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mi vida en Alemania
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Si la uva esta hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan que somos. El libro de los abrazos. E. Galeano
Sindicación
 
Aquel 2 de mayo acabamos con la bestia alemana.....y un republicano español hizó la bandera roja en el Reichstag


La bandera roja bajo el cielo de Berlín
El fotógrafo ucraniano Yevgeni Khaldei tomó esta famosa fotografía sobre el tejado del Reichstag el dos de mayo de 1945. Al no disponer de ninguna bandera soviética en el frente, Khaldei improvisó una con tres manteles rojos cosidos (las costuras son visibles en la fotografía), utilizados para las conferencias, sobre los que se cosieron una hoz y un martillo improvisados (nótese que la estrella roja no es un pentáculo perfecto).

Khaldei afirmó que todavía se luchaba contra los alemanes en el Reichstag al tomarse esta fotografía. No obstante, la tranquilidad con la que parecen andar las fuerzas soviéticas en la calle hace pensar que la lucha ya había terminado. Alexei Kovalyov es el soldado que sujeta la improvisada bandera.

Francisco Ripoll
Aquella fotografía simbolizó la derrota nazi y la lucha y el sacrificio de los pueblos soviéticos y los militantes comunistas de toda Europea contra la barbarie fascista. Uno de los tres protagonistas de aquel hito fue Francisco Ripoll, un “niño de la guerra” que se alistó como voluntario para luchar contra el fascismo. Ripoll militó en el PCE hasta su fallecimiento hace cuatro años.

Una fotografía para la Historia
“El 30 de abril, el mismo día que Hitler se suicidó en su búnker, se colocó la bandera. Había varios fotógrafos soviéticos en el frente pero no les hacíamos caso. Se pidieron voluntarios. Primero subieron cuatro, pero, cuando ya estaban arriba, francotiradores camuflados en los edificios de alrededor los mataron. La bandera cayó y la recogimos nosotros. Nunca se ha hablado de esto pero nosotros lo sabemos. Un mando pidió voluntarios y... allí estaba yo. Subimos. Nos tuvimos que abrir paso a base de bombas de mano, de granadas y ráfagas de metralleta hasta llegar arriba porque el Reichstag es un laberinto”.

“Estuvimos arriba una media hora. Seguían los disparos de los francotiradores, pero cuando cesaron, izamos la bandera durante unos minutos. La colocó el que recibió la orden. Cuando nos marchamos, subieron otros soldados para mantener la vigilancia. Todos queríamos bajar de allí por el peligro que suponían los francotiradores”. Del fotógrafo, Yevgueni Jaldeï, sólo recordó que “hizo su trabajo en condiciones muy difíciles por los disparos y nada más. No nos dijo nada”.
Jaldeï tomó varias instantáneas. En ellas aparece Francisco Ripoll junto a sus dos camaradas, observando como la bandera roja ondea sobre el Berlín liberado. Es una fotografía mítica que simboliza la derrota del nazismo. Su nulo afán de protagonismo y el hecho de que durante la guerra adoptara un nombre ruso (Vladimir Dubrosky) pueden explicar que nunca haya sido identificado.



 
Memoria detallada de los inexistentes: los otros españoles que vinieron antes a Alemania
'Libro memorial' clasifica el destino de los cerca de 9.000 deportados españoles en los campos nazis


Un día después de su liberación, el 6 de mayo de 1945, los pocos supervivientes españoles del campo de concentración de Mauthausen (Austria) comenzaron a clasificar su terrible experiencia. Es importante clasificar. Lo demuestra el volumen Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), obra de los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa editada por el Ministerio de Cultura en un tiempo incómodo para los promotores de las grandes amnesias. Clasificar aquel 6 de mayo de 1945 significaba registrar los nombres de los 7.200 compañeros deportados a Mauthausen, de los cuales murieron 5.000. La mayoría pereció allí, pero no fue el único campo de exterminio donde cerca de 9.000 españoles experimentaron en carne propia el horror del nazismo.

Dachau, Buchenwald, Neuengamme y Sachsenhausen son nombres asociados a lo peor de la condición humana. Otro nombre es Gusen, un ramal de Mauthausen. No figura como Auschwitz o Treblinka entre los más tristemente conocidos, aquellos que la memoria asocia con prisioneros famélicos, torturados, privados de lo más básico de la dignidad humana. Gusen estaba situado a sólo cinco kilómetros de Mauthausen, y generalmente era el destino final de los prisioneros. Era la muerte. Allí murieron casi todos los deportados españoles tras la Guerra Civil y la conquista de Francia por parte del ejército nazi. De alguna manera, su suerte fue peor que la de los judíos. Unos pudieron exigir cuentas a la historia. Otros, no. Durante los 40 años de dictadura franquista, los nombres de los deportados pertenecían al escalón más bajo del género humano: los no existentes.

El final del nazismo no sirvió para rescatar la memoria de las 9.000 víctimas españolas en el cautiverio. En España figuraban como rojos, separatistas o anarquistas. Perdedores, siempre perdedores, incluso para sus familias. No se atrevían a hablar de ellos, o se les daba por desaparecidos, muchos con una vida imaginada por sus parientes: casados imaginarios en otro país, con hijos imaginarios, trabajos imaginarios. La verdad era otra. Casi todos habían muerto en los campos alemanes. A esta memoria tanto tiempo ocultada, deliberadamente ocultada por el franquismo y vergonzosamente regateada en la democracia, corresponde el Libro memorial, que recoge la exhaustiva investigación realizada por los profesores Benito Bermejo (UNED) y Sandra Checa (Universidad de Málaga). El libro, de casi 600 páginas, es el impresionante documento de los miles de españoles que atravesaron un infierno en su juventud. Muchos perecieron, más de 5.000 de los cerca de 9.000 prisioneros cuya ficha ha quedado registrada. Los pocos que se salvaron tampoco tuvieron demasiada suerte. La mayoría siguió en el exilio. Y los que pudieron regresar a España mantuvieron su condición de derrotados.

El libro resulta estremecedor por su frialdad. Así son los 8.700 registros: un nombre, un lugar de nacimiento, el número de prisionero, la fecha de la deportación, el campo de cautiverio, el número de la primera matrícula de ingreso, los traslados con sus correspondientes matrículas y las tres iniciales de su destino, F (Fallecido) L (Liberado) y E (Evadido). No hay adjetivos, ni historias personales, ningún relato. No hay lugar para contar el miedo, el hambre, las enfermedades, la desesperación y la muerte. No hay nada. Sólo esas acotaciones que sirven para dar señal de la vida de las personas. Y, sin embargo, por eso mismo, las frías letras, los números y las iniciales resultan más terribles que cualquier narración del horror. Cada nombre anotado es la invitación a una historia en sí mismo, a una tragedia que los dos historiadores no están dispuestos a olvidar.

"El trabajo se ha prolongado durante años y tenemos que reconocerlo: era una obra de cajón. Lo reclamaba la gente. Cuando tuvieron conocimiento de nuestra investigación, los familiares se dirigieron a nosotros para preguntarnos o darnos datos de sus familiares, muchos de ellos desaparecidos tras la Guerra Civil", comentaron los dos autores del libro a este periódico. El libro, publicado en julio, con una tirada de 3.000 ejemplares, no ha merecido grandes titulares, ni el lanzamiento publicitario de los aspirantes a best sellers". Es difícil convertir el archivo de Mauthausen y el resto de los campos de la muerte en un superventas. Quizá las historias, sí. Las cifras y los nombres, no. Pero su importancia es capital en un tiempo donde, desde algunos sectores, se pretende impedir el rescate de la memoria de los derrotados. Como en el franquismo. Los dos profesores trabajan en universidades diferentes. Checa, en Málaga; Bermejo, en la UNED. Trabajan juntos en la distancia. No tienen más remedio. Son los dos únicos especialistas españoles en los calvarios de los campos de exterminio nazis. "Estábamos obligados a encontrarnos. No hay más", dicen.

El grueso de la investigación procede de los archivos abiertos en Alemania, Austria y los países donde se ubicaban los campos de concentración. Pero el factor humano ha sido decisivo en la minuciosa obra de anotación. "Sin la colaboración de las familias, habría resultado imposible. Era su búsqueda de respuestas lo que nos ha ayudado a proseguir en la investigación. Para ellos se trataba de algo tan elemental como dignificar la memoria de un familiar, de un rojo, de alguien que no había existido a los ojos de los demás", comentan.

La dramática peripecia de los prisioneros españoles comienza con la derrota en la Guerra Civil. "Pierden todos, porque se pueden observar todo tipo de adscripciones políticas. Casi todos fueron deportados desde Francia, tras la llegada del ejército alemán hasta la frontera con España. En el primer año la práctica totalidad de los prisioneros corresponde a españoles que figuraban como tropas auxiliares del ejército francés. Mauthausen fue el destino casi general. De los cerca de 9.000 deportados españoles de los que tenemos datos, 7.200 fueron internados allí. De estos, fallecieron 5.000".

En Mauthausen, "murieron el 80% de los prisioneros ingresados en el año 1940", cifra que explica las condiciones en las que vivían. Eran puros campos de exterminio donde el hombre valía hasta donde llegaban sus fuerzas para trabajar, "luego morían o eran gaseados". En los listados del libro prolifera tanto la F de fallecido que cuesta creer que alguno pudiera sobrevivir. Pero lo hicieron. Algunos alcanzaron la fama, como Jorge Semprún, escritor, guionista y ex ministro socialista. Fue internado en Buchenwald y pudo dar testimonio público de la tragedia. Otros sólo pudieron hablarlo con los amigos. "Me salvé porque era pequeño y flaco. No tenía mucho peso que perder. En cambio, los hombres grandes se derrumbaban en pocas semanas". solía comentar Juan Arregui a sus amigos en Barakaldo. Otros nunca volvieron a España. Permanecieron en Francia, inexistentes para su país. Apenas sobreviven 80: "Jugamos contra el tiempo. Por eso era necesario publicar este libro cuanto antes, porque ya no sólo se trata de los escasos supervivientes que pueden relatar su terrible experiencia, sino de los hijos de los prisioneros, muchos de los cuales ya son casi ancianos". señalan Bermejo y Checa, que han encontrado toda su documentación fuera de España, "muchas veces a través de recopilaciones de las que quedaron tras la guerra, puesto que mucha documentación quedó destruida". La destrucción de documentos significa que todavía "hay casos no registrados".

La publicación del libro servirá como enganche para cerrar el capítulo de los casos sin registrar. Se podrá hacer a través de la página web que colgará el Ministerio de Cultura en octubre. "Es una obra abierta, que tiene que ser completada. La próxima edición será necesariamente corregida. Será una corrección saludable, hermosa, porque permitirá rescatar del olvido a todos los que sufrieron aquella ignominia".
 
los emigrantes españoles en Alemania
A la memoria de Gregorio López Escalona y Felisa Páez Pérez
mis padres, emigrantes en Suiza

La República Federal Alemana organiza la llegada de emigrantes a través de la emigración asistida, acordada con los países mediterráneos (España, Grecia, Italia, Portugal, Turquía, Yugoslavia). Por el acuerdo hispano-alemán fueron contratados 377.561 españoles entre 1962 y 1977.
Pero como sucede en Francia estas cifras de emigración se quedan pequeñas si se comparan con los que realmente se asentaron en el país. Para el mismo periodo las autoridades alemanas constatan la residencia acumulada en su país de más de un millón de emigrantes españoles, y una media de 150.000 a 200.000 residentes, en los años de mayor volumen de emigración.
Los permisos de residencia se conceden después de dos años de permanencia en Alemania, y puede solicitarse la residencia definitiva a partir de cinco.
Sectores de ocupación
El sector que proporciona más empleo es el secundario: un 40% trabajan en las industrias metálicas.
un 30% en las químicas, de papel y textil.
un 8% en la construcción.
En el sector servicios trabajan el 22% restante.
La diferencia de empleo entre sexos no es muy importante, aunque es un poco mayor la dedicación al sector industrial de los varones (80%, frente al 74% de las mujeres), y al sector terciario de las mujeres.



Origen y destino de los emigrados
Los emigrados procedían en su mayoría de Andalucía (el 50%), de Galicia y Extremadura (entre ambas el 36%).
En ocasiones era su segunda migración, después de una primera estancia en Barcelona o Madrid.
Se instalaron preferentemente en: Renania-Westfalia (35,23%)
Hessen (19,06)
Baden-Württemberg (18,33)


 
Lila Luna



Galería de Arte Mercedes Giachetti
Defensa 718 / San Telmo / Buenos Aires / Argentina
Miércoles a Sábado 15 a 19hs. / Domingos 12 a 20hs.Tel: (5411) 4361-6307
Proyecto integrado por veinte artistas pertenecientes al Grupo Aloha, es coordinadora y curadora la artista plástica Iris Nó. El objetivo es mostrar a través de cincuenta pinturas y objetos: huellas siluetas y movimiento de Buenos Aires.

GRUPO ALOHA

Una exposición de arte que apunta a mostrar huellas, siluetas y movimientos de Buenos Aires a través de cincuenta pinturas y objetos será inaugurada el miércoles a las 19:30 en la galería Mercedes Giachetti, de San Telmo. «Todo Buenos Aires» es el nombre, resultado del proyecto integrado por veinte artistas pertenecientes al Grupo Aloha, con la coordinación y curaduría de la artista plástica Iris Nó. Entre las temáticas abordadas por los artistas se cuentan un homenaje a Victoria Ocampo, habitando parques, tango en la ciudad, guitarreando, homenaje a los pintores, visitantes, plaza San Martín, danzando, mujeres expuestas, el Rosedal y redes, entre otras.
Huellas, siluetas y movimientos se manifestarán en la Galería de Arte Mercedes Giachetti en la calle Defensa 718 en San Telmo, el emblemático barrio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La cita funciona de miércoles a sábado de 15 a 19 y los domingos 12 a 20 hs. Todo ello a partir del domingo 30 de agosto.
Se trata de un proyecto integrado por veinte artistas pertenecientes al Grupo Aloha, es coordinadora y curadora la artista plástica Iris Nó. El objetivo es mostrar a través de cincuenta pinturas y objetos: huellas siluetas y movimiento de Buenos Aires. Cada artista (como es de suponer) incorpora el concepto personal de su estilo en su obra enriqueciendo su temática.
Algunos temas son:
Homenaje a Victoria Ocampo, Habitando parques, Tango en la ciudad, Guitarreando, Homenaje a los pintores, Visitantes, Plaza San Martín, Danzando, Mándalas musicales Climas, Mujeres expuestas, Contraste, Trotes en el tiempo, Horizontes, Homenaje al Dr. Florencio Escardó, La gente, El rosedal, Redes
La intención del proyecto es ofrecerle al turista y al espectador del interior un Buenos Aires a veces no tan expuesto y conocido. Por ello es el deseo de transformarlo en muestra itinerante.
El Grupo Aloha esta integrado por pintores que residen en Buenos Aires, mucho de ellos con reconocida trayectoria a través de muestras individuales y salones, lo integran: Alejandro Benitez, María Jesús Canata, Susana Cuneo, Daniela de Biasa, Rosita Figueroa, Concepción Fontana, Liliana Gimieno, Nancy Gómez, Zulema González, Melina Litauer, Mirta Lucilli, Lili Luna, Mercedes Montoya, Celia Proas, Silvia Romero, Esther Rosa, María V. Tome, Elisa Zournadijian y Graciela Zubiarrain
La inauguración es el 30 de Agosto a las 19.30hs. El cierre será el 10 de Septiembre de 2006. El lugar la Galería de Arte Mercedes Giachetti, Defensa 718 en San Telmo.