EN EL TELEVISOR
He visto sus ojos de niño, su alegría de niño, su confianza de niño. He leído sus palabras traducidas: “Sin sonrisa no hay vida”.
Se llama Ali Abbás y le faltan los dos brazos, porque, allá en Irak, su tierra, se los arrancó una guerra sin sentido.
Algunas veces, también en el televisor amanece la esperanza.
Se llama Ali Abbás y le faltan los dos brazos, porque, allá en Irak, su tierra, se los arrancó una guerra sin sentido.
Algunas veces, también en el televisor amanece la esperanza.