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Blog Verde
Soy un pequeño guisante y me gustan el cielo y los arboles
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30 de febrero

En los días como San Juan (véase también Año Nuevo) no me apetece salir de casa. Una semana antes planeo millones de cosas con gente diferente, digo sí a una barbacoa en una terraza; digo sí a un concierto chulo; digo sí a una fiesta en la playa con jembés y guitarras; digo sí, incluso, a ir a Ibiza; digo sí a todo lo que me pregunten, sin haber llegado a formular. Finalmente, el día mismo, me pongo pantunflas (que no tengo pero me gusta la palabra) y me pongo a ordenar la habitación, a barrer, a pasar el aspirador y a fregar, todo al mismo tiempo y sin parar. Llegan las 8 de la tarde, me ducho y me arreglo como si fuera a salir a una fiesta en el Marvellé. Y espero a que gente que no conozco, presuntos amigos de mi hermana, entren al salón, empiecen a departir sobre fútbol y empiece la cena, en la cual yo estoy presente. Bebo un poco, y antes de llegar al postre, miro con aire nostálgico la puerta de cualquier otra habitación. Me levanto, voy a la cocina y pongo dos o tres platos en el lavavajillas. Picoteo fruta. Regreso al comedor y me despido con un tímido Buenas Noches...
He tachado San Juan y Año Nuevo del calendario, y lo celebro en una tierra de nadie... porque las horas ya no existen... como si fuera.... un 30 de febrero.

 

Caca

1543 días sin una decepción grave de grado 9

hasta hoy: busco trabajo para verano


 

Sorpresas

Me sorprenden cosas bobas tales como los vigilantes del metro con su perro atado y el hecho de tener que salir a la calle, cada dos horitas, para que el perro haga un pis (y el vigilante, de paso, un pitillo).
Me sorprenden cosas como el hecho de salir de Barcelona y darme cuenta de lo encerrada que estoy en la ciudad, porque al salir de ella, todos los problemas y miedos aletargados, me sacuden en medio de cualquier sitio...
Me siguen sorprendiendo muchas cosas, a alguien tendré que echarle la culpa!


 

Dia 4

Me acuesto cada noche con el ruido de una lavadora en marcha; se enciende a la 1 de la noche y termina, con su previo centrifugado, a las 3. Dos horas de incesantes vueltas del tambor y un monótono tractará brum brum que no suena igual que una nana. Y así, en vela, descubrí los ruidos de mi habitación, que cruje cuando no me doy cuenta. Mi escritorio, un viejo bureau americano tiene más vida dentro que yo, por desgracia: una colonia de carcoma pasea por largos túneles y zampa las vetas de la madera aun sana. Al fin cesa la lavadora, en seco, y se hace el silencio. Aun oigo el crack crack de las mandibulas del bichito ese pero me duermo, pensando que mañana, tengo muchas cosas que hacer.

 

Dia 3

Tenía una buena historia para contar. Venía hacia casa dispuesta a narrar un buen cuento que me había inventado, tomando prestadas algunas anécdotas que la gente de un bar al que ayer fui, desprendían, sin que mediáramos palabra. Y hoy, mientras bajaba una pendiente brutal con la bici, decidía cómo iba a estructurar la historia... Pero el viento me ha despeinado de tal forma, que creo que hasta se ha llevado todas las palabras, y los puntos y las comas, porque por más que busco y hurgo en mi cerebro, no encuentro el cuento. Tal vez es mejor que se lo lleve el viento.
 

Dia 2

No sé si es mejor entrometerme donde no me llaman o entrometerme donde ya me había metido. Y es que cada día es más confuso decidirse.
Es curioso como algunos atajan las decisiones cortándose el pelo. Que sí que sí -pensarán- el pelo no es más que piel quemada tras mucho sol.

 

Dia 1

Técnicamente mañana empiezan las vacaciones. Hoy no cuenta porque era festivo, al menos aquí, en Barcelona. Así que mañana martes es el día 1, el primer día de todos. Y para tal ocasión me peinaré, me pondré mona y me tomaré un cafe esperando a que el verano me sorprenda. Es una costumbre bastante inútil esperar a que algo llegue, pero estaré tomando un café, así que tampoco podré hacer demasiadas cosas, no vaya a ser que se derrame todo.
Últimamente, no abundan los solteros y eso, es preocupante. Es relativamente preocupante. Es preocupante porque es una de esas reflexiones que se hace una a los 30 y más concretamente en Sexo y Nueva york, y no quisiera desmerecer la serie pero obviamente todo el mundo está servido de frivolidades. Y es relativamente preocupante porque eso impide una cosa fundamental: ligar en verano.

 

Olor

Hace tiempo hablaba con E que una persona puede ser terriblemente atractiva o estupenda o encantadora o todo lo contrario, mala gente u odiosa gente, pero que, si huelen mal, pierden su categoría de buenos o malos, pierden su atractivo, se incrementa su maldad,... Si una persona huele mal adiós a todo lo demás, y está comprobado. En mi clase, hay un chico que huele mal, no me cae especialmente bien, pero su exceso de colonia no puede esconder ese olor. Lo hemos definido como olor a semen. ¿Habéis conocido a alguien que oliera así? Es algo bastante desagradable.