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Diarios de mis viajes
Diario de los viajes que buenamente puedo ir haciendo.
Acerca de
Bueno, esta es la foto que figura en mi pasaporte actual, así que supongo que es bastante acertado ponerla aquí. Agradezco cualquier comentario, así que no os cortéis, porfa, que si no me parece que no lo lee nadie :-D
Sindicación
 
Me derrito
Poco a poco van pasando los dias y solo me quedan cinco en la India, cuatro en Tiruchy. La sensacion de que ya no me queda nada aqui se acentua porque ya tenemos planificado lo que vamos a hacer cada uno de esos dias, salvo el ultimo en Madras, que no tenemos claro a que nos dedicaremos, porque parece ser que hay mucho que visitar.

Hoy a ultima hora de la tarde se marcha Vinay, pero antes tendremos tiempo de visitar algun templo y hacer algunas compras. El dia se avecina caluroso de los temibles, asi que me armare de paciencia y de crema solar. Ojala me hubiera traido el abanico que me regalo Marisa. Llamaria un monton la atencion, pero francamente, a estas alturas ya no me importa, estoy mas que acostumbrada a los ojos que me miran fijamente a medio metro de mi cara.

Ayer el curso estuvo bien, pero yo me aburri un poco porque la mayoria de las cosas que tratamos ya las tengo mas que superadas, pero aqui hay que bajarse a los minimos mas minimos.

En un ejercicio, nos dividimos en cinco grupos: cuatro tenian que encontrar una solucion a un problema que planteaba Maria y el otro tenia que decidir cual habia encontrado la solucion mas adecuada. El primer problema: las niñas dejan el colegio cuando alcanzan la pubertad. La solucion: realizar una campaña de concienciacion entre los padres sobre los beneficios de la educacion. Parece que sobre el tema de los estudios los años de trabajo estan dando buenos frutos y cada vez nos encontramos mas madres y padres en los suburbios que quieren que sus niñas (y sus niños, claro, pero eso ya era bastante habitual) terminen la primaria e incluso la secundaria.

Lo peliagudo vino con el segundo problema: el 80% de las mujeres sufre algun tipo de violencia (malos tratos, violaciones, acoso sexual, etc.). Las soluciones en realidad consistian en “buscar explicaciones” para esta situacion ―las mujeres casadas no deberian llevar churidar, sino sari; los problemas de las dotes; la mezcla de hombres y mujeres en el transporte publico; el alcoholismo, etc.― e intentar modificar esas causas, echando sobre todo la carga nuevamente sobre los hombros de las mujeres. A ningun grupo se le ocurrio que el pegar o violar a una persona nunca esta justificado, que no importa si llevas churidar o pantalon vaquero o minifalda; que por muy atestado que vaya el bus, los hombres no tienen derecho a toquetear a las mujeres como si les perteneciesen y que lo que hay que hacer para acabar con estas situaciones es concienciar a la sociedad de que la violencia contra las mujeres es un delito y no es justificable, que las que la sufren deben de encontrar apoyo y proteccion y que hay que denunciar a los agresores y juzgarlos. Estos conceptos para ellos resultan totalmente nuevos y a algunos y algunas les cuesta asimilarlos. Pero no nos deberia extrañar, porque en el oido de muchas españolas todavia resuena el famoso “tienes que aguantar, por los niños”. Hasta que los niños se quedan sin madre.

Hoy no esta Ambal. Se marcho ayer todo contento con sus amigos a una boda. Nosotras planeabamos llevarnos a Manimeili de juerga, es decir, a cenar fuera, pero al llegar a casa estabamos tan cansadas que cenamos y nos metimos en cama a las nueve y cuarto, cual gallinaceas. Teniendo en cuenta el desfase horario, en España eran las seis menos cuarto. Bonita hora para acostarse. Me va a costar un poco volver a mis horarios habituales cuando regrese.

Y hablando de regresar, tengo unos horarios de vuelo abominables: salimos de Madras el miercoles a la una y veinte de la mañana (o sea, siendo ya jueves) y llegamos a Frankfurt a las siete y veinte, hora local. Nueve horas y media de vuelo pal cuerpo. Alli, nos espera la tonteria de nueve horas largas de aeropuerto hasta las cinco menos diez que nos sale el vuelo a Madrid. Menos mal que Maria tiene amigos en Frankfurt y a lo mejor nos vienen a buscar y nos dan un garbeillo. De todos modos, el garbeillo tendra que ser a su casa o algun otro sitio calentito, porque no vamos pertrechadas para el tiempo que esta haciendo en Alemania, por lo que nos han dicho. A Madrid llegamos a las siete y veinte de la tarde y nos tocan otras dos horas de aeropuerto hasta las nueve y media, que salimos para Santiago. No hay que olvidar que normalmente, a esas altura yo en la India (donde sera la una de la mañana) llevo unas dos horas dormida, como minimo. La llegada, si todo va bien, es a las once menos veinte del jueves dos. Roguemos a San Cucufate por que nuestras maletas lleguen felizmente a destino y no se vayan de viaje sin nosotras a Kuala Lumpur.

Por cierto, mama, si te falta alguna moneda de Alemania, avisame, que intentare conseguirtela. De momento te tengo guardados los cambios que me dieron en el duty free del aeropuerto a la ida, pero creo que ya las tienes: un euro, cincuenta centimos y veinte centimos.

Tras este breve mensaje personal que sin duda sabreis perdonarme, porque al estupido de mi servidor no le da la gana de enviar los emilios que escribo con tanto amor, os dejo porque me espera la ducha y el desayuno. No os quejeis, que ayer publique dos articulos y hay mucho que leer.

A los de Galicia, siento que agosto os haya venido pasado por agua, pero pensad que aquí llevan tres años esperando a que llueva (soy una mala persona, lo se). A los que esteis disfrutando de la playa o la piscina, sabed que os odio profundamente (la envidia me corroe) :-D Nat, si estas leyendome, aquí serias muy feliz, no tendrias frio nunca.

Besos acaloraos.
No