Que somos dos que no uno
No todos los días son buenos, ni siempre uno aparece o desaparece en el momento preciso, sino que más bien lo hace en el más impreciso y el malestar llega.
Una, inconscientemente, espera determinadas acciones que si no se suceden crean tristeza. Y a mí se me olvida que no puedo esperar que Smint actúe como yo lo haría porque si lo hiciera así no estaría siendo Smint sino un alargamiento mío.
He encontrado una nueva definición de amor, que me gusta mucho, pero que me cuesta también mucho practicar:
"Amar es propiciar que el otro sienta la libertad"
Tener siempre la teoría en la cabeza para llevarla a cabo en los momentos concretos, es tremendamente difícil.
Pensar por ejemplo, que porque hoy sea el segundo día que no llama para verme no es que me quiera menos, sino cualquier otra cosa más sencilla.
¿Cómo se controla la inseguridad?

La voz calladita del bichito
Smint es un murmullo de Atlántico que se mece en mi interior a lo largo de todo el día. Así cuando termina, llego a casa con sal en los labios, algas entre las piernas y tesoros hundidos sobre la espalda. Su brisa en mi pelo y un olor pegajoso pegado en mi nariz.
Smint se queda todo el día y yo lo escucho, lo abrazo en los demás, investigo su alma en los edificios, en las notas de música del mp3 o entre las líneas de los apuntes de clase. Reconozco su voz en la del amigo o el desconocido que pasea, loco y aturdido de su realidad.
En mis dedos se transforma y aquí se queda con nosotros. callado y abrumado de tanto sentimiento.
"Di algo Smint: siénte-te aquí conmigo. Habla"

Smint se queda todo el día y yo lo escucho, lo abrazo en los demás, investigo su alma en los edificios, en las notas de música del mp3 o entre las líneas de los apuntes de clase. Reconozco su voz en la del amigo o el desconocido que pasea, loco y aturdido de su realidad.
En mis dedos se transforma y aquí se queda con nosotros. callado y abrumado de tanto sentimiento.
"Di algo Smint: siénte-te aquí conmigo. Habla"

Luces, alcohol y ruido
Hoy he sido alcohol en sus labios, sabor amargo y fresco, dulce estela de humedad. He compartido amigos, música, miradas complices, ganas de todo. El amor cambia de forma en público. Se vuelve redondo e imán, que se busca entre la gente, si la gente nos distancia o la distancia juega entre la gente.
Smint se vuelve distinto en los bares de copas y faldas allá, tacones acá, conversación y bromas en este lado, amigos nuevos presentándose. Su hábitat se transforma y me atrae irremdiablemente, mientras me siento observada desde algún punto por su mirada distraida, atenta sin embargo a mis movimientos.Yo engrandezco mi ego que se sabe seguido por su tacto desde lejos, por sus palabras en conversación rectilinea, y pensamientos en las curvas de mi cuerpo y debajo del corazón. Él se resiste a reconocerse perdido en mis giros, en las sonrisas compartidas con el amigo de turno que me habla de trabajos y letras mientras me toca el pelo con cualquier excusa o se piensa en la cama conmigo.
Yo vuelvo mi cabeza a Smint yhasta atraerlo con mis dedos:
"Me voy contigo"
"¿A dónde?"
"Adónde vayas"
"No me voy a ningún sitio, pero si lo hiciera siempre habrá un asiento reservado en mi Polito, aunque ni siquiera vayas a venir. Un sitio siempre estará guardado para que vengas"
Y yo lo abrazo y sonrío.
Y él me cuela la lengua en la boca y me aprienta fuerte.
Y nos queremos entre todo el estruendo.
Silencio y acción
El silencio me transforma y me vuelvo sombra lúcida y loca. La biblioteca es el lugar exacto para no pensar en lo de siempre y pensar en todo lo que obviamos. He ido a por un par de libros que tenía curiosidad en hojear y mientras leía uno de ellos recostada en un sillón, he pensado en muchas cosas y tirando del hilo de los pensamientos he llegado hasta una imagen de una persona con la últimamente me encuentro mucho en la calle. Un conocido de hace poco. Pienso en él y segundos después aparece, sonriente y con gafas de sol a saludarme.
La mente es curiosa.
No es nadie transcendente que suponga nada en mi vida, sin embargo, varios son los días ya en los que imprevistamente nos hemos encontrado. Esta vez intuyéndolo antes. ¿Qué será?
Quiero ser una palabra que vaya de bolsillo en bolsillo y se nutra de otras nuevas desconocidas o de diferente matiz. Saltar por las chaquetas, llegar a oscuras habitaciones, iluminados recintos, silenciosas miradas o escandalosas discusiones. Viajar en autobús y llegar hasta casa de Smint, colgada de sus llaves, para deslizarme por sus manos y llegar a su pelo despeinado, donde dormir. Bajar en mitad del sueño a colarme por su oído en forma de suspiro. Llegar a sus ojos y bajar a su garganta y quedarme allí guardada hasta volver de nuevo a mi cuerpo, en uno de sus besos.

Los abrazos del pasado
He salido por la ciudad a perderme. Quería salir de casa, echar a correr sin mirar atrás y alejarme. Tengo un hermano estúpido, qué vamos a hacerle.
He salido hacia ningún sitio y he terminado a unos cuantos barrios de casa, en el barrio de la infancia de Smint y me he sentido segura, como si también yo allí hubiera sido niña, compañera de juegos y primeros besos de su vida. He caminado por las calles de casitas pequeñas y tiendas de comestibles, entre los árboles altos, por las aceras amplias de sol.
He mirado hacia su edificio y he imaginado su habitación desordenada y llena de posters de chicas guapas o carteleras de cine. Su vida años atrás y la mía a tan pocos metros, ajenos él uno del otro y felices como si acaso tuvieramos entonces la certeza de la vida que nos esperaba juntos.
Después he tenido que tomar el camino de vuelta, deseosa de no encontrar ya a nadie en casa. Así ha sido. He vuelto y nadie esperaba.
Menos mal.
Quiero estar sola.

Son, somos
Acabo de levantarme. Smint hace horas que madrugó para ir a trabajar y me dejó tapadita en cama, para que me recuperara pronto de la juerga de anoche.
Hacía tiempo que no salíamos a bailar, puede incluso, que fuera la primera vez ayer, y el resultado fue excitante.
Recordé después solo de una copa de ron-cola la sensación deshinibida de ser la más bonita a sus ojos y el objeto de deseo de algunos. No es fácil de explicar cómo se produce, pero se nota.
¿Nunca os habeis sentido tan bien con un mínimo de alcohol en el cuerpo, que os sabeis recorrida por más de un par de ojos libidinosos?
Cuánto tiempo había pasado sin sentir esto! y que bien me sentó!
Más por sentir sus ojos siguiendo mis movinientos, sus manos acercarse a mis caderas y apretarme contra las suyas, su lengua colarse en mi boca... un cortejo sexual al ritmo de la música que no podía más que excitarme muy a fuego lento.
Terminamos medio desnudos en el portal de casa en una explosión de pasión que nos llevó veloces hasta el dormitorio, donde el amor y el placer vinieron a fundirse en nuestros cuerpos y a susurrarnos al oído nuestra felicidad.
Os deseo días espontáneos y como mínimo igual de placenteros que éste.
abrazos!

Alt+Supr = Reinicia (con amor)
La calidez ha invadido mi interior cuando Smint ha venido a recogerme a clase de manera inesperada. Una llamada mientras agoto los últimos minutos de clase, salgo al pasillo para descubrir que es Smint diciéndome que está tan solo a dos plantas hacia abajo de mí. Bajó rápida a buscarlo y lo encuentro sonriente esperando mi abrazo. "Voy a tomar algo con la gente, te vienes?" "claro!"
Y a partir de ahí besos, abrazos, mimos, risas, susurros y miradas complices entre los amigos. Bocatas, vino, planes, sexo...
Es lo más bonito de mi vida y siempre conoce los movimientos justos a la vez que cada día se vuelve más sorprendente.
Smint arrasó con mi tristeza y vuelvo a sentirme espléndida.
Buenas noches, compañeros!
El vómito de una tristeza
Estoy triste.
Sé que todo este malestar de hoy lo causan mis hormonas, crueles e insensibles ante mi vulnerabilidad.
Las palabras más simples me calan el alma y hieren sin remedio como dardos mojados en ascuas y certeros en cada trozo de mi cuerpo. Estoy triste y Smint se vuelve cariñoso a abrazarme en una reunión de bar, con el resto de amigos que me miran preguntando por mi seriedad. Yo no sé fingir alegría y salgo del paso como puedo intenando integrarme en la conversación. Él me mira y acaricia mi pelo, consciente de que algo me pasa.
A mí, nada y todo me pasa. De repente me he sentido la chica más fea de todas las amigas, la más aburrida, la despreciable y hasta he tenido que acudir al baño para no mostrar mis lágrimas. ¿Qué ocurre? ¿Por qué sentirme así? Por simples comentarios de Smint: "En una foto Nn sale guapísima" ,"Nn ha pasado a verme esta mañana por el trabajo y venía de comprarse unos zapatos", por reir ante las palabras andaluzas de Diamantes, por venir vestida guapa La dulce caprichosa, por continuos gestos diarios sin importancia que para mí se volvieron fundamentales y llegaron a destrozarme.
Son las hormonas, pero la tristeza no puedo controlarla, ni siquiera puedo desahogar estas ganas que tengo de llorar.
Después, en el coche, Smint me ha preguntado y yo le he dicho que estaba triste, suponía que por la víspera de mi regla. Él me ha cubierto de besos, me ha acurrucado, me ha dicho lo linda que soy. "Eres la mejor Miusss"
Y así me he vuelto aire. Dulzón, frágil, menudo. Un mota de polvo que ha ido a refugiarse en su chaqueta. Y así he soltado algunas lágrimas y me he apretado en su pecho.
Cuánto daría ahora por estar entre sus brazos, estirada en la cama, mientras escuchamos música y de nuevo me hace sentir especial.
Espero traeros días mejores...
Gracias si alguien leyó estas palabras que vienen a sanar mi interior y traerme calma.
Abrazos, que me gustan.

Paranoia nocturna
Vengo de la calle. He estado un buen rato en el coche con Smint, contándole una intimidad que me inquietaba y que me apetecía compartir con él. Se trataba de sentirme mal en las situaciones en las que descubría que lo que íbamos a hacer era algo nuevo para mí, aunque para él no. El caso más concreto y reciente: utilizar un nuevo anticonceptivo que permite que él eyacule dentro.
A mí me hace especial ilusión porque es la primera vez que voy a experimentarlo, pero él ya ha probado la experiencia. Es algo que no tiene sentido, lo sé, pero en momentos así, en los que yo no soy la primera ni vengo a descubrirle nada nuevo, me siento muy pequeñita e insignificante. Es como si cualquier cosa pasada fuera mejor. Hasta ahora nunca lo había comentado con él y esta noche me decidí a hacerlo.
Su reacción fue comprensiva y cercana y con la frase que me quedo es: "no por ser la primera vez que haces algo siempre es la mejor"
Eso es cierto.
¿Por qué tendremos esa manía de buscar compararnos en todo y querer siempre ser las mejores en cualquier modalidad, ya sea escalada alpina?
A mí me pasa. Quiero ser la única, exclusiva, la mejor, no tener rival.
Pero el pasado me acecha siempre y me asusta, empequeñeciéndome y volviéndome punto suspensivo.
Sí, es una paranoia. A estas horas y por un día, permitínme que desvaríe.
A quien leyó hasta aquí le doy las gracias y espero alguna de sus palabras.
Abrazos por doquier.

Me instalo con mis maletas, Smint, y la nueva vida que me espera
Me bloquearon la entrada de mi antiguo hogar, todavía no sé por qué porque la dirección sigue existiendo. Soy yo que no puedo actualizarlo. Decidí entonces buscarme un lugar nuevo.
¿Hay alguien ahí?





