle vueltas a la cabeza y coger un poco de asco al tema (no por mí, sino por pensar que hubiera personas que me acecharan con esa idea)...
Ayer, paseando por los blogs de la gente ví un comentario en el de Psicóloga que me dejó de piedra. Era en el post sobre el beso... El denominado “Lector” vomitó frustración y basura en un post que a mí se me antojó tierno y... bueno... me cabreé.
Así que he vuelto a mi blog, a mi querido blog... porque yo necesito escribir... qué saco con esto? Nada y todo... No saco nada porque no busco nada más que expresarme y saco todo cuando en algún comentario me siento abrazada por las palabras que quedan colgadas en mi trocito de ciberespacio, como estrellitas. Palabras. Esas a las que Isabel Coixet dedica su última obra maestra... habrá que ir a verla, que creo que a los blogeros nos gustará (espero).
En fin, que yo iré a verla y que si me gusta, ya os cuento.
MMMMMMMMMMUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAA (este beso es un homenaje a la pequeña y tierna Keizy y va por todos a los que he visitado en silencio y de puntillas durante los últimos días en un intento de recuperar el tiempo que he pasado exiliada de este cibermundo)
PS: El tema para este post, uno de mis preferidos. De Mark Knopfler, "Going Home (theme from The Local Hero)".
Ayer, paseando por los blogs de la gente ví un comentario en el de Psicóloga que me dejó de piedra. Era en el post sobre el beso... El denominado “Lector” vomitó frustración y basura en un post que a mí se me antojó tierno y... bueno... me cabreé.
Así que he vuelto a mi blog, a mi querido blog... porque yo necesito escribir... qué saco con esto? Nada y todo... No saco nada porque no busco nada más que expresarme y saco todo cuando en algún comentario me siento abrazada por las palabras que quedan colgadas en mi trocito de ciberespacio, como estrellitas. Palabras. Esas a las que Isabel Coixet dedica su última obra maestra... habrá que ir a verla, que creo que a los blogeros nos gustará (espero).
En fin, que yo iré a verla y que si me gusta, ya os cuento.
MMMMMMMMMMUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAA (este beso es un homenaje a la pequeña y tierna Keizy y va por todos a los que he visitado en silencio y de puntillas durante los últimos días en un intento de recuperar el tiempo que he pasado exiliada de este cibermundo)
PS: El tema para este post, uno de mis preferidos. De Mark Knopfler, "Going Home (theme from The Local Hero)".
Sin venir a cuento...
Ayer escuchaba un programa de radio en el que hablaban de los emprendedores sociales. Hay una empresa en la ciudad en la que vivo que busca un emprendedor social y me quedé con el tema...
Es curioso, yo pensaba que estas cosas no se buscaban, que nuestra estupenda sociedad capitalista no se ocupaba de esto. Pero parece que sí que hay esperanza para la raza humana, que hay personas (y en estos blogs se pasean unas cuantas, lo sé) que miran más allá de su nariz y su cuenta bancaria y piensan en los demás, en esos que no tienen voz porque el hambre y la sed y la pobreza les atenaza la garganta o porque ni siquiera saben hablar.
En fin, que ya se nota qué opinión me merece la mayoría de la raza humana y lo que me afecta el tema, que se me clava en las carnes y hace que apriete los dientes con fuerza.
Bueno, que me voy de la olla...
El caso es que un emprendedor social es aquella persona que tiene una idea que puede favorecer a la sociedad y al que esta empresa apoya para que lleve a cabo su proyecto. Hablaban del caso de aquel que creó el sistema de micro-créditos en Angola (creo que dijeron que era Angola) hace unos 25 años y que fue uno de los primeros emprendedores sociales a los que esta empresa apoyó.
Me encantó eso de que haya personas con ideas socialmente brillantes que sean apoyadas por alguien para que lleven a cabo su proyecto. Genial!
Y bueno, me puse a pensar acurrucada en el nido...
Y no es que se me ocurriera nada brillante o que pueda salvar al mundo o a algunas personas desfavorecidas. Se me ocurrió algo que puede salvarnos a nosotros, a los seres humanos.
Se trata de una serie de acciones diarias que no suponen más que tiempo y buena voluntad (riquezas al alcance de todos) y que consisten en lo siguiente:
- dedica al menos 50 palabras amables a los que te rodean
- dedica al menos dos horas a sonreír
- dedica unos segundos a sentir los olores de tu ciudad, por malos que sean (acabarás captando los buenos)
- dedica unos minutos a escuchar lo que ocurre a tu alrededor: el silencio de la noche, el tráfico del día, los pájaros en los árboles, los sonidos del otoño...
- dedica unos instantes a embriagarte de la luz del día: su color, su calor...
- dedica tiempo a los demás, aunque sea a pensar en ellos
- ama con fuerza esta vida que te permite dedicar este tiempo
- agradece a los que te hacen feliz su papel en tu vida
Yo no sé si esto sería una idea de empresa social, pero sí que tengo por seguro que nos haría mejores personas y que contribuiría a que fuéramos un poco más felices. Nosotros y los que nos rodean.
Y creo que el ser feliz es la mejor empresa que se puede tener en esta vida.
Sed felices.
MMMMMMMMMMUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAA
PS: La música... que hace posts que no la pongo... "Shiny Happy People" de REM, que me devuelve la fe en el ser humano!
Es curioso, yo pensaba que estas cosas no se buscaban, que nuestra estupenda sociedad capitalista no se ocupaba de esto. Pero parece que sí que hay esperanza para la raza humana, que hay personas (y en estos blogs se pasean unas cuantas, lo sé) que miran más allá de su nariz y su cuenta bancaria y piensan en los demás, en esos que no tienen voz porque el hambre y la sed y la pobreza les atenaza la garganta o porque ni siquiera saben hablar.
En fin, que ya se nota qué opinión me merece la mayoría de la raza humana y lo que me afecta el tema, que se me clava en las carnes y hace que apriete los dientes con fuerza.
Bueno, que me voy de la olla...
El caso es que un emprendedor social es aquella persona que tiene una idea que puede favorecer a la sociedad y al que esta empresa apoya para que lleve a cabo su proyecto. Hablaban del caso de aquel que creó el sistema de micro-créditos en Angola (creo que dijeron que era Angola) hace unos 25 años y que fue uno de los primeros emprendedores sociales a los que esta empresa apoyó.
Me encantó eso de que haya personas con ideas socialmente brillantes que sean apoyadas por alguien para que lleven a cabo su proyecto. Genial!
Y bueno, me puse a pensar acurrucada en el nido...
Y no es que se me ocurriera nada brillante o que pueda salvar al mundo o a algunas personas desfavorecidas. Se me ocurrió algo que puede salvarnos a nosotros, a los seres humanos.
Se trata de una serie de acciones diarias que no suponen más que tiempo y buena voluntad (riquezas al alcance de todos) y que consisten en lo siguiente:
- dedica al menos 50 palabras amables a los que te rodean
- dedica al menos dos horas a sonreír
- dedica unos segundos a sentir los olores de tu ciudad, por malos que sean (acabarás captando los buenos)
- dedica unos minutos a escuchar lo que ocurre a tu alrededor: el silencio de la noche, el tráfico del día, los pájaros en los árboles, los sonidos del otoño...
- dedica unos instantes a embriagarte de la luz del día: su color, su calor...
- dedica tiempo a los demás, aunque sea a pensar en ellos
- ama con fuerza esta vida que te permite dedicar este tiempo
- agradece a los que te hacen feliz su papel en tu vida
Yo no sé si esto sería una idea de empresa social, pero sí que tengo por seguro que nos haría mejores personas y que contribuiría a que fuéramos un poco más felices. Nosotros y los que nos rodean.
Y creo que el ser feliz es la mejor empresa que se puede tener en esta vida.
Sed felices.
MMMMMMMMMMUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAA
PS: La música... que hace posts que no la pongo... "Shiny Happy People" de REM, que me devuelve la fe en el ser humano!
El camino a Oz
No es que sea el nuevo título de mi nueva vida… o sí. Como comentaba a Bernesga, ya tengo bastante con esta nueva vida que empiezo… ya llegará el título… (“Eres grande, pequeña” podría ser uno?).
Dicen que cuando se inicia un camino no hay que mirar atrás. El pasado, pasado está y el mirarlo puede convertirnos en estatuas de sal. Reflexionaba sobre esto: estatuas de sal… Quizás sea porque la sal de las lágrimas que derramamos al volver la vista hacia ese pasado nos puede cubrir por entero y convertirnos si permanecemos así mucho tiempo en finas estatuas de sal (¿?).
El caso es que yo he iniciado el camino a Oz. Y, al igual que Dorothy, mi camino ha empezado con un tornado. Una época de miedo, de destrucción, de confusión de la que afortunadamente salí gracias a una mano amiga.
Llegada a Oz me encontré frente a un camino. Un camino de brillantes baldosas amarillas que acabará llevándome al hogar. Y leed bien la frase: “llevándome al hogar”… no “de vuelta al hogar”, porque no tenía hogar, tenía una ilusión óptica.
En el viaje voy acompañada. Más que un hombre de hojalata es un caballero vestido con armadura brillante. Una armadura que encierra más que un cuerpo un corazón roto. Vamos a Oz. Y sé que el camino tiene peligros, que no es un camino fácil (sería aburrido, no?) y que aunque el proceso al recorrerlo sea interior y personal, tendré a alguien muy cerca que me ayudará a levantarme si me caigo y en el que apoyarme. Por mi parte, también estaré a su lado para ofrecerle mi mano en los momentos difíciles. Es el mejor compañero de viaje que podía haber encontrado porque no lo sabe pero en algún momento se ha oxidado y caído algún trozo de esa armadura y he visto brillar ese corazón. Ese corazón que no está roto, que es grande y hermoso y que sólo espera a ser liberado.
Inicié hace unos días mi camino a Oz. Intento no mirar atrás. Pero sí que hay lágrimas que en algunos momentos como ahora me cubren el rostro.
También llevo a mi Totó particular. Este no cabe en una cestita y pesa bastante. Pero es un cielo y sé que anda perdida (sí, es hembra) y me mira a veces sin entender bien las cosas que ocurren a su alrededor.
He comenzado mi camino a Oz y empiezo de nuevo a ser feliz.
Dicen que cuando se inicia un camino no hay que mirar atrás. El pasado, pasado está y el mirarlo puede convertirnos en estatuas de sal. Reflexionaba sobre esto: estatuas de sal… Quizás sea porque la sal de las lágrimas que derramamos al volver la vista hacia ese pasado nos puede cubrir por entero y convertirnos si permanecemos así mucho tiempo en finas estatuas de sal (¿?).
El caso es que yo he iniciado el camino a Oz. Y, al igual que Dorothy, mi camino ha empezado con un tornado. Una época de miedo, de destrucción, de confusión de la que afortunadamente salí gracias a una mano amiga.
Llegada a Oz me encontré frente a un camino. Un camino de brillantes baldosas amarillas que acabará llevándome al hogar. Y leed bien la frase: “llevándome al hogar”… no “de vuelta al hogar”, porque no tenía hogar, tenía una ilusión óptica.En el viaje voy acompañada. Más que un hombre de hojalata es un caballero vestido con armadura brillante. Una armadura que encierra más que un cuerpo un corazón roto. Vamos a Oz. Y sé que el camino tiene peligros, que no es un camino fácil (sería aburrido, no?) y que aunque el proceso al recorrerlo sea interior y personal, tendré a alguien muy cerca que me ayudará a levantarme si me caigo y en el que apoyarme. Por mi parte, también estaré a su lado para ofrecerle mi mano en los momentos difíciles. Es el mejor compañero de viaje que podía haber encontrado porque no lo sabe pero en algún momento se ha oxidado y caído algún trozo de esa armadura y he visto brillar ese corazón. Ese corazón que no está roto, que es grande y hermoso y que sólo espera a ser liberado.
Inicié hace unos días mi camino a Oz. Intento no mirar atrás. Pero sí que hay lágrimas que en algunos momentos como ahora me cubren el rostro.
También llevo a mi Totó particular. Este no cabe en una cestita y pesa bastante. Pero es un cielo y sé que anda perdida (sí, es hembra) y me mira a veces sin entender bien las cosas que ocurren a su alrededor.
He comenzado mi camino a Oz y empiezo de nuevo a ser feliz.





