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mi vida en Alemania
Acerca de
Si la uva esta hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan que somos. El libro de los abrazos. E. Galeano
Sindicación
 
Un ateo en la Misa del Gallo
Oh noche que jamás pasa..dice un villancico cacereño.
LLegamos tarde (aquí empiezan puntualmente a las 23 horas) y con la cena en la boca todavía tuvimos que quedarnos casi en la puerta de la iglesia recién remozada donde fuímos acogidos por un tibio perfume de incienso y el sonido del órgano que acompañaba el Adeste fideles cantado por un coro de infantes. Verdaderamente porque estos alemanes no cantan en vez de hablar su idioma de brutos.
Los cristianos tienen la Navidad, los ateos no tenemos nada, entonces nos adaptamos a las fiestas que hay en cada país. Para mí sencillamente es la fiesta de la familia. Además podemos escuchar música en directo: el Oratorio de Navidad de Bach que sigue vivo o el excelso Mesias de Haendel, La natividad del Señor, de Olivier Messiaen, o La infancia de Cristo, de Berlioz y otras composiciones poco conocidas como la “Misa del Gallo” de Charpentier o el “Oratorio de Navidad” de Saint-Saëns, más populares el villancico catalán El cant dels ocells, con el que Pau Casals solía coronar sus conciertos, o el inspirado Stille Nacht (“Noche de paz”), el más famoso y cantado en todo el mundo, compuesto por el austríaco Franz Xaber Gruber.

desterrado en una tierra inhabitable
que a sus tristes moradores cruel devora,
¿cómo cantaré la luz inagotable
del sol eterno que brilla sin aurora?

El templo de la gloria, anónimo del siglo XIX

Para desarraigar los restos paganos, la Iglesia primitiva Romana, con estudiada pedagogía, sustituía las fiestas paganas, y las cristianizaba. Así, el 25 de diciembre que en el Imperio se celebraba la fiesta pagana del Sol que nace, «Natalis Invicti" en el culto de Mitra, fue sustituida esta festividad pagana por la del nacimiento de Cristo, Sol que viene a iluminar las tinieblas del mundo, «luz del mundo».

«Oh vosotros, que errantes en tierra extraña
suspiráis por la gloria verdadera,
no habéis de buscarla en la patraña
de un mundo que da incienso a una quimera


El Papa Sixto III, introdujo en Roma, la costumbre de celebrar en Navidad una vigilia nocturna, a medianoche, "mox ut gallus cantaverit", “en seguida de cantar el gallo”, en un pequeño oratorio, llamado "ad praesepium", "ante el pesebre", situado detrás del altar mayor. Terminada la misa, en la cual sólo comulgaba el Papa, presidía el solemne oficio de la noche en la Basílica de San Pedro.

Laß, o Welt, mich aus Verachtung
In betrübter Einsamkeit!
(Déjame mundo mezquino
en soledad desolada!)
Cantata BWV 123

El Oratorio de Navidad BWV 248 es la celebración del nacimiento y adoración del Niño Jesús, con un componente narrativo lo cual justifica su denominación de “oratorio” frente al de “cantata”. Combina alegría y optimismo con ternura y dulzura. Una buena muestra de la primera sería el jubiloso coro que abre la obra “Jauchzet, frohlocket, auf, preiset die Tage”, quizás el coro más famoso de Bach y que, con trompetas y timbales, es capaz de resucitar a un muerto en sus primeros acordes.
Igual ocurre con “Herrscher des Himmels”, jubiloso coro que abre y cierra la tercera cantata. Ternura y dulzura, así como estática contemplación, encontramos en la única pieza instrumental de la partitura, la “Sinfonia”, que inicia la segunda cantata. Aquí parece detenerse el tiempo mediante una melodía dulce y ensoñadora en la cuerda y las maderas, que representa el ideal de paz y sosiego navideños. En esta categoría entraría, sin duda, el aria para alto “Schlafe, mein Liebster, geniesse der Ruh”, una nana sin parangón al Niño Jesús.


Villancico

Ya está el niño en el portal
que nació en la porteria,
San José tiene taller,
y es la portera Maria.

Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el niño sabelotodo
está esperando en la cuna.

Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.

Que se acerquen los pastores
que me divierten un rato
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.

Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los reyes magos
que les tengo que escribir.
GLORIA FUERTES
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