Nada es como se cuenta, pero todo es verdad
Sueño el Sur,
inmensa luna, cielo al revés,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su después.
Piazzolla
DE UNA VEZ QUE FUI A BURZACO.
Veo a las viejitas salir de un negocio de lanas, acomodándose las chalinas o pañuelos sobre sus cabezas para protegerse del viento helado.
¿Qué harán con esa lana? ¿Una mantita para un futuro nieto? ¿Un pullover para algún hijo, que les cebará mates mientras tejen? ¿Una bufanda para una nieta adolescente?
¿Quién las ayudará a ovillar la lana? ¿O lo harán en el respaldo de una silla, que hace tiempo está vacía?
¿Dónde viven?. Siempre me dio curiosidad la vida de los viejitos.
COMUNICACIÓN NO VERBAL
¿Sabías que en los primeros instantes de un encuentro nuestro rostro reproduce inconscientemente la expresión del rostro de nuestro interlocutor, para captar mejor sus emociones? ¿y que los seres que nos aman miran antes la parte izquierda de nuestra cara que la derecha? El poder de seducción no radica en la belleza física, sino en la capacidad de generar en el otro un interés y un deseo de abrise; se trata de dominar los múltiples signos corporales que activan inconscientemente ese deseo de apertura. ¡Y cualquier persona puede lograr ese control!
REPETIRSE
Sentí el roce de la frazada y, aunque todavía no despertaba, supe que era un sueño. Al parecer una parte de nosotros existe en el repetirse, en girar la cucharita siempre en el mismo sentido, en agregar un poco más de albahaca a la salsa y buscar cada día la mujer de corazón imposible. Una forma de belleza duerme en esa repetición. Hay quienes lo llaman estilo.
Bueno, es así, (estoy hablando en silencio con mi perra Luna). Las mujeres nos destrozan el corazón y nosotros volvemos una y otra vez. Yo también sueño que voy al mismo café de siempre para conformarme con verla sonreír de lejos. A veces da la impresión de que lo disfrutan, se regocijan. Y uno se dice: - Ya vas a ver. El sueño de una venganza que nos recompense con algo de dulzura, pero llegado el momento siempre nos comemos los mocos.

MUCHA GENTE ME PREGUNTA PORQUE VUELVO A BAIRES.
Lo leí hace poco. Igual que la música hizo irrupción en la vida de Stendhal como un flechazo en su viaje por Italia, el paisaje patagónico fue para mí el síntoma del acto misterioso, es decir lo que libera la pasión pero a su vez enmascara la irracionalidad de la misma. La imagen fantasmática hizo irrupción en mi vida bruscamente, como un flechazo, éste tomó la forma de Valeria sobre la cubierta del catamaran en el Canal del Beagle y si algo tiene la transferencia es su gratuidad, se instala sin un motivo aparente, es el troyano invisible. Y soy como un enamorado que quisiera volver a encontrar aquello tan básico que regula tantas de nuestras acciones: el primer placer. Se puede decir que soy un maniaco lúcido que desembarca en la ciudad provechosa para su pasión, que se precipita en la noche al lugar de placer que tiene localizado en su departamento de Maure. Los signos de la auténtica pasión se presentan siempre un tanto incongruentes, hasta tal punto son tenues, fútiles, inesperados, podemos encontrar a un tipo que amaba Londres como Stendhal amaba Italia; entre otras cosas, estaba enamorado de las autobuses rojos de dos pisos, como Stendhal estaba loco por el sonido de las ocho campanas del Duomo, o de las costillas empanadas que le recordaban a Milán. De igual manera me enamoré de las mateadas en casa de Carmen, del dulce de leche o de las pizzas fugazzetas. Además la pasión es maniquea, yo amaba un país extranjero como Argentina con una especie de racismo al revés: uno se queda encantado por la diferencia, se aburre de lo Mismo, exalta lo Otro. Algo que no vemos pero que sucede: la pasión por el Otro que está en uno mismo.
"En mi vida había visto una reunión de mujeres tan bellas; su belleza obligaba a bajar la vista" o "los ojos más hermosos que he encontrado en mi vida los acabo de ver esta noche" dice Stendhal en su Viaje a Italia, lo mismo digo yo cuando recorro las calles de Buenos Aires a pie, ese saltar de un objeto a otro a medida que los presenta el azar, sin experimentar el menor sentimiento de culpabilidad respecto del desorden que esa pasión plural conlleva, es un estado emocional permanente.
No es un placer lo que Buenos Aires ofrece sino una simultaneidad de los placeres, es una polifonía de placeres, la conversación, los helados, los cafés, las librerias, el amor físico. En esta ciudad se vive en un estado físico inigualable: la famosa fiaca.
De la novela "La cielo arriba de las avenidas"
inmensa luna, cielo al revés,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su después.
Piazzolla
DE UNA VEZ QUE FUI A BURZACO.
Veo a las viejitas salir de un negocio de lanas, acomodándose las chalinas o pañuelos sobre sus cabezas para protegerse del viento helado.
¿Qué harán con esa lana? ¿Una mantita para un futuro nieto? ¿Un pullover para algún hijo, que les cebará mates mientras tejen? ¿Una bufanda para una nieta adolescente?
¿Quién las ayudará a ovillar la lana? ¿O lo harán en el respaldo de una silla, que hace tiempo está vacía?
¿Dónde viven?. Siempre me dio curiosidad la vida de los viejitos.
COMUNICACIÓN NO VERBAL
¿Sabías que en los primeros instantes de un encuentro nuestro rostro reproduce inconscientemente la expresión del rostro de nuestro interlocutor, para captar mejor sus emociones? ¿y que los seres que nos aman miran antes la parte izquierda de nuestra cara que la derecha? El poder de seducción no radica en la belleza física, sino en la capacidad de generar en el otro un interés y un deseo de abrise; se trata de dominar los múltiples signos corporales que activan inconscientemente ese deseo de apertura. ¡Y cualquier persona puede lograr ese control!
REPETIRSE
Sentí el roce de la frazada y, aunque todavía no despertaba, supe que era un sueño. Al parecer una parte de nosotros existe en el repetirse, en girar la cucharita siempre en el mismo sentido, en agregar un poco más de albahaca a la salsa y buscar cada día la mujer de corazón imposible. Una forma de belleza duerme en esa repetición. Hay quienes lo llaman estilo.
Bueno, es así, (estoy hablando en silencio con mi perra Luna). Las mujeres nos destrozan el corazón y nosotros volvemos una y otra vez. Yo también sueño que voy al mismo café de siempre para conformarme con verla sonreír de lejos. A veces da la impresión de que lo disfrutan, se regocijan. Y uno se dice: - Ya vas a ver. El sueño de una venganza que nos recompense con algo de dulzura, pero llegado el momento siempre nos comemos los mocos.

MUCHA GENTE ME PREGUNTA PORQUE VUELVO A BAIRES.
Lo leí hace poco. Igual que la música hizo irrupción en la vida de Stendhal como un flechazo en su viaje por Italia, el paisaje patagónico fue para mí el síntoma del acto misterioso, es decir lo que libera la pasión pero a su vez enmascara la irracionalidad de la misma. La imagen fantasmática hizo irrupción en mi vida bruscamente, como un flechazo, éste tomó la forma de Valeria sobre la cubierta del catamaran en el Canal del Beagle y si algo tiene la transferencia es su gratuidad, se instala sin un motivo aparente, es el troyano invisible. Y soy como un enamorado que quisiera volver a encontrar aquello tan básico que regula tantas de nuestras acciones: el primer placer. Se puede decir que soy un maniaco lúcido que desembarca en la ciudad provechosa para su pasión, que se precipita en la noche al lugar de placer que tiene localizado en su departamento de Maure. Los signos de la auténtica pasión se presentan siempre un tanto incongruentes, hasta tal punto son tenues, fútiles, inesperados, podemos encontrar a un tipo que amaba Londres como Stendhal amaba Italia; entre otras cosas, estaba enamorado de las autobuses rojos de dos pisos, como Stendhal estaba loco por el sonido de las ocho campanas del Duomo, o de las costillas empanadas que le recordaban a Milán. De igual manera me enamoré de las mateadas en casa de Carmen, del dulce de leche o de las pizzas fugazzetas. Además la pasión es maniquea, yo amaba un país extranjero como Argentina con una especie de racismo al revés: uno se queda encantado por la diferencia, se aburre de lo Mismo, exalta lo Otro. Algo que no vemos pero que sucede: la pasión por el Otro que está en uno mismo.
"En mi vida había visto una reunión de mujeres tan bellas; su belleza obligaba a bajar la vista" o "los ojos más hermosos que he encontrado en mi vida los acabo de ver esta noche" dice Stendhal en su Viaje a Italia, lo mismo digo yo cuando recorro las calles de Buenos Aires a pie, ese saltar de un objeto a otro a medida que los presenta el azar, sin experimentar el menor sentimiento de culpabilidad respecto del desorden que esa pasión plural conlleva, es un estado emocional permanente.
No es un placer lo que Buenos Aires ofrece sino una simultaneidad de los placeres, es una polifonía de placeres, la conversación, los helados, los cafés, las librerias, el amor físico. En esta ciudad se vive en un estado físico inigualable: la famosa fiaca.
De la novela "La cielo arriba de las avenidas"
PASIÓN

A propósito de la pasión, Kierkegaard escribía torturado que "uno no debería pensar en lo paradójico a la ligera, pues la paradoja es la fuente de pasión del pensador, y el pensador sin paradoja es como un amante sin sentimiento: una mediocridad insignificante".
Hablo de lo que conozco

pájaros pensativos que interrogan
la tierra y picotean su secreto..."
Neruda
LAGOS

Estanque del Retiro, Lago de la Casa Campo, Lago Leman de Ginebra, Bañolas, Lagunas de Ruidera, Ibon de Anayet, de Plan, Lago Fagnano, Lagos de Palermo, Ammer.
Reflejos posados sobre mis recuerdos, Ibón de Acherito.
-sino no existiera el deseo habría que inventarlo-
Siempre es una pregunta costosa de responder, porque decir lo que uno ama es ser sincero con nuestras emociones, plasmar en palabras aquello que nos parece íntimo, guardado en el cajón de los momentos especiales, los descubrimos que aún existen, a veces demasiado tarde...pero volviendo...a amar.
Ya sin pensar... amo amar.

Ya sin pensar... amo amar.

ORILLAS QUE PISÉ.
en el inicio de todo
el medio
es el agua
de cualquier puerto.
Alicante, Estepona, Blanes, Bristol, Istambul, Mar Negro, Gijón, Rota, Mazarrón, Finisterre, Puerto Naos, Donosti, Biarritz, Lisboa, Playa Mansa, Buenos Aires, Colonia, Usuahia.

el oleaje escora los cuerpos,
deja baños de sal sobre la piel,
huellas sobre las sábanas.
Ahora no sé
navegar de otra manera:
el medio
es el agua
de cualquier puerto.
Alicante, Estepona, Blanes, Bristol, Istambul, Mar Negro, Gijón, Rota, Mazarrón, Finisterre, Puerto Naos, Donosti, Biarritz, Lisboa, Playa Mansa, Buenos Aires, Colonia, Usuahia.

el oleaje escora los cuerpos,
deja baños de sal sobre la piel,
huellas sobre las sábanas.
Ahora no sé
navegar de otra manera:
MORFAR
Como un vulgar suicida, entregué mi estómago. Cuando te entran ganas de morfar puedes caminar en busca de una buena pizzería, de las que te recomendaron y si te pierdes callejeando siempre encontrarás un carrito conformándote con un simple choripán que mata el hambre también.
A veces entras y la pizzería hierve de gente, ni una mesa para sentarte, obvio tienes que comer parado y a las apuradas que es el deporte local entre los porteños, como dicen de dorapa y quemándote los dedos, al lado de una montaña de porciones de fainá dispuestas a ser engullidas por comensales de última hora. Hay lugares donde te atienden con total indiferencia y, a veces, hasta con desdén como la pizzeria Burguio ubicada en Cabildo y Monroe en pleno barrio de Belgrano. Es más, descubrí que mientras peor lo traten a uno más orgulloso se tiene que sentir en ese lugar, es como un privilegio. Esto es así porque los que atienden saben que no se puede conseguir una pizza así en varios kilometros a la redonda, por lo tanto el cliente se tiene que atener al humor del que le atiende. Me llamó la atención las monedas todas aceitadas que te da el cajero de vuelto porque tambien sirve las porciones en la barra. Pero si te fallan los locales de pasta la ciudad es una fuente de ingredientes comestibles a mano de paseantes, ya sabemos que el hombre es omnívoro junto con el oso que se sube a los árboles mejor que el hombre. En mi Madrid natal el hombre y el oso se disputaban los ricos frutos de los bosques de madroño, el oso y el madroño están en el escudo de la ciudad y del Atlético de Madrid(el de Simeone), aquí como no sea un oso que haya escapado del Circo ruso no tienes competencia. Teniendo en cuenta la base de datos del arbolado urbano podemos localizar el emplazamiento de un fruto inesperado a cierta altura de una calle escondida, es atrayente la idea. En la puerta de Pedernera 2806 hay un Corylus avellana para recoger avellanas del suelo, otras inesperadas apariciones frutales un Mangifera indica de la familía de las Anacardiaceas y probar los mangos en Bucarelli 1013, en Santa Catalina 1896 o buscar una Carica papaya en Otawa 2971 y el membrillero en Lima al 1 y si el super del chino cerró y te hace falta laurel para cocer el arroz acércate a Goleta Fortuna al 6017. Si fuese vasco podría desarrollar una pasión micológica y poseer mi propio coto de hongos, pude comprobar que crecen con facilidad el género Pleurotus sp. en forma de excrecencias sobre los árboles, son conocidos como oreja de cazahuate; oreja; hongo ostra; seta blanca; seta azul; seta gris; seta café; hongo de maguey; oyster mushroom; hiratake. Pueden cocinarse con crema y cebollitas o bien como lo hacen en Neuquen, salteas la cebolla y la panceta en manteca. Agregas los hongos cortados en rodajas.Condimenta con ajo, sal, pimienta y ralle la nuez moscada y el laurel. Tapa y cocina con fuego bajo.Cuando los hongos estén blandos vierta el vino y continué la cocción 4-6 minutos mas revolviendo ocasionadamente. Agregue las arvejas, dejando que el agua de las mismas cubra la preparación. Agregua el cubo de caldo y hierve a fuego lento durante 10 minutos.Sírvelo como entrada o como acompañamiento de carne o pollo.

En Olaguer y Feliú 2647 hacia los años 80 había un árbol sobre la vereda del que la vecina recolectaba estos hongos con ayuda de una escalerita. Un buen día escuchó ruidos extraños en la vereda y sorprendió a un visitante encaramado en el árbol y robándole sus queridos hongos, furiosa le increpó con un insulto en ruso "iopt dvoiu mat!" que no es precisamente una bendición, el hombre bajó como pudo y le entregó el contenido de la cesta con lo que había cosechado y ante la sorpresa de la mujer le preguntó también en ruso de donde era ella. Dos emigrantes rusos se encontraron de esta manera y acabaron una tarde nostálgica frente a unas tazas de té.

A veces entras y la pizzería hierve de gente, ni una mesa para sentarte, obvio tienes que comer parado y a las apuradas que es el deporte local entre los porteños, como dicen de dorapa y quemándote los dedos, al lado de una montaña de porciones de fainá dispuestas a ser engullidas por comensales de última hora. Hay lugares donde te atienden con total indiferencia y, a veces, hasta con desdén como la pizzeria Burguio ubicada en Cabildo y Monroe en pleno barrio de Belgrano. Es más, descubrí que mientras peor lo traten a uno más orgulloso se tiene que sentir en ese lugar, es como un privilegio. Esto es así porque los que atienden saben que no se puede conseguir una pizza así en varios kilometros a la redonda, por lo tanto el cliente se tiene que atener al humor del que le atiende. Me llamó la atención las monedas todas aceitadas que te da el cajero de vuelto porque tambien sirve las porciones en la barra. Pero si te fallan los locales de pasta la ciudad es una fuente de ingredientes comestibles a mano de paseantes, ya sabemos que el hombre es omnívoro junto con el oso que se sube a los árboles mejor que el hombre. En mi Madrid natal el hombre y el oso se disputaban los ricos frutos de los bosques de madroño, el oso y el madroño están en el escudo de la ciudad y del Atlético de Madrid(el de Simeone), aquí como no sea un oso que haya escapado del Circo ruso no tienes competencia. Teniendo en cuenta la base de datos del arbolado urbano podemos localizar el emplazamiento de un fruto inesperado a cierta altura de una calle escondida, es atrayente la idea. En la puerta de Pedernera 2806 hay un Corylus avellana para recoger avellanas del suelo, otras inesperadas apariciones frutales un Mangifera indica de la familía de las Anacardiaceas y probar los mangos en Bucarelli 1013, en Santa Catalina 1896 o buscar una Carica papaya en Otawa 2971 y el membrillero en Lima al 1 y si el super del chino cerró y te hace falta laurel para cocer el arroz acércate a Goleta Fortuna al 6017. Si fuese vasco podría desarrollar una pasión micológica y poseer mi propio coto de hongos, pude comprobar que crecen con facilidad el género Pleurotus sp. en forma de excrecencias sobre los árboles, son conocidos como oreja de cazahuate; oreja; hongo ostra; seta blanca; seta azul; seta gris; seta café; hongo de maguey; oyster mushroom; hiratake. Pueden cocinarse con crema y cebollitas o bien como lo hacen en Neuquen, salteas la cebolla y la panceta en manteca. Agregas los hongos cortados en rodajas.Condimenta con ajo, sal, pimienta y ralle la nuez moscada y el laurel. Tapa y cocina con fuego bajo.Cuando los hongos estén blandos vierta el vino y continué la cocción 4-6 minutos mas revolviendo ocasionadamente. Agregue las arvejas, dejando que el agua de las mismas cubra la preparación. Agregua el cubo de caldo y hierve a fuego lento durante 10 minutos.Sírvelo como entrada o como acompañamiento de carne o pollo.

En Olaguer y Feliú 2647 hacia los años 80 había un árbol sobre la vereda del que la vecina recolectaba estos hongos con ayuda de una escalerita. Un buen día escuchó ruidos extraños en la vereda y sorprendió a un visitante encaramado en el árbol y robándole sus queridos hongos, furiosa le increpó con un insulto en ruso "iopt dvoiu mat!" que no es precisamente una bendición, el hombre bajó como pudo y le entregó el contenido de la cesta con lo que había cosechado y ante la sorpresa de la mujer le preguntó también en ruso de donde era ella. Dos emigrantes rusos se encontraron de esta manera y acabaron una tarde nostálgica frente a unas tazas de té.
FACTURAS Y MEDIAS LUNAS
francés Charles Fourier ya concibió en el siglo XIX una utopía: el reino de Armonía, una colonia en la que la población se asociaba en torno de gustos, pasiones y sabores. Valeria blandía dos carrillos de ángela maciza frente a la bandeja de bollos que llevaba por las mañanas a casa, teníamos la pastelería a la vuelta y por 0,30 céntimos de peso la pieza llenaba la cesta, yo madrugaba que luego se acababan las rellenas de dulce de leche. Ambos dábamos fin a una docena con el primer café. Cada vez que mordemos una factura, el crujido de lo que en otros tiempos fuera sarcasmo sedicioso resuena entre los dientes. Las palabras suelen osificarse en el uso cotidiano, y lo que en un tiempo fue escándalo, hoy es rutina. Esos nombres chuscos dados a elementos de repostería en gran parte teutónica tienen su origen hacia fines de siglo XIX y principios de siglo XX cuando los gremios de panaderos eran fuertemente anticlericales y anarquistas. En 1889 Errico Malatesta abandona la Argentina, dejando atrás el combativo sindicato que él había ayudado a organizar, el de Panaderos, de sus locales salen las «facturas», de gusto dulce y horneadas a partir de una mezcla de harina, levadura y manteca, esas muestras de repostería que llevan por nombre «cañones», «bombas», «jesuitas», «vigilantes», «bolas(¿testículos?) de fraile», «suspiros de monja» y «sacramentos», para escarnio del ejército, la policía y la curia. Los anarquistas argentinos encontraron la síntesis entre el pan y el azúcar en la factura, la delicia panificada de la argentinidad, el sabor clásico de las tardes de domingo, una herencia intacta de lo que fue alguna vez, el sueño de los perseguidos de todos los rincones del planeta.
Realmente puede ser un mito más que las facturas en Buenos Aires tienen un gusto y en otra ciudad saben distintas por según se dice: el agua es otra. Yo pude comprobar que en Mar del Plata tienen otro gusto y que por ejemplo la medialuna de grasa de Ba. As. en Mardel es: salada y la de manteca: dulce.
Cuando me sentaba por las mañanas en las cafeterías frente a la estación del subte sobre Corrientes, frecuentaba la Imperial y la Santa María, iba experimentando con los diferentes tipos y la forma de engullirlas, contabilicé 10 tipos.
1- Medialuna de manteca. Es un vigilante flácido, la medialuna se presta al café con leche gracias a su forma tan agraciada, de manija de portafolio. Lo más recomendable es dividirla en dos mitades, cada una de ellas con un extremo crocante y del cual la sujetaremos. El extremo restante –esponjoso y de mayor poder absorbente- será el que introduciremos en la taza a fin de que el café con leche se entrometa en su organización física y pueda ser llevado a nuestra boca. El período de sumersión no debe ser mayor a cinco segundos, porque la pieza, en caso de ser del día, puede desmenuzarse.
2- Medialuna de grasa. Similar a la de manteca, con la pega de que su poder de absorción es muy inferior. A la hora de elegir, quienes anteponen las medialunas de grasa a las de manteca son aquellos seres que no tienen el hambre suficiente, ya que éstas últimas superan en tamaño y masa a las anteriores, en relación de 2:1.
3- Tortita negra. Estas son ricas en serio cuando son fresquitas, pero aunque se pongan viejas, uno puede llegar a ayudarles a cumplir su destino de alimentar al mundo. La mejor forma de comer una tortita negra es pegarle el tarascón seco, masticar una o dos veces, y luego empujarla con un buen sorbo de café con leche. Así, la masa perderá su tenacidad y se volverá menos áspera para con nuestro paladar.
4- Vigilante. Obviamente, medialuna erecta que se introduce sin más dentro de la taza. El vigilante parece haber sido ideado para tal fin, ya que pocas cosas calzan tan bien ( y sin llegar a desbordar el líquido) como un vigilante en una taza. Si es del día anterior mejor, a menos que tenga membrillo seco y pastelera agria en su superficie.
5- Berlinesa. ( “suspiro de monja”, “bola o borla de fraile”). Las berlinesas no fueron para introducirse en una taza, eso se deduce con solo verlas. Hay quienes las ingieren tras haberlas dividido en dos hemisferios, remojándolas o no en el humeante líquido amarronado. Cuidado debe de tenerse con la soberana cantidad de azúcar que las berlinesas llevan consigo, ya que los sorbos de café sucesivos a cada bocado suelen tener gusto a nada, calientes y casi amargos.
6- Berlinesa rellena. No saben bien una vez remojadas en la leche. En especial las rellenas de crema pastelera, que son sabrosas cuando secas pero chocantes cuando mojadas. Mi sugerencia es la siguiente: muerda, mastique, trague y luego reempuje con el café. No olvide que la berlinesa se puede comer en grandes cantidades antes de que uno llegue a percatarse de que luego la masa se enfriará en el estómago, dando origen a un bolo adoquináceo.
7- Cañoncito relleno de dulce de leche o pastelera. Uno puede chiquerearse colosalmente al comerlos, pero, que placer... el cañoncito viene en diferentes tamaños, dependiendo del panadero. El azúcar impalpable apenas molesta, si uno no está chupándose constantemente los dedos, cual si fuese una rata del desierto. Meter los cañoncitos en la taza no es conveniente si el líquido está muy caliente, porque el relleno puede escurrirse. No obstante, la tenacidad estructural que el hojaldre y la forma en espiral otorgan a tal manjar, le permiten sumergirse por cuanto tiempo sea necesario sin perder la forma.
8- Cañoncito relleno de membrillo. Estos son una porquería, y su usted los ha comprado, es porque quería redondear la docena y no había otra cosa. Tráguesela entera, si puede, y empújela con un buen sorbo de café, té, mate... en fin, cualquier cosa: aguarrás, amoníaco, Esperidina, Old Spice o Pato-Purific si es necesario.
9- Palmeras. Alguna vez galletitas, las palmeras a veces aparecen en las docenas de facturas de algunas panaderías, en especial, cuando las trae algún pariente o conocido que quiere hacerse el distinto, comprando porquerías que después nadie se come. Cuando hay hambre, las palmeras se dejan comer con deleite, pero por lo general... si uno puede elegir, elige otra cosa. La técnica del “morder, masticar, tragar, empujar” funciona bastante bien.
10- Churros. En este apartado olvidense de lo que en España conocemos por churros, nada que parecerse, el churro argentino es incomible. Mandárselo seco al garguero es equivalente a engullirse medio metro de alambre de púas. Repito: para comer un churro hacen falta valor y café en partes tan abundantes como iguales. Remoje el churro, beba, muerda, mastique, tome otro sorbo, ingurgite y finalmente, tome un último trago. Las delicias matutinas de porras, porritas y tejeringos españoles con un cafelito se desconocen en el hemisferio sur.
Realmente puede ser un mito más que las facturas en Buenos Aires tienen un gusto y en otra ciudad saben distintas por según se dice: el agua es otra. Yo pude comprobar que en Mar del Plata tienen otro gusto y que por ejemplo la medialuna de grasa de Ba. As. en Mardel es: salada y la de manteca: dulce.
Cuando me sentaba por las mañanas en las cafeterías frente a la estación del subte sobre Corrientes, frecuentaba la Imperial y la Santa María, iba experimentando con los diferentes tipos y la forma de engullirlas, contabilicé 10 tipos.
1- Medialuna de manteca. Es un vigilante flácido, la medialuna se presta al café con leche gracias a su forma tan agraciada, de manija de portafolio. Lo más recomendable es dividirla en dos mitades, cada una de ellas con un extremo crocante y del cual la sujetaremos. El extremo restante –esponjoso y de mayor poder absorbente- será el que introduciremos en la taza a fin de que el café con leche se entrometa en su organización física y pueda ser llevado a nuestra boca. El período de sumersión no debe ser mayor a cinco segundos, porque la pieza, en caso de ser del día, puede desmenuzarse.
2- Medialuna de grasa. Similar a la de manteca, con la pega de que su poder de absorción es muy inferior. A la hora de elegir, quienes anteponen las medialunas de grasa a las de manteca son aquellos seres que no tienen el hambre suficiente, ya que éstas últimas superan en tamaño y masa a las anteriores, en relación de 2:1.
3- Tortita negra. Estas son ricas en serio cuando son fresquitas, pero aunque se pongan viejas, uno puede llegar a ayudarles a cumplir su destino de alimentar al mundo. La mejor forma de comer una tortita negra es pegarle el tarascón seco, masticar una o dos veces, y luego empujarla con un buen sorbo de café con leche. Así, la masa perderá su tenacidad y se volverá menos áspera para con nuestro paladar.
4- Vigilante. Obviamente, medialuna erecta que se introduce sin más dentro de la taza. El vigilante parece haber sido ideado para tal fin, ya que pocas cosas calzan tan bien ( y sin llegar a desbordar el líquido) como un vigilante en una taza. Si es del día anterior mejor, a menos que tenga membrillo seco y pastelera agria en su superficie.
5- Berlinesa. ( “suspiro de monja”, “bola o borla de fraile”). Las berlinesas no fueron para introducirse en una taza, eso se deduce con solo verlas. Hay quienes las ingieren tras haberlas dividido en dos hemisferios, remojándolas o no en el humeante líquido amarronado. Cuidado debe de tenerse con la soberana cantidad de azúcar que las berlinesas llevan consigo, ya que los sorbos de café sucesivos a cada bocado suelen tener gusto a nada, calientes y casi amargos.
6- Berlinesa rellena. No saben bien una vez remojadas en la leche. En especial las rellenas de crema pastelera, que son sabrosas cuando secas pero chocantes cuando mojadas. Mi sugerencia es la siguiente: muerda, mastique, trague y luego reempuje con el café. No olvide que la berlinesa se puede comer en grandes cantidades antes de que uno llegue a percatarse de que luego la masa se enfriará en el estómago, dando origen a un bolo adoquináceo.
7- Cañoncito relleno de dulce de leche o pastelera. Uno puede chiquerearse colosalmente al comerlos, pero, que placer... el cañoncito viene en diferentes tamaños, dependiendo del panadero. El azúcar impalpable apenas molesta, si uno no está chupándose constantemente los dedos, cual si fuese una rata del desierto. Meter los cañoncitos en la taza no es conveniente si el líquido está muy caliente, porque el relleno puede escurrirse. No obstante, la tenacidad estructural que el hojaldre y la forma en espiral otorgan a tal manjar, le permiten sumergirse por cuanto tiempo sea necesario sin perder la forma.
8- Cañoncito relleno de membrillo. Estos son una porquería, y su usted los ha comprado, es porque quería redondear la docena y no había otra cosa. Tráguesela entera, si puede, y empújela con un buen sorbo de café, té, mate... en fin, cualquier cosa: aguarrás, amoníaco, Esperidina, Old Spice o Pato-Purific si es necesario.
9- Palmeras. Alguna vez galletitas, las palmeras a veces aparecen en las docenas de facturas de algunas panaderías, en especial, cuando las trae algún pariente o conocido que quiere hacerse el distinto, comprando porquerías que después nadie se come. Cuando hay hambre, las palmeras se dejan comer con deleite, pero por lo general... si uno puede elegir, elige otra cosa. La técnica del “morder, masticar, tragar, empujar” funciona bastante bien.
10- Churros. En este apartado olvidense de lo que en España conocemos por churros, nada que parecerse, el churro argentino es incomible. Mandárselo seco al garguero es equivalente a engullirse medio metro de alambre de púas. Repito: para comer un churro hacen falta valor y café en partes tan abundantes como iguales. Remoje el churro, beba, muerda, mastique, tome otro sorbo, ingurgite y finalmente, tome un último trago. Las delicias matutinas de porras, porritas y tejeringos españoles con un cafelito se desconocen en el hemisferio sur.
Donde leerías un libro?
1) Jardín Japonés. Entre lagos y puentes orientales, impera allí la armonía. Los días de semana son los ideales para encontrar un ambiente de relajación que dará placer a cualquier lector;
2) Jardín Botánico. Situado en una de las zonas más ruidosas, basta con adentrarse unos metros en el predio para descubrir esa paz que sólo la sombra de sus frondosas especies puede dar;
3) Monasterio de Santa Catalina de Siena. En pleno microcentro, este edificio creado por los jesuitas en 1745. esconde en sus claustros un sitio donde puedes por unas horas huir del ruido de los colectivos;
4) Plaza San Martín. Es una de las más elegantes y mejor cuidadas (eso significa bancos en buen estado). Su amplitud permite encontrar en ella tranquilidad, aunque circulen cientos de turistas;
5) Museo Metropolitano. En el corazón de Palermo Chico, el Palacio Anchorena posee un jardín diseñado por Carlos Thays, aunque, para los conocedores, su joya es el pequeño resto situado junto a su entrada;
6) El Ateneo-Gran Splendid. Los palcos de la ex sala cinematográfica y el cafecito que se abrió en la planta baja de la librería son un sitio perfecto para la lectura, sin obligación de compra;
7) Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco. El jardín de inspiración española del Palacio Noel es otro oasis en la zona de Retiro;
8) Club de Pescadores. Su muelle de 512 metros no sólo es un buen lugar para esperar el pique de un bagre. Uno de los poquísimos lugares de Buenos Aires donde es posible contemplar el horizonte y es ideal para la lectura;
9) Parque Lezama. Su barranca natural, sus especies, sus esculturas lo hacen un espacio verde sin par. Los versos de Baldomero Fernández Moreno y los héroes y tumbas de Sabato lo convierten en inseparable de la literatura;
10) Costanera Sur. Aunque en los últimos años ha perdido algo de su tranquilidad, aún es posible disfrutar allí de
VAZQUEZ MONTALBÁN

Escritor, periodista de Triunfo, marxista, catalán que se puede pedir más? hasta le han puesto su nombre al conservatorio de mi barrio.
Esa antología de la canción española del franquismo con la que me deleito, describe ese Madrid que..... olía a calcetín sudado y a hambre.
-Su humor y cinismo son parte de su obra.
-Encontraremos un camino intermedio entre el cinismo, que es una palabra muy grave, y el humor que es una palabra a veces banal y sobre todo terapéutica. Yo me refugio en la ironía que es un estilo, una manera de escribir y un instrumento de conocimiento. Así, cuando la razón se declara impotente para asumir las cosas y arreglarlas, aparece la ironía como sucedánea de la razón. He observado que en estos tiempos tan fundamentalistas en los que todo el mundo va con el cataclismo puesto, la ironía molesta mucho. A la gente le gustan las cosas claras y la ironía tiende a la ambigüedad.
-¿Se requiere de cierta inteligencia?
-De una cierta finura, de estar alerta porque lo que dices nunca lo dices del todo. Está cargada de significados y obligas al otro a estar matizando porque tú también matizas.
-¿No sería mejor ser directo?
-Sí, pero para eso está la guía telefónica.(....)
Cómo crea sus libros?
Es un sistema de acumulación muy clásico. El poeta Eliot describe muy bien ese proceso de creación. Hay una fase de acumulación de materiales, consciente o inconsciente. A veces hay cosas que vas acumulando y que no piensas en primera instancia que de ahí va a salir un libro, una novela o un poema. Pero eso va creando como una reserva, como un almacén. Cuando esos materiales tienen peso suficiente, buscan una salida. Es como la morrena de un glaciar, que va acumulando material, llega un momento en que éste busca una salida y aparece una corriente. Yo creo que el proceso de creación es ése.
CARTELES

Este cartel pertenece a la parada del colectivo 130 en la avenida Del Libertador... Conocía plantas carnívoras pero ¿Plantas chapívoras?





