Estrés post-vacacional

Hoy tengo uno de aquellos días en que todo aquel que pasa por delante me parece conocido. Y miras y vuelves a mirar para asegurarte (de tu error).
He amanecido con la sensación de haber estado flotando en salsa de tomate, pues un sueño muy poco agradable ha hecho sentirme presa de ese miedo.
Y (nombre propio masculino singular) quiso ver una peli de Kubrick. Elegimos Lolita. Humbert Humbert (James Mason) con cara de asco. ¡Gran paradoja!
Tardo más de dos horas para dormir porque una sensación extrañísima recorre mi cuerpo. Del costado del corazón, desde el ombligo al cuello, una fila de hormigas pasean por los recovecos de las vías férreas de mis venas. Una sensación de terciopelo. Una sensación de extrema incomodiad. Di más de mil vueltas por la cama.
Lousiana se ahoga, Portugal se hunde y Galicia se quema. Irak se pseudo-constituye. Gaza aparece en el mapa palestino. Piano man habla, ya no es un "pobrecito", ahora les cae mal a todos, y es un desquiciado. Y parafraseando a Maruja Torres: Resulta que ha empezado la Liga. No tenía ni idea de que había terminado. Me pasa lo mismo con Juan Pablo II.
Filman dos películas en Barcelona, y se hacen notar: El perfume y esa sobre Puig-Antich. Colapsan la Gran Vía con Universidad y el autobús me deja tres paradas más lejos.
La ciudad vuelve a hervir, frenética, de actividad. Sigo echando de menos el silencio.
Nota: Tengo que devolverle un libro a A.
Garciasol dixit
Regomello (también regomeyo)
M (reg) Malestar físico. Garciasol Cuadernos; resulta que no se produce, que carecemos de orden moral, que todo se queda en retórica, ya cansina y mala hasta el regomello.
M (reg) Malestar físico. Garciasol Cuadernos; resulta que no se produce, que carecemos de orden moral, que todo se queda en retórica, ya cansina y mala hasta el regomello.
La novela americana
No tengo sueño, para variar. He dormido más horas de las que he estado en pie y ahora no tengo sueño.
(Enciendo un pitillo, pero en esta casa no hay ni un maldito mechero)
Me pongo a recoger la habitación, y a ordenar la casa. La holgazanería que llevo practicando durante tres días me pide actividad. Pongo dos lavadoras y doblo las toallas, pero necesito, entonces, escribir un post. Me obligo a dejar lo que hago, aparto tres calcetines desparejados, y me pongo un poco de música. Elijo jazz porque es la música que acompaña las novelas americanas. He olvidado comprar whisky pero una copita de cointreau hará la misma función. No me gusta mucho el jazz, pero la trompeta aporta un poco de humo a la escena.
(Estoy escrbiendo la novela americana, creo que descuidé mucho mi inglés)

(Enciendo un pitillo, pero en esta casa no hay ni un maldito mechero)
Me pongo a recoger la habitación, y a ordenar la casa. La holgazanería que llevo practicando durante tres días me pide actividad. Pongo dos lavadoras y doblo las toallas, pero necesito, entonces, escribir un post. Me obligo a dejar lo que hago, aparto tres calcetines desparejados, y me pongo un poco de música. Elijo jazz porque es la música que acompaña las novelas americanas. He olvidado comprar whisky pero una copita de cointreau hará la misma función. No me gusta mucho el jazz, pero la trompeta aporta un poco de humo a la escena.
(Estoy escrbiendo la novela americana, creo que descuidé mucho mi inglés)

Peluquería
Cerrado por falta de pelo
La nostalgia y el recuerdo
Hubo un tiempo en el que yo estudiaba, dedicaba mis horas de ocio a la inversión de mi enriquecimiento intelectual cosa que fue, a la larga, una mentira y tal vez, una pérdida de tiempo. Es importante conocer la condición de cada cual, y yo no soy más que un guisante. Pero hubo un tiempo en que me gustaba todo lo que ahora, en este otro tiempo, no hago.
Será necesario mencionar qué cosa estudié a efectos de poder contar la sensación que ahora lo impregna todo. Pongamos que tenía diecinueve años, entraba una luz de alfileres por un ventanal tamaño iglesia, tenía ordenado mi estuche, con un boli negro, reposaba sobre mis rodillas una carpeta. Escuchaba con mucha atención las palabras del profesor, como si todo lo que me contaran fuera nuevo e importante (dónde quedó esa ingenuidad) y se nombró a la felicidad*.
La felicidad trasciende la noción del estado anímico, de nuestro estado anímico.
La sociedad actual vive en un colapso emocional, por las prisas, por querer en poco tiempo sentirnos plenamente autorrealizados. Tal vez sea todo eso que vemos en las pelis, pongamos Matrix, donde te enchufan a una maquina y ya sabes kungfu.
Comprar es algo que nos proporciona una felicidad inmediata, y además por duplicado, la primera corresponde al momento en que compras el objeto; la segunda, al llegar a tu casa, al gozarlo.
Vivimos rodeados de mentiras.
Aun así, hoy soy un guisante feliz. La fnac me absorvió el seso, y los ahorros. Tengo unos cuantos días de regocijo anímico con pelis, libros y cómics.
_____________________________________________
*Interesante consultar la definición que nos da wikipedia de la felicidad, observad la foto, por favor. A algunos os gustará, a mi no mucho.
Será necesario mencionar qué cosa estudié a efectos de poder contar la sensación que ahora lo impregna todo. Pongamos que tenía diecinueve años, entraba una luz de alfileres por un ventanal tamaño iglesia, tenía ordenado mi estuche, con un boli negro, reposaba sobre mis rodillas una carpeta. Escuchaba con mucha atención las palabras del profesor, como si todo lo que me contaran fuera nuevo e importante (dónde quedó esa ingenuidad) y se nombró a la felicidad*.
La felicidad trasciende la noción del estado anímico, de nuestro estado anímico.
La sociedad actual vive en un colapso emocional, por las prisas, por querer en poco tiempo sentirnos plenamente autorrealizados. Tal vez sea todo eso que vemos en las pelis, pongamos Matrix, donde te enchufan a una maquina y ya sabes kungfu.
Comprar es algo que nos proporciona una felicidad inmediata, y además por duplicado, la primera corresponde al momento en que compras el objeto; la segunda, al llegar a tu casa, al gozarlo.
Vivimos rodeados de mentiras.
Aun así, hoy soy un guisante feliz. La fnac me absorvió el seso, y los ahorros. Tengo unos cuantos días de regocijo anímico con pelis, libros y cómics.
_____________________________________________
*Interesante consultar la definición que nos da wikipedia de la felicidad, observad la foto, por favor. A algunos os gustará, a mi no mucho.
Es noche de grillos
Hay un grillo en el patio interior del edificio donde vivo, justo donde da la ventana de mi habitación. El grillo se pasa las noches cantando su rito de apareamiento, solitario, en un patio de luces.
El vecino de arriba se compró un camaleón, quería que sus hijos le dejaran de dar la lata con sus peticiones insistentes de ir al zoo y creyó que trayendo el zoo a casa se ahorraría el engorro de ir hasta la Ciudadela. De momento la mentira ha colado y realmente consiguió traerse al zoo. Ya tiene un camaleón y un grillo, aunque la existencia del grillo no tendría que ser tal. El vecino de arriba alimenta al camaleón con los grillos, pues un camaleón es de bocado exquisito, y los engulle de tres en tres y vivos -si puede ser-. La docena de grillos cuesta 12 euros (no es difícil alarmarse hoy en día por lo caro que va el grillo) y se conservan bastante bien con una hojita de lechuga. Sin embargo, los grillos querían algo más, y después de algunas protestas y manifestaciones, organizaron una revuelta. Los grillos se fugaron y camparon por el salón de la casa del vecino durante días buscando una salida al prado verde. Lamentablemente todos fueron cazados, incluso algunos cayero (fueron muy lamentadas las perdidas) claro está, cayeron todos a excepción de uno. Le llamaremos Grillo para evitar equívocos. El bicho en cuestión se pasa los días con su cricri insoportable desde que se va el sol hasta que sale. Repetido y lánguido cricri.
Y así se encuentra un guisante de ciudad (olvidé toda reminiscencia del campo), en pijama, oyendo la banda sonora del Grillo y eternamente en vela.
pd: me sería muy útil cualquier información que se me pueda dar sobre el cuidado y la manutención de un grillo. Hago hincapié en cualquier ayuda que se me pueda brindar sobre todo en lo que a la longevidad del bicho se refiera.
El vecino de arriba se compró un camaleón, quería que sus hijos le dejaran de dar la lata con sus peticiones insistentes de ir al zoo y creyó que trayendo el zoo a casa se ahorraría el engorro de ir hasta la Ciudadela. De momento la mentira ha colado y realmente consiguió traerse al zoo. Ya tiene un camaleón y un grillo, aunque la existencia del grillo no tendría que ser tal. El vecino de arriba alimenta al camaleón con los grillos, pues un camaleón es de bocado exquisito, y los engulle de tres en tres y vivos -si puede ser-. La docena de grillos cuesta 12 euros (no es difícil alarmarse hoy en día por lo caro que va el grillo) y se conservan bastante bien con una hojita de lechuga. Sin embargo, los grillos querían algo más, y después de algunas protestas y manifestaciones, organizaron una revuelta. Los grillos se fugaron y camparon por el salón de la casa del vecino durante días buscando una salida al prado verde. Lamentablemente todos fueron cazados, incluso algunos cayero (fueron muy lamentadas las perdidas) claro está, cayeron todos a excepción de uno. Le llamaremos Grillo para evitar equívocos. El bicho en cuestión se pasa los días con su cricri insoportable desde que se va el sol hasta que sale. Repetido y lánguido cricri.
Y así se encuentra un guisante de ciudad (olvidé toda reminiscencia del campo), en pijama, oyendo la banda sonora del Grillo y eternamente en vela.
pd: me sería muy útil cualquier información que se me pueda dar sobre el cuidado y la manutención de un grillo. Hago hincapié en cualquier ayuda que se me pueda brindar sobre todo en lo que a la longevidad del bicho se refiera.
Domingos con estropajo
Lamento tanto este día que tal vez me pintaré las uñas de rojo para que al morderlas, vicio irremediable, me sangre la boca de puro asco.
Y que cada cual, siga su camino.
Y que cada cual, siga su camino.
Mecheros
No sé si es por falta de lluvias, aunque no creo porque a Barcelona le crece moho de tanta agua... No sé si será por falta de actividad,... Pero en lo que llevo de día he visto caer tres mecheros del cielo (o de alguna ventana contigua al cielo). Y es extraño como actividad tan inusual se convierte en costumbre, ahora, a las dos de la mañana.
Quisiera, al despertar,
poderme sacar este olor a gas,
y este color rojo BIC.
Quisiera, al despertar,
poderme sacar este olor a gas,
y este color rojo BIC.
Viaje de ida y vuelta, por Guisante Bolsón

Hola,
llegué sana y salva de mi periplo por tierras vascas, cántabras, riojanas y aragonesas. Fui víctima de las fiestas de un cámping con Camela de fondo las veinte horas que duró, participé en la fiesta mayor de un pueblito llamado Seno(s) donde la lluvia es más lechosa, compré pimientos del piquillo en Logroño, visité el "lugar" de Chillida, toqué la arena de la Concha, canté mil veces la misma canción; conseguí un máster en montar y desmontar una tienda de campaña, acampé ilegalmente en una playa paradisíaca, compré zapatos, melocotones, tomates,... Me enamoré de Cantabria, y me desilusionó Santander, tomé el sol ventoso de Santoña, reí, eché de menos. Llego a Barcelona con tres quilos de más, un talón bajo el brazo y un crucigrama a medio hacer.
______________________________________________
*Echadle un vistazo a las fotos
El verde me llama....
Me he inventado una nueva receta a base de guisantes:
Este es un pequeño regalo a todos vosotros, para cuando bebáis la coca-cola o el cubata. Y es que, pequeños, el verde me llama, sí, me llama... y tengo que partir tras él a buscarle (casi como Marco y su mamá). Me voy de vacaciones, a Euskadi, donde dicen que el verde es tan espeso que se hacen colchones con él.
Necesitaremos:una cubitera un paquetito de guisantes extra-finos
Procedimiento: poner tres guisantes extra-finos en cada cuadradito de la cubitera, añadir agua, meter en el congelador.
Voilá, CUBITOS DE GUISANTES
Este es un pequeño regalo a todos vosotros, para cuando bebáis la coca-cola o el cubata. Y es que, pequeños, el verde me llama, sí, me llama... y tengo que partir tras él a buscarle (casi como Marco y su mamá). Me voy de vacaciones, a Euskadi, donde dicen que el verde es tan espeso que se hacen colchones con él.
El Faro y la Risa*
Cuentan que ya no hay faros, faros de verdad, ni fareros, ¡pues!, aun así los barcos siguen buscando sus luces cuando la noche les tapa los ojos.
Quisiera estar en alta mar y buscar un faro.
Estoy en alta mar y busco un faro.
Y continuamente, remojado en salitre, con escozores en la piel, buscando un faro, ya sin farero.
Buscaré al farero,
___________________________________________________
*Dedicado muy humildemente a El hombre que comía diccionarios.
Quisiera estar en alta mar y buscar un faro.
Estoy en alta mar y busco un faro.
Y continuamente, remojado en salitre, con escozores en la piel, buscando un faro, ya sin farero.
Buscaré al farero,
esa ilusión que me empuja a mirar a la tierra.
___________________________________________________
*Dedicado muy humildemente a El hombre que comía diccionarios.
Jugando al merchandising
Hay tres modelos de camiseta: chica, chico y él. Un solo color de fondo (negro) y pintura blanca.
Proceso:
Los resultados serán mostrados en la plaza pública susceptibles de ser criticados y vapuleados. Gracias.
Proceso:
-dibujar a la chica, al chico y a él (como se muestra en la fig.1)![]()
![]()
-hacer un intento de plantilla sobre un papel (como se muestra en la fig.2)
-coger tus últimas radiografías (aun útiles) y utilizarlas de plantilla sobre camiseta (ver fig.4)
-aplicar pintura blanca acrílica (ver fig. 5)
Los resultados serán mostrados en la plaza pública susceptibles de ser criticados y vapuleados. Gracias.
Cosas que suceden en un treceavo cuando...
Este post tiene mérito doble. Uno, mi sangre está contaminada por el alcohol; dos tengo un tajo en el dedo índice del tamaño de un guisante. Así que esto es uj experimento. Voy a estudiar qué sucedería si me faltara un dedo y qué implicacioes tendrçia a la hora de mantener activo este blog. No corregiré las erratas propias de la carencia de un dedo, sí sin embargo las que sean por catetismo. Puro y vulgar catetismo.
Dos cosas me han sucedido en las dos grandes borracheras que me he agarrado en este último período estival. Dos percances un tanto incómodos:
El primero de ellos fue la périda de mi monedero en un lugar desconocido con su consabido proceso de "vamos a anular todas las tarjetas". Es en esos momentos en los que te das cuenta de lo facil que es anular las tarjetas pero lo difícil que es que te den una... Pequeñas paradojas de principio de siglo! Una vez anulado todo e incluso reiniciado el proceso de "vamos a hacernos un nuevo DNI", un santo, un arcángel, se presentó ese día mismo en mi casa y me trajo el monedero. Y el monedero en cuestión no se fue muy lejos porque cayó en la alafombirlla del taxi. Y sí, estaba todo, no faltaba nada, sólo el dinero, pero nunca lo hubo en un principio.
El segundo percance fue el de anoche. Y ahora me viene un flash a la mente: siempre me suceden estas pequeñas cosas cuando me dirijo al treceavo. No quisiera empezar a ser supersticiosa ahora, con lo cómodo que era pasar por debajo de las escaleras...
El tajo: ayer, fiesta, vasos sucios, copas sucias, jabón, resbalón de la copa, crashhh en el fregadero, guisante borracho... un poco más y me quedo sin dedo índice, de la mano derecha... aquel que no sabes que es tan útil hasta que lo pierdes.
Consejo de hoy: lectores, no beban.
Dos cosas me han sucedido en las dos grandes borracheras que me he agarrado en este último período estival. Dos percances un tanto incómodos:
El primero de ellos fue la périda de mi monedero en un lugar desconocido con su consabido proceso de "vamos a anular todas las tarjetas". Es en esos momentos en los que te das cuenta de lo facil que es anular las tarjetas pero lo difícil que es que te den una... Pequeñas paradojas de principio de siglo! Una vez anulado todo e incluso reiniciado el proceso de "vamos a hacernos un nuevo DNI", un santo, un arcángel, se presentó ese día mismo en mi casa y me trajo el monedero. Y el monedero en cuestión no se fue muy lejos porque cayó en la alafombirlla del taxi. Y sí, estaba todo, no faltaba nada, sólo el dinero, pero nunca lo hubo en un principio.
El segundo percance fue el de anoche. Y ahora me viene un flash a la mente: siempre me suceden estas pequeñas cosas cuando me dirijo al treceavo. No quisiera empezar a ser supersticiosa ahora, con lo cómodo que era pasar por debajo de las escaleras...
El tajo: ayer, fiesta, vasos sucios, copas sucias, jabón, resbalón de la copa, crashhh en el fregadero, guisante borracho... un poco más y me quedo sin dedo índice, de la mano derecha... aquel que no sabes que es tan útil hasta que lo pierdes.
Consejo de hoy: lectores, no beban.















