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在台灣的生活
¿qué es el pasado si no aquello que elegimos recordar?
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6. El encuentro
Recogí las maletas y empecé a caminar por el pasillo. Al fondo se veía a la gente esperando. Algunos con carteles y nombres en chino. Yo no sabía a donde mirar, pero no hizo falta buscar mucho, en cuanto él me vio vino hacia mí. Para él era más fácil, creo que era la única chica occidental que iba en ese vuelo.
Me sorprendió lo diferente que estaba, tenía el pelo liso, -la verdad le favorecía más que con permanente-. Por lo visto se lo había hecho una chica peluquera del grupo de los españoles con los que salían cuando estuvo en España. Y al crecerle el pelo pues volvía a tenerlo liso, como en realidad era su pelo originalmente.
No me saludó de ningún modo, solo me hizo señas para que le siguiera hasta un taxi que estaba esperando en la puerta. Subimos al taxi. Yo aún estaba algo aturdida, le pregunté que si el taxi nos llevaría a su casa.
-¿Taxi tu casa?, Me había acostumbrado a hablar con él en lo que en España decían a lo indio. Había aprendido a hablar algo de español, pero sin conjugar los verbos.
-no, hotel. Me respondió
-¿Hotel?, ¿por qué teníamos que ir a un hotel?, no íbamos a su casa, que extraño. Iba hablando con el taxista, sobre mí. Se que era sobre mí porque el taxista conducía y me miraba de vez en cuando y luego sonreía. A mi no me hacía gracia. Me daba igual, había llegado hasta allí y no pensaba echar a correr, seguiría adelante con todas las consecuencias. Llegamos al hotel, mi mayor intriga era si él también se quedaba en el hotel y por supuesto en caso de quedarse, si pensaba compartir habitación conmigo.
Enseguida salí de dudas. Una habitación para dos, eso es lo que había y una sola cama. Uuuffff me estaba poniendo mala por momentos. Primero me dio un dolor de cabeza horrible. Creo que me quedé pálida, porque él sacó una botella de la nevera con un elixir chino.
Me lo bebí y sabía a hostias en vinagre.
-¿tu bien? Me preguntó
-¿tu casa donde? Le pregunté yo
-mañana fly casa, no aquí, -hizo un gesto con la mano imitando el avión-.
Vaya había salido el 6 de enero de mi ciudad, estamos a 8 de enero y aún no había llegado a mi destino. Claro él no vivía en la capital y ya era de noche por lo que no había vuelos hasta el día siguiente. Este era el motivo de que tuviéramos que pasar la noche en un hotel.
Creo que ya había tenido bastantes emociones, estaba rendida y preocupada por el hecho de que solo hubiera una cama.
Al menos me respetaba, se daba cuenta de que me apartaba y me decía,........
-no problem,............ ya married.
-¿ya married?, -no, no, le decía yo. Ahora no married.
Lo que quería decirme es que era igual que si estuviéramos casados que ya podíamos tener relaciones, que no había que esperar. Y lo que quería yo era alargarlo cuanto más mejor. Me daba pánico hacer el amor con él. En realidad me daría con cualquiera.
Mis amigas me habían contado muchas cosas sobre eso, que si la primera vez se sangraba, que si hacía daño etc. Y la verdad no me apetecía probarlo, era uno de los motivos por los que había llevado las pastillas. Me acurruqué contra el lado de la pared dándole la espalda y no me moví de allí, por suerte él ni siquiera se acercó.
Se acostó al lado mío pero sin tocarme. Me costó dormir a pesar de lo cansada que estaba.
Al día siguiente tomamos un avión para Makung, la capital del archipiélago de Pescadores (nombre portugués), llamado en realidad 澎湖 Peng-hu en chino.
Cincuenta minutos de vuelo para llegar a la isla, una vez allí tomamos un taxi. Se me estaba haciendo eterno, pero bueno supuse que ya faltaba poco.
Iba mirando por la ventana del taxi los sitios por donde pasábamos, el paisaje no me parecía nada alentador. Las casas me parecían horribles. Bloques cuadrados de cemento. Cuando veía un sitio que me gustaba un poco más, le preguntaba……… ¿aquí? ¿Ya? Y el me decía: -no, poco (que faltaba poco).
Pasamos dos puentes que unían islas y un montón de aldeas, por fin llegamos después de cuarenta y cinco minutos en el taxi.
La aldea de 外垵 Wai-an estaba situada en la isla de 西屿 (Hsi-yu). 外垵(Wai-an), era la última aldea de esta isla. Más allá no había nada, excepto el mar.
Las casas eran igual que las que había visto por la ventana del taxi. Bajamos por un callejón y al fondo se podía ver un tejado típico. Hasta entonces yo nunca había visto un templo chino, -pensé que quizá esa fuera su casa-. Nos dirigíamos en esa dirección y soñar no cuesta. Me gustaba como casa, era diferente a las otras tan feas.
Pero el tejado del templo que veía, solo era el paisaje que vería todas las mañanas, daba justo al frente de su casa.


puerta principal de la casa

Ventana de la derecha, la que sería nuestra habitación, ventana de la izquierda la habitación de mi suegro.

Su familia vino a recibirme sonriente y empezaron las presentaciones. Primero mama y papa y luego el resto.
Cada vez que me nombraba a uno, estos hacían un pequeño gesto de agachar la cabeza.
Me perecía que todos se llamaban igual. Había unos cuantos “susu”, “meimei”, “titi”, “ahí”, etc, pensaba que eran sus nombres, pero en realidad me estaba presentando por el parentesco. Y es que en China no se puede llamar por el nombre, es de mala educación. A la familia se le llama por la relación que se tiene con ella. Y así más tarde sabría que,
Aku, era el tío (hermano de su madre)
Akin, era la tía (esposa del hermano de su madre)
Ahí, la tía (hermana de su madre)
Atiun, era el tio (esposo de la hermana de su madre)
Coco, era el hermano mayor (si era primo mayor también se le decía koko)
chiechie, era la hermana mayor.
meimei = hermana pequeña (igual para las primas pequeñas)
titi = hermano pequeño
Y demás……
(*) las pronunciaciones no se corresponden con ningún sistema fonético existente, las pongo según suenan en español y como se decían en la aldea, que varía respecto al resto de china, ya que allí hablaban dialecto.
Esto de los parentescos, no era tan fácil como aquí. Cada uno ocupaba un lugar determinado en la familia y solo con decir el parentesco ya se podía saber si era por parte de padre o de madre, mayor o menor.
Me miraban y hablaban, me sonreían y yo les devolvía la sonrisa.
La casa era de sus padres. Él tenía dos hermanos menores y una hermana menor. Este matrimonio era algo que todos deseaban, por un lado estaba la posibilidad de por fin realizar el sueño de sus padres, tener un nieto varón y por otro el resto de los hermanos tendría vía libre para casarse si querían, sin restricciones de no poder hacerlo porque su hermano mayor aún seguía soltero. La tradición decía que hasta que el primogénito, en este caso Tony, no se casara el resto de los hermanos tampoco podría hacerlo. Y a ellos les gustaba seguir todo tipo de tradiciones.
Me llevé una desilusión, no sé porque pensé que el viviría solo. Creía que con veintiocho años ya tendría su propia casa y una vida más o menos estable. Claro que en aquel entonces veintiocho años me parecían muchos. Al menos en la casa solo viviríamos sus padres, él y yo. El segundo hermano se pasaba el día yendo de la ceca a la meca, por lo que apenas estaba. El tercer hermano era militar, así que vivía en 马公 (Makong), la capital de Peng-Hu. Éste, solo venía en las vacaciones y fiestas. Su hermana vivía y trabajaba en 高雄 (kauhsiung). La segunda ciudad más importante después de Taipei. Situada en la isla de Taiwán, a media hora en avión o cinco horas en barco. Por lo que sus visitas tampoco eran muy frecuetes.
Me enseñaron la que sería “nuestra habitación”, la habían comprado expresamente para mí, (yo entonces no lo sabía). Una cama de matrimonio enorme, con un nórdico rosa fusia y dos almohadas con las fundas haciendo juego. No utilizaban sábanas, encima del colchón iba una especie de edredón fino con volante alrededor, que caía hasta el suelo tapando el canapé. En verano ponían encima de eso una esterilla, por el calor para estar más fresquitos.
Al lado de la cama había un tocador con espejo, y era la única habitación de la casa que estaba empapelada con un papel de color blanco con relieves. Con el tiempo supe que la habían empapelado pensando que a mi me gustaría así. Yo terminaría por arrancar todo el papel. Odiaba que las cucarachas se colaran entre el papel y la pared y escuchar el ruido que hacían al caminar por dentro. No verlas y no saber cuantas habría y solo poder escucharlas, me exasperaba. .
Todos hablaban de la habitación. Por la forma en que miraban y tocaban todo y por sus gestos se notaba que les gustaba como había quedado. A mi me daba igual, me parecía una habitación normal y corriente. Además tampoco entendía porque todo el mundo entraba a mirarla. Lo que no me daba igual era que si yo iba a dormir ahí, se sentaran en mi cama. Siempre fui muy repugnante para esas cosas. En España nunca permitía que se sentaran en mi cama y dejaran la marca de haberse sentado. Tuve que aprender a compartirlo todo, acostumbrarme a que todo era de todos y a no tener ningún tipo de intimidad.
Los primeros días me dediqué a observar. El desayuno solía ser a las cinco de la mañana y yo me levantaba sobre las once. Ósea que llegaba a tiempo para la comida del mediodía. Aunque lo que comían no me hacía mucha ilusión, así que como que me daba igual. La cena era a las seis de la tarde y sobre las ocho de la noche a dormir que había que madrugar al día siguiente, claro que yo iba a mi bola. Pasaba de los horarios de ellos y comía mal.
Eso de que todos metiéramos los palillos,-(otro de los problemas de comer, no existían tenedores)- y la cuchara en los mismo platos me daba algo de asquito.
En cuanto al sexo no había mucho problema, él había aceptado a posponerlo hasta que estuviéramos casados. Así que la única preocupación era la fecha de la boda, cuanto más lejana mejor. Pero fue al contrario, porque en un principio la fecha establecida era el nueve de febrero, coincidiendo con el Año Nuevo chino de ese año.
Sin embargo, su madre había consultado algo así como el oráculo y cambiaron la fecha para el veinticinco de enero. Yo veía como los acontecimientos se avecinaban y no había vuelta atrás.


karaoke del pueblo


el pueblo de wai-an


vista del pueblo
 
Comentario:
...... diablos ......

Ke kojones para hacer eso.
espero leer tu sigueinte post, esto esta interesante
No