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在台灣的生活
¿qué es el pasado si no aquello que elegimos recordar?
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Sindicación
 
2. La pedida de mano
Me quedé pensando sobre lo que me acababa de pedir. Ir a Taiwán. ¿Y dónde estaba Taiwán?, ni idea, era algún lugar de China. Pero hasta entonces yo jamás había oído hablar de ese sitio.
-Taiwán, musité yo. Ok, no problem, yo ir Taiwán, le respondí.
Era mi oportunidad de cambiar de vida. No, no estaba enamorada, pero que importaba, yo estaba convencida de que él era buena persona, que mas podía pedir en un hombre. Además no tenía por que casarme con él. Iría y una vez allí decidiría lo que haría. Era mi oportunidad de cambiar mi vida, mi destino, de empezar una nueva vida lejos, por mi misma, dejando atrás todo el pasado.
Entonces él me despertó. Me dijo no sé que de que tenía que pedirle a mi madre mi mano, costumbres chinas o algo así.
-yo habla mama tuya, tu con mi married.
Me apetecía decirle que no era buena idea, ¿cómo le iba él a decir a mi madre que quería casarse conmigo? ¿Además de que serviría? Pero él insistía, así que lo llevé a casa. Al fin y al cabo tal y como hablaba, había muy pocas probabilidades de que le entendiera y en el caso de que le entendiera, podría ver su reacción ante el tema.
Lo llevé a casa, mi madre muy atenta con las visitas le ofreció un café. Yo le daba codazos, -venga pídesela, suéltaselo y vámonos-. (Eso es lo que querían decir mis codazos).
Pero no debió entenderlos porque no dijo ni "mu". Se tomó el café y nos fuimos igual que vinimos o peor, porque mi madre se preguntaba a que coño había yo llevado a casa a un chino.
Pero cosas mas raras pasan en la vida, seguro que se dijo…"mi hija que tiene muy buenos modales y es muy hospitalaria”. En realidad mi madre no pensaba que yo tuviera nada que ver con él y se imaginó que era uno de los chinos que había conocido mi hermana, pero ni por asomo pensaba que lo había llevado porque me había pedido en matrimonio.
Nos conocíamos hacía unas dos semanas. Me había regalado un reloj, (para que no llegara tarde a mis citas con él imagino). Habíamos charlado, paseado, y hasta me había pedido en matrimonio. Aunque a mi madre le tenía miedo, me lo confesó después de intentar pedirle mi mano sin éxito.
Se iba, pero me recordó nuestro acuerdo matrimonial y había pensado en todo. Me dio 100 dólares americanos para que me sacara el pasaporte y un visado. Dijo que me escribiría y me mandaría el billete.
¡¡¡Genial!!! Esperaría su carta e intentaría mirar algún mapa para saber a donde me iba. Y esa fue nuestra despedida.
Tendría que decirle a mi madre nuestros planes. No sé como se lo tomaría, pero al fin y al cabo yo era mayor de edad. Y se supone que a esa edad puedes hacer lo que te da la gana. Ya se es adulto, -¿O no?-
Después de que se fuera, me quedó alguna duda de que todo aquello hubiera pasado. Pero tenía los 100 dólares y alguna foto que nos habíamos sacado, así que no lo había soñado.
Aunque cuando se lo conté a mi madre, ella insistía en que no le debí entender bien y que era imposible que volviera a saber de él.
 
Comentario:
llegue a tu blog porque estaba buscando informacin de la mancha mongolica y derrpente me encuentro leyendo esta tremenda historia, que a confesarte es raro que uan lectura me atraiga y aqui estoy pegada al monitor... apenas empiezo tu historia y es mas que increible...en hora buena...saludos desde tijuana, méxico...pd.
 
Comentario:
Hola! He seguido un link desde la página de SinoHispania (http://sinohispania.metropoliglobal.com/) y estoy leyendo tu historia que me parece tan increible como interesantísima!!!

X'D que bueno
 
Comentario:
La historia es preciosa. Que conste que he empezado desde el principio.

Lo má curioso es la manera en que en apenas dos semanas ya te pide el matrimonio, se va y te deja el dinero. Me recuerda mucho a las historias de amor del cine clásico (tal vez Casablanca, ¿no?).

Irse a un país extranjero, con alguien que no conoces y sin saber muy bien lo que pasará.

Eso está bien. Algún día lo probaré
No