LOS DICTADORES
Los Dictadores
Ha quedado un olor entre los cañaverales:
una mezcla de sangre y cuerpo, un penetrante
pétalo nauseabundo.
Entre los cocoteros las tumbas están llenas
de huesos demolidos, de estertores callados.
El delicado sátrapa conversa
con copas, cuellos y cordones de oro.
El pequeño palacio brilla como un reloj
y las rápidas risas enguatadas
atraviesan a veces los pasillos
y se reúnen a las voces muertas
y a las bocas azules frescamente enterradas.
El llanto está escondido como una planta
cuya semilla cae sin cesar sobre el suelo
y hace crecer sin luz las grandes hojas ciegas.
El odio se ha formado escama a escama,
golpe a golpe, en el agua terrible del pantano
con un hocico lleno de légamo y silencio.
Canto General (1950) P.NERUDA
Pinochet y Franco
Es tan obvio comparar las afinidades biográficas, biológicas e ideológicas de dos mediocres figuras de cuartel aunque trascendentes representantes de la historia universal de la infamia, obligar a tu memoria a algo tan desagradable como recordar el inacabable dolor, ira y frustración que estos dos asesinos de uniforme causaron a tanta gente y durante tanto tiempo. Pinochet idolatra a Franco. Normal. Su turbio personaje es un clónico del impresentable dictador con bigotito. A su vez Franco se fascinaba con el otro enano Hitler. Y no olvidaremos a Perón que acogió a los nazis fugitivos.

Los dos fueron militares con prestigio que prometieron lealtad a un gobierno democrático legitimado por los votos de la mayoría de los ciudadanos y traicionaron a sangre y fuego su juramento, su disciplina (qué escalofrío me provoca esa cosa tan ancestral de la "disciplina militar"), la sagrada profesionalidad. No puedo admitir esa falacia tan socorrida de que lo hicieron para salvar a la patria (¿qué patria?, ¿;la suya, la de los ricos, la que habían decidido las humilladas y despreciadas urnas?), pero tengo claro que ansiaban el Poder, sus golosos atributos y perpetuarse en él.


SERES MISERABLES
Además de sus ridículos bigotes, les une su voz entre aflautada y de eunuco, su lamentable oratoria, su arrogante incultura y su aversión a todo lo que oliera a racionalidad, su aversión a los pecadores placeres de la carne, su religiosidad de meapilas, su implacabilidad con el enemigo, con el débil, con el vencido e incluso con cualquier colega que pudiera hacerles ligera o poderosa sombra, su pragmática desconfianza hacia todo y hacia todos, su estratégico cierre de ojos ante el enriquecimemiento excesivo de sus familias y de sus allegados, su despiadado oportunismo al decretar leyes que conformaran a las clases medias y favorecieran a la oligarquía a costa de la más espantosa miseria de los que no poseían casi nada.
Uno de los más notables asesinos del siglo murió en su cama y rodeado de bovina veneración pública. El otro aparentó que se retiraba, pero siguió controlando su imperio con las armas desde su disfraz de senador vitalicio. Nunca será juzgado ni condenado. Los villanos sólo pagan sus culpas en las malas ficciones, en las películas mentirosas. ¡Qué vergüenza colectiva la impunidad de estos dos miserables, de estos seres mezquinamente vulgares que provocaron barbaries tan inolvidables a la población civil!
Ha quedado un olor entre los cañaverales:
una mezcla de sangre y cuerpo, un penetrante
pétalo nauseabundo.
Entre los cocoteros las tumbas están llenas
de huesos demolidos, de estertores callados.
El delicado sátrapa conversa
con copas, cuellos y cordones de oro.
El pequeño palacio brilla como un reloj
y las rápidas risas enguatadas
atraviesan a veces los pasillos
y se reúnen a las voces muertas
y a las bocas azules frescamente enterradas.
El llanto está escondido como una planta
cuya semilla cae sin cesar sobre el suelo
y hace crecer sin luz las grandes hojas ciegas.
El odio se ha formado escama a escama,
golpe a golpe, en el agua terrible del pantano
con un hocico lleno de légamo y silencio.
Canto General (1950) P.NERUDA
Pinochet y Franco
Es tan obvio comparar las afinidades biográficas, biológicas e ideológicas de dos mediocres figuras de cuartel aunque trascendentes representantes de la historia universal de la infamia, obligar a tu memoria a algo tan desagradable como recordar el inacabable dolor, ira y frustración que estos dos asesinos de uniforme causaron a tanta gente y durante tanto tiempo. Pinochet idolatra a Franco. Normal. Su turbio personaje es un clónico del impresentable dictador con bigotito. A su vez Franco se fascinaba con el otro enano Hitler. Y no olvidaremos a Perón que acogió a los nazis fugitivos.

Los dos fueron militares con prestigio que prometieron lealtad a un gobierno democrático legitimado por los votos de la mayoría de los ciudadanos y traicionaron a sangre y fuego su juramento, su disciplina (qué escalofrío me provoca esa cosa tan ancestral de la "disciplina militar"), la sagrada profesionalidad. No puedo admitir esa falacia tan socorrida de que lo hicieron para salvar a la patria (¿qué patria?, ¿;la suya, la de los ricos, la que habían decidido las humilladas y despreciadas urnas?), pero tengo claro que ansiaban el Poder, sus golosos atributos y perpetuarse en él.


SERES MISERABLES
Además de sus ridículos bigotes, les une su voz entre aflautada y de eunuco, su lamentable oratoria, su arrogante incultura y su aversión a todo lo que oliera a racionalidad, su aversión a los pecadores placeres de la carne, su religiosidad de meapilas, su implacabilidad con el enemigo, con el débil, con el vencido e incluso con cualquier colega que pudiera hacerles ligera o poderosa sombra, su pragmática desconfianza hacia todo y hacia todos, su estratégico cierre de ojos ante el enriquecimemiento excesivo de sus familias y de sus allegados, su despiadado oportunismo al decretar leyes que conformaran a las clases medias y favorecieran a la oligarquía a costa de la más espantosa miseria de los que no poseían casi nada.
Uno de los más notables asesinos del siglo murió en su cama y rodeado de bovina veneración pública. El otro aparentó que se retiraba, pero siguió controlando su imperio con las armas desde su disfraz de senador vitalicio. Nunca será juzgado ni condenado. Los villanos sólo pagan sus culpas en las malas ficciones, en las películas mentirosas. ¡Qué vergüenza colectiva la impunidad de estos dos miserables, de estos seres mezquinamente vulgares que provocaron barbaries tan inolvidables a la población civil!
Comentario:
Que pena me das solo con leer la mierda que escribes...Eres patético, acaso el totalitarismo comunista de Cuba en manos del comandante Fidel Castro es mejor?¿Es mejor el comunismo? esa es la mierda de libertad...A otro con esas gilipolleces. En España el resultado de la atrocidad del frente popular y su persecución religiosa, tubo como resultado un alzamiento, para pararlo. La culpa de "los Dictadores" la tenéis vosotros con vuestra falsas libertades.
El comunismo casposo ya no tiene razon de ser. Acaso acabaríamos todos "amando al lider sobre todas las cosas" o como en Cuba...o como en la roja china, o como en corea....
Siempre la izquierda extrema y sus mierdas de revolución libertaria...
Asco y asco y mas asco
El comunismo casposo ya no tiene razon de ser. Acaso acabaríamos todos "amando al lider sobre todas las cosas" o como en Cuba...o como en la roja china, o como en corea....
Siempre la izquierda extrema y sus mierdas de revolución libertaria...
Asco y asco y mas asco





