Placido domingo
Es domingo, las dos menos veinte de la tarde y yo estoy rellena de arroz.
Hoy hemos ido a la escuela de danza donde Maria recibe clases de Bharatanatiam (danza tradicional), a ver bailar a las niñas y a comer, que nos invito su profesora. Lo del baile estuvo muy bien, las niñas eran muy lindas y estaban muy graciosas bailando. La comida, aun no he conseguido que me baje de la traquea la pila tamaño Everest de arroz que me sirvieron. ¡Y aun dijeron que habiamos comido poco! Torta de harina de lentejas, arroz con caldo acompañado de berejenjenas y judias (por separado y preparadas de manera diferente), unas cortezas fritas de no se que, arroz con requeson, un caldo dulce con anacardos y rodajas de banana enana y de postre, helado de mango y vainilla. Vamos, que estoy que puedo ir rodando hasta Sri Lanka (bueno, si no fuera por el mar).
Despues de comer, hubo sesion de cantos, porque al parecer, la madre de la profesora fue una afamada cantante en sus tiempos y nos deleito con algunas canciones tradicionales tamiles. Al final, tuvimos que cantar nosotras, que no se quedaban tranquilas: yo “Canta miña compañeira” y a duo con Maria, la primera estrofa del himno gallego. Eso luchando por no morir de sobredosis de arroz.
El domingo que viene le toca a Maria su ultima sesion de bailoteo, asi que representara las tres danzas que ha aprendido y todos iremos a aplaudirle con entusiasmo.
Ayer fue un dia especial, porque tocaba la ultima fase del concurso para los beneficiarios: la categoria de teatro y la entrega de premios. Empezaron los niños de las clases de apoyo y los clubes medioambientales. Aunque no me enteraba de una palabra me lo pase pipa, porque los niños lo viven de verdad y ademas, como el tema era el cambio que el proyecto habia supuesto en sus vidas, se seguia bastante bien. Luego le toco el turno a las mujeres de los grupos de ahorro y las clases de educacion no reglada, que tambien le ponian su mayor empeño, pero no tenian tanta gracia como los niños, aunque si mucha mas verguenza.
Despues, a comer por turno, primero los niños, luego los beneficiarios adultos y luego el personal de PDI y nosotras, claro. Mientras los niños comian me acerque a sacar fotos, pero no fue muy buena idea, porque empezaron a volverse locos y a dejar de comer, asi que tuve que salir huyendo. Lo del acoso de los niños ayer fue demasiado para el cuerpo humano, en primer lugar, porque habia como noventa, y en segundo lugar, porque estaban totalmente exaltados por el concurso, por los premios, por nuestra presencia y por la videocamara y las camaras de fotos. Yo incluso tenia una fan, que se dedicaba a seguirme a todos lados. La niña era guapisima, con unos ojazos y una cara de pilla impresionante y se venia a mi vera en cuanto tenia ocasion, agarrandome el churidar o la mano. Como me hablaba todo el rato sin parar, le pregunte a Ambal como se dice “No hablo Tamil” para que comprendiera que no la entendia, ni podia contestarle. Una vez aclarado este punto, la niña se instituyo en mi guardaespaldas y se dedicaba a “espantarme los moscones” explicandoles mis escasas capacidades linguisticas. Me quede con las ganas de sacarme una foto con ella, pero era imposible sacarse una foto con nadie, porque inmediatamente se hubiera formado una cola de 30 personas esperando el mismo privilegio. Tampoco me pude inmortalizar con mi amigo Kumar, que por cierto gano 2 premios, porque el tio se apunta a todo. Incluso estuvo amenizando los entreactos con sus canciones y bailes.
A la tarde nos tenian reservada la sorpresita de que la entrega de premios nos tocaba hacerla a nosotras, asi que, ¡hala!, p’arriba del escenario y a entregar cacerolas. Porque los premios eran todo tipo de cacerolas, fiambreras, cueceleches y recipientes metalicos. La gente estaba encantada de la vida, subian a recibir sus regalos que ni los Oscar, vamos. Fue de lo mas bonito, porque habia gente de todo tipo y de todas las edades. Un chico discapacitado por la polio, que gano tres premios se quiso sacar una foto conmigo y como habia ganado, pues se salio con la suya. Pero luego todos los ganadores querian sacarse fotos y no acababamos nunca, asi que tuvimos que cortar el grifo fotero.
Hubo dos momentos tremendos, que casi me echo a llorar, aunque contados seguramente pareceran una tonteria. Uno de los ultimos premios que entregamos fue en la categoria de teatro, a un grupo en el que habia dos señoras muy mayores (bueno, a lo mejor tenian 50 años, pero aparentaban 80). Estaban tan emocionadas, que una vino hacia nosotras y nos puso las manos en las mejillas y luego las paso por las suyas, lo cual queria indicar que le pareciamos muy guapas (en realidad, eso se debe a que nuestra piel es muy blanca, yo creo que se presenta la Camilla Parker-Bowles y les parece guapa igual). Pero es que a la otra no se le ocurrio nada mejor que arrodillarsenos delante y tocarnos los pies. Vamos, eso se lo haces a un rey o algo asi. A mi me daban ganas de arrodillarme y levantar a la señora y decirle que ella si que merecia todos los honores, a sus años participando, motivando a los demas y luchando por mejorar en la vida. Pero eso, ademas de imposible por problemillas linguisticos, hubiera sido de lo mas impropio, asi que me tuve que aguantar.
El otro momento vino al final de todo, cuando ya se habian entregado los premios de participacion y se estaba clausurando el acto. De repente suben al escenario dos de las jefas de grupo de ahorro con una maravillas de guirnaldas de sandalo y alla que nos las colocan, con todo el mundo aplaudiendo y puesto en pie. Ahi si que no llore de milagro. Ni que decir tiene que la guirnalda se viene conmigo para casa.
Hoy toca no hacer nada. Parece ser que la costumbre de pasarse el domingo vegetando esta bastante extendida en el mundo. En este momento Maria duerme en su cama, Ambalavanan hace otro tanto y Kavin, la niña florero, ve una horrible peli india de esas que bailan todo el rato y en las que el prota le saca 15 años a la chica. Manimeili esta en la universidad, que tenia un curso. A Kavin le llamo la niña florero porque todo el tiempo que no esta en el colegio, lo pasa apampada delante de la tele y no habla con nadie que no sea su padre o su madre. A mi todavia no me ha dicho la primera palabra y llevo una semana viviendo en su casa. De hecho, me entere ayer o anteayer de que sabe hablar ingles.
Asi que en resumidas cuentas, creo que voy a seguir la tradicion y me voy a tumbar a la bartola a leer un rato. La bartola, por cierto, es el suelo :-D Hasta la proxima cronica desde TamilNadu.
Hoy hemos ido a la escuela de danza donde Maria recibe clases de Bharatanatiam (danza tradicional), a ver bailar a las niñas y a comer, que nos invito su profesora. Lo del baile estuvo muy bien, las niñas eran muy lindas y estaban muy graciosas bailando. La comida, aun no he conseguido que me baje de la traquea la pila tamaño Everest de arroz que me sirvieron. ¡Y aun dijeron que habiamos comido poco! Torta de harina de lentejas, arroz con caldo acompañado de berejenjenas y judias (por separado y preparadas de manera diferente), unas cortezas fritas de no se que, arroz con requeson, un caldo dulce con anacardos y rodajas de banana enana y de postre, helado de mango y vainilla. Vamos, que estoy que puedo ir rodando hasta Sri Lanka (bueno, si no fuera por el mar).
Despues de comer, hubo sesion de cantos, porque al parecer, la madre de la profesora fue una afamada cantante en sus tiempos y nos deleito con algunas canciones tradicionales tamiles. Al final, tuvimos que cantar nosotras, que no se quedaban tranquilas: yo “Canta miña compañeira” y a duo con Maria, la primera estrofa del himno gallego. Eso luchando por no morir de sobredosis de arroz.
El domingo que viene le toca a Maria su ultima sesion de bailoteo, asi que representara las tres danzas que ha aprendido y todos iremos a aplaudirle con entusiasmo.
Ayer fue un dia especial, porque tocaba la ultima fase del concurso para los beneficiarios: la categoria de teatro y la entrega de premios. Empezaron los niños de las clases de apoyo y los clubes medioambientales. Aunque no me enteraba de una palabra me lo pase pipa, porque los niños lo viven de verdad y ademas, como el tema era el cambio que el proyecto habia supuesto en sus vidas, se seguia bastante bien. Luego le toco el turno a las mujeres de los grupos de ahorro y las clases de educacion no reglada, que tambien le ponian su mayor empeño, pero no tenian tanta gracia como los niños, aunque si mucha mas verguenza.
Despues, a comer por turno, primero los niños, luego los beneficiarios adultos y luego el personal de PDI y nosotras, claro. Mientras los niños comian me acerque a sacar fotos, pero no fue muy buena idea, porque empezaron a volverse locos y a dejar de comer, asi que tuve que salir huyendo. Lo del acoso de los niños ayer fue demasiado para el cuerpo humano, en primer lugar, porque habia como noventa, y en segundo lugar, porque estaban totalmente exaltados por el concurso, por los premios, por nuestra presencia y por la videocamara y las camaras de fotos. Yo incluso tenia una fan, que se dedicaba a seguirme a todos lados. La niña era guapisima, con unos ojazos y una cara de pilla impresionante y se venia a mi vera en cuanto tenia ocasion, agarrandome el churidar o la mano. Como me hablaba todo el rato sin parar, le pregunte a Ambal como se dice “No hablo Tamil” para que comprendiera que no la entendia, ni podia contestarle. Una vez aclarado este punto, la niña se instituyo en mi guardaespaldas y se dedicaba a “espantarme los moscones” explicandoles mis escasas capacidades linguisticas. Me quede con las ganas de sacarme una foto con ella, pero era imposible sacarse una foto con nadie, porque inmediatamente se hubiera formado una cola de 30 personas esperando el mismo privilegio. Tampoco me pude inmortalizar con mi amigo Kumar, que por cierto gano 2 premios, porque el tio se apunta a todo. Incluso estuvo amenizando los entreactos con sus canciones y bailes.
A la tarde nos tenian reservada la sorpresita de que la entrega de premios nos tocaba hacerla a nosotras, asi que, ¡hala!, p’arriba del escenario y a entregar cacerolas. Porque los premios eran todo tipo de cacerolas, fiambreras, cueceleches y recipientes metalicos. La gente estaba encantada de la vida, subian a recibir sus regalos que ni los Oscar, vamos. Fue de lo mas bonito, porque habia gente de todo tipo y de todas las edades. Un chico discapacitado por la polio, que gano tres premios se quiso sacar una foto conmigo y como habia ganado, pues se salio con la suya. Pero luego todos los ganadores querian sacarse fotos y no acababamos nunca, asi que tuvimos que cortar el grifo fotero.
Hubo dos momentos tremendos, que casi me echo a llorar, aunque contados seguramente pareceran una tonteria. Uno de los ultimos premios que entregamos fue en la categoria de teatro, a un grupo en el que habia dos señoras muy mayores (bueno, a lo mejor tenian 50 años, pero aparentaban 80). Estaban tan emocionadas, que una vino hacia nosotras y nos puso las manos en las mejillas y luego las paso por las suyas, lo cual queria indicar que le pareciamos muy guapas (en realidad, eso se debe a que nuestra piel es muy blanca, yo creo que se presenta la Camilla Parker-Bowles y les parece guapa igual). Pero es que a la otra no se le ocurrio nada mejor que arrodillarsenos delante y tocarnos los pies. Vamos, eso se lo haces a un rey o algo asi. A mi me daban ganas de arrodillarme y levantar a la señora y decirle que ella si que merecia todos los honores, a sus años participando, motivando a los demas y luchando por mejorar en la vida. Pero eso, ademas de imposible por problemillas linguisticos, hubiera sido de lo mas impropio, asi que me tuve que aguantar.
El otro momento vino al final de todo, cuando ya se habian entregado los premios de participacion y se estaba clausurando el acto. De repente suben al escenario dos de las jefas de grupo de ahorro con una maravillas de guirnaldas de sandalo y alla que nos las colocan, con todo el mundo aplaudiendo y puesto en pie. Ahi si que no llore de milagro. Ni que decir tiene que la guirnalda se viene conmigo para casa.
Hoy toca no hacer nada. Parece ser que la costumbre de pasarse el domingo vegetando esta bastante extendida en el mundo. En este momento Maria duerme en su cama, Ambalavanan hace otro tanto y Kavin, la niña florero, ve una horrible peli india de esas que bailan todo el rato y en las que el prota le saca 15 años a la chica. Manimeili esta en la universidad, que tenia un curso. A Kavin le llamo la niña florero porque todo el tiempo que no esta en el colegio, lo pasa apampada delante de la tele y no habla con nadie que no sea su padre o su madre. A mi todavia no me ha dicho la primera palabra y llevo una semana viviendo en su casa. De hecho, me entere ayer o anteayer de que sabe hablar ingles.
Asi que en resumidas cuentas, creo que voy a seguir la tradicion y me voy a tumbar a la bartola a leer un rato. La bartola, por cierto, es el suelo :-D Hasta la proxima cronica desde TamilNadu.





