Melocotoncito final.
Taotailang decidió ir en busca de los monstruos para exterminarlos. Sus papis estaban muy preocupados, pero viendo que ya se había convertido en todo un hombrecito y además superfuerte, vamos que ni Popeye, pues le dejaron ir. No sin antes darle unas albóndigas de arroz glutinoso por si le entraba las ganas de papear.
Por el camino en su búsqueda de los maléficos se encontró con un perrillo hambriento, que le mendigó algo que llevar a la boca. Y Taotailang después de pensárselo dos veces se dijo, -por una albondiguilla que le de no me va a pasar nada. Así que el perrito agradecido le siguió como un fiel esclavo.
Un poco más palante, se topo con un mono, que le dijo, - ya sé que el perro te sigue porque le has dado una albóndiga de esas que te quitan el hambre para una semana. Así que si me das otra a mí, te seguiré al fin del mundo. Dicho y hecho, se tomo su albóndiga de arroz y le dio una fuerza increíble.
Iba Taotailang tan contento con el perro y el mono, cuando se encuentra con un gallo, el cual por supuesto también pasaba hambre y rogó a Taotailan por aquel arroz milagroso. Y Taotailang se lo dio, y se dijo, -si sigo así voy a tener todo un ejercito, -una albondiguilla un soldadillo. No está mal.
Los tres se pillaron un barco que les prestó un pescador y se fueron a la isla donde estaban los malos e iniciaron una batalla en la que lucharon con gran valentía. El perro mordiendo, el mono arañando y el gallo picoteándoles. Taotailang se tomó una albóndiga también y le sus fuerzas se incrementaron al máximo.
Los diablos se rindieron al ver que no tenían nada que hacer contra semejantes contrincantes, pidiendo perdón y prometiendo no volver a hacer más fechorías.
Y de esta manera Taotailang se convirtió en un héroe y al regresar el jefe de sitio, estaba tan contento que le regalo una pasta gansa. La cual como Taotailang era muy bueno repartió entre los pobrecitos del lugar y el jefazo conmovido le ofreció la mano de su hija. Claro que Taotailang ante todo era un buen hijo por lo que primero tendría que preguntar a sus papis si le dejaban casarse. Estos a su vez no se lo podían creer de la alegría que llevaban en el cuerpo al enterarse de todo lo acontecido. Por lo que todo terminó bien. A la hija ni Dios le preguntó, se supone que como era mujer tenía que decir a todo que si, por lo que vivieron muy felices y comieron muchos melocotones.
PD:Ya sé que no esta contada en plan oriental, pero ya sabéis al que no le guste mi versión que se lea la versión china. Al final la trama es la misma que es lo que cuenta.
Por el camino en su búsqueda de los maléficos se encontró con un perrillo hambriento, que le mendigó algo que llevar a la boca. Y Taotailang después de pensárselo dos veces se dijo, -por una albondiguilla que le de no me va a pasar nada. Así que el perrito agradecido le siguió como un fiel esclavo.
Un poco más palante, se topo con un mono, que le dijo, - ya sé que el perro te sigue porque le has dado una albóndiga de esas que te quitan el hambre para una semana. Así que si me das otra a mí, te seguiré al fin del mundo. Dicho y hecho, se tomo su albóndiga de arroz y le dio una fuerza increíble.
Iba Taotailang tan contento con el perro y el mono, cuando se encuentra con un gallo, el cual por supuesto también pasaba hambre y rogó a Taotailan por aquel arroz milagroso. Y Taotailang se lo dio, y se dijo, -si sigo así voy a tener todo un ejercito, -una albondiguilla un soldadillo. No está mal.
Los tres se pillaron un barco que les prestó un pescador y se fueron a la isla donde estaban los malos e iniciaron una batalla en la que lucharon con gran valentía. El perro mordiendo, el mono arañando y el gallo picoteándoles. Taotailang se tomó una albóndiga también y le sus fuerzas se incrementaron al máximo.
Los diablos se rindieron al ver que no tenían nada que hacer contra semejantes contrincantes, pidiendo perdón y prometiendo no volver a hacer más fechorías.
Y de esta manera Taotailang se convirtió en un héroe y al regresar el jefe de sitio, estaba tan contento que le regalo una pasta gansa. La cual como Taotailang era muy bueno repartió entre los pobrecitos del lugar y el jefazo conmovido le ofreció la mano de su hija. Claro que Taotailang ante todo era un buen hijo por lo que primero tendría que preguntar a sus papis si le dejaban casarse. Estos a su vez no se lo podían creer de la alegría que llevaban en el cuerpo al enterarse de todo lo acontecido. Por lo que todo terminó bien. A la hija ni Dios le preguntó, se supone que como era mujer tenía que decir a todo que si, por lo que vivieron muy felices y comieron muchos melocotones.
PD:Ya sé que no esta contada en plan oriental, pero ya sabéis al que no le guste mi versión que se lea la versión china. Al final la trama es la misma que es lo que cuenta.
Comentario:
jop q pasada!! me ha encantado :)
besitos salados de CHOI
besitos salados de CHOI
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He recuperado la sana costumbre de visitarte y una vez mas me has deleitado con palabras, que bonito.un beso
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Perfecto, me quedo con tu versión que al final es como tú dices, es lo mismo, aunque eso sí, seguro que en la versión china no hay reivindicación a favor del papel de la mujer en ciertas decisiones como la de casarse, jeje, siempre dando la nota revolucionaria, como tiene que ser. Me ha encantado. Sigo con tu historia...
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jo qué cuento más bonito!!! y sobre me gusta como lo cuentasssssssss!! jejeje
un saludín
un saludín
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Pues me gusta mucho más tu estilo :) yo tuve de pequeña un libro de cuentos asiáticos. Recuerdo uno que debía ser de algún archipiélago (¿quién sabe si era hawaiano?) y que cada vez que lo leía me hacía llorar a moco tendido. Pero era una leyenda diferente.
Las leyendas de héroes me aburren, por eso me gusta mucho más tu toque personal, que le da mucha más vidilla
Besotes :)
Las leyendas de héroes me aburren, por eso me gusta mucho más tu toque personal, que le da mucha más vidilla
Besotes :)
Comentario:
Muy bonito el cuento..! Es curioso como se parecen los cuentos antiguos entre sí, vengan de donde vengan.
Y nunca las mujeres por más princesas que sean tienen voz ni voto. Bueno, seamos justos; casi nunca.
Un besote
Y nunca las mujeres por más princesas que sean tienen voz ni voto. Bueno, seamos justos; casi nunca.
Un besote
Comentario:
Me recuerda a los cuentos de las mil y una noche. Son todos muy parecidos. Pero lo mejor es el tramo final donde me da no se qué a que es de tu propia cosecha... ¿A que sí? Las mujeres, como siempre, a callar y otorgar... a ver si las cosas van cambiando de una vez en todas las culturas, hombre...
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No me ha quedado claro si los animales fueron los padrinos de boda pero sospecho que Asterix y Obelix se perdieron en algún fascículo de su colección por China y revelaron la receta de cierta pócima secreta a los padres del pequeño Taotailang, la historia nunca deja de sorprendernos. Un beso. Lucía.
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Es muy graciosa tal y como la has contado, muy lejana al estilo oriental, pero muy graciosa. Sería estupendo poder oirtela contar de viva voz...
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Me ha gustado la parte de, ni dios prefunta a la hija.. lo que é é
Mola la fabula, sobre todo las bolitas de arroz que parecen espinacas de popeye!!!
Mola la fabula, sobre todo las bolitas de arroz que parecen espinacas de popeye!!!






