Corazón de piedra
S tenía el lagrimal derecho más grande que el otro, su madre siempre la compadecía mucho porque ya desde pequeña sabía que S no sabría tolerar las penas. Y si lo sabía hacer, sólo lo haría con un ojo, lo cual le serviría de poco. Si S tuviera el lagrimal derecho igual que el otro produciría menos lágrimas en ambos lagrimales, pero al tener uno más grande que el otro, producía la equivalencia a cuatro lagrimales. Si le lloraba el lagrimal derecho, parecía que llorara por tres y eso era, totalmente, contraproducente. El dolor de un pellizco se puede contener en dos lagrimales iguales, pero no en uno más grande que el otro. Así que S ante un pellizco lloraba tanto como si le hubieran abofeteado cinco veces en la cara. El padre de S consultó con todos los médicos de su región, incluso se puso en contacto con altas instancias de la medicina ocular de aquel tiempo, pero le restaron importancia; en esos días, estaban inmersos en el debate de la determinación ideológica del individuo por el color de su iris. No tocaba hablar de lagrimales por aquel entonces.
La pubertad de S fue cruel con ella. Las penas amorosas podían con ella cada dos por tres. A veces dejaba de ir a la plaza porque su ojo derecho estaba hinchado y rojo, de tanto llorar por algun chico. Fue S la que pudo con su lagrimal: se hizo tan fuerte ante el dolor y las penas que ya no derrochaba lágrima vana por nada. Cuando murió su padre, la madre de S cubrió la casa con toallas, telas y ropajes, encargó a un fontanero la construcción de tres desagües extras en el salón, ¡tanto miedo tenía la mujer a una inundación! Pero fue en balde todo el esfuerzo, S no lloró. Corazón de piedra la llamaron durante años y algunos sospechaban que su lagrimal derecho se había secado. Pero nada de eso era cierto, S había llorado durante años, pero sus lagrimas caían en su interior y creaban una balsa de agua salada en su estómago. Muchos años después, S, confundida por las penas y las alegrías se fue a meditar al monte. Los de su pueblo no sabían muy bien qué le había pasado, hablaban de dioses airados, de hadas y de hechizos, el día de su muerte. Sólo se sabe que en lo alto de la montaña se ahogó, con agua salada...
Le haré un puente al puente para que no sea festivo
Hacen Ghost en la tele, como cada dos veces al año. Y pienso en lo que hice ayer y antes de ayer, e intento distinguir entre lo que verdaderamente hice yo y lo que no. Como en un calco, una parte está en el papel, y la otra en el acetato. Si superpongo las dos imágenes, a la primera le falta todo lo que la segunda (el acetato) tiene, y a la inversa. Me paso así las horas, jugando a las siete diferencias entre dos imagenes iguales. Lo que más me sorprende es la ilusión y el ahínco que le pongo a este juego repetitivo.
Haría fotos de todo si mi cabeza no captara las cosas en fotogramas:
1er fotograma, D se revela como un pintoresco personaje de nariz aguileña; E se disfraza de razones.
2o fotograma, L me llama desesperadamente.
3er fotograma, "qué pequeño es el mundo de internet, Guisante"
4o fotograma, el desagüe de la ducha no traga.
5o fotograma, tú.
Haría fotos de todo si mi cabeza no captara las cosas en fotogramas:
1er fotograma, D se revela como un pintoresco personaje de nariz aguileña; E se disfraza de razones.
2o fotograma, L me llama desesperadamente.
3er fotograma, "qué pequeño es el mundo de internet, Guisante"
4o fotograma, el desagüe de la ducha no traga.
5o fotograma, tú.
Sudoku
Este es un pequeño homenaje al crucigrama, al autodefinido, al damero y a la sopa de letras... Vosotros que alegrasteis la vida de tantos y tantas, descansad en paz.
mitad del laberinto
Bulevard

Regomello hasta las entrañas... pues yo ya no pregunto, soy una autómata con pies alados que alcanza velocidades infinitas. Se amplifica el ruido de Barcelona, nunca hay silencio aquí. Belle de Jour en el Bulevard.
Actualización
Creo que lo que ahora me gusta es tu nariz.
y ayer tus gafas
Actualización de la actualización:
y ayer tus gafas
Son las cosas del no-entender
Dice que le doy alergia y yo entiendo alegría. Dice que todo lo que hago le recuerda, en algun modo, a un elefante, y yo entiendo elegante. Si es que si digo que no nos entendemos, juro que es por algo.
La mujer que comía diccionarios*
--->>>Siempre juntos...
Ortega y el technonihilismo
Impresionante artículo, escalofriantes esperanzas...
El mayor legado de Ortega al siglo XXI es el reto de vivir la vida en tiempo presente. Lamentaba que su generación, la de 1914, nunca tuvo juventud. Se encontró emparedada entre el XIX, en que la moda era parecer viejo cuanto antes, y el siglo XX, en que se perseguía la eterna juventud. Su generación, nos dice, nunca fue joven porque tuvo muy pronto que asumir responsabilidades en España y en Europa. Hoy en día aparentemente estamos en la situación ideal: los viejos están más jóvenes y los jóvenes son más viejos que nunca. En los unos se perciben las alegrías chispeantes de la biotecnología, en los otros, la prudencia y el cálculo anticipados. De responsabilidades, nada. Vivimos la vida en tiempo real. No hay tiempo para ello. Esta situación se denomina hoy technonihilismo. Antes indicaba el colapso del pasado, ahora el colapso hacia el futuro.
Impecable artículo de José Luis Molinuevo, catedrático de la Universidad de Salamanca. Publica en El Pais, 18 de octubre 2005
Otoño
Cuentan que los vértices de un pentagrama fueron estirados de manera tal, que el pobre, rompió en pedazos, pequeños; gritos por el pasillo entre cachitos rotos... Punto uno del otoño. / Me ausento de los ruidos del pentagrama, hacen CSI Miami, un capítulo mal resuelto en medio de un tsunami, mal resuelto. Punto dos del otoño.
Moqueo continuamente, se me caen las ideas sobre un folio papel acuarela, 1'10€ cada hoja. Punto tres del otoño.
La humedad hace sufrir al granito típico de la costa litoral catalana, cosa que provoca que los bloques de ésta piedra que conforman las catedrales e iglesias se hinchen, se oxiden, se caigan. Desmoronamiento, punto cuatro del otoño.
Moqueo continuamente, se me caen las ideas sobre un folio papel acuarela, 1'10€ cada hoja. Punto tres del otoño.
La humedad hace sufrir al granito típico de la costa litoral catalana, cosa que provoca que los bloques de ésta piedra que conforman las catedrales e iglesias se hinchen, se oxiden, se caigan. Desmoronamiento, punto cuatro del otoño.
Calculo aproximado
Tema a estudiar: la práctica sexual de los barceloneses
Calculo que en el metro hay 16 compartimentos (abiertos) de cuatro asientos cada uno. 16x4= 64 personas
Calculo que hay una media de dos personas por compartimento. 64/2= 32 .
De éstas 32 personas, cuatro pertenecen a religiones distintas a la de la mayoría. Hay dos ancianos y el resto de gente abarca una edad comprendida entre los 20 y los 60.
Quedan 26 personas de las cuales en un 100% han catado el sexo.
En la siguiente parada suben al vagón practicamente el doble de gente que ya estaba. Si duplicamos tal cantidad, suma un total aproximado de 100 personas. Edad comprendida entre los 20 y los setenta. Sube la media de gente mayor.
Calculo que hay diez personas de una religión distinta.
Calculo que más de la mitad de catadores y catados están en paro "obligado" de actividad.
Si sacamos de la lista a diez prostáticos, hay un total de 40 personas. Si de éstas quitamos a los santones, santonas, monjas y monjes, tenemos un total de 39'5 personas.
Del total de gente que queda en el vagón: 10 es población activa practicante.
Calculo que en el metro hay 16 compartimentos (abiertos) de cuatro asientos cada uno. 16x4= 64 personas
Calculo que hay una media de dos personas por compartimento. 64/2= 32 .
De éstas 32 personas, cuatro pertenecen a religiones distintas a la de la mayoría. Hay dos ancianos y el resto de gente abarca una edad comprendida entre los 20 y los 60.
Quedan 26 personas de las cuales en un 100% han catado el sexo.
En la siguiente parada suben al vagón practicamente el doble de gente que ya estaba. Si duplicamos tal cantidad, suma un total aproximado de 100 personas. Edad comprendida entre los 20 y los setenta. Sube la media de gente mayor.
Calculo que hay diez personas de una religión distinta.
Calculo que más de la mitad de catadores y catados están en paro "obligado" de actividad.
Si sacamos de la lista a diez prostáticos, hay un total de 40 personas. Si de éstas quitamos a los santones, santonas, monjas y monjes, tenemos un total de 39'5 personas.
Del total de gente que queda en el vagón: 10 es población activa practicante.
Genial, soy la Ranaaaaaaa

You are Kermit the Frog.
You are reliable, responsible and caring. And you
have a habit of waving your arms about
maniacally.
FAVORITE EXPRESSIONS:
"Hi ho!" "Yaaay!" and
"Sheesh!"
FAVORITE MOVIE:
"How Green Was My Mother"
LAST BOOK READ:
"Surfin' the Webfoot: A Frog's Guide to the
Internet"
HOBBIES:
Sitting in the swamp playing banjo.
QUOTE:
"Hmm, my banjo is wet."
What Muppet are you?
brought to you by Quizilla
Siempre me siento un poco así en los días de lluvia, feliz como una rana, tocando el banjo en la orillita de mi estanquito
Por qué no, no es Navidad!
Me quedo accidentalmente sin móvil. No lo convierto en un drama, aparentemente. Estando en clase C se lleva accidentalmente mi móvil, creyendo ser el suyo. Hago una lista de toda la gente a la que llamaré, pienso en los mensajes que no-tendré. La comodidad se hace cómoda. Se termina mi función, acción, trabajo en el cine. Creo cerrar una etapa, obligándome a abrir otra. Deseo conocer nuevos besos.
Yo no estuve ahí

Cierto, una pena. En concierto, en Barcelona. Sala Bikini, 18 €, esta tarde. Y yo ocupada en medio de una empachada de Sugus (por decir algo).
Qué sucede cuando....
- 1-
- 2-
Pues lo que tenía que pasar! Porque ya lo dictan los mandamientos del código de los individuos sociales: no difundas rumores, 1) delante de un profesor, 2) sotto voce a un compañero famoso por hablar demasiado alto, 3) sabiendo que por todos los medios y caminos sabrán que fui yo.
También dicta la razón que ante la juventud recién salida del instituto no bramarás frikadas en la clase, ni te ausentarás del grupo para irte a conectar a internet, ni marcarás tendencia por llegar repetidamente tarde 11 minutos cada mañana, ni harás entender que nada te gusta excepto todo.
Eso es lo que sucede cuándo una no duerme suficiente... (por decir algo convincente)
Agustina
Apareció ante la ventanilla del cine acompañada de un chico (gay para más señas). El pelo teñido de rubio paja, lo que le daba un aspecto de vejez prematura; largo hasta los hombros y quemado por las puntas. En contraste con su piel más bien morena ese pelo le hacía parecer una fulana. Llevaba un top de ganchillo rosa que terminaba justo por encima de un prominente michelín ahorcado por la cintura del pantalón. Encima del top, un chaleco de tela impermeable, deportivo. Blanco. En los zapatos no pude ni fijarme.
Un año sin verla y se transforma en un esperpento.
Un año sin verla y se transforma en un esperpento.
Cero

Cero.
Cero ganas de tener que buscar "diseño" en un diccionario.
Inmensas ganas de escuchar la música más triste del mundo,
de leer los poemas más tristes del mundo.
Escribir basura con un boli con olor a fresa.
Cero ganas de tener que levantarme y ver lo mismo, sentir lo mismo, hacer lo mismo, hablar de lo mismo y fingir preocupación. O fingir alegría. Lo único que no finjo es la mueca de asco, la única que todos quieren ver.
Cero, cerísimas ganas de hervir en emociones.
Guisantes hundidos

Al abordar la guardia costera a los guisantes que iban a la deriva en su barquito de papel, éste se volcó, se mojó, y se consumió. Los guisantes, helados como estaban, saltaron al agua creando un gran chapoteo y un tremendo caos. Muchos perecieron en el intento, pocos aun flotan en alta mar, esperando a una alma caritativa que cariñosamente, les ate una piedra al tobillo y los deje hundirse apaciblemente.
hoy: tocada y hundida
Vacas
Mi padre siempre cuenta que en la primera casa de acogida en la que estuvo la familia en cuestión veneraba a la vaca. La primera noche que pasó fue despertado a las cinco de la mañana pues según el estricto horario del venerador de la vaca, tocaba ordeñarlas. Es duro vivir en casas ajenas, y tener que convertirlas en propias, más aun, si esas familias tienen costumbres extrañas. Se levantó de la cama, se puso las zapatillas y bajó al salón. Jamás había visto que en la ciudad la gente tuviera vacas, así que estaba emocionado (y enfadado por el madrugón). El padre lo sentó en el sofá, lo tapó con una manta y puso play en el vídeo. Media hora de interminables estiramientos de ubres de vacas. Según me contó, lo peor llegó cuando IKEA sacó la línea de tapizados y demás téxtil doméstico imitando la piel de la vaca... Empezaron por las sabanas, por las alfombras, por las tazas, y terminaron poniendo una moqueta a manchas negras y blancas. Cada vez que mi padre se come un filete, lo pincha y lo corta hasta hacerlo sangrar.











