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Blog Verde
Soy un pequeño guisante y me gustan el cielo y los arboles
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Medias tintas

medias tintas nunca fueron buenas


El ser humano es resultado de la geometría. Todo nuestro cuerpo es asimétrico, en leves diferencias. Tenemos un lado en el que se nos ve buenos y guapos, pero hay contadas excepciones
(ver ilustración)


 

Bsibsibsibsi

los poetas dicen demasiadas cosas, y todas....


 

A los chicos....

A los chicos les gusta ensuciarse con el agua de los charcos


a) A 1 le gusta ensuciar a los demás, porque él ya se siente sucio

b) A 2 le gusta dibujar charcos y luego pisarlos


 

Zaherir

zaherir.
(Del ant. façerir, de faz y herir).

1. tr. Decir o hacer algo a alguien con lo que se sienta humillado o mortificado.

MORF. conjug. c. sentir.


Real Academia Española


Ahí va mi nuevo palabrejo!

 

Sucesos

Andando por la calle, sucede que:

oigo una conversación ajena a lo lejos; me queda resaltado en la cabeza un "y veo que se empotra contra mi y yo, sin querer, PLAS, me empotro contra él.

Una de dos (o de tres): o el tiempo se avanzó a la realidad, o fue el chico o francamente, ese chaval tiene muy mala suerte.

 

Oh, invierno, invierno

Vuelven las colonias de invierno y los abrigos con olor a naftalina de las señoras.... ¡CONSECUENCIA!

 

Friday fever

Creo que tengo una atracción especial para las situaciones extrañas, parece que tenga un hilo invisible en el centro de mi barriga que me tira y me obliga. Y para cosas raras, la de ayer, que creo que fue excepcional. Yo había quedado con el grupo de activistas cívicos para hablar del tema de los meados en la calle. Las reuniones son periódicas y tampoco están exentas de situaciones, a veces, inverosímiles. Pero ese es otro tema.

Me presenté una hora tarde (siempre por razones ajenas a la voluntad de una) a una reunión que tenía el objetivo de hacer un brain storming de esos acompañado de mucho alcohol. Bebimos alcohol, sí, pero la lluvia de ideas fue como mucho una gotera.

Lo increíble viene después: estaba todo organizado, después de la reunión íbamos a casa de una gente que organizaban una fiesta de masajes. Sí. Fantasioso a más no poder. Lo único que sabía de esa fiesta era que estaba organizada por una gente, fisioterapeutas en un inicio, que se reunían y hacían masajes a quien quisiera hacerse uno, claro. La idea era graciosa. A pesar de que parecía que fuera una secta satánica de esas. Llegamos al lugar, un piso muy grande y muy bonito, lleno de velas, y de gente extranjera, casi todos americanos, con mucho incienso flotando por el aire (y yo con un kleenex enganchado a la nariz porque me provocó una alergia terrible). Al entrar tenías que quitarte los zapatos, tal vez (eso no nos lo contaron) porque el suelo estaba purificado con escupitajo de burro y agua bendita de las marismas del mar muerto. Suerte que habían alfombras y estufas porque con el frío que hacía anoche...
Mi primer encuentro con la gente de ahí fue iniciado por una chica redondita de mejillas sonrojadas y dos coletas. Me saludó: Hi, I'm Jamie (seguido de dos besos forzados, y un saludo a lo buda: manos juntas, en posición de rezo, y una ligera reverencia al estilo oriental). Oh sí, nice to meet you (acompañado con un intento de saludo japonés).

La gente, los lugareños de la fiesta, nos miraban raro, porque ocupábamos todo el pasillo. Al final, incluso, nos dieron la utilidad de porteros oficiales de la fiesta, hecho que les ahorró muchos viajes inútiles al portalillo y esas cosas.

La segunda parte de la fiesta fue en la habitación de los masajes. Un cuarto enorme lleno de colchones en el suelo, incienso (¡que no falte!) y gente encima de los colchones con cara de placer, claro. Luego, algunos empezaron a desnudarse. Y otros, hacían masajes muy violentos, apretujándoles las nalgas y echando aceites esenciales por todo el torso desnudo de los voluntarios. La cosa empezaba a degenerar. Corrían las drogas y el espiritualismo de Woodstock se palpaba en el ambiente.

Y yo... HUÍ, con el rabo entre las piernas. Como una cobarde. Como.... persona lista que soy!! jé.

 

Plato del día:

-Dolor de estómago(s)

Llego a casa. No ha sucedido nada vergonzoso. La gente ha estado en su sitio, yo me he mantenido en mi lugar. Empiezan los primeros "síntomas" de camuflage. Que no te vean, que no te vean, escóndete bajo esta capa de invisibilidad (Lo intentaré, Harry Potter).
El hambre devora mis entrañas. Me preparo un arroz y una ensalada de tomate (en peores nos hemos visto, Señor). Lo dejo a fuego lento para que se cueza el arroz, pero el desgraciado decide tomar las riendas, se rebela contra su amo y se quema. 15:28, tengo hambre, como una ensalada de tomate y una manzana. No, no estoy a régimen.
Si fuera boli, sería tu boli.

Perdonad, en críptico se vive mejor.

 

Por si fuera poco...

Más zánganos le echan piedras a mi colmena. Por si lo de los síntomas penosos no había trastocado mi apariencia de "tú no me jodes", hoy le prenden fuego a mis alas de abeja: "ah, ya veo, tu vas de chistosa inteligente, no?"

Anda que os den un ratito a todos...

 

¡Rayos!

Es un poco frustrante, me acaban de decir que mi manera de ser provoca síntomas penosos...

¡qué me aspen si eso no duele!

 

La señora maría

señora maria

 

Desde Hong Kong con amor

desde hong kong con amor


Jugando a ser Dios en e-bay, compro una camara Holga, llega desde Hong Kong (China). Esa camara lleva más kilómetros viajados que toda mi vida de viajes.


 

Noche de fantochadas

Intentaré ser lo más parcial que pueda para que luego no me diagnostiquen enfermedades extrañas. Fui a la fiesta de ayer, y volví de una pieza, eso es innegable. Tal vez llegué un poco aturdida: altas horas de la madrugada, unas cervezas de más, unos pocos cigarros de la risa,... Y plas, directa a la cama! Esta mañana al despertar he recordado la versión que mi cerebro a través de sueños crípticos ha elaborado de la noche de ayer. Y contaré el sueño tal como Cerebro-de-Guisante lo narró.



Estábamos en una fabrica, con luces de neón azul que se reflejaban en los cristales de las ventanas del edificio. Todo tenía una apariencia similar a la película Sin City: paredes de ladrillos, espacios baldíos y rincones oscuros donde se acumulaban las bolsas de basura y paseaban las ratas. Había charcos. La música era de lo peor, un chumba chumba incesante intercalado con un chamba chumba que sonaba igual que el chumba chumba. La gente bebía ingentes cantidades de cubatas, personas anónimas vestidas con camisas blancas (¿?). Sólo veía a la gente de espaldas, jamás vi una cara.
De repente, salía de ese lugar, y paseaba por las calles de alrededor hasta llegar a un pueblo. Curiosamente, en el pueblo era de día. También habían charcos. Paseaba por caminos con tierras labradas a los lados y grandes caseríos. En los bordes del camino se amontonaban muebles viejos y rotos: mesas, pupitres de niños (bajitos con sus sillas bajitas y pequeñas), muchas sillas, baldas astilladas,... Sé que sucedía algo en el pueblo, pero eso ya no lo recuerdo (sólo sé que había alguien por ahí, probablemente un profesor que encontré en la fiesta).
Cansada me echaba en un campo de patatas con la tierra removida, cuando de repente, me echaban encima un manto de estiércol pestilente y pegajoso. Yo les hacía señas a los payeses para que dejaran de echarme estiércol, pero ellos no me veían, ni me oían. Finalmente, me quitaba toda esa porquería de encima y no sé qué hice después.


Esta es la versión de la fiesta de ayer según Cerebro-de-Guisante, y francamente, a excepción del estiércol, todo lo demás es bastante parecido.


 

Colapso

Voy directa al colapso:

  • colapso mental
  • colapso espiritual
  • colapso de fe
  • colapso identitario
  • colapso social
  • colapso etc....


  • La situación del colapso es la siguiente: hoy, día 10 de noviembre de 2005, voy a una fiesta que organizan toooodas las escuelas de diseño de Barcelona. No es una fiesta cualquiera. Han elegido la discoteca
    (porque, evidentemente, van a discotecas) más terrible, espantosa y... del mundo. Discoteca con música house, techno y otros sucedaneos musicales por el estilo.

    Mi conversión al mundo social, mi salida de la vaina multicolor, tenía que pasar esta prueba de fuego.

    Voy directa al colapso...

     

    Lluvia II



     

    Click

    Hoy no tenía pensado subir ningun post

    (aunque en realidad no siempre lo pienso)

    pero

    resulta,

    que es un día especial.

    Llevo un resacón increíble (y no etílico!!!)

    todo gracias a Césaria Évora.

    Aun así,

    podría ser un día espantoso,

    así se podría valorar si tenemos en
    cuenta que llevo millones de horas en
    el ordenador, con el mouse click click click
    arriba y abajo, click click click.

    Sueño en clicks

    Pero es un día excelente,

    sólo por algo tan simple como hacer así: click

     

    Auxilio espiritual y apostasía

    En Santa María del Mar, iglesia gótica del siglo XIV, en la puerta de atrás descubrimos un timbre con una etiqueta bastante cutre en la que pone: auxilios espirituales. Al pie de las escaleras, un pequeño papel, con letras garabateadas donde pone,

    Compadecete de mi Dios mío,
    vos que queremos tanto. Nuestra esperanza es el Señor,
    confiamos en la palabra


    A continuación, empezamos a hablar de la apostasía: Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo.

    E inmediatamente, pido auxilio espiritual por apóstata

     

    No deje que su camisa Levi's sea devorada por las polillas

    ¿Estás cansado de no saber qué hacer con tu ropa de marca?

    ¿La tienes guardada sin usarla en el armario?

    ¿No la quieres dar?

    Tenemos la solución!!!

    ¿Dudas si tirar la camisa Burrberry's que usabas en todas las bodas?

    ¿Esos calzoncillos Calvin Klein de noches especiales?

    Pues... es tan simple como RECICLARLA!!!

    Dele otro uso!!! Dele otra oportunidad!!!

    Coja esa falda Pedro del Hierro y haga con ella: monederos, bolsitas, bolsos, diademas, pendientes, colgantes, cinturones,...

    Su ropa de marca volverá a brillar como la primera vez!

     

    Cumplimos un año

    Ya sé que es una tontería. Pero también hace ilusión. Este blog y mi alter ego anterior llevamos dando tumbos trescientos sesenta y cinco días. Cada día más verdes, cada día más guisantes.

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