30. No soporto a los franceses
Caminaba por los pasillos del aeropuerto de Paris, ya tenía mi tarjeta de embarque e iba en busca de la puerta de embarque.
Cuando de frente me viene un hombre, me enseña una identificación y me pide que le muestre mi pasaporte. Por lo visto era detective.
-¿qué ocurre? Le digo mientras busco mi pasaporte.
-nada, es solo una investigación, buscamos drogas.
-¿drogas? ¿Estaban locos o qué?, con la cara de santa que yo tenía.
Después de hojear mi pasaporte, le llaman la atención los sellos de entrada y salida de Taiwán.
-¿Para que fue a Taiwán? me pregunta.
-mi marido es de allí, le respondo. Me pide que le acompañe.
Pensé,- no puede estar pasándome esto-, después de casi 20 horas de vuelo me detienen en Paris para ver si llevo drogas. ¡¡¡Increíble!!!
Llegamos a un sitio apartado donde había dos hombres, estos vestidos de policía. Uno de ellos me agarra el bolso y le da la vuelta zarandeándolo para sacar todo su contenido.
Todas mis cosas se desparraman encima de una repisa, algunas rebotan y caen al suelo.
Les miro con odio, ellos me miran con desprecio.
Sostienen en sus manos los objetos de oro y me preguntan por ellos. Les digo que son regalos que me han hecho en Taiwán. Cuchichean entre ellos.
Puede recoger todas sus cosas e irse, me dicen.
Ni una disculpa, más bien todo lo contrario, se quedaron allí de pie, cruzados de brazos mirando mientras yo recogía todas las cosas que ellos habían tirado de mala manera.
Después de este percance decidí no volver nunca mas a viajar con Airfrance, ni haciendo escala en Paris.
El avión a Madrid salió a tiempo, llegué al aeropuerto y me dirigí a la cinta trasportadora de equipajes. Estaba viendo ya salir mis maletas, cuando veo a mi madre venir corriendo mientras dice mi nombre.
Detrás de ella un guardia la perseguía diciendo:
-¡¡Señora!! No puede pasar, ¿Dónde va?
Mi madre ya había llegado hasta donde estaba yo.
-Mire, esta es mi hija, ¿no ve que está embarazada y que ella no puede coger peso?, he entrado para ayudarle con las maletas.-.Yo no sabía donde meterme, miré a otro lado mientras ellos hablaban.
Pero señora no se puede pasar así como así, debería haber hablado conmigo en la puerta.
Al final el hombre la dejó y mi madre se quedó mirándome, con cara de pena.
Pero vaya, que mala pintas tienes, y ¿que ropa es esa?.
En Taiwán hacía calor por lo que no había ropa de invierno, así que llevaba un jersey de manga larga debajo de un vestido de verano escotado.
Ahora lo pienso y debería tener una pinta súper ridícula, pero la verdad es que me daba igual.
Salimos y afuera estaba mi hermana y mi cuñado que habían venido en coche a recogerme.
El viaje en coche hasta Asturias fue agotador. Lo pasé bastante mal e incluso tuvimos que parar porque no podía aguantar, era la primera vez que me mareaba en coche. Supongo que por el embarazo.
Cuando de frente me viene un hombre, me enseña una identificación y me pide que le muestre mi pasaporte. Por lo visto era detective.
-¿qué ocurre? Le digo mientras busco mi pasaporte.
-nada, es solo una investigación, buscamos drogas.
-¿drogas? ¿Estaban locos o qué?, con la cara de santa que yo tenía.
Después de hojear mi pasaporte, le llaman la atención los sellos de entrada y salida de Taiwán.
-¿Para que fue a Taiwán? me pregunta.
-mi marido es de allí, le respondo. Me pide que le acompañe.
Pensé,- no puede estar pasándome esto-, después de casi 20 horas de vuelo me detienen en Paris para ver si llevo drogas. ¡¡¡Increíble!!!
Llegamos a un sitio apartado donde había dos hombres, estos vestidos de policía. Uno de ellos me agarra el bolso y le da la vuelta zarandeándolo para sacar todo su contenido.
Todas mis cosas se desparraman encima de una repisa, algunas rebotan y caen al suelo.
Les miro con odio, ellos me miran con desprecio.
Sostienen en sus manos los objetos de oro y me preguntan por ellos. Les digo que son regalos que me han hecho en Taiwán. Cuchichean entre ellos.
Puede recoger todas sus cosas e irse, me dicen.
Ni una disculpa, más bien todo lo contrario, se quedaron allí de pie, cruzados de brazos mirando mientras yo recogía todas las cosas que ellos habían tirado de mala manera.
Después de este percance decidí no volver nunca mas a viajar con Airfrance, ni haciendo escala en Paris.
El avión a Madrid salió a tiempo, llegué al aeropuerto y me dirigí a la cinta trasportadora de equipajes. Estaba viendo ya salir mis maletas, cuando veo a mi madre venir corriendo mientras dice mi nombre.
Detrás de ella un guardia la perseguía diciendo:
-¡¡Señora!! No puede pasar, ¿Dónde va?
Mi madre ya había llegado hasta donde estaba yo.
-Mire, esta es mi hija, ¿no ve que está embarazada y que ella no puede coger peso?, he entrado para ayudarle con las maletas.-.Yo no sabía donde meterme, miré a otro lado mientras ellos hablaban.
Pero señora no se puede pasar así como así, debería haber hablado conmigo en la puerta.
Al final el hombre la dejó y mi madre se quedó mirándome, con cara de pena.
Pero vaya, que mala pintas tienes, y ¿que ropa es esa?.
En Taiwán hacía calor por lo que no había ropa de invierno, así que llevaba un jersey de manga larga debajo de un vestido de verano escotado.
Ahora lo pienso y debería tener una pinta súper ridícula, pero la verdad es que me daba igual.
Salimos y afuera estaba mi hermana y mi cuñado que habían venido en coche a recogerme.
El viaje en coche hasta Asturias fue agotador. Lo pasé bastante mal e incluso tuvimos que parar porque no podía aguantar, era la primera vez que me mareaba en coche. Supongo que por el embarazo.
Comentario:
Cuando leía lo de que te habían detenido en el aeropuerto... casi me da algo. Uf! Como mínimo, ya que se equivocaron, podrían haberse disculpado. Que uno/a es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Al final, todo quedo en una anécdota desagradable pero, supongo que podía haber sido peor.
Me encanta seguir tu historia.
Al final, todo quedo en una anécdota desagradable pero, supongo que podía haber sido peor.
Me encanta seguir tu historia.
Comentario:
Joer que majos los detectives franceses.. y mas con una embarazada. Pa escupillos a todos de verdad
Besazos
Besazos






