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Yo siempre siembro
Blog de pensamientos, ideas, comentarios sobre la vida. A veces, sobre mi vida.
Acerca de
Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió Mónica, 46 años, Montevideo, Uruguay. Profesiones: Profesora de Literatura, correctora de estilo, diseñadora gráfica, editora. Pasiones: la poesía y la honestidad. Ser transparente es mi mejor tarjeta de presentación.
Sindicación
 
Soy la voz que clama en el desierto


Bueno, creo que todo el mundo sabe que ése es en realidad San Juan Bautista. Sin embargo, me identifico con esa frase en el sentido de hablar y actuar para tener una mejor calidad de vida y mis palabras parecen caer en el desierto. Dignidad, eso necesito, dignidad laboral, no solo un salario que me permita vivir decentemente de él (soy muy austera yo...) sino la dignidad de trabajar en un sitio limpio, con muebles sanos, con vidrios en las ventanas, con pizarrones sin agujeros, preferiblemente pizarras de fibra porque la tiza me da alergia. Donde los bancos no estén llenos de dibujos de genitales masculinos ni llenos de ordinarieces escritas en las sillas donde las profesoras (y también los profesores) vamos a sentarnos para cumplir una tarea titánica que es, además, un apostolado.
Y amor... Amor del bueno, del que te ve por dentro, y te convierte en la mejor y la más hermosa porque embellece todo tu mundo y te hace sentir poderosa y fuerte...
Esa clase de amor, es la que hoy, a mi edad, siento. Alguien me lo provoca pero... no está en el lugar de mi vida que yo quisiera... TODAVÍA...
Es que a pesar de todos mis sueños rotos, no paro de luchar por ellos, y necesito desesperadamente tener esperanzas.
Por eso, a pesar de sentirme identificada con el Bautista... sigo actuando como el título de mi blog: "YO SIEMPRE SIEMBRO"
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Los "métome en todo"
¿Quién de nosotros no conoce a uno de esos "métome en todo" que sin que nadie le pida opinión o consejo se lo dan, y encima con aire de perdonavidas? La mayoría de las veces, estas personas no suelen ser muy leídas, ni con diploma de nada, simplemente son personas comunes, -como cualquiera de nosotros, bah- pero con lo que yo llamo "el síndrome de omnipotencia". Sus vidas no son las más ejemplares en cuanto a que no tienen todo bajo control: ni sus finanzas, ni sus familias, ni sus amigos, ni sus relaciones afectivas... ¡Son personas! por lo tanto, NO SON PERFECTAS NI LO SABEN TODO NI TIENEN LA SOLUCIÓN PARA TODO. Pero... ahí están, hurgando en la vida ajena, tomándose atribuciones que no le corresponden (dijera mi madre), dando consejos cuando nadie se los pide, y especialmente, CREYENDO QUE SI LE CONTAMOS NUESTROS PROBLEMAS DEL MOMENTO ES PARA QUE NOS DEN UNA SOLUCIÓN...
Opinan sobre todos los temas, como si se hubieran graduado en cada universidad con honores, y suelen cometer yerros enormes, pero... ¡imposible decirles que no es así!
La soberbia es su característica, junto con la total falta de autocrítica. Indulgentes para con algunas personas muy selectas de su entorno, y, naturalmente para consigo mismos, suelen ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Mirar hacia dentro y reconocerse con errores y aciertos, defectos y virtudes, les da pavor. Salvo alguna que otra cosilla menor, son incapaces de reconocer culpas y defectos, siempre tienen una excusa para ser como son: INSOPORTABLES.
Suelen discutir lo indiscutible, aún ante las pruebas irrefutables de que están equivocados, dicen: "¡Qué raro!! y dejan así la puerta abierta a la duda... ajena, claro, porque jamás se paran a pensar: "¿Será que me equivoqué?" En su arrogancia, hieren a todo el mundo, y jamás paran mientes en ello. Naturalmente que pedir perdón, o al menos disculpas o decir "me equivoqué" no existe para estas gentes.
Pero como decía una prima de una ex vecina mía: "Yo espero", refiriéndose a cuando las personas dañan a otras a propósito. Una especie de resumen de aquel proverbio chino que reza: "Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo".
Estas personas, siempre encuentran quien las ponga en su sitio, más tarde o más temprano.

"Nosce te ipsum" Dicen que esta frase rezaba en el frontispicio del templo oracular de Apolo en Delfos.

"Homo sum, humani nihil a me alienum puto" Terencio.

Completada con esta otra de Terencio, viene bien para cerrar el post.
Solo quien ya se ha visto por dentro y sabe de qué pie cojea, puede darse, de vez en cuando, el lujo de la autoestima alta. Que no es lo mismo que soberbia... claro.

 
Por qué quiero ser pobre.
Hoy he comprobado una vez más, el poder destructor del dinero. Cuando una persona no ha podido valerse por sí misma, lamentablemente es víctima de congéneres "bienintencionados" que se creen que porque son independientes económicamente tienen el derecho de decir lo primero que se les viene a la boca, sin conocer de la misa la mitad. Los juicios de valor sobre las personas emitidos en esas circunstancias son temerarios. Decirle a una persona qué sentir y hacer por otra, es una osadía inaudita. Especialmente cuando quien lo hace no tiene la vida más ejemplar al respecto. Y yo pregunto: ¿hasta cuándo la cortesía y la buena educación debe soportar este atropello? Las experiencias emocionales no son intercambiables, ni nadie hace experiencia por experiencia ajena. El síndrome de la omnipotencia hace que algunas personas no sepan distinguir entre un discurso angustiado y una recriminación solapada o la exigencia de soluciones que nadie les pidió. Las personas que se sienten con ese síndrome, creen que los demás, al contarle sus problemas les piden soluciones, como si ellos las tuvieran. Y no es así. Muchas veces, lo único que necesita un alma angustiada, es una oreja que la escuche y un brazo que le pase por encima del hombro.
Pero claro... Es tan fácil juzgar a los demás... Cuando esa medida se les aplica de viceversa y con el mismo rigor, entonces hay justificaciones de todo tipo. Pero mientras tanto, la boca habla sin autorización y la sentencia sale de los labios de los otros con el peso de una losa...
Quiero ser pobre, para ser querida y valorada por la gente de bien por mis valores, y no por mi capacidad (o incapacidad) de generar dinero. Pero en este mundo post moderno, hay cosas que todavía siguen sin entrarle a la gente en la cabeza. Cosas como esta:
EL DINERO PUEDE COMPRAR...
La cama pero no el sueño
La comida pero no el apetito
Los libros pero no la inteligencia
El lujo pero no la belleza
La casa pero no el hogar
El sexo pero no el amor
La diversión pero no la felicidad
El crucifijo pero no la fé
Un lugar en el cementerio pero no un lugar en el cielo...
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