75. Papa y Mama.
Mi suegro era un hombre respetado y admirado, era profesor de la escuela de primaria.
Profesor allí significaba la persona en la que depositabas tu confianza para que educara a tu hijo. Si tu hijo adquiría conocimientos y se hacía un hombre de provecho era en parte gracias al profesor.

Él amaba su profesión y se sentía orgulloso. Cuando caminaba por el pueblo todos inclinaban respetuosamente la cabeza para saludarle con una sonrisa.
La escuela estaba a diez minutos caminando desde casa, pero él iba en vespa. Según decía no podía caminar mucho porque había sufrido una operación en los pies, y estos le dolían cuando caminaba por largo tiempo. Volvía a la hora de comer y después de echar una siesta cogía la moto para volver a la escuela.
Mi suegra decía que lo de los pies había sido por saltar desde un muro cuando escapaba de una redada en una casa. Una redada para pillarles en el juego y las apuestas que se realizaban en dicha casa y que estaban prohibidas. Y que por eso desde entonces odiaba el juego y no permitía que se jugara en casa, exceptuando en la fiesta del Año Nuevo chino.
Mi suegro negaba esta versión de mi suegra. –tu madre solo dice tonterías no le hagas caso, me decía.
Estaba muy contento con su rutina y muy orgulloso de su nieto, al cuál paseaba en la vespa cuando tenía ocasión, llevándolo para que lo vieran todos sus conocidos.

En las noches calurosas, sacaba un sillón de mimbre fuera de casa. Lo colocaba justo fuera de la puerta, mirando hacia el televisor que se encontraba enfrente de la puerta.
Yo me sentaba en la misma puerta, en el único escalón que existía para entrar en casa.
Y así, le acompañaba a ver sus programas favoritos sobre los cuales podíamos luego dialogar.
Empezó a gustarle compartir conmigo, largas charlas sobre la vida y las costumbres. Se fue abriendo y cada vez éramos más amigos. Aunque yo no compartía algunos puntos de vista, los respetaba y aceptaba. Cada vez iba teniéndome más en consideración. Su acercamiento a mi se fue agrandando y me respetaba todo lo que su educación y cultura podía permitírselo o más, si cabe. Sé, que a pesar de ser mujer, no me veía igual que al resto de las mujeres chinas. Yo era extranjera y venía de un país para él extraño y esto hacía que pudiera hablar de cosas interesantes desconocidas para él.
Una de esas noches, sacó una botella de coñac XO. Marca, hasta entonces desconocida para mí, pero muy valorada por ellos. Copa a copa, mano a mano, nos fuimos alegrando. Entonces fue al interior de su habitación y volvió con un acordeón. Se puso allí fuera, frente a la puerta a tocar su acordeón bajo la luna y las estrellas de la noche.
De su acordeón salió una música conocida, era una canción de las que solía cantar mi madre. La tarareé mientras él tocaba.
-¡¡¡¡¡oooooohhhhhhh!!!!! Exclamó con gran sorpresa. ¿En España, también hay esta canción?
-si, es Española, dije yo sin dudarlo y por supuesto sin tener en cuenta si lo era o no.
-cántala otra vez, me dijo.
Volvió a tocar la música para mi tan familiar. Y descubrimos juntos como muchas canciones eran comunes, a pesar de estar nuestros países tan distantes.
Para mí, todas las canciones que conocía y sabía cantar eran españolas, y no sabía que existían versiones en otros idiomas. Y que en realidad, algunas eran traducciones de canciones que ya existían en inglés y viceversa. Y que las canciones en inglés a su vez habían sido traducidas al chino.
Pero a mi suegro le encantaba escucharme cantar la versión española. Así que encontramos una nueva y agradable actividad que realizar juntos en las noches calurosas de verano. Supongo que recordará y añorará esas noches tanto como yo.
Bebiendo coñac XO cantando al ritmo de su acordeón. Entre otras muchas la canción de “bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez, etc……..” Ésta, se la llego a aprender a cantar en español, era una de sus preferidas. Allí, los españoles y latinos, teníamos fama de románticos empedernidos.
Empezó a presentarme a sus amigos, el señor y la señora Hong, que vivían en Makong y de vez en cuando nos llevaba a comer con ellos. De las mujeres que iban, yo era la única que hacía “kanpei”, (vaciar la copa) como los hombres. Mi suegro les contó que me bebía a medias con él una botella de XO. Por lo que no iba a ser menos con los demás. Era, lo que ellos decían una mujer que sabía beber. Saber sabía, pero al principio me agarraba unos pedos de las mezclas de cerveza, licores y demás. Claro que eso también me daba mas chispa para después animarme a cantar en los karaokes.

Mi suegra era una mujer un poco bruta. Su hermano mayor era el director de la escuela y ella también había sido profesora. Provenía de una familia en la que todos eran profesores.
Un día me contó que en realidad ella había estado enamorada de un Pescador. Supongo que platónicamente, porque en realidad nunca habían llegado a ser novios. Era un Pescador pobre y su madre le prohibió salir con él.
Ella merecía algo mejor, un simple pescador no era suficiente, no era un pretendiente adecuado. Entonces llegó mi suegro que era de una isla cercana, era profesor, trabajaban juntos, empezó a tirarle los tejos y su madre dijo que ese era el ideal para ella. Así fue como mi suegra aceptó casarse con él. Era el tipo de pretendiente que agradaba a la familia y por lo tanto a ella. Al tener hijos dejó de ejercer como profesora, para ocuparse de estos, de su marido y de la casa.
Cuando ella salía por el pueblo no le saludaban inclinando la cabeza. Las mujeres se daban gritos unas a otras, en taiwanés.
-¿dónde vas?
-¿dónde voy? A palmarla. ¿qué estás haciendo, tú?
Y todo esto a modo de saludarse simplemente y sin más intención. Pero en plan burro, porque a ella le gustaba ser así. Era de las pocas mujeres de su edad que sabían hablar el mandarín, puesto que había tenido estudios suficientes y había sido profesora. Sin embargo le gustaba más utilizar el taiwanés, seguramente porque era lo que más hablaban el resto de las mujeres.
Yutan se había convertido en el centro de su vida, intentaba cuidarle, complacerle y protegerle, pero con una exageración tal, que a mi me exasperaba.
La compra de Coca-colas para complacerme a mí. Se convirtió en compra de botes y botes de gominolas, para complacer a su nieto. Los dientes de Yutan cada vez estaban peor, así que le amenacé con que si volvía a comprar más gominolas, las tiraría a la basura. Al principio le decía a Yutan que yo era una bruja, que no quería dejarle comer caramelos, pero en el fondo me daba la razón y dejo de hacerlo. Le gustaba el juego y las apuestas, e iba a casas donde se reunían para jugar a escondidas de mi suegro, por la mañana cuando éste estaba en la escuela. Fue la única que me enseño algún juego, no le importaba jugar conmigo sin dinero, solo por pasar el tiempo o por enseñarme algo en lo que yo mostraba interés.
Pero la relación entre mis suegros no era muy buena, se hablaban poco y solo lo necesario. Ella me contaba las cosas que no le gustaban de él y él las que no le gustaban de ella.
Desde que Yutan y yo estábamos en sus vidas, necesitaban comunicarse. Pero en cierto modo nos utilizaban de eslabón entre ambos, dile a papa que………., dile a mama que……..y nunca se hablaban directamente.
Era un matrimonio a la antigua, cuando a veces ella me decía que estaba harta, yo le decía pues pide el divorcio y ya está. -¿qué? ¿Estás loca? Jamás. Un matrimonio es para toda la vida. Además ¡¡si ya soy abuela!!, ¿qué quieres que se ría todo el pueblo de mí? Se me caería la cara de vergüenza. ¿qué hace una abuela divorciada?
-Si yo me llevara mal con tu hijo me divorciaría, le dije toda convencida.
-No digas eso, el divorcio es una deshonra, una vergüenza. Me contestó.
De todas formas ella le amaba, sentía celos cada vez que él iba a la ciudad de Makong y siempre decía, -seguro que se lía con alguna. Si me entero le pongo la maleta en la calle, me decía. A la vez siempre se preocupaba de que hubiera las cosas que a él le gustaban para comer y de tenerlo todo como el quería. Entonces me parecía una contradicción total. Me preguntaba como podía hablar mal de él y luego tratarle tan bien. Pero él hacía algo parecido con ella. Supongo que se habían acostumbrado a vivir el uno con el otro.
Profesor allí significaba la persona en la que depositabas tu confianza para que educara a tu hijo. Si tu hijo adquiría conocimientos y se hacía un hombre de provecho era en parte gracias al profesor.

Él amaba su profesión y se sentía orgulloso. Cuando caminaba por el pueblo todos inclinaban respetuosamente la cabeza para saludarle con una sonrisa.
La escuela estaba a diez minutos caminando desde casa, pero él iba en vespa. Según decía no podía caminar mucho porque había sufrido una operación en los pies, y estos le dolían cuando caminaba por largo tiempo. Volvía a la hora de comer y después de echar una siesta cogía la moto para volver a la escuela.
Mi suegra decía que lo de los pies había sido por saltar desde un muro cuando escapaba de una redada en una casa. Una redada para pillarles en el juego y las apuestas que se realizaban en dicha casa y que estaban prohibidas. Y que por eso desde entonces odiaba el juego y no permitía que se jugara en casa, exceptuando en la fiesta del Año Nuevo chino.
Mi suegro negaba esta versión de mi suegra. –tu madre solo dice tonterías no le hagas caso, me decía.
Estaba muy contento con su rutina y muy orgulloso de su nieto, al cuál paseaba en la vespa cuando tenía ocasión, llevándolo para que lo vieran todos sus conocidos.

En las noches calurosas, sacaba un sillón de mimbre fuera de casa. Lo colocaba justo fuera de la puerta, mirando hacia el televisor que se encontraba enfrente de la puerta.
Yo me sentaba en la misma puerta, en el único escalón que existía para entrar en casa.
Y así, le acompañaba a ver sus programas favoritos sobre los cuales podíamos luego dialogar.
Empezó a gustarle compartir conmigo, largas charlas sobre la vida y las costumbres. Se fue abriendo y cada vez éramos más amigos. Aunque yo no compartía algunos puntos de vista, los respetaba y aceptaba. Cada vez iba teniéndome más en consideración. Su acercamiento a mi se fue agrandando y me respetaba todo lo que su educación y cultura podía permitírselo o más, si cabe. Sé, que a pesar de ser mujer, no me veía igual que al resto de las mujeres chinas. Yo era extranjera y venía de un país para él extraño y esto hacía que pudiera hablar de cosas interesantes desconocidas para él.
Una de esas noches, sacó una botella de coñac XO. Marca, hasta entonces desconocida para mí, pero muy valorada por ellos. Copa a copa, mano a mano, nos fuimos alegrando. Entonces fue al interior de su habitación y volvió con un acordeón. Se puso allí fuera, frente a la puerta a tocar su acordeón bajo la luna y las estrellas de la noche.
De su acordeón salió una música conocida, era una canción de las que solía cantar mi madre. La tarareé mientras él tocaba.
-¡¡¡¡¡oooooohhhhhhh!!!!! Exclamó con gran sorpresa. ¿En España, también hay esta canción?
-si, es Española, dije yo sin dudarlo y por supuesto sin tener en cuenta si lo era o no.
-cántala otra vez, me dijo.
Volvió a tocar la música para mi tan familiar. Y descubrimos juntos como muchas canciones eran comunes, a pesar de estar nuestros países tan distantes.
Para mí, todas las canciones que conocía y sabía cantar eran españolas, y no sabía que existían versiones en otros idiomas. Y que en realidad, algunas eran traducciones de canciones que ya existían en inglés y viceversa. Y que las canciones en inglés a su vez habían sido traducidas al chino.
Pero a mi suegro le encantaba escucharme cantar la versión española. Así que encontramos una nueva y agradable actividad que realizar juntos en las noches calurosas de verano. Supongo que recordará y añorará esas noches tanto como yo.
Bebiendo coñac XO cantando al ritmo de su acordeón. Entre otras muchas la canción de “bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez, etc……..” Ésta, se la llego a aprender a cantar en español, era una de sus preferidas. Allí, los españoles y latinos, teníamos fama de románticos empedernidos.
Empezó a presentarme a sus amigos, el señor y la señora Hong, que vivían en Makong y de vez en cuando nos llevaba a comer con ellos. De las mujeres que iban, yo era la única que hacía “kanpei”, (vaciar la copa) como los hombres. Mi suegro les contó que me bebía a medias con él una botella de XO. Por lo que no iba a ser menos con los demás. Era, lo que ellos decían una mujer que sabía beber. Saber sabía, pero al principio me agarraba unos pedos de las mezclas de cerveza, licores y demás. Claro que eso también me daba mas chispa para después animarme a cantar en los karaokes.

Mi suegra era una mujer un poco bruta. Su hermano mayor era el director de la escuela y ella también había sido profesora. Provenía de una familia en la que todos eran profesores.
Un día me contó que en realidad ella había estado enamorada de un Pescador. Supongo que platónicamente, porque en realidad nunca habían llegado a ser novios. Era un Pescador pobre y su madre le prohibió salir con él.
Ella merecía algo mejor, un simple pescador no era suficiente, no era un pretendiente adecuado. Entonces llegó mi suegro que era de una isla cercana, era profesor, trabajaban juntos, empezó a tirarle los tejos y su madre dijo que ese era el ideal para ella. Así fue como mi suegra aceptó casarse con él. Era el tipo de pretendiente que agradaba a la familia y por lo tanto a ella. Al tener hijos dejó de ejercer como profesora, para ocuparse de estos, de su marido y de la casa.
Cuando ella salía por el pueblo no le saludaban inclinando la cabeza. Las mujeres se daban gritos unas a otras, en taiwanés.
-¿dónde vas?
-¿dónde voy? A palmarla. ¿qué estás haciendo, tú?
Y todo esto a modo de saludarse simplemente y sin más intención. Pero en plan burro, porque a ella le gustaba ser así. Era de las pocas mujeres de su edad que sabían hablar el mandarín, puesto que había tenido estudios suficientes y había sido profesora. Sin embargo le gustaba más utilizar el taiwanés, seguramente porque era lo que más hablaban el resto de las mujeres.
Yutan se había convertido en el centro de su vida, intentaba cuidarle, complacerle y protegerle, pero con una exageración tal, que a mi me exasperaba.
La compra de Coca-colas para complacerme a mí. Se convirtió en compra de botes y botes de gominolas, para complacer a su nieto. Los dientes de Yutan cada vez estaban peor, así que le amenacé con que si volvía a comprar más gominolas, las tiraría a la basura. Al principio le decía a Yutan que yo era una bruja, que no quería dejarle comer caramelos, pero en el fondo me daba la razón y dejo de hacerlo. Le gustaba el juego y las apuestas, e iba a casas donde se reunían para jugar a escondidas de mi suegro, por la mañana cuando éste estaba en la escuela. Fue la única que me enseño algún juego, no le importaba jugar conmigo sin dinero, solo por pasar el tiempo o por enseñarme algo en lo que yo mostraba interés.
Pero la relación entre mis suegros no era muy buena, se hablaban poco y solo lo necesario. Ella me contaba las cosas que no le gustaban de él y él las que no le gustaban de ella.
Desde que Yutan y yo estábamos en sus vidas, necesitaban comunicarse. Pero en cierto modo nos utilizaban de eslabón entre ambos, dile a papa que………., dile a mama que……..y nunca se hablaban directamente.
Era un matrimonio a la antigua, cuando a veces ella me decía que estaba harta, yo le decía pues pide el divorcio y ya está. -¿qué? ¿Estás loca? Jamás. Un matrimonio es para toda la vida. Además ¡¡si ya soy abuela!!, ¿qué quieres que se ría todo el pueblo de mí? Se me caería la cara de vergüenza. ¿qué hace una abuela divorciada?
-Si yo me llevara mal con tu hijo me divorciaría, le dije toda convencida.
-No digas eso, el divorcio es una deshonra, una vergüenza. Me contestó.
De todas formas ella le amaba, sentía celos cada vez que él iba a la ciudad de Makong y siempre decía, -seguro que se lía con alguna. Si me entero le pongo la maleta en la calle, me decía. A la vez siempre se preocupaba de que hubiera las cosas que a él le gustaban para comer y de tenerlo todo como el quería. Entonces me parecía una contradicción total. Me preguntaba como podía hablar mal de él y luego tratarle tan bien. Pero él hacía algo parecido con ella. Supongo que se habían acostumbrado a vivir el uno con el otro.
Comentario:
Curioso, muy curioso.
Y tu -perdona mi curiosidad- ahora dónde vives(me refiero a paÃs).
¿Que ocurre con los acentos?
Y tu -perdona mi curiosidad- ahora dónde vives(me refiero a paÃs).
¿Que ocurre con los acentos?
Comentario:
preciosa historia
un saludo
un saludo
Comentario:
Este post me ha encatado y eso que muchas cosas ya las sabía, pero es que me chifla escuchar estas historias una y otra vez.
Es genial como lo has contado.
y.
Es genial como lo has contado.
y.
Comentario:
Q curioso, en todas partes se canta lo mismo por lo q leo.
Supongo q eso te recordaba más a España y te hacía sentir mejor.
Tb es algo peculiar la familia q tenías. Una relación de amor-odio de las q no se pueden romper nunca por costumbre, rutina o quizá por no hacerlo simplemente.
Siempre impresionan tus historias.
Saludos desde el inframundo.
Supongo q eso te recordaba más a España y te hacía sentir mejor.
Tb es algo peculiar la familia q tenías. Una relación de amor-odio de las q no se pueden romper nunca por costumbre, rutina o quizá por no hacerlo simplemente.
Siempre impresionan tus historias.
Saludos desde el inframundo.
Comentario:
Yo me repito, en todo lo que dice un comentarista anterior, desprendes una inmesa fuerza interior..(yo es que insisto mucho, ya lo irás viendo) Pero, tienes un talento natural y espiritual que no te deja seca a la hora de empujarte a ti misma a lograr lo que quieras...Eso es admirable..porque marca lo que has ido superando en tu vida...eres la muestra de que exploras, observas, meditas, y actuas, con equilibrio..
Me encanta tambien poder leerte, ya hubo alguién una vez que me habló de tí, pero has llegado a mi puerta porque tenía que ser así...
Un beso puramente sencillo porque lo que de verdad será intenso es el abrazo que pretendo darte desde aquí.
Me encanta tambien poder leerte, ya hubo alguién una vez que me habló de tí, pero has llegado a mi puerta porque tenía que ser así...
Un beso puramente sencillo porque lo que de verdad será intenso es el abrazo que pretendo darte desde aquí.
Comentario:
Ese tipo de relaciones no dista mucho de las relaciones pasadas de españa, antes el divorcio se veia muy mal, y mas en un pueblo donde vas a ser la comidilla de todos los vecinos, y el "que dirán" influye mucho
Comentario:
Es curioso...la relación de tus suegros no es tan extraña, me recuerdan a las de unos familiares muy cercanos a mi ;)
"Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero.."
Buen fin de semana, un beso :)
"Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero.."
Buen fin de semana, un beso :)
Comentario:
Hola!
Descubrí ayer tu blog y he DEVORADO todo lo que has publicado hasta hoy. Me encanta tu estilo a la hora de relatar tus vivencias y me fascina la enorme fuerza que transmites. Yo jamás de los jamases hubiera podido con todo lo que tú has pasado.
Yo también me he casado y me he marchado a vivir a otro país, aunque en mi caso Estados Unidos, y contando con internet y todas estas moderneces.
Me fascina tu página. Gracias por compartirlo con todos nosotros, de veras.
Un saludo.
Descubrí ayer tu blog y he DEVORADO todo lo que has publicado hasta hoy. Me encanta tu estilo a la hora de relatar tus vivencias y me fascina la enorme fuerza que transmites. Yo jamás de los jamases hubiera podido con todo lo que tú has pasado.
Yo también me he casado y me he marchado a vivir a otro país, aunque en mi caso Estados Unidos, y contando con internet y todas estas moderneces.
Me fascina tu página. Gracias por compartirlo con todos nosotros, de veras.
Un saludo.
Comentario:
Recuerdo de niña, decirle a mi tía (también ya abuela) que se divorciara de mi tío y la respuesta fue la misma que tu suegra te dio.
La educación no es tan distinta hace algunos años, aunque los países estuvieran tan separados.
Besos de una maia.
La educación no es tan distinta hace algunos años, aunque los países estuvieran tan separados.
Besos de una maia.
Comentario:
Realmente una familia bien curiosa. Después de tu descripción casi te veo cantando mano a mano con tu suegro (y copa en mano) el "Bésame mucho", y me imagino una escena bien coñera :D
Un beso con XO
Un beso con XO
