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Blog Verde
Soy un pequeño guisante y me gustan el cielo y los arboles
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Vuelvo ya mismo

He ido a por pan a la esquina, esperadme.



Estáis en vuestra casa, pero por favor, no le hagáis daño al gato.

 

Imhra

cerrado por vacaciones eternas
Ayer conocí a Imhra. Tiene 27 años, hace tres que llegó a España y vive en una pensión con otros inmigrantes. Se dedica a vender cerveza a un euro por el Raval y el Gótico, y dice que en una noche tiene que vender treinta cervezas para poder pagar el alquiler, la comida y aun mandar algo a Pakistán. Ayer era viernes, así que cuando acabó de vender las cervezas a los borrachos que por ahí campeábamos, se sentó a charlar con nosotras: tres europeas jóvenes, e ingenuas, aun en tantas cosas. Ayer Imhra estaba muy preocupado, decía que tenía un dolor terrible en el abdómen y a medida que pasaba la noche estaba cada vez más pálido. Dice que los medicamentos están muy caros y no le alivian el dolor de su incipiente mal curada apendicitis. A veces es difícil sentirse en el limbo, en aquel estado en que el mundo de las ideas que tanto proclamaba Platón empieza a fosilizarse hasta que se quiebra como un cristal. Y los sentidos se quedan atrapados en un aborto de la razón.


 

Sigue el caminito de baldosas amarillas

MUERTE CROMÁTICA



Tiré media vida a la basura dándole importancia a las cosas banales y gritando desesperada improperios a mi marido, aquel que en un tiempo tanto me quiso (hasta que me dejó).

Mi amigo O venía a instalarse a mi ciudad y se abrían nuevas posibilidades de un futuro en pareja. Llegada a ésta edad, la de mi muerte, sólo buscaba estabilidad, una vida sin improperios, con cariño, aunque no fuera amor. O me lo podía dar. Pero en tres segundos todo se desvaneció: mi vida quedó sesgada por tres colores perezosos que se entremezclaban en el aire y un golpe fatal que quebró mi cuerpo en tres pedazos.

Amanecí con el único propósito de arreglarme para ir al aeropuerto a recoger a O, luego, hablaríamos tomando el primer café de la tarde y pasaríamos el día en casa recordando cosas ya olvidadas. Me levanté sin ese gesto agrio en mis ojos, y me duché, me hice un peeling por todo el cuerpo, me peiné, me puse mil cremas olorosas, ... Dos horas y media de trabajos manuales sobre mi propio cuerpo, r-a-d-i-a-n-t-e era la palabra. Mientras tomaba el café con leche de la mañana, me pinté los ojos y me maquillé. Sonaban en mi cabeza unos versos de Neruda cantados por Paco Ibáñez, que tarareaba sin cesar y que me acompañarían hasta el sepulcro. Negro sepulcro. Oscuro y negro.

En aquel trajín corporal de potingues y remilgos, olvidando las tareas cotidianas, olvidando el por qué de las cosas, nadie, y menos yo, pensaba en la muerte. Si acaso existiera la muerte tendría que ser, al menos, a partir del momento de haberme tirado a O. Estaba claro, después de haber liberado mis hormonas todo podía pasar, incluso la muerte.

Planeé coger un taxi enfrente de la Iglesia, por la que más tarde tenía pensado pasar para enseñarle a O la restauración de los frescos de la fachada. ¡Quién podría imaginar ahora, viéndome reflejada en el espejo del baño, aquella escena cromática de muerte y de gritos! Pero sólo pensaba en lo perfecta, elegante, preciosa y limpia que había quedado después de aquella sesión de amor corporal. Un antes y un después marcado por la cosmética.

No tuve tiempo a coger el taxi. Con la mano levantada haciendo gestos, oí un grito desde el cielo (de dónde, pensaba yo): -Cuidado señora!!! Y atisbé a ver con la mirada levantada, tres cubos de pintura que caían a ritmo de réquiem, sobre mi elegante figura. Caí al suelo, envuelta en un manto resbaladizo, de ocres, naranjas y verdes, hasta el impacto mortal que llegaba silbando hasta mi corazón. Una flecha, pensé yo, pero no: era un andamio de cinco pisos, con travesaños y largueros afilados, que me empalaron en medio de la via pública, y que dejaron al restaurador colgado cual angel en el centro del rosetón de la Iglesia.

No pudieron limpiar mi cuerpo, la pintura era acrílica, y ésta se filtró por mis poros abiertos (y limpios) de mi cuerpo. Las medias quedaron pegadas a mi piel, no me las pudieron quitar si no era arrancandolas de cuajo, con riesgo a dejarme la piel a tiras. El pelo era un estropajo amarillento, y yo, un muerto irisado.

El día de mi entierro, entre vestidos negros y corbatas de luto, un color chillaba siempre al fondo, en mi tumba: era yo. No me pudieron quitar la pintura, así que nadie se pudo fijar en mi depilación ni en mi limpieza de cutis ni en mi conjunto de ropa interior ni en mi peinado nuevo.

Ahora nacen gusanos de colores, y mi epitafio reza: Alegre de veras, es decir, casi triste.


¿Quieres saber quién es O? Pasa a la pagina 23
¿Quieres saber cómo es Cromática (E)? Pasa a la pagina 2
¿Quieres saber de qué va todo esto? Pasa a los "comentarios"

 

El día mundial de la bici

Hoy comprendí a la constelación que nos vigila desde lo alto, a SPICA. He desempolvado mi bici, ahora que es verano, y al son de ñuiquiñuiqui he descendido las laderas pavimentadas de la montaña del Tibidabo (desde donde el diablo tentó a Jesús) a tal velocidad que creí volar, como E.T. Hoy hace casi un año que la saqué de un cuartucho oscuro en donde se pudría y fue ahora hace casi un año que cambió su fisonomía: de estriados colores fosforescentes a un tintado de quita y pon a base de sprays grafitteros. Así la encontré hace un año aparcada en el centro de la ciudad, chorreando amarillo, rojo y azul. Ahora pasea por Barcelona con los frenos medio agotados y luciendo la estampa de su forjado carácter, cual rocinante quijotesco.

Pronto hará un año de muchas cosas!!


 

Cuestión de números

Son las 12:07 del mediodía y todo apesta a sofrito de cebolla. Cuando salga en las notícias por haber asesinado a mis vecinos, por favor, si os llaman a testificar no olvidéis mencionar la gran razón: sardinas a la plancha.




Y ya lo decía Maquiavelo,

EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS




 

Guerra a dos



Has perdido tu parcela de poder y ya no sabes cómo cubrirla. Te inmiscuyes tanto que me llevas al extremo y digo cosas, cosas malas. Y me asusto de mí misma, porque suelto palabras armadas y preparadas para hacer una guerra contra las tuyas, más débiles, aunque hirientes.

 

Plup...Presagio de lunes... Plup

- yo creo que antes de conocer a alguien hay que darle la mano

-ah....

y me alarga la mano


-porque lo de dar dos besos si no conoces a la persona....

-sí... claro.... es un poco precipitado

-precipitado sí, por eso yo siempre doy la mano. Qué tenga un buen día!

-sí, gracias igualmente

Teniendo en cuenta que ese señor era un poco raro, que no lo conocía de nada, que me ha asaltado en medio de la vía pública dándome la mano y que....

.... no, dejémonos de peros...

¡¡¡¡Tengo un nuevo amigo!!!!


[y sale de escena diciendo:]

-ups, disculpame, me encuentro mal, creo que pronto desapareceré....

así....

PLUP

y se me tragará la tierra

PLUP!






 

Y eso me pasa un poco con todo....

un poco con todo
Me gustaría hacer fotos de cada momento que observo pero nunca lo hago, porque sé que no lo retratará tal y como lo estoy sintiendo. Y éso me pasa un poco con todo....

Cuando M bebía, casi no se enteraba de nada, aunque todo lo magnificaba. Y éso a mí me pasa un poco con todo...

P dice que sentía que su cansancio requería un sueño tan profundo que el dormir no le bastaba. Y éso a mí me pasa un poco con todo...



 

Veo una vida nueva.... Sí, al final del tunel

En una pequeña tiendita de cómics, dos gays te atienden amablemente si tienes cara de efebo, eres alto y rubio, y hablas de cómics como si hablaras de las verduras del mercado. Después de gastarme una cantidad infecta de dineros entre comics y fancinecillos, y pidiéndole aprobación al dependiente me dijo: tú paga y yo luego te digo si éso es bueno. Me fui con mi bolsa que pesaba un riñón y pensando en lo bordes que se habían convertido los freaks. Inmediatamente lo achaqué al estreno de la Guerra de las Galaxias, pues el pobre, estaba en la tiendita, mientras decenas de dar vaders de todos los tamaños ocupaban las calles y los cines.

No sé si el día se resolvió después de aquello. Llegué a mi casa y en la almohada de mi cama me encontré una pata de jamón enorme. La miré desconcertada, solté un y me fui. Cuando volví pasadas unas horas, el jamón había volado. No me preguntéis a dónde fue.

Oí unos pasos. Alguien abría la puerta. Mi hermana con cara alarmada me decía: ¿¿Qué demonios pasa aquí?? ¡¡Son las tres de la mañana!! Y sólo se veía a un pequeño guisante revolviéndose, descuajeringándose de risa en su cama-vaina verde, con un cómic y un jamón abrazados.

Entonces lo vi claro:

veo una vida nueva.....


.... y yo no estoy en ella.


 

Perdonadme pero he traído un conflicto a cenar, ¿puede entrar?

¿qué queda? En medio de un breve conflicto identitario, he salido a la calle ya tocadas las once, mi perro me acompañaba o yo a él. Necesitaba empaparme de algo que considerara mío, aunque fuera por algunos segundos. Un trozo de asfalto, el rétulo de una tienda, un olor,... Usamos zapatos x y leemos cosas z para vernos reflejados en un espejo. Para no simplemente ver nuestro cuerpo, sino también un contenido. Para abreviar el contacto entre nosotros mismos y sabernos reconocidos, aceptados, queridos. Nunca rechazados. Mi barrio es para mí, un par de calles, un lugar por donde andar, nada más. Hay un supermercado rojo y blanco, una tienda de pieles a los que el invierno pasado les robaron los visones, una colchonería que tiene más años que yo, un estanco, bancos, una guardería donde lo único que enseñan a los niños es gritar. Gritad, benditos, que luego os taparán la boca con zapatos. Hay un paki aunque en realidad es de Bangladesh. Habla catalán. Yo también hablo catalán. Y uso zapatos x, y leo libros z. Fui a esa guardería pero antes no nos dejaban gritar. No soy de Bangladesh, pero si quiesiera podría serlo. Me cambio los zapatos y listos. El conflicto identitario es una prueba de fuego a las emociones, a los sentidos, a las palabras y a los usos de éstas. Sentirse así, sólo así, sin poderse sentir asá. Luego, repaso mentalmente las calles de mi barrio, repaso las copas de los árboles... Al lado de mi casa quieren abrir un bar-restaurante de la firma Alonso, el corredor de Fórmula-1. No sé si deberé hacerme seguidora de la formula-1 para estar acorde con lo que será a partir de ahora mi barrio, si es que cambia.
Soy algo en una parte, y no soy nada en otra. Y recuerdo lo que dijo un jefe de mi museo: entre ser y la nada, ¿qué queda? Aún estoy intentando saber qué queda....

 

Quince minutos

Dos señoras. Dos turistas franceses. Leo que roban yogures para la revenda en el estraperlo. Tres señoras. Un señor con visera, gafas de sol y sandalias con calcetines. Una chica me pregunta algo. Yo le respondo con un: -Exacto, y escribo en la libreta E-X-A-C-T-O. Huelo a cafe de maquina porque tengo la pernera del pantalón del uniforme chorreando cafe de maquina. Recuerdo haber leído que no hay peor aliento que el de cafe de maquina. Un señor calvo me mira, le miro. Dos señoras holandesas, una lleva una bolsa donde pone: weit doen. Otro señor calvo, pero no me mira. Una señora con acento sudamericano me dice: -pobres monjas, ¡cuánto sufrimiento se siente aquí! Le digo que sí. ¿Cómo se dice diente mellado en catalán? Echo una sonrisa al aire. Veo un agujero en la punta de mi zapato, intento taparlo con el otro pie. Miro el reloj: sólo han pasado quince minutos. Me pudro. Me comeré una manzana y tendrá sabor a guisantes crudos.

sólo me veo los pies



 

Galletas

L era alta y siempre le pedían que bajara la lata de las galletas. L no se sentía alta, a pesar de llegar a la lata de las galletas. Llorando decía:

- No sé cómo ser alta

Y la pequeña P se subió a un taburete para darle un abrazo.




 

Algo cambia por aquí...



¿alguien me podría decir por qué el sofá donde vivía ya no tiene cojines?

 

Y llorando en un callejón sin salida gritaba: gato, gatooo

Esta noche he soñado que ahogaba a un gato.
Era un gato pequeño, de algunos meses, y rubio. De ésos rubios atigrados y ojos claros. Me he pasado la noche persiguiendo a un gato por los laberintos de mi pesadilla, hasta hallarlo.
Él me arañaba y se escabullía de entre mis brazos. Hasta que lo encerraba en un coche, le cogía por el cuello y lo ahogaba en un cubo lleno de agua. Y ya sólo me miraba desde unos ojos acuosos.


¿estaré perdiendo mi identidad felina?

¿seré la versión chunga de Audrey Herpburn?



 

Llamada desde la Puerta de Bradenburgo

-.....
-¿hola? no oigo nada
-....hke....
-¿cómo?
-¿me oyes ahora?
-sí, ahora sí!! ¿Qué tal por Berlín?
-sí, bien...
-¿Cuándo vuelves?
-No vuelvo....
-¿no?
-...no quiero volverte a ver. Eres estúpida e idiota. No quiero saber nada más de tí jamás
-¿pero....?
-adiós....

Colgué sonriendo porque él no tiene ese ácido sentido del humor, o del dolor.



 

Sin más

Tengo una manía horrorosa que me desfigura la cara poco a poco. Y siempre me pongo delante del ordenador sin ponerme las gafas con lo que los ojos me duelen y me duelen, hasta que no puedo más y empiezo a buscarlas con desdén por toda la casa. Finalmente siempre las tengo delante. Cada primero de mes tengo que vacunarme y nunca me apetece acordarme. Pasados quince días no tengo más remedio. Normalmente, me pongo calcetines de colores pero cada dos semanas pierdo un par porque nunca me acuerdo de ordenar las cosas. Pasado un tiempo los encuentro, pero ya no me gustan esos colores. Siempre miro el móvil cuando no tengoo ningún mensaje y se me olvida mirarlo cuando tengo dos. Y me quedo horas en el ordenador cuando sé que tengo que ponerme a estudiar desde hace semanas. Y ya hace dos meses que dejé a la psicóloga y ella aun no lo sabe. Y lentamente me doy cuenta de lo rapido que pasan los meses y de lo bonito que es estar con una misma (a pesar de todo).

Y de mayor quiero ser así:



en cinemascope.

 

Mucho más

Un sueldo para gastar. Mucha música para escuchar. Ruido para hacer bailotear a los pensamientos. Y mucho más...

 

Borracha




Es cuando amanece que se hace más temprano


 

El por qué de la semana



¿Por qué las palabras, a veces, pierden de repente su significado? A mi me pasa en los examenes. Estoy escribiendo la evolución del estado moderno y de repente se me olvida el sentido que tiene la palabra estado, y la palabra democracia, y la palabra derechos, y la palabra escrita, y de repente, la palabra pierde palabras. Y me quedo... sin.... ¿palabras? Todo se queda en silencio.



 

Contradicción es acumulación de verdades acumuladas sobre una verdad que verdaderamente acumulada queda

Y se reían de la cantante calva
porque siempre se peinaba de la misma manera

I reien de la cantant calva
perque sempre es pentinava de la mateixa manera


¿No es genial?
Crueldad humana, la ridiculización del otro, el poco apego por la gente. La individualidad. ¡Cuánto mal hicieron aquellos que proclamaron la libertad individual como el único bien de la humanidad! Sin embargo, gracias a ellos, ¡podemos reírnos a carcajadas!! Viva la individualidad.

¿cara o cruz?

 

Cartas de amor sólo cartas de amooooor

El otro día encontré, tirada en el suelo y cerca del portal de mi casa una carta. Era un papel azul doblado en cuatro, la letra inteligible y fechada en 1989. Creí tener un tesoro entre mis manos, o un mapa que me llevaba a encontrarlo. Estaba fascinada con la idea de poseer un poco de poder,

(a parte del que ejerzo en el museo con muy poca educación pues
el otro día me vi regañando a un niño y a su madre porque el condenado mocoso metió sus angelicales dedos sucios en el ojo de un angel... ¡¡¡Era un óleo del siglo XV!!!)


y jugar con la imaginación: podía recrear mil historias y mil vidas. La carta, sin embargo, era de esta guisa: me tienes cegado de una manera magica y maravillosa, porque tú eres mágica, divina.

Lo sé, peras al olmo no se las puedo pedir, más cuando sé que todos nosotros nos hemos encontrado escribiendo en folios de colores cosas del estilo. En fin,...

La alarma me asaltó cuando la carta empezó a enredarse un poco, no por el contenido en sí, sino porque empecé a reconocer ciertos nombres en ella escritos. Y sí, es emocionante encontrar una carta de amor en el suelo, fechada en el siglo pasado, pero empieza a resultar un poco extraño cuando la carta está dirigida a tu tía. Tal vez se hace más extraño aún cuando atando cabos te das cuenta de que tienes en tus manos la prueba irrefutable del POR QUÉ de su divorcio.

La moraleja que se extrae de todo esto es: 1. por algo el correo es privado y confidencial y 2. la casualidad es la hija mala de la portera

 

Replicantes

El replicante más buenorro de la historia de los replicantes, probablemente

En Blade Runner, los replicantes, aquellos hombres y mujeres artificiales, no tienen pasado y almacenan fotos de vidas que no fueron suyas. En una web de frikis que he encontrado un tal José Ramón Cumplido Muñoz expone lo que hoy quería comentar:

Los replicantes no poseen recuerdos de forma natural y para substituirlos se ven obligados a recurrir a un sucedáneo de memoria: coleccionar y recopilar fotografías aunque éstas pertenezcan a desconocidos. La verdadera pregunta que nos deberíamos hacer trata acerca de lo que nos mueve a nosotros, los seres humanos, a coleccionar fotografías de idéntica manera, ya que sí está presente en nuestra naturaleza el poseer recuerdos. El motivo que nos lleva a coleccionar fotografías es el de confirmar, certificar ante los demás y ante nosotros, que estuvimos allí.

Las reacciones más lógicas que tenemos al entrar en una casa por primera vez, es mirar las fotos, los recuerdos de los demás. Asimismo, decoramos las nuestras con las fotografías de las vacaciones, de los hijos o de los amores. Hoy, mirando mis fotos, he querido romperlas todas porque no puedo recordar esos momentos sin ver las fotos, y aun así, no echo de menos nada, o lo echo todo de menos, entero, en su totalidad; no en porciones y divisiones que nos proporcionan las fotos como recuerdos. A veces echaría atrás el pasado, quemaría los recuerdos y empezaría a recordar de nuevo, sin fotos que se solapan y sin personas a las que nunca más volveré a ver. Aquellas personas a las que echo tanto de menos.
 

Ellos, los mosquitos

Vamos a tener que ir con cuidadín porque las fronteras se abren a nuevas plagas de mosquitos y se cierran a las penas de los despreciados. Nuevas huestes de mosquitos, con forma de araña, y de procedencia asiática se están reproduciendo a velocidad atroz cerca cerca de nuestros hogares.

Eso es lo que me dice mi padre cada vez que ve un charco de agua en la calle.

Estad alertas. La picada es dolorosa y dejan un habón enorme.

Estad alertas.

Estad alertas....

Nunca estaremos a salvo de los mosquitos asiáticos.