La Isla Redonda
El otro día un amigo me recomendó que leyese La nube púrpura de M.P. Shiell, me dijo que este libro estaba editado en la editorial La Isla Redonda del también escritor Javier Marías. Me dijo que había una relación muy curiosa y me propuso que la adivinara.
Quizá un rasgo que me define muy bien es que soy muy curiosa, así que con ayuda del amigo de los ignorantes, el google, me dispuse a saber cuál era ese vínculo que los unía. De esa forma me enteré de la historia de esa curiosa isla.
La Isla Redonda, es un peñasco deshabitado que se encuentra en las Antillas y que Matthew Shiell compró en 1885, el mismo día que nació su primer hijo y solicitó el titulo de rey de esa isla, para su hijo, a la Reina Victoria. Y, curiosamente, se lo dieron pero con la condición de que no hubiera ningún tipo de política opuesta a los intereses coloniales británicos, o sea, mientras que su reinado fuera ficticio.
A diferencia de otros reinados no ficticios el título de rey no pasa de padre a hijo sino que se va legando a otros escritores, que a parte de heredar ese título heredan los derechos de autor sobre las novelas de los anteriores reyes/escritores.
Actualmente ostenta el título de rey de Redonda el escritor español Javier Marías. Cuentan las malas lenguas que hay grandes disputas dinásticas y tráfico de influencias para tener títulos nobiliarios de esta isla.
Por vocación y por determinación soy republicana pero cuando leí la historia que ante todo me pareció muy interesante, me hice un poco monárquica. Además, a diferencia de otros reinos, los súbditos no tienen que pagar unos impuestos para mantener a los reyes, príncipes, infantes y allegados o similares.
Supongo que estoy tan hartita en el trabajo con tantas cuchillazos que tengo que esquivar a lo largo del día, que “cuentos” como los de este reino me relajan y me hacen pensar que por ahí fuera (lejos de la empresa donde trabajo, sin duda), hay gente con ideas interesantes e inteligentes. Son las cuatro de la tarde y de un momento a otro empezará a llegar la gente de comer. Empezaremos la segunda parte de la jornada y me imagino que no será muy diferente de la primera y me diré una y mil veces que tengo que pedir asilo al rey Xavier I, quiero irme a vivir a Isla Redonda.... aunque sólo sea una isla fantasmal y ficticia.
Quizá un rasgo que me define muy bien es que soy muy curiosa, así que con ayuda del amigo de los ignorantes, el google, me dispuse a saber cuál era ese vínculo que los unía. De esa forma me enteré de la historia de esa curiosa isla.
La Isla Redonda, es un peñasco deshabitado que se encuentra en las Antillas y que Matthew Shiell compró en 1885, el mismo día que nació su primer hijo y solicitó el titulo de rey de esa isla, para su hijo, a la Reina Victoria. Y, curiosamente, se lo dieron pero con la condición de que no hubiera ningún tipo de política opuesta a los intereses coloniales británicos, o sea, mientras que su reinado fuera ficticio.
A diferencia de otros reinados no ficticios el título de rey no pasa de padre a hijo sino que se va legando a otros escritores, que a parte de heredar ese título heredan los derechos de autor sobre las novelas de los anteriores reyes/escritores.
Actualmente ostenta el título de rey de Redonda el escritor español Javier Marías. Cuentan las malas lenguas que hay grandes disputas dinásticas y tráfico de influencias para tener títulos nobiliarios de esta isla.
Por vocación y por determinación soy republicana pero cuando leí la historia que ante todo me pareció muy interesante, me hice un poco monárquica. Además, a diferencia de otros reinos, los súbditos no tienen que pagar unos impuestos para mantener a los reyes, príncipes, infantes y allegados o similares.
Supongo que estoy tan hartita en el trabajo con tantas cuchillazos que tengo que esquivar a lo largo del día, que “cuentos” como los de este reino me relajan y me hacen pensar que por ahí fuera (lejos de la empresa donde trabajo, sin duda), hay gente con ideas interesantes e inteligentes. Son las cuatro de la tarde y de un momento a otro empezará a llegar la gente de comer. Empezaremos la segunda parte de la jornada y me imagino que no será muy diferente de la primera y me diré una y mil veces que tengo que pedir asilo al rey Xavier I, quiero irme a vivir a Isla Redonda.... aunque sólo sea una isla fantasmal y ficticia.
Comentario:
dicen los ingleses, tan acostumbrados ellos a conquistar los reinos de los demás, que la casa de uno es su propio reino, así que tu ya tienes uno,
besos,
besos,
Comentario:
Que chulo, no sabía que Javier Marías fuera rey...
¿Habrá sitio en La Redonda para mí también? ;-)
Un saludo noctámbulo...
¿Habrá sitio en La Redonda para mí también? ;-)
Un saludo noctámbulo...
Comentario:
Hija creo q quiero mudarme a esa isla y olvidarme d todos los cromañones q me rodean en el trabajo
Un besazo
Un besazo
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Yo también le pediré asilo, a ver si hay un huequecito para mí.
Comentario:
Un saludo desde mi otra isla redonda.
Gracias por tu visita
abrazo
Gracias por tu visita
abrazo
Comentario:
Estos cuentos y no otros son para "creerselos", qué chulada!!
Del trabajo.... pasapalabra...
1beso
Del trabajo.... pasapalabra...
1beso
Comentario:
Me ha encantado descubrir esta historia. No tenía ni idea de lo de la isla redonda, pero de buena gana me encantaría conocerla, y creo que también me gustaría vivir en ella.
Adoro las islas, puede que sea porque toda mi vida he vivido en una, y me da una inmesa sensación de libertad.
Si vas, por favor avísame.
Un beso
Adoro las islas, puede que sea porque toda mi vida he vivido en una, y me da una inmesa sensación de libertad.
Si vas, por favor avísame.
Un beso
Comentario:
Mientras publicaba en el Semanal, solía leer a Javier Marías, pero nunca pensé que la Isla Redonda existiera y menos que tuviera esa vida tan ajetreada.
Saludos desde la Fortaleza
Saludos desde la Fortaleza





