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Pequeño espacio en el que hablar en voz alta de lo que ni a solas pronunciamos
Acerca de
Miuss es mi otro cuerpo, mi otro lugar de residencia. Un habitáculo entre mis ojos que construye lo más incorrecto, lo más vulgar, lo obsceno. Erótico movimiento. Historia sensual. Instinto de amantis sensitivo. Imagina estirada, tirante, lejana. Soy una figura cambiante, cual luna esférica, sonrisa torcida, ausencia, plenitud. La parte más callada. Lo que comparto y me descubro. Yo a solas. Miuss a solas, y las dos abrazadas... en el resquicio que tiende a infinito.
Sindicación
 
Fluidos

Smint ha pasado el día entero conmigo. Una delicia.
Tanto, que hemos terminado salvajemente en su coche. Tal como deseaba, tal como le transmití. Creo que he tenido uno de los mejores orgasmos, aunque me ha ocurrido algo muy extraño, desconocido y nuevo para mí. Mientras tenía el orgasmo, he sentido derramarme encima de él. L-i-t-e-r-a-l-m-e-n-t-e. Al principio me he asustado pensando que era él quien estaba eyaculando. A su vez, él se asustaba pensando que yo estaba sangrando, y finalmente los dos descubríamos que nada de eso era. Tan solo líquido con un olor diferente que había chorreado hasta los muslos de él, de manera explosiva. Pensamos que podría ser una eyaculación mía, pero eso me confunde. Yo siempre he tenido orgasmos, pero hasta ahora nunca de esta forma.
¿Existen dos tipos de orgasmos femeninos? ¿con eyaculación o sin ella? y cuando se eyacula... ¿a qué se debe? yo no estaba más excitada que en otras ocasiones. Normalmente disfruto mucho.
Al menos ha sido divertido. Me ha gustado sobre todo lo sorprendido que Smint se mostraba. Nunca antes le había pasado y eso me hacía sentir especial. Más que nada porque ha estado por lo menos una hora emocionado por la experiencia y diciendo: "Esto tenemos que repetirlo, yo quiero saber donde esta tu límite de placer. Uf me ha encantado!"

¿Alaguien me aclara un poco?

 
Comentario:
hace poco a mi me paso algo parecido y pense que era algo raro que estaba pasandome solo a mi, pero con lo que cuentas ya veo que a cualquiera le pueda pasar.
 
Comentario:
Jo, ¡cómo me gustaría poder hacer eso a mi también! Lástima de ser un chico...

A veces me gustaría eyacular poco o nada (por la incomodidad: sí, ya sé que con el sexo tántrico se puede, pero no soy yo muy tántrico...), y otras veces me gustaría eyacular muchísimo, a chorros...

En fin, es lo que hay!
 
Comentario:
Prozac, me ayudas a saber que no soy la única y que tengo la posibilidad de controlarlo. Además me das ideas. :)
Bienvenido

Magda. ¿Tú consigues tenerlos así de húmedos siempre que quieres?
 
Comentario:
excitantes, perdon (me faltó la c)
 
Comentario:
Sí, lo que yo te puedo comentar es que sí existen dos (o quizá más) tipos de orgasmos. Estos que son más húmedos son exitantes para la pareja, pero en nosotras (no se si sea igual para todas) es la misma deliciosa sensación con uno o con otro.

Muchos saludos.
 
Comentario:
Vaya, me sacas a mi también de una duda. Estuve con una pareja que siempre tenía los orgasmos así, de una manera muy bestia, con un fuerte sabor a orina. Es que ella además, podía estar varios minutos así, soltando chorros de líquido.

También coincidía, que antes de eso, no lubricaba nada, todo porque tenía un fuerte trauma por el miedo al olor o el sabor, producido por una relación anterior.

Así, penetrarla era un infierno, muy pocas veces se podía hacer, sólo cuando estaba al borde del orgasmo, y aún así, en la propia vagina apenas segregaba.

Pero era en este instante antes del orgasmo, siempre con sexo oral, cuando lograba hacer que tuviera esos orgasmos.

Al parecer, hasta esos orgasmos podía controlarlos e intentar no tenerlos por miedo a mancharlo todo, pero yo le animaba a que los tuviera de esa forma.
Me encantaba que pusiera su sexo sobre mi cara, y que empezara a correrse sobre mi boca, bebiendo todo lo que podía.

En mi blog además, hace unos meses escribí un texto donde hablaba de esta mujer y ese fenómeno:

http://arrebatosypausas.blogspot.com/2004/11/la-sumisin-de-la-mujer-florero.html
 
Comentario:
Bienvenida Sabbat :)
 
Comentario:
Iba comentarte la posibilidad del punto g pero ya he visto ya lo que hay que leer por delante. Así que mejor me lo leo yo también.

Besos
 
Comentario:
Vaya elisabeta, ha sido de gran ayuda tu información. Ahora solo tengo que imprimirla y dársela a Smint :)
A ver si aprendemos a dominar el "arte de eyaculación femenina"
Gracias por el descubrimiento!

un beso

Poledra, el sexo está lleno de misterios! el comentario de elisabeta seguro que también a ti te ayuda.

otro beso
 
Comentario:
C* me envio este articulo por mail hace un par de meses precisamente sobre ese tema que te ha sucedido,te lo voy a copiar,es muy extenso,pero no tengo la web para dartela ni he visto alguna dire de mail para enviartelo,sólo el texto,asi que lamento ocupar tanto trozo,pero resolvera tus dudas...borra tu luego mi comentario.Besitos.
La eyaculación femenina y el punto G
Las últimas investigaciones apuntan a la posibilidad de que todas las mujeres producen un fluido que sale expelido por la uretra y que es lo que se conoce como eyaculación femenina. Se trata de un líquido alcalino, que no es orina, y que es segregado por las glándulas parauretrales. El fluido parauretral es liberado durante el orgasmo como resultado de las contracciones pélvicas. A menudo se lo relaciona con el llamado punto "G", aunque la eyaculación femenina se puede producir perfectamente sin la estumilación de este punto o de las glándulas parauretrales, e incluso en ausencia de orgasmo. La razón por la que muchas mujeres no son conscientes de segregar este líquido es porque se puede producir en cantidades insignificantes o viene mezclado con la orina, confundiéndose con esta.



Glándulas parauretrales

Durante el desarrollo fetal inicial los fetos comienzan siendo femeninos antes de que el feto masculino pueda producir sus propias hormonas. La producción de testosterona en los fetos masculinos no se dispara hasta aproximadamente la séptima u octava semana de gestación, por la presencia del cromosoma "Y". Esto requiere que los embriones tengan inicialmente órganos rudimentarios que posteriormente se desarrollarán en órganos sexuales y reproductivos masculinos o femeninos. Como resultado, el tejido a partir del cual se desarrolla la próstata masculina también existe en las mujeres.

Este tejido "prostático" femenino es lo que se conoce como glándulas parauretrales (para = cerca de) o llamadas también glándulas de Skene. A diferencia de la próstata masculina que constituye una glándula simple y bien definida, el tejido parauretral femenino se compone de una serie de pequeñas glándulas que rodean la uretra y se vacían en ella a través de muchos pequeños orificios. Las más grandes se localizan cerca del orificio uretral y en algunos casos pueden abrirse a la vulva. La cantidad, el tamaño y la ubicación varían de mujer a mujer. Durante la excitación sexual las glándulas preuretrales se llenan de fluido y en algunos casos ese abultamiento puede sentirse a través de la pared vaginal. Estas glándulas producen el mismo fluido alcalino que la próstata masculina.



Eyaculación femenina

Como hemos señalado al principio, las últimas investigaciones apuntan a la posibilidad de que prácticamente la totalidad de las mujeres producen liquido parauretral, que es lo que se conoce como eyaculación femenina. En algunos casos todo el fluido segregado por la uretra durante el orgasmo es eyaculación. En otros, el líquido es una mezcla de orina y eyaculación o, incluso puede ser sólo orina. Lo que parece estar cada vez más claro es que casi todas las mujeres producen un fluido alcalino que muchas veces no se dispersa de forma visible y fluye lentamente confundiéndose con sudor o lubricación vaginal.

Las cantidades de líquido liberado por las glándulas parauretrales varía enormemente en cada mujer. Se han registrado segregaciones durante el orgasmo de unas pocas gotas hasta dos tazas (450 ml) de eyaculación. Parece ser que la duración del orgasmo también incide en las cantidades de líquido expelido.

Las mujeres que eyaculan visiblemente durante el orgasmo informan que el color, el aroma, la consistencia e incluso el sabor, varían según las circunstancias. Hay quienes han encontrado que sus ciclos menstruales influyen sobre el tipo de líquido segregado. Es probable que también influya la alimentación. Algunas mujeres describen la eyaculación como un fluido incoloro e inodoro, y otras veces, espeso, fuerte y pungente.

El punto "G"

Definir el punto "Grafenberg" o punto "G", es difícil. Realmente no existe una estructura anatómica que corresponda a un punto "G". De lo que se trata en realidad es de una zona sensible dentro de la vagina que corresponde a las estructuras parauretrales, pero que no se manifiesta de la misma manera en todas las mujeres. De hecho, la mayoría de las veces es necesario que haya una excitación previa para que el llamado punto "G" sea localizado. Esto es debido a que con la excitación las glándulas parauretrales se llenan de fluido y suelen manifestarse como un punto abultado o sensible en un área no específica de tejido, con diferente textura según la mujer, a través de la pared vaginal. También puede suceder que la mujer no perciba ni sienta un punto "G" cuando eyacula y tenga un orgasmo más intenso si estimula sus glándulas parauretrales. Por tanto, cada mujer tendrá una percepción diferente de lo que es el punto "G".

Pero en definitiva, el punto "G" podemos definirlo como la "condición" hinchada de las glándulas parauretrales durante la excitación sexual. Resulta más fácil tratar de localizar las glándulas parauretrales, ya que todas las mujeres las poseen, que propiamente el punto "G".



¿Cómo localizar las glándulas parauretrales o el punto "G"?

Primero hay que localizar la uretra. Lo que vemos a simple vista es la apertura uretral (meato urinario) que se encuentra situada entre el clítoris y la apertura vaginal. Desde ahí la uretra se extiende hacia dentro a lo largo de la pared frontal o superior de la vagina hasta unos 4 ó 5 cm, y a lo largo de ese tramo estarían situadas las glándulas parauretrales. Dichas glándulas se podrían ver, si abrimos la vagina con un espéculo, proyectándose a través de la pared vaginal. Para localizar la posición exacta de la uretra lo más fácil es introducir un dedo o dos dentro de la vagina mientras orinamos y a partir de ahí localizar en ese tramo un punto o un área de tejido muy sensible a la estimulación. Eso sería el punto "G".



La estimulación de las glándulas parauretrales

En la mayoría de los casos la estimulación del clítoris es la clave para la eyaculación. Si no se estimula el clítoris es menos probable que la mujer se sienta muy excitada que es la condición necesaria para que las glándulas parauretrales se llenen de fluido. Por lo que, si esas glándulas no se hinchan, podría no haber un punto "G". Por otro lado, si no se estimula el clítoris es menos probable que se produzca el orgasmo y con él las contracciones rítmicas de los músculos pélvicas que expelen y liberan la eyaculación.

Así que para empezar hay que realizar una buena estimulación sobre el clítoris antes de tratar de localizar el punto "G". Después será mucho más fácil delimitar este área y excitarla para alcanzar el orgasmo y eyacular.

Una buena herramienta para estimular el punto "G" son los dedos: son firmes pero flexibles y sensibles al tacto. Aunque para una autoestimulación de esa zona puede resultar dificultoso tocarse el clítoris con una mano e introducir los dedos de la otra en la vagina, máxime cuando los dedos no son especialmente largos. En ese caso es más recomendable probar con un dildo. En el mercado encontramos distintos tipos de dildos o vibradores; algunos específicos, curvados cerca de la punta, para estimular el punto "G". Otros que suelen dar buen resultado son los que tienen forma de pene con una cresta prominente entre el glande y el tronco. De todas formas, lo mejor es probar con varios. No estaría de más tener una colección surtida de dildos porque los ánimos de cada momento van a influir en las preferencias de la elección. También hay mujeres que encuentran adecuados los consoladores improvisados como, por ejemplo, pepinos, mangos de cepillos y otros utensilios caseros.
Aprendiendo a eyacular

Puesto que el acto físico de orinar o eyacular crea prácticamente la misa sensación, muchas mujeres gozan orinando mientras tienen un orgasmo. Esto es porque ambos, la eyaculación y el orinar, requieren que la mujer pueda dejarse ir y relajar los esfínteres de su uretra y sus músculos pélvicos.
Un buen ejercicio previo para aprender a eyacular es ejercitándose en orinar en el punto del orgasmo. Practicarlo primero en solitario nos ayudará a desinhibirnos más. Para despreocuparse de las humedades, conviene ponerse unas toallas en la cama o ensayar en la bañera. Se recomienda beber un par de vasos un poco antes de empezar, sin necesidad de estar muy llenas, no debemos tener la vejiga vacía. Recostadas plácidamente, comenzaremos a masturbarnos empezando por estimular el clítoris y después introducimos un par de dedos o un dildo en la vagina sin que sea necesario hacer movimientos de dentro-afuera. Es bueno que practiquemos el movimiento de los músculos pélvicos relajándolos y tensándolos, lo que se conoce como ejercicios de Kegel. Dejad que la tensión sexual sobrevenga poco a poco, pensando en las ganas de orinar y en dejarse ir. Es probable que a medida que se acerque el momento del orgasmo se incrementen las ganas de orinar. Retener el orgasmo hasta que realmente no podamos retener más la orina. En el punto del orgasmo oprimir y relajar los músculos pélvicos y empujar finalmente tratando de disparar la orina. A veces ayuda si acompañamos la acción con algún sonido, por ejemplo, un "Siiiii" dando la bienvenida a la orina. Lleva su tiempo y práctica dejarse ir de esta forma, ya que hemos sido educadas en el control estricto de los hábitos urinarios.

Para eyacular sólo se requiere unos pequeños cambios en la técnica. Para empezar, crearemos la necesidad y la presión con la vejiga vacía. Y esa necesidad por eyacular es posible que no surja sin estimular las glándulas parauretrales. Comencemos a masturbarnos masajeando el clítoris y después introducimos unos dedos o un dildo en la vagina estimulando la uretra por la parte de arriba de la vagina, presionando al principio suavemente. Masajear toda la longitud de la uretra desde la apertura vaginal hasta una profundidad de unos 5 cm. Esto puede producir la sensación de ganas de orinar que no debemos reprimir sino todo lo contrario. Si en ese tramo del interior de la vagina encontramos una zona muy sensible, concentrarse sólo en ella... ese es el punto "G". Puede ocurrir que ese área resulte demasiado sensible y sólo se soporte su estimulación directa cuando se esté cerca del orgasmo. En todo caso, mantener el masaje sobre el clítoris y la uretra hasta el punto del orgasmo. Una acumulación lenta y mucho juego puede llevar a un orgasmo grandioso. Cuando sobrevenga el orgasmo, relajar la vejiga y presionar como si fuéramos a orinar. Si conseguimos eyacular sentiremos probablemente una sensación nueva y fuerte, y si no, habremos tenido un orgasmo estupendo, con lo que no hemos perdido nada en intentarlo. Es posible que no se note humedad hasta después del orgasmo. Poder eyacular lleva su práctica incluso aunque sepamos orinar mientras nos corremos.



La estimulación con la ayuda de una pareja

Si la mujer es eyaculadora habitualmente, conviene comentarlo antes a su pareja. En la mayoría de los casos "esas" humedades serán recibidas como algo erótico, y si no es así habrá que educar al partener para que reciba la eyaculación como algo normal y natural.

Tratar de conseguir la eyaculación en pareja puede ser ventajoso, ya que ellos no detendrán la estimulación a menos que se lo pidamos. Ocurre a veces que al masturbarnos y sentir una "incomodidad" en la uretra, como de ganas de mear, nos detenemos, lo que puede impedir el orgasmo y la eyaculación. Con la pareja nos podemos poner de acuerdo de antemano para que no se detenga aunque se lo pidamos, pactando para ello una palabra clave para el caso que verdaderamente si queramos que pare.

Si queremos llevar a eyacular a nuestra pareja, comencemos estimulándola el clítoris oral o manualmente y una vez esté muy excitada, procedamos a estimularle las glándulas parauretrales, pero sin olvidarse del clítoris. Para ello, introducir en la vagina el dedo índice con la palma hacia arriba y flexionarlo en forma de gancho. Abriéndolo y cerrándolo repetidas veces debemos presionar sobre la zona superior de la vagina, desde la entrada y a lo largo del tramo de la uretra, en dirección al hueso púbico. Usemos una buena cantidad de lubricante aun cuando ella esté muy húmeda. Podemos aplicar el masaje también con dos dedos. Preguntarle a ella si siente una zona de mayor sensibilidad, su punto "G", y concentrarse ahí. Mantener un ritmo constante y sostenido y más firme cuando se acerque el orgasmo. Cuando descienda de su orgasmo no parar, seguir con masajes ligeros y suaves. Si ella tiene orgasmos múltiples, estos pueden intensificarse y las cantidades de eyaculación aumentar a mayor número de orgasmos.

La estimulación para llevar a nuestra pareja a eyacular también se puede hacer con un dildo. En ese caso la comunicación verbal ha de ser constante para que ella nos indique lo que siente en cada momento, ya que un consolador no lo controlamos como nuestros dedos. Hay mujeres que prefieren los dildos con la cabeza apuntada hacia la uretra o muy gruesos para sentir una buena presión en todo el tramo urinario, o incluso necesitar la introducción de toda la mano para llegar a la eyaculación.

La mujer también puede eyacular durante el coito o bien con el pene o con un dildo con arnés. Las posiciones más favorables para ello son aquellas en las que el pene presiona la parte superior de la vagina, como es la posición de perrita (ella a cuatro patas y la pareja embistiendo de rodillas por detrás) o ella encima controlando la presión y la fuerza de la penetración.



Algunos apuntes sobre la salud

Pudiera haber algunos efectos colaterales al estimular la uretra, ya que esta es especialmente sensible pudiendo llegar a irritarse o a infectarse. Para ayudar a evitar infecciones la mujer debería beber mucho agua y miccionar justo antes y después de la estimulación de la uretra o del sexo en general si se tiene propensión a las infecciones del tracto urinario. Si lo que se intenta es jugar con la vejiga llena, entonces libere antes sólo un poco de orina.

Una buena recomendación para las mujeres es que beban zumo de arándanos ya que su nivel de acidez ayuda a rechazar las bacterias que causan las infecciones.
Si se experimenta irritación, micciones dolorosas o infecciones, se debe presionar menos cuando se estimula la uretra. Con el tiempo ésta se suele habituar a la estimulación.



La humedad

A menudo las mujeres que eyaculan cantidades considerables de fluido se cohíben a la hora de tener sexo por no ponerlo todo perdido o se avergüenzan de ello ante su pareja. Disparar líquido durante el orgasmo es algo absolutamente natural y la mayoría de los hombres lo encuentran muy excitante. En todo caso, ellos también "lo ponen todo perdido" así que aprendamos a afrontar nuestras humedades como algo nuestro y estupendo de lo que deberíamos disfrutar.

Además, hay muchas formas de evitar mojar la cama para después del placer poder relajarnos en ella sin pensar en cambiar sábanas y en limpiar ... usando toallas o incluso una cubierta impermeable sobre el lecho. O simplemente no "juguemos" siempre en la cama... se puede usar una colchoneta, acondicionar un lugar agradable en el suelo y mil lugares más. Todo, salvo renunciar.

Tampoco es importante si no logramos eyacular de forma visible, o si en vez del fluido parauretral disparamos orina durante el orgasmo, porque a efectos de sensaciones viene a ser lo mismo. Lo único de verdad importante es aceptar lo que nos proporciona placer y excitación y gozar con ello.








 
Comentario:
Jo, hija, ni idea...
No