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mi vida en Alemania
Acerca de
Si la uva esta hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan que somos. El libro de los abrazos. E. Galeano
Sindicación
 
Vine del caos de una ciudad como Buenos Aires y caigo en el dulce orden de una ciudad alemana.
Cada vez que leo en la prensa noticias como ésta me salen llagas en las pupilas:
La senadora justicialista por Chubut, Silvia Giusti, ha presentado en fecha reciente un proyecto de ley por el cual toda película, para aspirar a la condición de 'nacional', debería incluir en su metraje la exhibición de la bandera argentina, durante 8 segundos.

"Quien tiene un buen ministro de economía, tiene un tesoro".
(Presidente Duhalde).



"Gracias a mi excelente labor al frente de la política inglesa, gozo de
un gran reconocimiento internacional; por ejemplo: Pinochet me adora". (Margaret Thatcher).

"Yo no voy a viajar nunca a Londres porque no me gustaría ofrecer una imagen poco castrense en silla de ruedas".
(Generalísimo Jorgito Videla)



"No hay derecho a que Jorgito Videla esté fuera y yo dentro".
(Charles Manson)

" ......Al tipo le gustó que Videla diera el golpe. El país era un caos y sólo los militares podían meter orden. Porque son tipos duros, castigadores. No son como los políticos, esos que aparecían por la televisión tratando de frenar el golpe, diciendo que había que adelantar las elecciones para noviembre de ese año, de 1976. Qué elecciones, por favor. El país no se arregla con elecciones, piensa el tipo. Y lo piensa porque quiere machos en el gobierno. Y los machos, en este país, llevan uniforme.
El tipo tiene un pibe. Buen pibe, ejemplo de pibe. Nunca anduvo en nada. Terminó el secundario y ahora va a entrar en Abogacía. Un día, el pibe hace camping con unos compañeros. No muy lejos. Ahí, por Pilar. Tocan la guitarra, se toman unas cervezas, todo livianito, todo bien, porque el pibe es así, limpio, nunca estuvo en nada, nunca va a estar en nada. Y ahora toca la guitarra y se come un choripán, ahí, en Pilar, con sus amigos. Y llega un camión de milicos y los milicos se los llevan a todos y el tipo no lo ve más al pibe. Después averigua que los milicos buscaban solamente a uno, a uno que figuraba en la agenda de un guerrillero, a uno que no era guerrillero, pero, claro, estaba en la agenda, así que era como si lo fuera, un amigo, un cómplice, un tibio o un indiferente. Vaya uno a saber, le dicen al tipo. De modo que los milicos aparecieron y se llevaron a todos. El tipo dice que su pibe era ejemplar y no estaba en nada. Y le dicen que no, que si no hubiera estado en nada no habría ido a comer choripanes con subversivos. Y el tipo ya no sabe qué pensar. Sólo alcanza a pensar que acaso no debió festejar tan alegremente lo que pasó ese día de marzo, el día veinticuatro. Que si hubiera ocurrido otra cosa hoy lo tendría al pibe. Y el tipo (que es un pobre tipo) se siente exactamente lo que es : un infeliz. Un infeliz al que ya no le gustan tanto los uniformes, un infeliz que ya no pide mano dura. Un infeliz que sabe que es tarde. ......................"

Más vale madurar las ideas que adorar a las banderas.
Día de la bandera argentina

No le quites las medallas al milico porque querrá ganar otras a cuenta de tu sangre.



"En mi isla había menos dinero que en Argentina". (Robinsón Crusoe).
"A veces me he encontrado por aquí con políticos argentinos que también querían robarles la cesta de la merienda a los turistas". (El Oso Yogui).
"Yo tengo un sueño maravilloso en el que me veo viajando con Alicia por el País de las Maravillas, y además hay dinero en los cajeros automáticos"
(Presidente Duhalde).

Cada uno defendemos nuestra verdad. Lo malo es cuando la defienden los militares en el poder.