un diario.-
Allí estaba yo mirando como se quemaba una parte de mi vida y juré que jamás nadie me volvería hacer lo mismo, y que por nadie me vería obligada a “borrar” algo que es mío, que soy yo.
Mis diarios de adolescencia, desde los quince años hasta los veintipocos, estaban siendo devorados por el fuego.
No podía dejar de mirar y con los ojos llenos de lágrimas lo miraba a él, implorando misericordia, intentando ver un atisbo de compasión, por mí… por mis libros manuscritos.
Su cara solo demostraba satisfacción con una leve mezcla de ira pues no había conseguido hacerse con ellos y poder leerlos.
No sé qué temores e inseguridades intentaba proyectar sobre mi; yo simplemente lo adoraba, lo quería hasta la médula. Mi amor, mi todo en ese momento.
En sus ojos verdes se reflejaban las llamas anaranjadas, dándole un aire casi perverso a esa mirada que me cautivó desde el primer día que nos encontramos.
Después de una discusión y un forcejeo, conseguí salir corriendo con los cuatro cuadernos. Me zafé de sus brazos, de sus manos.
Tan solo quería ponerlos a salvo. No había nada malo en ellos. Tan solo ilusiones, anhelos, deseos, lloros, desesperaciones de una niña que va aprendiendo y creciendo con la vida, o al menos intentando sobrevivir a ella y en ella.
Me acababa de mudar con mis padres y mi hermana a la nueva casa, todavía por terminar, así que en el exterior todavía había un bidón grande que usábamos para quemar cosas que ya no servían, de la mudanza. Era una casa en una urbanización.
Así en mi desesperación los arrojé dentro y los prendí.
En ese mismo instante sentí como algo de mí moría con ellos.
Juré, juré y juré en silencio que no volvería dejarme llevar a tal situación.
Yo soy así, si escribo es una parte de mi, no lo es todo, ni mucho menos, yo soy más que un diario, más que unas palabras mejor o peor enlazadas.
Si piensas que todo mi mundo interior y exterior se reduce a estas cuatro líneas…. te equivocas y lo sabes.
No tengo la culpa, y tú tampoco de que me hayas encontrado… allí y aquí.
Mis diarios de adolescencia, desde los quince años hasta los veintipocos, estaban siendo devorados por el fuego.
No podía dejar de mirar y con los ojos llenos de lágrimas lo miraba a él, implorando misericordia, intentando ver un atisbo de compasión, por mí… por mis libros manuscritos.
Su cara solo demostraba satisfacción con una leve mezcla de ira pues no había conseguido hacerse con ellos y poder leerlos.
No sé qué temores e inseguridades intentaba proyectar sobre mi; yo simplemente lo adoraba, lo quería hasta la médula. Mi amor, mi todo en ese momento.
En sus ojos verdes se reflejaban las llamas anaranjadas, dándole un aire casi perverso a esa mirada que me cautivó desde el primer día que nos encontramos.
Después de una discusión y un forcejeo, conseguí salir corriendo con los cuatro cuadernos. Me zafé de sus brazos, de sus manos.
Tan solo quería ponerlos a salvo. No había nada malo en ellos. Tan solo ilusiones, anhelos, deseos, lloros, desesperaciones de una niña que va aprendiendo y creciendo con la vida, o al menos intentando sobrevivir a ella y en ella.
Me acababa de mudar con mis padres y mi hermana a la nueva casa, todavía por terminar, así que en el exterior todavía había un bidón grande que usábamos para quemar cosas que ya no servían, de la mudanza. Era una casa en una urbanización.
Así en mi desesperación los arrojé dentro y los prendí.
En ese mismo instante sentí como algo de mí moría con ellos.
Juré, juré y juré en silencio que no volvería dejarme llevar a tal situación.
Yo soy así, si escribo es una parte de mi, no lo es todo, ni mucho menos, yo soy más que un diario, más que unas palabras mejor o peor enlazadas.
Si piensas que todo mi mundo interior y exterior se reduce a estas cuatro líneas…. te equivocas y lo sabes.
No tengo la culpa, y tú tampoco de que me hayas encontrado… allí y aquí.
Comentario:
Yo eso nunca lo he hecho.
Nunca quemo mi pasado, porque sin él sería imposible entenderme.
Saludos desde la Fortaleza
Nunca quemo mi pasado, porque sin él sería imposible entenderme.
Saludos desde la Fortaleza
Comentario:
ya e regresado de mis vacaciones y e podido leer que estas pasando por malos recuerdos animo y sigue adelante tu puedes.
Comentario:
Jo, que mal rollo hay hoy por aquí, no? Fuera, fuera!!! No agobies a la moza!!! Dejala en paz!! ea!!
Un beso, guapa.
Un beso, guapa.
Comentario:
Espero que no se repita esa pesadilla de hace años. Parece que hay reencuentros que no convienen.
Besos
Besos
Comentario:
Un juego muy cruel para mi gusto. La intimidad deben dejar de serlo, por decisión propia, no porque a alguien, por muy importante que sea para nosotros, le parece divertido violarla.
Ya no le des importancia, y escribe dondem,cuando y cuanto quieras.
Un beso
Ya no le des importancia, y escribe dondem,cuando y cuanto quieras.
Un beso
Comentario:
Tomar posesión sobre lo que no es tuyo, hay mucho especialista por el mundo.... un beso.
Comentario:
da la impresión que ese día, él jugó a un juego que hizo daño,
besos,
besos,
Comentario:
Esto tiene pinta de un reencuentro no deseado. Espero que esta vez no arda nada...
Comentario:
Pero ¿que te pasa hoy?
¿te acuden malos recuerdos???
Besos, y animo; que a veces contarlo aqui descarga mas que nada en este mundo...
¿te acuden malos recuerdos???
Besos, y animo; que a veces contarlo aqui descarga mas que nada en este mundo...





