UN POEMA
Hoy quiero ofreceros un soneto mío. Y le pondría una fotografía si fuera capaz, pero la técnica, igual que en el artículo anterior, se me resiste.
NIÑO DEL TSUNAMI
Infante de la Mar, temblor y llanto.
En brazos de la muerte llegaría
tu cuerpo de cristal, y tu alegría
en vida le trocó su negro manto.
Ofrenda de ternura es este canto,
promesa de ventura. Moriría
sintiendo tu calor y pensaría:
por ti, niño de amor, cesó el espanto.
El mar te puso en tierra y en tu cuna
la vida te besó de madrugada.
Tu madre te miró, blanca de luna,
y luego te acunó, verde y callada.
Las olas en la arena, una a una,
son oro, sol y sal, paz recobrada.
NIÑO DEL TSUNAMI
Infante de la Mar, temblor y llanto.
En brazos de la muerte llegaría
tu cuerpo de cristal, y tu alegría
en vida le trocó su negro manto.
Ofrenda de ternura es este canto,
promesa de ventura. Moriría
sintiendo tu calor y pensaría:
por ti, niño de amor, cesó el espanto.
El mar te puso en tierra y en tu cuna
la vida te besó de madrugada.
Tu madre te miró, blanca de luna,
y luego te acunó, verde y callada.
Las olas en la arena, una a una,
son oro, sol y sal, paz recobrada.
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