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Mi ventana
Una mirada diaria desde la quietud, a un mundo que gira demasiado aprisa
Acerca de
Me gusta observar el mundo que me rodea, fijarme en las personas que pasan a mi lado cada día e imaginarme sus vidas. Me gusta escribir, hacder fotografías, dibujar, oir música, charlar con mis amigos. me gusta vivir. De todo esto quiero hablaros en mi blog. Una pequeñísima historia cada día, desde mi ventana.
Sindicación
 
BETANZOS
Pudo ser la capital, pero se quedó en villa, porque no le gustan los oropeles. Pudo alzarse en el llano, pero se subió a la colina, para ver mejor a los que llegan para admirarla. Es juguetona, con guiños maliciosos que hacen que te pierdas por sus calles. Y te sorprende, con un soportal en el que el tiempo se ha detenido, una balconada quebradiza, una calle silenciosa, una sombra dorada, una luz magenta con un punto de carmín. Está hecha para pensar y para soñar.
Es un buen remedio contra el estrés, sumergirse en el trabajo creativo, asomarse a viejos edificios que se conservan a base del esfuerzo y de la ilusión de quienes no renuncian a la belleza, bajarse hasta el río, para mecer la mirada al ritmo de las barcas amarradas y después subir las empinadas cuestas, sin notar la fatiga, porque el aire es puro y huele a lilas, a rosas y a jazmines. Y, al atardecer, sentarse en la plaza, para contemplar el ir y venir de los viajeros y escuchar las viejas campanadas del joven reloj capaz de prescindir del tiempo para mantener eternamente su mirada azul.

Nota: En el álbum tenéis fotografías de este precioso lugar.
 
 
Comentario:
Acabo de descubrirte. Me ha gustado mucho. Una vez había una niña, muy guapa muy guapa, que se asomaba a la ventana frente a mi casa. Al principio no le dí importancia. Me gustaba verla y hacerle señas. Cada día, al llegar de clase, nos mirábamos y nos hacíamos gestos a través de la ventana, durante diez o quince minutos. En la calle nunca nos atrevimos a hablarnos. Pero cada día me mandaba besos con la mano al aire y yo se los devolvía. En el curso siguiente ya no se asomaba y yo de vez en cuando levantaba la miraba del libro para por si acaso. Gracias por traerme recuerdos de tantas cosas. Abel.
 
Comentario:
Enhorabuena, Rosariño, me ha gustado mucho. Ya te programé, estaré contigo cada día.
Un beso
Maribel
No