Los compañeros de trabajo
Esta mañana tuve que ir a la empresa dónde trabajaba antes. Me encontré con mis antiguos compañeros... los que aún siguen allí, y recordamos anécdotas de aquellos cinco años que compartimos. Yo les decía que no me había arrepentido de haberlo dejado, que a pesar de todos los pesares que tenía en mi actual trabajo, me gustaba mucho más lo que hacía ahora. Pero que reconocía que de igual forma que el trabajo me gustaba más, los compañeros me gustaban menos.
Luego, mientras venía hacia mi trabajo, recordaba cuando hace tres años empecé en esta empresa. Lo difícil que me lo pusieron los compañeros, concretamente uno... con el que comparto el trabajo a diario. Si me pedían que hiciera un proyecto de una cosa... búscate la vida, auque él supiera cómo hacerlo. De mano, me hicieron responsable de todos aquellos temas que ese compañero no quería, no le gustaba o simplemente no tenía ni idea. Pronto me dí cuenta que no iba a recibir ningún tipo de ayuda de él. De hecho, aún no sé muy bien por qué, se dedicó a desacreditarme ante otros compañeros, poniendo en duda mis capacidades profesionales. Yo me he ido enterando de todo esto con el tiempo... porque alguno me llegó a decir: “joer, pues sí que controlas del tema” o “pues no eres tan gilipollas como decían”.
Mi jefe, muy buena persona pero mal gestor, creía que lo mejor era que este compañero me supervisase el trabajo, más que nada para que me ayudara. Y durante meses soporté la situación hasta que la situación se apoderó de mi, creándome algún tipo de estrés que incluso me llegaron a salir granitos por la cara, tal cual hubiera vuelto a la adolescencia.
La verdad que fueron unos meses muy duros, tanto que después de las vacaciones de verano, llevando ya nueve meses , y viendo que esto no cambiaba, decidí hablar con mi jefe y le conté lo que estaba pasando y le dejé claro que o hacía algo para que esa situación cambiara o que presentaba la dimisión. A esas alturas ya me conocía lo suficiente como para saber que hablaba en serio y para mi sorpresa (bueno, en realidad no fue sorpresa, es muy buena persona) me prestó todo su apoyo de la mejor forma de todas las que se le pudo ocurrir. Me nombró coordinadora de un proyecto de cierta envergadura y delante de mi le dijo a este compañero que esperaba que me ofreciese toda la ayuda que necesitara. Por supuesto dijo que sí, que lo haría como había hecho con anterioridad... menuda desfachatez!!!. Y efectivamente fue lo que hizo.... no me ayudó en nada, sólo que esta vez mi jefe estaba al tanto.
Me leí libros, pedí ayuda a otros colegas-amigos, pase muchas horas sin dormir pero saqué el proyecto adelante. Cuando estaba encuadernado vino mi jefe a felicitarme delante de mi compañero y dijo: “Acabo de hablar con el Director, le he pedido que te haga contrato indefinido y que te suba el sueldo porque estoy impresionado que hayas sacado este proyecto sin ayuda de nadie”.
Ni que decir que a partir de entonces las cosas fueron distintas, y como una no es rencorosa pues he llegado a llevarme bien con este compañero.... Pero de la misma forma que no soy rencorosa tampoco soy desmemoriada y me acuerdo perfectamente de lo que pasó. Además, de tanto en tanto me hace alguna putadita y me lo mantiene fresco.
En esto venia yo pensando en el coche y fue llegar aquí y enterarme de otra de las suyas. Por norma, si a los dos nos interesa ir a un curso o jornada de lo que sea, nos tenemos que compaginar para que no coincidamos. Pues las últimas tres fue él (es el rey del escaqueo... porque dudo hasta que fuera). La semana pasada me apunté a una que me vendría muy bien para uno de los temas que llevo. Para mi sorpresa cuando llegué me dice que él quiere ir. Le digo que yo estoy apuntada y que voy a ir. Me dice que a él le interesa ir porque tiene que hacer un proyecto que no es para esta empresa y que tiene que ir, que si quiere luego él me cuenta de lo que se habló allí. Que pidió permiso al jefe y le dijo que sí.
En fin, que monté en cólera y entré a hablar con el jefe y le dije que si es que ahora podíamos ir los dos a las jornadas. Me dice que pensaba que eran distintas jornadas, distintos días. Le aclaro que no... pues nada, vamos a ir los dos. Le dije de todo.
Dicen que la mayoría de la gente que trabaja en esta empresa tiene enchufe y así es. La pena es que yo entré sin enchufe (cosas que pasan, en el trabajo anterior me llamaron del INEM y pase las pruebas de entre los diez seleccionados... y sin enchufe). Y digo pena porque es injusto que te traten o te paguen en función de quién sea tu enchufe.
Hace un tiempo, leí en un blog que era imposible que dados dos trabajos realizados por personas con experiencia similar, igual formación, iguales responsabilidades, etc.. paguen más a un hombre que a una mujer. Pues mira, eso sí es posible. A pesar de que me subieron el sueldo no llego ni a aproximarme a lo que este mal bicho gana. No digo yo que los motivos sean el machismo... no, no es eso. La razón es que él tiene enchufe y yo no.
Luego, mientras venía hacia mi trabajo, recordaba cuando hace tres años empecé en esta empresa. Lo difícil que me lo pusieron los compañeros, concretamente uno... con el que comparto el trabajo a diario. Si me pedían que hiciera un proyecto de una cosa... búscate la vida, auque él supiera cómo hacerlo. De mano, me hicieron responsable de todos aquellos temas que ese compañero no quería, no le gustaba o simplemente no tenía ni idea. Pronto me dí cuenta que no iba a recibir ningún tipo de ayuda de él. De hecho, aún no sé muy bien por qué, se dedicó a desacreditarme ante otros compañeros, poniendo en duda mis capacidades profesionales. Yo me he ido enterando de todo esto con el tiempo... porque alguno me llegó a decir: “joer, pues sí que controlas del tema” o “pues no eres tan gilipollas como decían”.
Mi jefe, muy buena persona pero mal gestor, creía que lo mejor era que este compañero me supervisase el trabajo, más que nada para que me ayudara. Y durante meses soporté la situación hasta que la situación se apoderó de mi, creándome algún tipo de estrés que incluso me llegaron a salir granitos por la cara, tal cual hubiera vuelto a la adolescencia.
La verdad que fueron unos meses muy duros, tanto que después de las vacaciones de verano, llevando ya nueve meses , y viendo que esto no cambiaba, decidí hablar con mi jefe y le conté lo que estaba pasando y le dejé claro que o hacía algo para que esa situación cambiara o que presentaba la dimisión. A esas alturas ya me conocía lo suficiente como para saber que hablaba en serio y para mi sorpresa (bueno, en realidad no fue sorpresa, es muy buena persona) me prestó todo su apoyo de la mejor forma de todas las que se le pudo ocurrir. Me nombró coordinadora de un proyecto de cierta envergadura y delante de mi le dijo a este compañero que esperaba que me ofreciese toda la ayuda que necesitara. Por supuesto dijo que sí, que lo haría como había hecho con anterioridad... menuda desfachatez!!!. Y efectivamente fue lo que hizo.... no me ayudó en nada, sólo que esta vez mi jefe estaba al tanto.
Me leí libros, pedí ayuda a otros colegas-amigos, pase muchas horas sin dormir pero saqué el proyecto adelante. Cuando estaba encuadernado vino mi jefe a felicitarme delante de mi compañero y dijo: “Acabo de hablar con el Director, le he pedido que te haga contrato indefinido y que te suba el sueldo porque estoy impresionado que hayas sacado este proyecto sin ayuda de nadie”.
Ni que decir que a partir de entonces las cosas fueron distintas, y como una no es rencorosa pues he llegado a llevarme bien con este compañero.... Pero de la misma forma que no soy rencorosa tampoco soy desmemoriada y me acuerdo perfectamente de lo que pasó. Además, de tanto en tanto me hace alguna putadita y me lo mantiene fresco.
En esto venia yo pensando en el coche y fue llegar aquí y enterarme de otra de las suyas. Por norma, si a los dos nos interesa ir a un curso o jornada de lo que sea, nos tenemos que compaginar para que no coincidamos. Pues las últimas tres fue él (es el rey del escaqueo... porque dudo hasta que fuera). La semana pasada me apunté a una que me vendría muy bien para uno de los temas que llevo. Para mi sorpresa cuando llegué me dice que él quiere ir. Le digo que yo estoy apuntada y que voy a ir. Me dice que a él le interesa ir porque tiene que hacer un proyecto que no es para esta empresa y que tiene que ir, que si quiere luego él me cuenta de lo que se habló allí. Que pidió permiso al jefe y le dijo que sí.
En fin, que monté en cólera y entré a hablar con el jefe y le dije que si es que ahora podíamos ir los dos a las jornadas. Me dice que pensaba que eran distintas jornadas, distintos días. Le aclaro que no... pues nada, vamos a ir los dos. Le dije de todo.
Dicen que la mayoría de la gente que trabaja en esta empresa tiene enchufe y así es. La pena es que yo entré sin enchufe (cosas que pasan, en el trabajo anterior me llamaron del INEM y pase las pruebas de entre los diez seleccionados... y sin enchufe). Y digo pena porque es injusto que te traten o te paguen en función de quién sea tu enchufe.
Hace un tiempo, leí en un blog que era imposible que dados dos trabajos realizados por personas con experiencia similar, igual formación, iguales responsabilidades, etc.. paguen más a un hombre que a una mujer. Pues mira, eso sí es posible. A pesar de que me subieron el sueldo no llego ni a aproximarme a lo que este mal bicho gana. No digo yo que los motivos sean el machismo... no, no es eso. La razón es que él tiene enchufe y yo no.
Comentario:
Hay de idiotas esta lleno el mundo, lo peor es que te toque uno al lado.
Ponte en tu sitio y por muy enchufado que sea hazte respetar.
Mil besos.
Ponte en tu sitio y por muy enchufado que sea hazte respetar.
Mil besos.
Comentario:
Porqué siempre tiene que haber un gilipollas para amargar la existencia de los demás????
Ay dios, que triste que debe ser su vida cuando se dedica a joder la de los demas.
1beso guapa
Ay dios, que triste que debe ser su vida cuando se dedica a joder la de los demas.
1beso guapa
Comentario:
Sé que es poco, pero lo importante es ir con la cabeza bien alta y la conciencia tranquila, cosa que tú puedes hacer y que el otro imbécil no. Que puede que ni le afecte, vale, gente tiene que haber para todo, pero que tú no podrías ser así, también, por más sueldo que tuvieras. Es una pena, pero en este país así funcionan las cosas: sin enchufe no eres nada, así que más mérito tiene tu trabajo y me ha parecido que tu jefe merece mucho la pena.
Y leyéndote (que tenía retraso), siento mucho lo del chico ese y coincido contigo en que la timidez es un asco.
Un beso
Y leyéndote (que tenía retraso), siento mucho lo del chico ese y coincido contigo en que la timidez es un asco.
Un beso
Comentario:
Lo malo d cuando llegas al mundo laboral, es q te das cuenta d q el mundo esta lleno d cretinos a los q no puedes ignorar, tu animate y si encuentras un manual d uso d hombres, q sepas q te agradecere una copia
Muaksssssss
Muaksssssss
Comentario:
Me recuerda tu situación a mi primer trabajo en el que me hicieron la vida imposible. Yo entré por un anuncio del periódico, y nadie se lo podía creer...
Lo importante es que te superes día a día por ti y para ti, que eres la única que cuenta.
Besos
Lo importante es que te superes día a día por ti y para ti, que eres la única que cuenta.
Besos
Comentario:
Lamentablemente esto está a la orden del día. En el anterior trabajo (donde no duré ni un año) me encontré con algo parecido. Desde el principio, la persona que estaba conmigo me dejó un "búscate la vida".
Lo peor fue que al poco tiempo me pusieron a alguien requete-enchufado, que lo único que hacía era darme las órdenes que hasta entonces me venían directamente del jefe.
No se sabe ni el pastón que llegaba a ganar esa persona, el mini-horario que hacía, las medallas que se colgaba, y la que llegaba a liar, y yo desliaba para que la oficina siguiera funcionando. No aguanté ni un año, y tuve que pedir traslado.
Lo peor fue que al poco tiempo me pusieron a alguien requete-enchufado, que lo único que hacía era darme las órdenes que hasta entonces me venían directamente del jefe.
No se sabe ni el pastón que llegaba a ganar esa persona, el mini-horario que hacía, las medallas que se colgaba, y la que llegaba a liar, y yo desliaba para que la oficina siguiera funcionando. No aguanté ni un año, y tuve que pedir traslado.