ENSEÑANZA/APRENDIZAJE
Mis padres todavía viven, aunque ya bastante mayores. Si bien hemos tenido los clásicos enfrentamientos entre padres e hijos que son normales y hasta sanos en toda familia, hay algo que me enseñaron de lo cual jamás renegaré.
Mis padres me enseñaron a ser buena persona Y yo me siento orgullosa de tal lección enseñada y aprendida. Porque tengo miles de defectos, pero si de algo puedo jactarme, es de ser buena persona.
Voy por la vida con la verdad en mis manos, en mi lengua, en mis ojos. Yo no sé mentir, ni fingir, ni engañar. Tampoco sé utilizar a las personas ni sacar provecho mal habido de ellas. En todo caso, si he recibido ayuda, es justamente por ser buena persona. Eso significa que en el 99% de las veces, estoy recogiendo lo sembrado.
Sin embargo, lamentablemente, ser buena persona cotiza a la baja en la bolsa de los valores en este mundo post moderno. Y en los últimos dos años he recibido más abusos de poder, más engaños y traiciones que en décadas.
Tal vez mi esquema mental sea demasiado simple: espero de los demás lo que doy. No ya lo que estoy dispuesta a dar, sino LO QUE DOY.
Jamás mi mano o mi lengua o mi inteligencia se puso del lado de la venganza. Jamás deseé mal a nadie aún estando muy herida porque siempre he creído que Dios sabe por qué hace determinadas cosas.
Pero todo tiene un límite. Y yo también. He soportado sin quebrarme muchas crisis en mi vida. Me gusta llamarme a mí misma una guerrera y siento que me representa en el tarot la carta de la Fuerza.
Hoy estoy quebrada. Muy quebrada, tanto que hasta mi físico se ha resentido. Yo, que jamás en 18 años de docencia había pedido licencia médica, el año pasado hube de hacerlo. Estrés... No por perseguir dinero para llenar mis vacíos existenciales con objetos materiales. No, no. Estrés por trabajar como burra para lograr al fin mi independencia económica, por estudiar más todavía para ejercer mejor mi carrera docente, por ser el apoyo incondicional de alguien a quien amaba y de quien esperaba solamente una verdad que no dijo.
No me arrepiento de haber dado siempre lo mejor de mí. Pero el dolor, la impotencia, la angustia, la soledad, la humillación, tienen que tener un límite. Tiene que venir de algún lado el límite, porque hay variables que no manejo y yo no puedo ya más con todo esto.
Gracias doy a mis padres por haberme enseñado a ser lo que soy: UNA BUENA PERSONA.
Aunque el sistema, el postmodernismo y los hipócritas me hayan quebrado, tengo algo que no me podrán quitar: DIGNIDAD.
Mis padres me enseñaron a ser buena persona Y yo me siento orgullosa de tal lección enseñada y aprendida. Porque tengo miles de defectos, pero si de algo puedo jactarme, es de ser buena persona.
Voy por la vida con la verdad en mis manos, en mi lengua, en mis ojos. Yo no sé mentir, ni fingir, ni engañar. Tampoco sé utilizar a las personas ni sacar provecho mal habido de ellas. En todo caso, si he recibido ayuda, es justamente por ser buena persona. Eso significa que en el 99% de las veces, estoy recogiendo lo sembrado.
Sin embargo, lamentablemente, ser buena persona cotiza a la baja en la bolsa de los valores en este mundo post moderno. Y en los últimos dos años he recibido más abusos de poder, más engaños y traiciones que en décadas.
Tal vez mi esquema mental sea demasiado simple: espero de los demás lo que doy. No ya lo que estoy dispuesta a dar, sino LO QUE DOY.
Jamás mi mano o mi lengua o mi inteligencia se puso del lado de la venganza. Jamás deseé mal a nadie aún estando muy herida porque siempre he creído que Dios sabe por qué hace determinadas cosas.
Pero todo tiene un límite. Y yo también. He soportado sin quebrarme muchas crisis en mi vida. Me gusta llamarme a mí misma una guerrera y siento que me representa en el tarot la carta de la Fuerza.
Hoy estoy quebrada. Muy quebrada, tanto que hasta mi físico se ha resentido. Yo, que jamás en 18 años de docencia había pedido licencia médica, el año pasado hube de hacerlo. Estrés... No por perseguir dinero para llenar mis vacíos existenciales con objetos materiales. No, no. Estrés por trabajar como burra para lograr al fin mi independencia económica, por estudiar más todavía para ejercer mejor mi carrera docente, por ser el apoyo incondicional de alguien a quien amaba y de quien esperaba solamente una verdad que no dijo.
No me arrepiento de haber dado siempre lo mejor de mí. Pero el dolor, la impotencia, la angustia, la soledad, la humillación, tienen que tener un límite. Tiene que venir de algún lado el límite, porque hay variables que no manejo y yo no puedo ya más con todo esto.
Gracias doy a mis padres por haberme enseñado a ser lo que soy: UNA BUENA PERSONA.
Aunque el sistema, el postmodernismo y los hipócritas me hayan quebrado, tengo algo que no me podrán quitar: DIGNIDAD.
UNO
Uno
Tango
1943
Música Mariano Mores
Letra: Enrique Santos Discépolo
(argentinos)
Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!
Si yo tuviera el corazón...
(El corazón que di...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(El mismo que perdí...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...
Pero, Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión...
.
"Autenticidad... qué bien suena eso."
Cada mañana al verte en el espejo tendrás que enfrentarte a tus "ausencias y carencias".
Yo, a mi autenticidad.
Tango
1943
Música Mariano Mores
Letra: Enrique Santos Discépolo
(argentinos)
Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!
Si yo tuviera el corazón...
(El corazón que di...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(El mismo que perdí...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...
Pero, Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión...
.
"Autenticidad... qué bien suena eso."
Cada mañana al verte en el espejo tendrás que enfrentarte a tus "ausencias y carencias".
Yo, a mi autenticidad.
PRIMERA COSECHA
Los hijos que de mi cuerpo faltaron
me han ido apareciendo por ahi,
no tienen mi sonrisa ni heredaron mi nariz
pero siempre tendrán algo de mí.
Marilina Ross (argentina)
Mi política para ir por la vida es sembrar siempre. Por eso mi blog se llama así: YO SIEMPRE SIEMBRO.
Algún día la semilla sembrada caería en buena tierra y daría fruto. Y ocurrió. Sí señor, ocurrió. "Mis hijitos" como les llamo yo, o "los hijos de tu pecho" como los llama mi adorable y poeta amigo andaluz, andan por el mundo dando qué hablar. Uno de mis "hijitos" sacó mención de honor en un concurso fuera de mi país.
Me siento rara. Sinceramente, no logro asimilar bien que mis versos siguen el camino que trazara Manuel Machado a los suyos en este poema:
Procura que tus cantos
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyos
para ser de los demás
Pero bueno: cinco de mis hijitos verán la luz en tierra extraña, como sus dos hermanos mayores. Los mayores vieron la luz en España, estos la verán en Argentina. Todos se gestan en Uruguay, pero van a nacer en el exilio... Da igual dónde nazcan, lo importante es que hacen feliz a su madre.
Todavía no lo puedo creer, pero es verdad...
Y, naturalmente, sigo en la política de vivir que me he trazado...
Gracias a Dios.
La sombra de un ser puro jamás se ensucia al transitar por el barro
En el apartado "Acerca de mí" digo que la transparencia es mi mejor tarjeta de presentación. Lamentablemente en el mundo hay personas que hacen de lo turbio y oscuro su modo de vivir. Si solo lo hicieran con sus vidas y asumieran "costos y beneficios" como me decía alguien de "cuyo nombre no quiero acordarme" al decir de Cervantes...
Pero no. Resulta que solo quieren sacar beneficios y no asumir los costos, entonces prefieren arrojar sombras y barro sobre los demás y de ese modo, quedar libres de culpa y cargo.
Sin embargo, para quienes como yo, somos creyentes, la Justicia Divina se encarga de poner en su sitio las cosas y a las personas.
No me ha ensuciado el barro con el que han querido salpicarme. Es más, no solo estoy limpia, sino que estoy brillante.
Sé lo que es dormir tranquilamente, sin deberle explicaciones a nadie, con el corazón sereno.
"Autenticidad... qué bien suena eso" me dijo alguien...
Yo desde aquí le digo: no solo "suena" sino que se siente muy bien.
Tan bien que me fue imposible devolver el golpe dado con violencia y en cambio esgrimí la verdad de mi corazón. Y salí limpia de la calumnia. Porque como lo digo en el título:
La sombra de un ser puro jamás se ensucia al transitar por el barro
FELICES PASCUAS. Yo también he resucitado.