OPERA
He visto mi tercera ópera. No es mucho, para mis años. La música de Mozart llenaba el Palacio. Durante dos horas y media solo se escucharon la música y las voces. Ni un carraspeo, ni una tos. Luego, en el entreacto, todos miramos el reloj. Y nos sorprendimos, porque “La finta giardiniera” nos había llevado en volandas haciéndonos olvidar el tiempo. Música mágica, que dobló su magia en el segundo acto.
Pero, no fue todo hermoso. Porque yo estaba allí porque alguien, en otro lugar, interpretaba una música de despedida y otro alguien, al borde del mar, la adivinaba, con niebla en los ojos
Pero, no fue todo hermoso. Porque yo estaba allí porque alguien, en otro lugar, interpretaba una música de despedida y otro alguien, al borde del mar, la adivinaba, con niebla en los ojos





