Des-ahogando-me
Tengo miserias y las escupo cuando quiero, como quiero, donde quiero y dejadme por una vez hacerlo. Dejadme vomitar mi ira acumulada desde el embrión y odiar con todas mis fuerzas a quien me dijeron que ignorara.
Hoy quiero ser libre en mi maldad.

Chao solo y yo sola con Onán
Manu Chao va solo con su pena y yo voy sola, en general.
Pero no siempre me molesta. Pocas veces, en realidad.
Ahora mismo por ejemplo, estoy sin nadie en casa y es delicioso. Normalmente tentaciones enormes me llegan de dejar cualquier actividad y dedicarme al onanismo sin clandestinidades.
Y lo suelo hacer.
Y repito.
Y resulta divino.

La nueva manifestación del placer
¿Se puede provocar un orgasmo sin mantener un ritmo de penetración aceptablemente rápido?
Se puede
¿Es verdad que se disfruta más intensamente cuando llegas al orgasmo con ganas de ir a orinar?
Es tan intenso que se hace casi doloroso
Pero... ¿recomendable?
Por supuesto.
¿Los hombres pueden tener más de un orgasmo por noche y aguantar el ritmo de la mujer?
Smint, sí
¿Es que acaso Smint no tiene defectos? que pesadita hija...
Tiene, tiene, pero también se vuelven adorables... como los míos...
Es cuestión de adaptación y quererse. Creo.
Y sí! pesadísima! (para eso está el blog!)
Me voy a la calle
Hasta luego!

Se puede
¿Es verdad que se disfruta más intensamente cuando llegas al orgasmo con ganas de ir a orinar?
Es tan intenso que se hace casi doloroso
Pero... ¿recomendable?
Por supuesto.
¿Los hombres pueden tener más de un orgasmo por noche y aguantar el ritmo de la mujer?
Smint, sí
¿Es que acaso Smint no tiene defectos? que pesadita hija...
Tiene, tiene, pero también se vuelven adorables... como los míos...
Es cuestión de adaptación y quererse. Creo.
Y sí! pesadísima! (para eso está el blog!)
Me voy a la calle
Hasta luego!

Multum
no me gusta la gente cuando se aglomera.
a Smint tampoco.
a él le gusta caminar por calles desiertas y farolas encendidas.
inventar ciudades.
diseñar mapas nuevos
y llevarme a los sitios dibujados únicamente para los dos.
ayer no lo vi, ni hoy tampoco.
y no contestó a mi mensaje de amor...
mundos paralelos con demasiada gente para los dos, que nos pierde por días.

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Un amplio cielo a ratos azul intenso, a ratos naranja, por momentos claro y oscuro abrazando a la luna, ha presenciado la mayor explosión de amor de todos los tiempos.
Arena entre el pelo, playa en los ojos, barcos invisibles bajo el brazo, vientos arrogantes y olas de canciones de seres de agua, han sido el escenario de dos días de sorpresas, piel humedecida y millones de palabras que confiesan.
Que se rienden a su cuerpo.
Que inventan parajes y recorridos, vistas al mar, duermevelas de toc toc de corazón.

Lo que una sobria ve cuando los demás están ebrios
Me gusta observar. Ver las peculiaridades de cada uno. Lo que nos hace diferentes. Todo lo común y genuinamente original.
En una reunión de desconocidos y amigos analicé gestos, expresiones, alcohol en los labios y descubrí universos amplios en los que antes no había reparado. Sería la noche, mi ánimo, la calidez... pero el mundo se volvió iinverosímil y maravilloso.
Felicidad.

Aullidos en los bolsillos
Tengo las uñas largas y con ellas puedo arañarle, hacerle sangrar, herir sus instintos. También dañarme yo. Él las prefiere de colores chillones y con contrastes, yo prefiero el contraste de sus ojos en la noche cual lobo hambriento de vícitmas y deseoso de poseer. Yo desearía hacerme suya y desgarrar con mis largas uñas la piel en jirones y doler de querer. O no doler, o no rasgar, ni derrarmar visceras, ni dejar escombros: encontrarme, diluirme, decidirme, contruirnos, ser signo más...
Pero qué hacer con la pasión que destroza...
Qué con la impulsividad animal...
Inevitablemente dejamos rastro. Una estela de sexo y amor, jamás narrada en ninguna historia.
Ni siquiera yo podría contarlo.
Y es real.

El castigo
... y se paró el mundo en seco. Súbitamente. Estrepitosamente se cayó la gente al suelo y la humanidad entera se condenó a arrastrarse y nunca más levantar. Dedos invisibles apretaban sus nucas, aplastaban sus culos y hacían cosquillas en sus pies. Los humanos rieron en carcajada de amargura sin fin. Y con las bocas abiertas por siempre tragaron una a una sus miserias.
Desde cualquier otra luna Dios mascullaba: "os lo dije"

In mente cuarteada
Una música en francés rellena el hueco entre mis paredes y va envolviendo mi cuerpo cual mariposa con su ovillo de seda.
Me siento atrapada por las horas lentas, obsesionada por el roce y el susurro en el oído. Quiero salir a desmontar los puentes, a cavar rutas nuevas desde las que acceder a cualquier sitio ficticio, como aquel espejo de Alicia por el que llegaba al país de las maravillas (o así creo recordar que era la segunda parte que nunca terminé de leer)
Recorrer laderas inclinadas y subir a cimas de montañas. Encontrar una nueva fórmula química para el mar, que lo volviera dulce o de distinto color: a gusto del consumidor.
Mar Collin sigue cantándome y yo la escucho sin darme cuenta, hipnotiza mis sentidos. Me vence. Soy seda.

Sentada y tumbada, y dada la vuelta
Echo de menos su mirada líquida de deseo.
Las manos de Smint desnudando mi cuerpo.
Su sexo engordando, su olor disparado a feromonas, mis pezones erectos ante la explosión de placer a punto de sucederse.
Echo de menos también el amor que impregna todos esos gestos.
Y tampoco hoy podré tenerlo, ni mañana...
¿Cuándo te veré Smint?
Todo me aburre y se vuelve oscuro sin ti. Sin luz apenas y fresco sin sol.

El rostro conocido de mi nombre
Por la calle e inadvertidamente me he cruzado conmigo misma en dirección contraria. Iba muy bien vestida y con paso apresurado, como si llegara tarde a alguna cita importante. Yo bajaba arrastrando mis pasos, cansada del día. Al cruzarnos nos hemos sonreido y levantado la mano para saludarnos. Sabemos que volveremos a vernos el día menos pensado, en el resquicio menos pensado y que puede que entonces nos atrevamos a hablar.
Ahora en casa me pregunto por ella dónde estará. Yo desde aquí le envío señales con imágenes y ella desde su sitio se estremece. Seguramente de amor.
Cuando vuelva a la cama miraré a mi derecha, por si esta noche por fin vuelve y me lo cuenta todo.
La mentira y la verdad.
La frecuencia del mundo al revés
Por momentos el vacío dentro, como burbuja de jabón que si explota mancha y deja entrever la fragilidad por los ojos. Miedo en las pestañas, tristeza entre los dientes, indiferencia a la existencia del mundo, a la de él, a la de mí misma.
Querer no tener forma, diluirme en gel, tener buen olor y evaporarme sobre el campo. Ascender entre las luces y el polvo de la atmosfera para no llegar, nunca llegar a ninguna parte.
Por vez primera querer vestirme y marcharme, repeinar mi peinado despeinado, mirar al frente y salir corriendo.
Huir por siempre.
Convertirme en humo y recuerdo maravilloso pero
desaparecido. Ya.
Empacho
Estoy en un estado de tal ensimismamiento, que no solo contínuamente en las conversaciones digo: "pues Smint también decía..." "Anda! Smint el otro día me dijo sobre eso que...", si no que además lo veo reflejado en todos mis pensamientos.
Y Smint por aquí, Smint por allí. Parece que no puedo pensar en otra cosa. Si veo algo quiero comprárselo, si algo cotidiano me lo recuerda quiero transmitírselo a través de un mensajito al móvil, y ahora me ha dado por grabarle cds con canciones y escribirle en un cuaderno.
Lo mío no es normal no?
lo es?
De cualquier forma me siento deliciosa :)

Las contraindicaciones de los días de sol
Pesa la primavera sobre los cuerpos y genera cansacio, sueño, elasticidad, ganas de ser acunada durante la tarde y desvestida durante la noche. Ganas de simbiosis continua, de sueños en voz alta con los ojos cerrados y las piernas abiertas, y también el corazón, y hasta abierto el tejado para dormir al raso.
Quiero dulces manjares, vinos exquisitos, imágenes sensuales, palabras inesperadas, y su cuerpo.
Y su voz.

Cuelgan las estrellas
Y tras una noche de insomnio, Smint volvió a buscarme a casa para pasear por la ciudad llena de gente, compartir cervezas, vinos, tapas variadas y aire fresquito. Alejarnos del centro, hablar en sudamericano, besarnos cada esquina de la cara, planear una barbacoa, diseñar nuestra casa... Y volver a las calles más antiguas donde la gente se entrechocaba como locos ansiosos de olvidos. Buscar enanos rojos, encontrarlos, invitarlos a alcohol con mucho hielo y a rock de los setenta. Ver a los amigos, reir con ellos, quererlos, y despedirnos medio embriagados de líquidos fluidos y espesos que latían bajo la ropa.
Volver a casa y tumbarnosa mirar las estrellitas del techo y disfrutar muy despacito del sexo.
Tántricamente,
hasta el extasis del orgasmo.

Deso más y más
La primavera o no sé si mi propiar personalidad, alteran mi líbido exageradamente. A pesar de tener un lindo esposo que me satisface in crechendo, mi cabeza no para de dar vueltas durante el día, a otras fantasías: experiencias que tuve, que imaginé, que nunca llegarán a vivirse, que se vislumbraron en el ambiente... y disfruto y disfruto cada hora del sexo que invento en mi cabeza.
Mis ganas se disparan y en una de éstas termino desfallecida.
Supongo que tener tanta actividad, real y mental, es normal ¿no? o ¿teneis que venir a descubrirme que soy una enferma?...

La casa habitada
La casa está vacía y en cada habitación puedo encontrar restos de naufragios diferentes. Olores, objetos, sílabas revueltas.
En un lado de la casa Joss fuma tranquilo en un sillón con la calma de un visionario y la seguridad de un caballero andante. Espera paciente la distancia que se acorta entre los dos. La recorta con miradas y movimientos sinuosos al aire que me invitan a acercarme.
Mientras tanto, May moja su cuerpo en la ducha y afeita su cara cansada, con la ilusión de volver a verse atractivo a mis ojos y sentir el deseo de los primeros años.
Recorro el pasillo descalza y busco a mi tercer amante que en ninguna habitación todavía se halla. Llego hasta mi cuarto y allí lo encuentro, tendido en mi cama y leyendo la biografía de algún famoso director de cine. Me mira tranquilo y sonríe. Joss sigue fumando. May termina de secar su pelo. Smint vuelve a mirarme, pausado, para mostrarme en sus manos el tiempo y ofrecérmelo. Yo me acerco a cogerlo y guardarlo en la cornisa de la ventana. A la intemperie de la noche.
no nos hace falta.
La casa entonces se repliega, dejándonos solos a los dos, abrazados y dormidos, despiertos y vivos, felices, torturados, entregados, comprimidos...
y ya nada más existe.
Un deseo nostálgico que se escurre por mi boca
El cielo se vuelve agujero negro de deseos antiguos, amantes furtivos que nunca volvieron y despertares en camas ajenas. Traga y engulle el pasado a la vez que suelta la basura cósmica de las ganas de recuperar un poquito de aquello. ¿Dormirán aquellos ojos de tentaciones más cerca del abrazo de lo que pensamos? ¿recrearán nuestra figura en las motas de polvo de la casa, o el desierto nuevo de todas las noches en su misma cama? ¿evocarán así mi misterio, mis palabras acalladas, mis ganas de dibujar?
Completamente descompuesta y recompuesta y completada y vacía de mayos ardientes, ardientes como aquel mayo, me sujeto el cuerpo para no escaparme por la ciudad, para resistir el magnetismo del cielo y no dejarme llevar a su oscuridad. Me sujeto mi baile para no desnudarme y correr sin pudor a buscarte, amante alejado, al quinto piso de tu edificio y gritar desde la calle que vengo para quedarme.
Solo esta noche.
Y con el alba me desvaneceré, igual que un vampiro.

Como el maar...
Sé sentir la libertad. Con él, sin él, a solas, con gente. Y puede que este sea una de las claves de la felicidad. Tantas veces se nos olvida que no estamos obligados a nada y que podemos hacer lo que queramos: pasar por alto compromisos, sonreir porque toca, poner buena cara, ir hacia donde van todos o beber lo que todos beben.
Sentir que somos libres es un descubrimiento y recordarlo en cada acto, una satisfacción que ayer Smint, entre sorbo y sorbo de piña con coco me revelaba:
"Estar varios días contigo no me agobia en absoluto, si no, no estaría no?"
"Pues eso digo yo" - contesté
"Pues eso" - os digo

Hoy: Uno + Uno = uno
He probado el placer naranja, en el violeta de mi habitación y lo inflamado de los sexos. Smint ha venido inesperado a casa y ha subido contento a quedarse. Después de ver varios cortos en el dvd, no hemos podido resistirlo y una pausada pasión se ha desatado.
Con un gajo de naranja frío ha empezado a recorrerme por todas las esquinas: cuello, hombros, pezones, ombligo, costados... y al instante su lengua recogiendo el zumo y saboreando mi piel. Más tarde los muslos, las ingles y los labios rosados de mi vagina, que esperaban ansiosos la nueva sensación de la fruta jugosa y una lengua con sabor.
Largo rato hemos jugado. Ahora en el sofá, ahora en la cama, completamente desnuda y con las manos atadas a la cabecera por el mismo vestido que llevaba y que Smint me había quitado presuroso por inmovilizarme.
He tenido uno de los más bonitos orgasmos en tiempo, y me he deshecho en líquido blanco. Nos hemos vaciado uno dentro del otro y la madrugada ha venido a taparnos y desearnos una noche de sueños.






