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Blog Verde
Soy un pequeño guisante y me gustan el cielo y los arboles
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Croquetas de verano

He llegado a mi casa y huele a croquetas de pollo, pero las luces de la cocina están apagadas, no hay nada sobre el hornillo, y la nevera está vacía. Hoy no como croquetas.

En un lapso de tres días el verano se planta en la puerta de mi habitación, y me empujará hacia fuera para que disfrute del sol, de la calle, de las cosas, del ocio, de.... Le cuento a la gente que no me gusta el verano, todos me miran con cara de sorpresa.

Ni me gusta el verano ni tengo croquetas, pero feliz de la vida, oye!

 

¿De qué sino?

El hombre no vive de comodidades, como yo quería pensar. También pensaba que en realidad, odio no poder tener un dios o un ente superior a quien culpar en esas ocasiones en que sabes que tienes que culpar a alguien y ese alguien no puedes ser tú ni nadie que te rodee. Entonces es cuando pienso en Dios. Pero también pienso en él cuando suceden cosas buenas. No creo que lo que sucede pueda estar escrito, esa idea, la del destino (en inglés FATE, F-A-T-E) la olvidé hace tiempo por poco pragmática y aburrida. La idea de Dios la abandoné también por fantasiosa (además me acarreaba muchos problemas).
Así que, como no puedo culpar a nadie de que a menos de una semana de terminar el curso mi nuevo ordenador decida no funcionar, porque el hombre no vive de comodidades, ni las cosas malas ni las buenas están escritas en el destino, ni pueden ser dictadas por un Dios, tengo que cruzarme de brazos y esperar al técnico.
No sé por qué suceden estas cosas,... No quiero creer tampoco en la mala suerte.

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Los comentarios amables han llegado a mi buzón de correo electrónico, millones de gracias Spica, Ricardo, Llámame Lola y Dabicicletas. A los demás transúntes ya les comento que pueden dejar sus comentarios aquí. Se ha restablecido el servicio (y es que siempre hay que leer la letra chica).

 

No voy a desfallecer

No voy a desfallecer ni a llorar, ni voy a lamentarme, ni suplicaré, ni ocuparé horas de sueño, ni miraré a otro lado, ni abdicaré, ni moriré por ello. Que el blog no me funcione no es un drama, ni que reciba mails amables diciéndome que ya.com es basura, ni suplicas diciéndome que le de vidilla al blog, ni.... Me queda una semana de agotador trabajo: posters, papeleria personalizada, examenes, trabajos, dibujos, entregas, encuadernaciones, fotocopias, horas sin dormir, horas sin sol, horas sin vida social,... Desconozco ya qué sabor tiene la cerveza, y no os hablaré de otras cosas más necesarias. Ya no recuerdo qué es comer tras llegar de clase, con toda la calma del mundo, y prepararme un cafe, y quedarme horas leyendo un libro. Pero NO! Es sólo una semana más, y otra extra para recuperaciones. Cuando pase todo esto, juro que leeré todos vuestros blogs y todos los demás, que me cambiaré de servidor, que me haré una pagina super chula, que responderé a todos los mails con más de tres líneas, y ante todo, miss guisante volverá a las andadas.

Gracias por la paciencia, los mails y los animos.

Pásense por aquí, si tienen tiempo. Y por aquí si hay ganas.

 

El tiempo pasa

Mayo es epoca de comuniones, de reuniones en terrazas, de salir de casa con lo puesto sin tener frío, y además, ha sido, para mi, un reencuentro con los niños (ahora más cercanos a adultos) con los que iba a la escuela. Son muy emotivos estos acontecimientos, ves a gente que parece que la conocieras de siempre, pero no sabes quiénes son en realidad, ni lo que han hecho en siete años (de agrestes cambios). M y yo quedamos ayer para reencontrarnos con el pasado, al menos, juntas, nosotras que aun manteníamos el nexo de unión. Fuimos las primeras en llegar, cosa terriblemente extraña para mí que siempre llego tarde. Mirábamos a las puertas del metro esperando ver una cara conocida, pero justo en ese momento, todas se te hacían conocidas y podías reconocer a alguno en esos extraños. Al final, empezaron a caer, de uno en uno: primero P que había sido la que se había encargado de reunirnos a todos. Está alta y muy mona, se parece horrores a su madre. Luego llegó M, se ha hecho músico bajista de jazz, lleva barba y da unas suaves zancadas, mientras anda. Luego llegó M, en bici, parecía un terremoto, toda estresada que llegaba después de currar todo el día en la radio. Por sorpresa, apareció C, a él casi ni lo recordaba. Desgarbado y con una camiseta roja, muy simpatico. Más tarde, aparecieron los reyes de la fiesta, los tres chicos que antes nos rompían los corazones a todas. J estaba terriblemente guapo, aunque siempre lo fue. J vestía muy elegante. Y el otro J tenía un aspecto increíble, alto y muy dicharachero. Fueron llegando más y más, y ante todos se hacía un grito de: aaaaaaah!
Qué rápidas pasan las emociones pero el cómo logran subsistir en el corazón de uno es algo que siempre me sorprenderá.


(Parece ser que este blog no sé por qué motivo no acepta comentarios. Me sabe mal. Intentaré solucionarlo. Mientras, si a alguien le apetece puede mandarme mails: miss_guisante@hotmail.com Siempre se agradecen los comentarios amables)



 

Algunos como él

Hay gente que no le gusta el éxito ni el reconocimiento personal de aquello que hace. Prefieren coger la senda del desengaño, tal vez por el desengaño mismo. Hoy me comentaba A que eso es lo peor que le puede pasar a una persona, aunque muchos de estos desengañados aun pueden salir a flote, si lo valen (y si quieren). He mirado a mi alrededor, a veces el futuro resulta tremendamente incierto...

 

Furgoneta blanca

Ayer me dice J que se ha comprado una furgoneta blanca, y que se ha ido al cabo más al norte de España, solo, con un vino. Y yo me alegro horrores!
Hoy M me dice que le han dado una beca y se va tres meses a Brasil, pero que se quedará hasta enero. Y a mi me ha hecho mucha ilusión!
Esta noche N me dice que se ha comprado un billete a Argentina, que aprovechará que está soltera para hacer lo que le venga en gana. Y la felicito por la decisión!
El verano. El verano se plantea largo y caluroso. A ver cuánto tardo en convertir la alegría en asquerosa y pura envidia.

 

Ser consciente de.-

Soy consciente de que cambio cada vez que me doy cuenta que soy menos ajena al mundo, y que el mundo es menos ajeno a mí.



 

Veranofobia

Hoy me he sentido un poco así, y después de barajar todas las opciones: estrés, clima, más estrés, mala alimentación, falta de vitaminas,... he llegado a la conclusión que lo que me sucede es una clara fobia al verano. Lo he denominado crisis pre-traumática veraniega, váyanse preparando que será largo.



 

Hitler también era austríaco

austriaco

Fue un flechazo. Irene estaba borracha en medio de plaza cataluña agarrada a una botella de vodka, y él (el austríaco) tenía mucha sed. Fue a pedirle un trago, e Irene, cariñosa y dadivosa como la que más, le dijo en su correcto inglés "For sure". Hablaron toda la noche, en realidad Irene balbuceaba y decía cosas que se suponían frases, aunque a veces eran escupitajos. El austríaco, sin embargo, sólo veía la candidez de la muchacha en sus ojos. No le asustaba el pestazo a alcohol que echaba. Irene tuvo que irse, después de beberse todo el vodka (por poco no se va al otro barrio) montada en una ambulancia, pues había entrado en un coma etílico. El austríaco quiso acompañarla, pero un amigo de Irene, gordo y seboso, le negó la entrada en la ambulancia. El austríaco sabía que el gordo seboso quería tocar a Irene mientras ésta yacía inconsciente en la camilla del hospital.

No se sabe quién busca a quién. ¿Irene para agradecerle su amabilidad? ¿El austríaco para verla de nuevo? Quien conozca a una Irene puede decirle que el austríaco la busca, quien conozca a un austríaco, por favor, preguntadle si conoce a Irene.

(He extendido el mensaje, hay otros que también se únen a la causa, y quieren ayudar a la pareja, o saber quién de los dos se ha pasado tres días empapelando las ramblas con cartelitos de éstos)

Si quieres puedes hacer llegar el mensaje más rapido. Haz click sobre la imagen, y guardar como. Pásalo!


 

Recapacitando...

 

Estulticia supina

A pesar de mi condición de eterna descontenta con las cosas, de mi apesadumbramiento ante algunas actidudes, y mi falsa postura ante las cosas que adoro, creo ser ante todo, bastante íntegra con con los demás. Evito cualquier tipo de roce extremo, incluso me hablo con la gente que me cae mal (!) e intento valorar el trabajo de la gente, muy a pesar de mi envidia. Creo que es lo justo y honroso, aunque eso me provoque ataques de rabia y me plantee más de cien veces si es mejor hacer daño o hacerselo a uno mismo. Moldearse y ser flexible, dentro de las posibilidades de cada cual, es un ejercicio muy sano para la supervivencia (mucho más que saber hacer un fuego con dos palitos o incluso el de saber montar una tienda de campaña). Lo digo, porque muchas veces se nos olvidan esas cosas. Y hoy especialmente le digo todo esto a mi primo, que ha llegado con aires de soberbia con sus pantalones y camisa de 200 euros cada uno.
 

Redundancia

Me cuesta comprender lo que antes comprendía. Y me cuesta comprender cómo una situación da un giro tan inesperado que, aquello que empezaba siendo algo comprensible termina creando una situación nueva con más complejidades a comprender. Me cuesta comprender mi sangre fría después de derribar el status quo que todo lo hacía comprensible. ¿De qué se arrepiente uno cuándo no comprende?

 

Uniones

M aparentaba tener más edad de la que tenía. Era una niña de esas creciditas, que parecían tener un fuerte carácter y la veías tomar las decisiones más correctas sin vacilar ni un pelo. Siempre pensé que siendo comandante en una batalla a campo abierto tendría mano dura con sus hombres y no dudaría en atacar al enemigo.

D había vivido en varias ciudades de España, conocía la organización de una mudanza mejor que la palma de su mano y si hacía un esfuerzo recitaba todas las empresas de transportes de muebles a nivel nacional.
Sin embargo, no le gustaban los esfuerzos. Prefería la comodidad del mando a distancia y las lecciones de los libros llenos de polvo.

La casualidad unió a M y a D en extrañas circunstancias, como todas las circunstancias y todas las uniones. D le contaba a M experiencias suyas, engolaba la voz, y adoptaba una postura de persona mayor. M la miraba con ojos de admiración y decidía por ella todos los finales de todas las historias que contaba.



 

Cándido

"Siempre encuentro dos o tres cosas que hacen que en ese momento en el que estoy tan agusto me rechinen los dientes, y me levante de la silla respingando como si me hubieran clavado una chincheta en el culo. Me doy cuenta entonces, que mi, en algunos casos, abrupto modo de ser, se convierte en candidez absoluta".

 

Al modo Match Point

Esbozo dos o tres cosas en la libreta, reclino la cabeza sobre una mano y miro al horizonte. Una pareja pasa delante, ella lleva pantalones amarillos y él una camiseta blanca que deja transparentar un tatoo.
Apunto: "lo que no me gusta de la incomunicación es que tengo que comunicar que no me gusta". Frunzo el ceño, giro la cabeza a la derecha y el sol me ciega. Hago un gesto brusco, sacudo la cabeza para que mis ojos vuelvan a ver bien. Aun veo puntitos de esos en blanco y negro.
Me viene a la mente la película del Castillo Ambulante, apunto en la libreta: "no se puede vivir sin corazón". Me recuesto sobre la pared que tengo detrás, se oyen tambores a lo lejos, parecen latidos y me resultan muy conocidos. Pienso que soy incapaz de ordenar mi vida en una agenda.

corazon