VACIO
No la alegraron las luces, ni las risas de los niños
Ni sonrió cuando su hija la felicitó por teléfono
Ni dio las gracias al vecino que elogió su empaque
Ni a su nuera que puso sobre sus hombros la toquilla.
No se cobijó entre los brazos de su hijo que la agasajaba,
Ni rió con sus nietos que la enredaron con sus juegos.
Ni agradeció tener dinero en el banco y el piso libre de hipoteca,
Ni que el Gobierno le subiera la pensión al mes siguiente.
Sí peleó con la chica porque le cayó el marco de plata
Y hundió entre cristales rotos la sonrisa quieta del marido.
Y la mandó marchar antes de que terminase su jornada
Y luchó con la ventana que había quedado abierta.
“Si las fuerzas me llegan iré tras tu mirada”. Le dijo a la sonrisa
Y cogió el limpia cristales y el paño entre los dedos.
Y se asomó a la calle. Dejó vencer el cuerpo tragándose su miedo.
Y se dejó caer sin un suspiro. Los brazos de él la recogieron.
!Cuánto has tardado, mi amor, ya no podía! -;le dijo en un susurro.
-Tampoco yo podía seguir viviendo;le silenció ella con un beso.
-Pobre mujer -lloraban en la acera-. Quizás tuvo un mareo.
El cuerpo destrozado no era ella, era tan solo piel y huesos.
Comentario:
Comentario:
Muy acertado el título, Rosario. Realmente retratas ese vacío de la mujer.
Me llama la atención el ritmo del poema, constrruido con versos largos y reforzado con algunas asonancias bien manejadas.
Lo mejor, a mi juicio, son las imágenes, construidas a paratir de lenguaje sencillo, pero con una originalidad que hace al poema irrepetible.
Me gustó.
Me llama la atención el ritmo del poema, constrruido con versos largos y reforzado con algunas asonancias bien manejadas.
Lo mejor, a mi juicio, son las imágenes, construidas a paratir de lenguaje sencillo, pero con una originalidad que hace al poema irrepetible.
Me gustó.





